14 jul 09

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La Laguna Estigia, Patinir

EL MITO CLASICO DEL RIO DEL OLVIDO

En la mitología griega, Lete o Leteo (en griego antiguo Λήθη Lếthê, ‘olvido’ u ‘ocultación’) es uno de los ríos del Hades. Beber de sus aguas provocaba a los difuntos  un olvido completo de toda  su vida anterior. Algunos griegos antiguos creían que bebáin de este río las almas antes de reencarnasen, de forma que no recordasen sus vidas pasadas.

Lete era también una náyade, hija de Eris (‘Discordia’ en la Teogonía de Hesíodo), si bien probablemente sea un personificación separada del olvido más que una referencia al río que lleva su nombre.

Algunas religiones mistéricas privadas enseñaban la existencia de otro río, el Mnemósine, cuyas aguas al ser bebidas hacían recordar todo y alcanzar la omnisciencia. A los iniciados se enseñaba que se les daría a elegir de qué río beber tras la muerte y que debían beber del Mnemósine en lugar del Lete. Estos dos ríos aparecen en varios versos inscritos en placas de oro del siglo IV a. C. en adelante, halladas en Turios al sur de Italia y por todo el mundo griego (Wikipedia).

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Los muertos bebiendo las aguas del río Letheo-Kennington

Referencias posteriores

El mito de Er al final de la República de Platón cuenta que los muertos llegan a la «llanura de Lete», cruzada por el río Ameles (‘descuidado’).

Había dos ríos llamados Lete y Mnemósine en el altar de Trofonio en Beocia, de los que los adoradores bebían antes de hacer consultas oraculares con el dios.

En la mitología griega, Trofonio (en griego antiguo Τροφώνιος Trophónios) era un héroe o demonio o dios —nunca se supo cuál con certeza— con una tradición mitológica muy rica y un culto oracular en Lebadea (Beocia).

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Trophonio

-El nombre procede etimológicamente de trepho, ‘alimentar’. Estrabón y varias inscripciones se refieren a él como Zeus Trephonios. Se conocen algunos Zeus ctónicos más con títulos parecidos en el mundo griego, incluyendo a Zeus Meiliquios (Μειλιχιoς Meilikhios, ‘meloso’ o ‘amable’), y Zeus Ctonio (Χθονιο Khthonio, ‘de la tierra’, ‘subterráneo’).

También se encuentran construcciones parecidas en el mundo romano: por ejemplo, un altar en Lavinium, en el Lacio, estaba dedicado a Eneas bajo el título de Iuppiter Indiges (‘Júpiter en la tierra’).

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En su relato de Beocia, Pausanias cuenta muchos detalles sobre el culto a Trofonio.[1] Quien quisiera consultar el oráculo debía vivir en una casa al efecto durante unos días, bañarse en el río Hercina y comer sólo carne procedente de sacrificios. Entonces debía realizar, de día, un sacrificio a una serie de dioses, incluyendo a Crono, Apolo, el rey Zeus, Hera la auriga, y Deméter-Europa. De noche, debía realizar el sacrificio de un animal negro en un pozo consagrado a Agamedes, beber de dos ríos llamados Lete y Mnemósine, y descender entonces a una cueva. Aquí la mayoría de los consultantes estaban mortalmente asustados, y olvidaban toda la experiencia en cuando volvían a subir.

Después el consultante debía sentarse en una silla de Mnemósine, donde los sacerdotes del templo interpretaban sus desvaríos y componían un oráculo a partir de ellos.

Trofonio en la tradición clásica

«Descender a la cueva de Trofonio» se convirtió en una frase hecha para decir que alguien había sufrido un susto de muerte: a este dicho se alude en Las nubes de Aristófanes.

Varios filósofos clásicos, incluyendo a Heráclides Póntico, escribieron comentarios sobre el culto a Trofonio que desgraciadamente se han perdido.

Trofonio ha sido de interés para los investigadores clásicos porque los ríos de Lete y Mnemósine guardan gran paralelismo con el mito de Er del final de La República de Platón, con una serie de inscripciones funerarias órficas en hojas de oro, y con varios pasajes sobre la memoria y el olvido en la Teogonía de Hesíodo.

