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15 de junio de 2008El llamado Mausoleo Real de Mauritania, en Tipasa, Argelia, que es la tumba de Cleopatra Selene y Juba II, podría entrañar algunas claves para comprender el último destino de la reina egipcia y el general romano Marco Antonio, cuyo sepulcro no ha sido encontrado todavía. Las excavaciones apuntan hacia Tabusiris Magna en Alejandría.


Courtesy TerritorioScuola

TIPASA Y LA  TUMBA DE LA CRISTIANA

Ciudad de fenicios primero, luego colonia romana en el siglo I, Tipaza lleva hoy el nombre que se le dio hace 19 siglos.

Situada a 70 kms al oeste de Argel, Tipaza posee numerosos parajes y monumentos romanos que se extienden en el litoral, constituyendo así un parque arqueológico lleno de templos, foros, ninfas, termas, basílica y teatro en un paraje admirablemente preservado.

Tipasa abriga también un paraje muy celebre, denominado “La Tumba de la Cristiana” o la “Tumba Real Mauritana”. Edificio circular de 63 metros de diámetro y 40 metros de altura, abrigaría la sepultura de una familia mora.

Según los historiadores, las investigaciones arqueológicas se iniciaron en el paraje al final del siglo IXX, exactamente en 1895, y un gran número de vestigios fueron descubiertos entre 1914 y 1916, la basílica, el capitolio y el foro.

Entre estos importantes vestigios, cuatro grandes termas, un templo, un teatro, un anfiteatro, un ninffeo, un edificio cristiano, además de murallas de numerosas casas.

Esta es la Tumba de la Cristiana, llamada así porque hay grabada una cruz. Se dice que  es la tumba de Cleopatra Selene


Cleopatra Selene II (griego: η Κλεοπάτρα Σελήνη) (25 diciembre 40 a. C. – 6 d. C.), también conocida como Cleopatra VIII, fue una princesa ptolemaica. Era la única hija de Cleopatra VII y Marco Antonio, además, hermana melliza de Alejandro Helios. Su linaje, por tanto, poseía sangre griega y romana.

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La luna se oscureció al levantarse en el poniente cubriendo su nocturno
sufrimiento. Porque vio su bello nombre, Selene, descender sin aliento al Hades.
Compartió con ella la belleza de la luz, y mezcló so soledad con la muerte.

(Epigrama de Krinagorasis. Siglo I D.C).

Biografía

Nació, creció y recibió educación en Alejandría, Egipto. A finales del año 34 a. C., durante las Donaciones de Alejandría, fue hecha reina de Cirenaica y Libia. Sus padres fueron derrotados por Octavio (el futuro emperador Augusto) durante la batalla naval de Actio, Grecia en el año 31 a. C., y sólo un año más tarde se suicidaron mientras Octavio y su ejército invadían Egipto.

Octavio se llevó a Cleopatra y a sus hermanos de Egipto a Italia, para celebrar su triunfo militar en Roma, haciendo que los tres huérfanos desfilaran por sus calles con pesadas cadenas de oro. Octavio entregó a los niños a su hermana Octavia para que crecieran en su casa en Roma. Ella siempre fue su guardiana, al ser, además de la hermana del general vencedor, la viuda de Marco Antonio, el padre de los pequeños.

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Entre los años 26 a. C. y 20 a. C., Augusto preparó el casamiento de Cleopatra con el rey africano Juba II de Numidia, en Roma. Como presente, el emperador la dio una gran dote y la designó reina de Numidia. A cambio, Cleopatra se convirtió en aliada de Roma. Por aquel entonces, sus hermanos Alejandro Helios y Ptolomeo Filadelfo habían muerto, probablemente por enfermedad o asesinados.

