SEXUALIDAD



7 feb 11

INDICE DE LA NOVELA

Introducción. . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 9

CAPÍTULO I. Huyendo de la ciudad maldita . . . . . . . . . . . . . . . . . 17

CAPÍTULO II. El intruso. . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 29

CAPÍTULO III. Secretos de harén. . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 47

CAPÍTULO IV. El faraón ha muerto. . . . . . . . . . . . . . . . . . . … . . . 63

CAPÍTULO V. Las prostitutas del muelle. . . . . . . . . . . . . . . .  . . . . 79

CAPÍTULO VI. Los dos leones. . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . ….. 95

CAPÍTULO VII. La tumba de Akhenatón. . . . . . . . . . . . . .  . . . . .111

CAPÍTULO VIII. La abeja reina. . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . .125

CAPÍTULO IX. La Ciudad del Horizonte. . . . . . . . . . . . . . . . . . . .141

CAPÍTULO X. La magia de la música. . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . .167

CAPÍTULO XI. El veneno negro. . . . . . . . . . . . . . . . . . . . … . . . . .185

CAPÍTULO XII. Un viaje provechoso. . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . .203

CAPÍTULO XIII. Alguien colecciona ojos humanos. . . . . . . . . . . . 221

CAPÍTULO XIV. La fuerza del amuleto. . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . .235

CAPÍTULO XV. Juego de muerte. . . . . . . . . . . . . . . . . .  . . . . . . .257

CAPÍTULO XVI. Nido de víboras. . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . .271

CAPÍTULO XVII. Dame un hijo tuyo por esposo . . . . . . . . . . . . . . .283

CAPÍTULO XVIII. Yarsu de Zippasla  . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . .301

CAPÍTULO XIX. Shepkaf, el khusita . . . . . . . . . . . .. . . . . . . . . . . .311

CAPÍTULO XX. La cobra real . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . .325

CAPÍTULO XXI. El palacio del oasis . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . .335

CAPÍTULO XXII. Tres Reinas Negras. . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . .351

CAPÍTULO XXIII. El taller mágico. . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . .371

CAPÍTULO XXIV. El busto de Nefertiti. . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . .395

CAPÍTULO XXV. Juego de muerte. . . . . . . . . . . . .  . . . . . . . . . . .411

CAPÍTULO XXVI. El Embajador de Hatti. . . . . . . . . . . . . . . . . . . .425

CAPÍTULO XXVII. La reina ha desaparecido. . . . .  . . . . . . . . . . .445

CAPÍTULO XXVIII. La tela de la araña. . . . . . . . . . .. . . . . . . . . . .457

CAPÍTULO XXIX. Cuatro serpientes de colores. . . .  . . 473

CAPÍTULO XXX. El collar de abejas. . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . .489

CAPÍTULO XXXI. Atando cabos. . . . . . . . . . . . . . .  . . . . . . . . . . .511

CAPÍTULO XXXII. La fórmula de la justicia. . . . . . .. . . . . . . . . . .521

CAPÍTULO XXXIII. Ejercicio de doma. . . . . . . . . . . . . . . .. . . . . .539

CAPÍTULO XXXIV. El ojo mágico (Uratawi) . . . . . . . . . . .. . . . . .555

CAPÍTULO XXXV. La puerta del tiempo está abierta. . . .. . . . . . 573

CAPÍTULO XXXVI Epílogo. . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . …. . . . . .587

Nota del traductor. . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . …. . . . . . .592