Notas

  1. Pausanias ix.39.

-EL RÍO DEL OLVIDO EN GALICIA

Entre los autores antiguos se decía que el pequeño río Limia cerca de Ginzo de Limia (Orense) tenía las mismas propiedades de borrar la memoria que el legendario Lete. En 138 a. C., el general romano Décimo Junio Bruto intentó deshacer el mito, que dificultaba las campañas militares en la zona. Se dice que cruzó el Limia y entonces llamó a sus soldados desde el otro lado, uno a uno, por su nombre. Éstos, asombrados de que su general recordara sus nombres, cruzaron también el río sin temor, acabando así con su fama de peligroso.

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En La divina comedia, la corriende del Lete fluye al centro de la tierra desde su superficie, pero su nacimiento está situado en el Paraíso Terrenal localizado en la cima de la montaña del Purgatorio.

En la obra de teatro Eurídice de Sarah Ruhl, todas las sombras deben beber del Lete y convertirse en algo parecido a piedras, hablando en su inaudible lenguaje y olvidando todo lo del mundo. Este río es un tema central de la obra.

El río Lete también es mencionado en el poema de Allen Ginsberg A Supermarket in California.

Se hace referencia a las aguas del río Lete en el poema número LXXVII Spleen de Las flores del mal de Charles Baudelaire.

Aunque los romanos habían empezado a conquistar España a fines del siglo III antes de Cristo, parte de ésta, todo el N y el NO quedaban aún libres de su yugo.

Entre 138 y 136 antes de Cristo, Décimo Junio Bruto desencadenó una campaña contra Lusitanos y Galaicos con vistas al control del área de los Vaceos (al N del Duero). También Julio César, entre el 61 y el 60 a. de C., controló el sur de Galecia; pero la verdadera conquista del NO de la Península comienza el 29 y termina el 16 antes de Cristo, con la total sumisión de Cántabros y Astures en las llamadas Guerras Cántabras durante el reinado de Augusto.

Terminada la guerra, se impone a las gentes conquistadas un tributo de estado, se destruyen algunos castros, cuyos habitantes son trasladados a zonas más controlables y se construyen o se adaptan castros nuevos con vistas a la protección de las nuevas vías, poblaciones y recursos.

Senadores, centuriones y legionarios romanos

Los nuevos territorios conquistados pasan a formar parte de una nueva provincia romana, denominada ransduriana, con control directo por parte del estado y su capital se denomina Asturica Augusta, la actual Astorga. Con los veteranos legionarios romanos que han participado en las Guerras Cántabras se funda Emerita Augusta, la actual Mérida, que pasa a ser capital de Lusitania.

Por esta ciudad pasa una via que une el SO de la Peninsula con el NO, denominada Via de la Plata. Terminada la conquista, comienza el asentamiento de los romanos y la sistemática explotación de todos los recursos que brinda la zona, en especial los referentes a la minería del oro. Los romanos ya tenían constancia de la riqueza de la zona en este metal por las joyas indígenas existentes (torques, brazaletes, etc) algunos de cuyos ejemplos han llegado hasta nosotros.

Se piensa que la mayoría de este oro y plata indígenas procedía del bateo de las arenas de los ríos, en especial del Sil y algunos afluentes del Duero en cantidad suficiente como para satisfacer las necesidades de la orfebrería castreña. Los romanos no abandonaron este procedimiento; pero además, sus prospectores remontaron los ríos y encontraron los yacimientos primigenios, explotándolos con diversas técnicas : unas romanas y otras heredadas del mundo helenístico. El beneficio del oro en esta zona quedó reservado al estado romano. museovirtual.csic.es/…/medulas/4_med.htm

paxceltibera.wordpress.com/…/

La campaña de Q. Servilio Cepión contra Viriato en el 139 a. C. supuso  el primer enfrentamiento entre romanos y galaicos.

Apiano (Iber. 70) relata  que Cepión se volvió contra vettones y galaicos, arrasando sus campos. Sin embargo, será Décimo Junio Bruto, su sucesor, quien dirija la primera expedición contra el noroeste de Iberia. Seguramente, el objetivo último era pacificar  Lusitania, tras la muerte de Viriato.

Décimo Junio Bruto (180-120 a. C.), llamado “El Galaico”, general y político romano. Abuelo de Marco Junio Bruto. Lideró a las tropas romanas en las campaña de conquista de la actual Galicia y norte de Portugal, lo que después sería denominado Gallaecia.