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Bronce – Cleopatra Selene
Moneda de 27-29 mm y 13,33 g acuñada alrededor del año 20 a.C., en Caesarea Iol, capital del reino norteafricano de Mauretania.
Anverso: ΚΛΕΟ(ΠΑΤΡΑ ΒΑ)CΙΛΙCCΑ, busto diademado de Cleopatra, mirando hacia la izquierda.
Reverso: ΚΛΕΟΠΑΤΡΑ, cocodrilo avanzando hacia la derecha.
Exergo: ΒΑCΙΛΙC(CΑ)
Catálogos: Sear GIC 6012, Mazard 395 y Müller III, 110, 104.
Cleopatra Selene, hija de Marco Antonio y Cleopatra VII, fue la primera esposa de Juba II de Mauritania, al que dio el hijo que le sucedería, Ptolomeo.
Curiosa moneda que presenta exactamente las mismas leyendas en el anverso y en el reverso.

Juba y Cleopatra regresaron a Numidia pero no reinaron durante mucho tiempo. Los nativos numidios no aprobaron que Juba adoptara las formas romanas, lo que causó malestar entre la población. La pareja se vio forzada a abandonar su tierra y establecerse en Mauritania, donde bautizaron su nueva capital, Iol, con el nombre de Cesarea (actualmente Cherchell, Argelia), en honor al Emperador.

Es posible que Cleopatra ejerciera gran influencia en las políticas llevadas a cabo por Juba II, contribuyendo al florecimiento del reino mauritano a través de exportaciones y comercio por el Mediterráneo. Se llevaron a cabo varios proyectos de edificación y escultura (incluyendo el mausoleo donde la pareja fue enterrada) en Cesarea y en Volubilis, exhibiendo una rica mezcla de estilos arquitectónicos del Antiguo Egipto, Grecia y Roma.

reverse shows her name in greek
Cleopatra Selene (with Marc Antony) married King Juba of Mauretania

www.romancoins.info/Wives1.htm

Cleopatra y Juba tuvieron posiblemente varios hijos: Cleopatra de Mauritania, Ptolomeo de Mauritania (1-40) y Drusilla de Mauritania (nacida en el año 5). Zenobia, reina de Palmira, se consideró descendiente de ellos.

Lamentablemente  no se conservan escritos sobre la vida de Cleopatra. Sí lo han hecho, en cambio, monedas y monumentos que sugieren que la joven heredó la voluntad de hierro y la perseverancia de las mujeres ptolemaicas. Religiosa y patriota orgullosa de sus herencias egipcia y griega, no demostró apego alguno a sus antepasados romanos. Quiso mantener y continuar el legado ptolemaico.

The primary modern source, which includes all the ancient material, is D. W. Roller, The World of Juba II and Kleopatra Selene (London 2003).

Cleopatra Selene debió morir hacia el 5 d.C. , coincidiendo con  un eclipse lunar que tuvo lugar en marzo del 5 d.C. (Ancey, 1910: 141), aunque también se ha sugerido que pudo morir antes de la Era, poco después del nacimiento de su hijo Ptolomeo (Gsell, 1930: 221).

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Juba II de Mauritania

La filóloga Alicia García reivindica en un estudio la figura del rey Juba II de Mauritania, un auténtico “humanista” casado con una hija de Marco Antonio y de Cleopatra, que fue el primero en nombrar a seis de las islas Canarias, a las que envió una expedición científica, como también hizo en busca de las fuentes del Nilo.

Alicia García, profesora y doctora en Filología Clásica por la Universidad de La Laguna, ha culminado en su obra “Juba II y las islas Canarias” casi quince años de investigación dedicados a la “apasionante” vida de este rey impuesto por Roma el año 25 a.C. en el norte de África, en los territorios que actualmente ocupan Marruecos y Argelia.

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Juba II pudo contraer matrimonio como tercer esposo de Glafira, hija del rey de Capadocia, Arquelao, a la que pudo conocer durante la campaña militar del 1 d.C. (Mommsen, 1913: 273-274; Coltelloni-Trannoy, 1997: 36), aunque también se ha planteado que este matrimonio pudo llevarse a cabo  previamente, viviendo  aún  Cleopatra Selene, dadas las prácticas poligámicas de los reyes númidas (Tarradell, 1960: 302; Jacobson, 2001: 24).