Mapas. . . . . . . . . . . . . ……………………………………………………….….596

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“Tus rayos alimentan los campos. Cuando brillas, viven, germinan por ti. Hiciste las estaciones para nutrir todo cuanto has creado. El invierno para enfriar, el calor para que te disfruten. Creaste el cielo lejano para brillar en él. Para observar todo aquello que hiciste.”
Himno a Atón. Tumba de Ay, TA 25
Cuatro serpientes de colores
A veces la reina soñaba despierta, en silencio. En su soledad. Un hijo suyo y de Yarsu podría ser el próximo faraón, imaginaba. Estaba segura de que él sí le daría un hijo. Y el niño, además de futuro faraón de Egipto, sería rey de Hatti por derecho propio. Y uniría en su persona las dos ramas familiares de la casa real hitita, la que representaba Yarsu de Zippasla y la que representaba ella misma, con lo cual no habría lugar a más guerras ni a más problemas. Y la maldición de los cuatro jinetes y el Sol Negro terminaría. Como si se hubiesen unido finalmente en un sagrado matrimonio la Diosa Abeja y Seth, el dios rojo del desierto, la destrucción de su familia llegaría a su fin. Y su heredero extendería su poder desde Anatolia a Mitanni y Babilonia. Y hasta las islas del Gran Verde.
Otras veces, una escena, repetida en un sueño, la intranquilizaba: Estaba en una playa desconocida, sentada frente al mar, acunando a un niño de cabellos rojos, del que salía una cuerda cuyo final no se veía. Miraba la reina otras veces por la ventana de un palacio situado sobre un acantilado, y enfrente, a lo lejos, veía un mar grisáceo, en el que un viento huracanado formaba olas gigantescas que, como amenazadores monstruos, asolaban la costa y se convertían progresivamente en cuatro grandes serpientes de colores: roja, amarilla, verde y azul, que proferían silbidos amenazadores y terminaban cubriendo todo el horizonte.
5. Venganza XXIX- XXXV- def OK.qxp 18/10/2010
20:32 Página 474
– Estos sueños se repiten. Parecidos, pero diferentes siempre -decía la reina a Kakuy, preocupada por la pesadilla–. Y en mis brazos hay siempre un niño de cabello rojo, mi hijo, que está atado a mí por una cuerda serpenteante que se pierde tras la montaña, cuyo final nunca consigo ver.
El aire de la noche olía a viento marino, cedros y abetos lejanos mezclado con chillidos de gaviotas. Y se elevaba del Nilo una sinuosa humedad mohosa y salada que evocaba el sabor de las lágrimas de aquel niño desconocido que lloraba en sus brazos. A lo lejos, el rítmico sonido de sistros, laúdes y tambores repetía monótona la mágica melodía de las serpientes del destino, una advertencia en la distancia que discurría zigzagueante por la orilla del río, colándose en las casas humildes y en los ricos palacios, atemorizando a quienes la escuchaban y no podían conciliar el sueño.
Mientras, en las cercanas montañas, los negros chacales de Anubis aullaban a la luna, que comenzaba a aparecer en el horizonte, rodeada de un halo misterioso, color de sangre. La brillante estrella, compañera de sus ilusiones, no estaba a su lado. Y Kakuy, inquieta, intentaba explicar el sueño de la reina.
– El hecho de soñar con el mar significa que sientes tu espíritu limpio. Pero tendrás problemas, pues también has visto olas muy grandes que te señalan los obstáculos que ya se te han presentado y volverás a tener en tu camino. A la vez estás viendo a seres que cabalgan sobre estos obstáculos, lo que quiere decir que, al igual que ellos, tú dominarás la situación. Y saldrás a flote de tus problemas, sin hundirte en las profundidades del mar, que amenaza con arrastrarte. En tus brazos llevas el comienzo de una nueva vida que te impulsa, aunque su destino es imprevisto, porque los dioses consideran que aún no debes conocerlo. Por eso delimitan la visión del sueño con las altas montañas. Y nunca sabes adónde llega la cuerda -explicaba la mujer, mientras ladeaba la cabeza como observando el sueño ella misma, tratando de conocer con su visión profética lo que había más allá de las montañas que la reina soñaba. Pero estaban cubiertas por una espesa niebla, en la que se difuminaban los caminos por los que la cuerda reptaba, similar a veces a las serpientes del mar, una sola serpiente cuyo color cambiaba continuamente. Roja, amarilla, verde o azul, el animal se arrastraba, ondulando su cuerpo irisado por las veredas escondidas entre los árboles. Y subía y desaparecía tras las altas cumbres que dominaban el mar, perdido a lo lejos entre la bruma grisácea y rosada del atardecer.
Aquella había sido la interpretación de Kakuy, mientras Kaku, su hermano de gorro rojo, escuchaba y callaba, reservando el mágico sonido de su voz para el momento oportuno. Y colocaba  su inquieta cobra en su sitio habitual, alrededor de su cuello, acariciándola suavemente para que se mantuviese tranquila.
– Todo se te revelará mucho antes de lo que te imaginas, mi reina.
Cuenta conmigo, tu servidora, que
“Tus rayos alimentan los campos. Cuando brillas, viven, germinan por ti. Hiciste las estaciones para nutrir todo cuanto has creado. El invierno para enfriar, el calor para que te disfruten. Creaste el cielo lejano para brillar en él. Para observar todo aquello que hiciste.”
Himno a Atón. Tumba de Ay, TA 25
Capítulo XXIX  (   P. 473)
Cuatro serpientes de colores
A veces la reina soñaba despierta, en silencio. En su soledad. Un hijo suyo y de Yarsu podría ser el próximo faraón, imaginaba. Estaba segura de que él sí le daría un hijo. Y el niño, además de futuro faraón de Egipto, sería rey de Hatti por derecho propio. Y uniría en su persona las dos ramas familiares de la casa real hitita, la que representaba Yarsu de Zippasla y la que representaba ella misma, con lo cual no habría lugar a más guerras ni a más problemas.
Y la maldición de los cuatro jinetes y el Sol Negro terminaría. Como si se hubiesen unido finalmente en un sagrado matrimonio la Diosa Abeja y Seth, el dios rojo del desierto, la destrucción de su familia llegaría a su fin.
Y su heredero extendería su poder desde Anatolia a Mitanni y Babilonia. Y hasta las islas del Gran Verde.

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14 dic 10

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20 jun 10

En la ermita de Ntra. Sra. de los Santos, perteneciente al pueblo de Alcalá de los Gazules (Cádiz), pueblo ubicado en el pleno corazón del Parque Natural de Los Alcornocales, hay un Niño Jesús al que recurren muchas mujeres de la zona para quedarse embarazadas.

http://www.parroquiasantocristo.com/images/alcala-1.jpg

Nuestra Señora de los Santos
El Niño no como de  unos dos añitos.

http://www.guiadecadiz.com/fotos/cultura/monumentos/ermitas/alcaladelosgazules/g/ermitadelossantos03.jpg

Está de pie en un altar a la derecha del altar mayor donde está la Virgen, que es la patrona del pueblo y muy venerada.

http://miciudad.lavozdigital.es/fotos/sanfernando/1258462010.jpg

Las mujeres necesitadas de ayuda divina para esos menesteres, deben levantarle el vestidito al Niño y tirarle despacito del pene.

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