Biografía (Wikipedia)

En las crónicas del historiador Orosio se narra esta campaña. Bruto fue el primer general romano que llegó a Galicia, sobre el año 139 a. C. Ovidio, el poeta, contó así aquel encuentro: “por aquel tiempo Bruto tomó como sobrenombre el de su enemigo galaico y tiñó de sangre la tierra hispana. En el 137 a. C. Décimo Junio Bruto  se enfrentó con 60.000 gallaicoi en el río Duero, volvió a Roma convertido en héroe, y el propio Senado Romano le concedió el sobrenombre de  “Gallaicus”. Ese mismo año llegó al cauce del río Limia y la tropa se negó a avanzar. Decían que aquel era el legendario Lethes, el río del olvido, y que si lo cruzaban olvidarían su identidad y su patria. Décimo Junio Bruto, agarrando el estandarte de la legión, cruzó el río y, desde la que hoy sería ribera gallega, llamó uno a uno y por su nombre a sus soldados, para convencerlos de que no había olvidado nada y poder proseguir la campaña. Sin embargo, la superstición sí pudo con Décimo Junio Bruto “El Galaico” al ver hundirse el Sol en medio del océano. Tras esto, volvió sobre sus pasos y eliminó lo que quedaba de la resistencia hispana al mando de Tántalo, a cuyos hombres cedió tierras tras la derrota en la “ciudad de los valientes”, Valentia Edetanorum (la actual Valencia), próxima a la en aquellos tiempos pujante Sagunto.

Décimo Junio Bruto fue procónsul de Lusitania junto con Cayo Mario, desde donde consiguieron grandes victorias contra las rebeliones de las tribus lusitanas.

Finalmente, cabe destacar el papel de mecenas que Décimo Junio Bruto jugó al poner bajo su protección al poeta y dramaturgo Lucius Accius.

Así pues, tenemos a las tropas romanas cruzando el Duero en el 138 a. C.
Varios autores clásicos hacen referencia a esta campaña, aunque la mayoría de pasada. Para encontrar una descripción detallada de lo sucedido, hay que leer fundamentalmente a:
-Estrabón (III, 3,1 y III, 3, 4)
-Apiano (Iber. 71-72)
-Tito Livio (per. 55 y 56)
-Orosio (Hist. contra pag. V, 5, 12)

Uniendo los datos que ofrecen estos autores , se puede reconstruir la campaña de Junio Bruto de este modo:
Los romanos partieron de Moron, a orillas del Tajo (quizás en la zona de Santarém o Alpiarga), habiendo fortificado previamente Olisipo (Lisboa) como base de aprovisionamiento.
Bruto decide no plantar cara a unos indígenas que empleaban unas tácticas próximas a la guerrilla (“se movían con la velocidad propia de los bandidos”, dice Apiano) Así, opta por atacar sus núcleos de población, para que las fuerzas enemigas se dispersaran: cada guerrero, sabiendo su poblado amenazado, intentaría volver a casa. En estos combates, los romanos han de enfrentarse no solo a hombres, sino también a mujeres armadas, que en muchos casos, se matan a sí mismas y a sus hijos antes de ser capturados.

Avanzando hacia el norte, Bruto llega al Miño. Durante el camino, ha cruzado el Río del Olvido, donde tiene lugar el episodio que se describirá más adelante. Alcanzada la costa, una puesta de sol en el Océano aterroriza a los romanos, impulsándoles a volver sobre sus pasos. Según Apiano, al llegar al Duero tiene lugar una gran batalla contra los brácaros, en la que estos sufren grandes bajas. Orosio se refiere a  50.000 muertos y 6.000 prisioneros, de una fuerza total de 60.000, aunque  parece que tales cifras son claramente una exageración.
Sobre esta batalla, la historiografía actual no está  de acuerdo cuando fue. Para Torres Rodríguez habría tenido lugar en los primeros momentos de la campaña. Para Tranoy, basándose en el texto de Apiano, fue al regresar.

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Soldados romanos en el río Limia-

Tras estos éxitos, Décimo Junio Bruto tomó el agnomen de “Galaico”. Así lo refieren varias fuentes, por ejemplo, Ovidio en sus Fastos (VI, 461-462): “Entonces Bruto tomó el sobrenombre del enemigo Galaico y tiñó de sangre la tierra hispana”.
Los Fastos Capitolinos  confirman la celebración de su triunfo como procónsul de los Lusitanos y Galaicos en el año 617 de la fundación de Roma.