El problema reside en el momento del matrimonio entre Juba II y Glafira. Según Josefo (B. J., II, 115), Glafira se casó con Arquelao con motivo de la muerte de Juba II, información errónea que no coincide con la muerte real de Juba II el 23 d.C. y antes de la destitución de Arquelao como rey de Judea el 6 d.C. por Octavio Augusto.

Glafira primero se casó con el segundo hijo mayor de Herodes, Alejandro, el presumible heredero del trono hacia el 18-17 a.C. (Jos., B. J., I, 446; Jos., A. J., XVI, 11), pero cuando Herodes ordenó matar a dos de sus hijos, Alejandro y Aristóbulo el 7 a.C., Glafira tuvo que regresar a Capadocia (Jos., B. J., I, 446; Jos., A. J., XVI, 11). Previamente, incluso el propio Arquelao de Capadocia, padre de Glafira, trató de salvar la vida de su yerno Alejandro, entrevistándose con Herodes I sin resultados positivos (Jos., B. J., I, 499-512; Jos., A. J., XVI, 261-269). Lo más lógico es que el segundo esposo de Glafira fue Herodes Arquelao, futuro nuevo heredero del trono de Herodes I el Grande, como rey de Judea, tras la muerte de su hermano Alejandro, y su boda con Glafira sería también una manera de compensar a Arquelao de Capadocia y mantener la alianza familiar y política entre ambos reyes. Poco antes de su muerte, Herodes I ordenó también matar a su hijo primogénito, Antipatro III, que se había sublevado contra él por diferencias en la herencia del trono, pese a que le había ayudado frente a sus hermanos Alejandro y Aristóbulo. En todo caso, es obvio el interés que tenía Herodes el Grande, y probablemente también el propio Octavio Augusto, en mantener un vínculo dinástico entre los reinos clientes de Judea y Capadocia, que a través de la unión de su hermana Octavia con Marco Antonio, también eran familia lejana suya.


Si quizás Juba II permaneció durante las campañas en Armenia junto a Cayo César, sería más lógica la relación personal que pudo establecerse con Glafira, puesto que  Capadocia sirvió de base de operaciones en la ocupación de Armenia. De esta manera, su boda el 5 d.C., un año después de la muerte de Cayo César, y quizás sólo unos meses después de la de su mujer Cleopatra Selene, sería una prolongación lógica de su estancia durante las campañas en Oriente.

La unión con Glafira tenía también para Juba II el interés de mantener lazos directos con la familia de Marco Antonio. Si Cleopatra Selene, su primera mujer, era hija directa de Marco Antonio y Cleopatra, la propia Glafira era biznieta de Marco Antonio, al ser su madre Pitodoris la nieta de Marco Antonio, su abuela Antonia la hija de Marco Antonio, y su bisabuela Antonia la primera mujer de Marco Antonio. La alianza suponía también ampliar los lazos dinásticos que Juba II había perdido con la muerte de Cleopatra Selene. La madre de Glafira, Pitodoris, era la reina regente del Ponto y el Bósforo tras la muerte de su primer marido Polemón I, y su padre, Arquelao, era rey de Capadocia, la pequeña Armenia, o Armenia Minor, y una parte de la Cilicia. Tanto Arquelao como Pitodoris habían recibido sus reinos de Marco Antonio, siendo posteriormente confirmados por Octavio Augusto, e incluso ampliados en el caso de Arquelao. Si Glafira parece que ya estaba muerta en el momento de la destitución de Arquelao el 6 d.C. (Jos., B. J., II, 116; Jos., A. J., XVII, 351-353), antes que un divorcio tras una unión frustrada de poco menos que un año, quizás sería más lógico pensar que por razones que desconocemos Glafira murió muy pronto, a pesar de ser mucho más joven de Juba II.

Hacia el 19 d.C., el hijo de Juba II y Cleopatra Selene, Ptolomeo, fue asociado al trono con Juba II (Coltelloni-Trannoy, 1997: 38), aunque qui zás se produjo algo después, hacia el 20 o 21 d.C. (Gsell, 1938: 276), cuando tenía unos 25 años, pues debió nacer hacia el 6 o 5 a.C. Tolomeo, a través de sus padres, también tenía la ciudadanía romana y se ha sugerido (Jacobson, 2001: 26) que también en su infancia debió ser enviado a Roma a recibir una educación romana con la familia del Emperador.

En todo caso, es posible que las condenas a muerte por Tiberio (Suet., Tib., 37, 4) de Arquelao el 17 d.C., pues no debemos olvidar que había sido el suegro de Juba II, y de Rascuporis de Tracia el 19 a.C., influyeran en la decisión de Juba II de asociar a su hijo al trono, para tratar de garantizar la continuidad dinástica.

LA EXPEDICIÓN DE JUBA II A LAS ISLAS AFORTUNADAS:EN BUSCA DE UN NUEVO IMPERIO EN OCCIDENTE

La expedición enviada por Juba II a las Islas Canarias se inscribe dentro de la política exterior e ideológica de la dinastía mauritana. Al casarse con Cleopatra Selene, última representante de la dinastía lágida, Juba II vió la posibilidad de intentar establecer el inicio de una nueva dinastía helenística lágida-mauretana, heredera de Alejandro Magno y los faraones egipcios, que quizás tuvo su más obvia demostración en el nombre del hijo de ambos y sucesor como monarca del reino Mauritano, Ptolomeo.

Además, el teórico heredero del trono egipcio y hermano de Cleopatra Selene, Ptolomeo Filadelfo, quien debió haber sido Ptolomeo XVI de no ser ya entonces Egipto una provincia romana, pudo pasar sus últimos años de vida en la corte de Juba II. En su interés por la exploración de nuevas tierras, el referente debió ser Ptolomeo III Evergetes, el Benefactor, 246-221 a.C., quien junto a una activa política militar expansionista que alcanzó ala ciudad de  Susa, en Elam, a la vez trató de descubrir infructuosamente las fuentes del Nilo.

Su preocupación por descubrir las fuentes del Nilo (Plin., N. H., V, 51- 52; Am. Marcel., XXII, 15, 8), se beneficiaba de la creencia de que África tenía una forma de cono truncado invertido (Desanges, 1994-95: 81), formando una línea casi recta desde el Cuerno del Oeste [Hesperu Ceras], donde finalizaba el Océano Atlántico, hasta la región meridional del Mar Rojo en Somalia, correspondiendo a las regiones meridionales el Mar Etíope (Plin., N. H., I, 6, 36 y VI, 209; Mel., I, 21) u Océano Etíope (Plin., N. H., II, 245 y VI, 196).Esta creencia en unas menores dimensiones del continente africano  llevarán a Juba II a explorar los territorios del sur de Mauritania , ya que esperaba encontrar en su nuevo reino las raíces del río fecundador y civilizador de Egipto, expedición de la que trajo un cocodrilo que exhibirá en el Isaeum de Iol Caesarea (Plin., N. H., V, 51), cocodrilos que ya había sido vistos en el río Drâa durante la expedición de Polibio (Plin., N. H., V, 1, 9), llegando algunos autores a proclamar asimilar el Darat o río Drâa con el Nilo (Orosio, Adv. pag., I, 2, 13).