Durante esa campaña, se produjo un acontecimiento digno de ser tratado aparte: el cruce del llamado Río del Olvido, identificable con el río Limia, un hecho fue ampliamente recogido por los historiadores clásicos:

-Salustio (s. I a. C.): Historias, 344
“Al que dieron el nombre de Olvido.”

-Estrabón (ss I a. C. – I d. C.): Geografía.
a) III, 3, 4:
“Después hay otros ríos, y luego de estos, el Lethes, que unos llaman Limia y otros Belión. Y este río viene del país de los Celtíberos y Vacceos (…) este río fue el límite de la expedición de Bruto”.
b) III, 3, 5:
“Alrededor del Cabo (Nerión) habitan los Célticos, emparentados con los del Anas. Se dice que estos y los Túrdulos, que hacían una expedición militar , se rebelaron tras el paso del río Limia. Se añade a esta rebelión también la pérdida de su jefe, y quedaron por allí dispersos. Por eso el río se llama Lethes”.

-Tito Livio (ss. I a. C. – I d. C.): Ab Urbe Condita, per 55:
Décimo Junio Bruto sometió la Lusitania con la conquista de las ciudades hasta el océano, y no queriendo (sus soldados) pasar el río del Olvido, él mismo pasó el estandarte arrebatado al signífero y así los convenció para que pasasen”.

-Papiro de Oxyrhynco:
Año 137: “Siendo cónsules M. Aemilio y C. Hostilio Manciano, Décimo Junio Bruto en Hispania, después de una victoriosa campaña, atravesó fácilmente el río del Olvido”.

-Apiano (s. I d. C.): Iberia, 73-74:
Mas desistió (Bruto) de perseguirlas (a las bandas que saqueaban Lusitania) en aquella vasta región, comprendida entre los ríos Tajo, Lethes, Duero y Baetis, todos ellos navegables (…) así llegó hasta el río Lethes y fue el primero de los romanos que se propuso atravesarlo”.

-Plinio (s. I d. C.): Historia Natural, IV, 115:
Desde el Miño, del que ya hablamos, como dice Varrón, dista el Aeminio 200.000 pasos, que otros entienden que está en otra parte y llaman Limia, conocido como Oblivion por los antiguos y muy legendario”.

-Silio Itálico (s. I d. C.): Púnica, I, 235-236:
El Lethes, discurre arrastrando brillantes arenas por la tierra de los Gravios evocándole a los pueblos el olvido del más allá.

-Plutarco (ss. I-II d. C.): Cuestiones romanas, 34:
Era éste (Bruto) el que atacando la Lusitania, fue el primero en atravesar con un ejército el Lethes”.

-Floro (ss I – II d. C.): Epítome de Tito Livio, I, 33, 12:
Décimo Bruto, recorrida toda la costa del Océano como vencedor, un poco más allá de los Célticos y Lusitanos y los pueblos de toda Callaecia, y el río del Olvido, pánico de los soldados, no retiró sus estandartes antes de descubrir, no sin cierto miedo y horror de sacrilegio, el sol que cae en el mar y el fuego surgido del agua”.

LA INTERPRETACIÓN:

El cruce del Limia es un episodio que puede ser abordado desde dos enfoques posibles: uno que podríamos llamar “clásico”, y el otro, “indígena”.

El clásico nos obliga a situar el episodio en el contexto de las creencias religiosas de los pueblos mediterráneos. La Fuente de Lethe se ubica en el infierno, y borra los recuerdos de las almas que en ella beben.

A finales del s. VII a. C. el Océano, antes mítica concepción de curso imaginario de agua se convierte, como sucede con el Leteo, en noción geográfica real cuando se descubre el Atlántico. Desde entonces los griegos ya no imaginan el Océano como un río que rodea al mundo (al principio rodeaba sólo Grecia), sino como inmensa masa acuífera de ignotos límites, principalmente situada al oeste de Europa y Africa. Entonces surge una nueva concepción de la morada de los muertos y Cronos, así como la idea de la llanura denominada Elusión, barrida desde el noroeste por el viento del Océano, que habita el rubio Radamantis y en la que Menelao hallará la inmortalidad según expresa la parte más moderna de la Odisea, en la Telemaquia, a la vez que surge con idéntico origen la creencia de las islas de los Todopoderosos o Bienaventurados donde el poema Los trabajos y los días sitúa el reino de Cronos. Posteriormente, en la segunda olímpica de Píndaro, la llanura Elusión se confunde con la isla de los Todopoderosos o Bienaventurados para crear una única isla donde se encuentra la fortaleza de Cronos, asociado con Radamantis. Esta nueva doctrina, idéntica a la céltica, representa históricamente una época muy distinta a aquella a la que pertenecen la doctrina del Tártaro y el Hades, tal como aparecen en la Ilíada y en la parte más antigua de la Odisea.