LA INFORMACIÓN DE JUBA II

Probablemente dentro de este objetivo, las Islas Canarias también fueron objeto, al menos, de una exploración. Juba II pudo disponer de una importante información geográfica procedente de los cartagineses. Parte de los libros de la biblioteca de Cartago capturados a raíz de la conquista de la ciudad en el 146 a.C. (Plin., N. H., XVIII, 5, 22) pudieron haber sido entregados por los romanos al monarca númida Micipsa y éste trasmitirlo por herencia por vía de Hiempsal I y Gauda, bisabuelo de Juba II, hasta acabar en la biblioteca de su abuelo, Hiempsal II (Sal., Iug., XVII, 7), de él a su padre, el rey Juba I, y finalmente pasaron a la propiedad de Juba II, lo que le permitió consultarlos (Plin., N. H., V, 10, 15; Am. Marcel. XXII, 15, 8; Solino, Coll., 32, 2).

Como monarca culto tenía como referentes a Ptolomeo I Soter y Ptolomeo II Filadelfo, 285-246 a.C., fundador y estimulador de la Biblioteca de Alejandría. Sus numerosos escritos en griego, pues estaba «dedicado continuamente al estudio de las letras» (Avieno, Or. Mar., 280-281; Villalba, 1994: 88), se plasman en un mínimo de doce obras (Sevin, 1723: 463-466; Goerlitz, 1848 y 1862; Jacoby, 1916, R. E.: 2389-2395; Gsell, 1930: 251-276), que reflejan su interés por la Geografía Histórica (Peter, 1879) en libros sobre la Libia, Peri Libyês, Arabia, Peri Arabias (Plin., N. H., IX, 115) o Asiria (Plin., N. H., VIII, 155).

En Ciencias Naturales abarcó campos como la Zoología, con un tratado sobre la naturaleza y propiedades de los diferentes animales, que posteriormente fue la fuente principal sobre la fauna africana de la Naturalis Historia de Plinio el Viejo (Münzer, 1897: 411-422; Desanges, 1997: 112), o también la Botánica, con un tratado sobre las virtudes medicinales de la Euphorbia que había descubierto su médico Euphorbus Musa, hermano de Antonius Musa, médico personal de Octavio Augusto (Plin., N. H., XXV, 77).

Esta erudición griega debió ser muy valorada por Octavio Augusto, que se había formado con Apolodoro de Pérgamo, leía bastante a autores griegos y «favoreció cuanto pudo a los escritores de su época» (Suet., Aug., 89, 1-3). Además, le encargó a Juba II redactar una geografía histórica sobre  Arabia cuando acompañó a su nieto Cayo César (Plin., N. H., VI, 141; XII, 56; XXXII, 10), a quien dedicó el trabajo.

Las expediciones hacia el río Drâa y las Canarias, o quizás se trató de sólo una, por los componentes ideológicos que llevó implícitos, cabe fecharlas durante su matrimonio con Cleopatra Selene, entre el 19 a.C. y el 5 d.C. preferiblemente antes de su marcha a la campaña militar en Oriente el 1 d.C. Dentro de este periodo, 19-1 a.C., Mederos supone  que es mejor optar por los momentos iniciales del reinado de ambos, esto es ca. 19-10 a.C., cuando se creaba como propaganda política una justificación ideológica de la nueva dinastía helenística lágida-mauritana, heredera de Alejandro Magno y los faraones de Egipto.

Finalmente, en la revisión de los recursos económicos que podían ofrecer las Islas Canarias y despertar el interés por el poblamiento de las islas, llama la atención que aunque algunos productos son mencionados en el texto de Plinio sobre la expedición de Juba II, dátiles, miel, cera o juncos y papiro, significativamente no se citan los más importantes, ámbar gris, sangre de dragón del drago, conchas, orchilla, púrpura hemastoma, sal y pescado.

De todos ellos, históricamente, los únicos productos exportables susceptibles de una mayor producción eran básicamente tres: Los tintes y la sal  o la pesca.

Como producto procedente del interior de las islas o de su costa más inmediata, los tintes, bien vegetales como la orchilla (Bory, 1803/1988: 217-218; Mederos y Escribano, 1997: 235-236, tabla 14), bien animales, a partir de la púrpura de la Thais haemastoma.

En segundo lugar, la combinación de un producto terrestre del litoral costero, la abundancia de sal, junto con el aprovechamiento de los recursos pesqueros en las aguas circundantes del banco canario-sahariano para la elaboración de garum (García y Bellido, 1942: 185; González Antón, 1999: 327-329; Mederos y Escribano, 1999).

En ambos casos se combinaba una producción importante con un elevado precio. A ello se suma el emplazamiento estratégico de las islas en la ruta meridional hacia el oro del Golfo de Guinea (Robiou, 1861: 204; Carcopino, 1943a: 84, 110, 154; López Pardo, 2000: 70), aunque aún no hay pruebas definitivas de su explotación (Desanges, 1978). Los restantes recursos importantes de las islas se corresponden a productos naturales de lujo que podían obtenerse muy ocasionalmente, como el ámbar gris, o a producciones en pequeña cantidad pero de gran valor, como la sangre de drago.

File:JubaIIMauretania.JPG

Moneda de Juba II de Mauritania

Iles Purpuraires are a set of small islands off the western coast of Morocco at the bay located at Essaouira. These islands were settled in antiquity by the Phoenicians, chiefly to exploit certain marine resources and as a promontory fort. (Hogan, 2007) Roman occupation of western Morocco beginning in the 2nd century BC continued the use of the islets, principally for manufacture of a royal blue dye from certain marine organisms. Neolithic archaeological studies in this area indicate indigenous peoples of western Morocco fished in this locale circa 2000 to 3000 BC. (Trakadas, 2002)

References

  • C.Michael Hogan, Mogador: promontory fort, The Megalithic Portal, ed. Andy Burnham, Nov. 2, 2007 [1]


Las Islas Afortunadas de Juba II. Púnico-gaditanos y romano-mauretanos en Canarias

ALFREDO MEDEROS MARTÍN

Universidad Complutense & Harvard University

GABRIEL ESCRIBANO COBO

Universidad de La Laguna

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5 Comentarios.

  • Carlos Oliveira dice:

    Acabo de descubrir su página y me ha encantado. Yo también soy estudiante de Historia, acabo este año, y amo la antigüedad y me gustaría especializarme en antigüedad tardía.

  • madelain dice:

    hola , soy estudiante de segundaria , a mi tanbien me encantan las antiguedades es divertidos conocerlos solo e ido a visitar la montaña la montaña machu picho es muy hermoso la cultura la cultura maya soy de peru bayyy

  • Impresionante tumba, cabría peguntar si se puede entrar a ella, si bien lo interesante del viaje es no solo observarla por fuera sino también por dentro a pesar que de seguro no se podrán tomar fotografías ni filmar pero al menos para llevar grabadas las imágenes en la memoria.

  • Andrés Cortés Castro dice:

    He vivido en Argelia durante 6 años, he visitado la tumba y he entrado en ella, es un pasadizo en espiral que llega hasta el centro donde se ensancha y forma una habitacion de tres por tres metros aproximadamente, no hay nada, ni sarcofago ni pinturas, pero es emocionante visitarla si amas la historia. Tambien conozco perfectamente las ruinas de Tipaza y la poco conocida Tingad que está al este de Argelia, son ruinas perfectamente conservadas, tanto, que al pasear por ellas piensas que podrias encontrarte en cualquiera de sus calles o plazas personas de aquella epoca, verdaderamente increibles. Recomiendo a los que de verdad aman la historia, si tienen la oportunidad, que no dejen de visitarlas, pero antes de ir, aconsejaria, que se documentaran bien y estudiaran lo que hay escrito sobre ellas, no os arrepentireis.
    En la actualidad estas ruinas están con guardas del estado, cuando yo las visité no habia nadie y podias deambular a tu gusto,. Tengo infinidad de fotografias. Mas información mi correo radioclubfrontera@hotmail.com Saludos cordiales Andrés.

  • Ana Vázquez Hoys dice:

    Muchas gracias.Un saludo



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