La concepción platónica que convierte el Tártaro en lugar de castigo para los malvados, y la isla de los Bienaventurados donde los justos encuentran su recompensa, es más reciente, posterior a la primitiva mitología popular. El Hades homérico comprende todo tipo de difuntos sin hacer distinción entre buenos y malos, o virtuosos y culpables. En la mitología céltica aparece un dios idéntico al Cronos helénico, llamado en Irlanda Tethra, que es vencido al igual que aquél y expulsado por un dios más poderoso para, lo mismo que su paralelo griego, reinar sobre los muertos, allende el Océano en una nueva y seductora región donde gozan de otra existencia más feliz tras la muerte. Las creencias celtas sitúan la morada de los muertos hacia el horizonte donde se oculta el sol, en una región maravillosa y misteriosa de la que además proceden los hombres, llamada en irlandés TIRE BEO “tierra de los vivos”, TIR N-AILL “la otra tierra”, MAG MAR “gran llanura” o MAG MELD “llanura agradable”.,

Tethra, jefe de los Fomoré en la mitología irlandesa, vencido en la batalla de Mag-Tured, se convierte en rey de los muertos en la misteriosa región que habitan más allá del Océano. También el Cronos griego, vencido en la batalla de Zeus contra los Titanes, reina en las lejanas islas de los Bienaventurados o Todopoderosos, sobre los difuntos héroes que combatieran en Tebas y Troya. En Los trabajos y los días de Hesíodo aparece por primera vez Cronos reinando sobre los héroes muertos, lo que parece entrar en contradicción con el paisaje de la Teogonía del mismo Hesíodo, donde se designa al Tártaro como residencia del mismo Cronos.

La descripción que Hesíodo en su Teogonía da del lúgubre Tártaro, oscura región subterránea, no concuerda con la de las seductoras islas de los Bienaventurados o Todopoderosos en las que según Los trabajos y los días reinó Cronos derrotado. La explicación a esta contradicción reside en la evolución experimentada por la mitología griega que modifica sensiblemente la concepción del destino del hombre tras la muerte, entre la época en que Hesíodo compone la Teogonía, y en la que ve la luz Los trabajos y los días.
http://es.answers.yahoo.com/question/index?qid=20071102154819AAf0E7U–
El oscuro y subterráneo Hades, llamado también Erebo, se menciona tanto en la Iliada como la parte más antigua de la Odisea, si bien la Ilíada diferencia el Hades (o dominio del dios Hades) del Tártaro, situando éste último en el inframundo de las profundidades de la tierra, al doble de distancia de la superficie terrestre que aquél. En el Tártaro descrito en la Ilíada moran los Titanes (míticos gigantes), y Cronos, privados de la luz del sol.

En la Teogonía de Hesíodo reaparece la misma doctrina pareciendo confundir el Hades y el Tártaro que la Ilíada diferencia. El Tártaro ya no sólo alberga a los Titanes y a Cronos, vencido por Zeus, sino también al dios que personifica el Hades homérico que, en las entrañas de la tierra, reina sobre los muertos, en la lúgubre mansión de los muertos y dioses caídos que posee una entrada al noroeste, más allá del río Océano.

El concepto sobre la morada de los muertos y su rey varían con el tiempo, lo mismo que lo hace su ubicación, al igual que sucede con otros mitos, como el del río Leteo, la Antártida, la isla de los Bienaventurados o el Océano. El mito del Leteo, río del Infierno, cuyas aguas bebían las almas de los muertos para olvidar la vida pasada, y que guarda relación con el de Caronte, hijo de Erebo y la Noche, que transporta en una barca a través de la laguna Estigia las almas de los muertos previo pago por éstos de una moneda, se identifica posteriormente, como frontera mítica que separa otro mundo, con el galaico río Limia, que circunda las desconocidas y misteriosas tierras del noroeste hispano protegidas por un halo de creencias y velo de supersticiones ancestralmente arraigadas en las creencias de los indígenas desde una remota prehistoria, como le corresponde en su categorización, de no solo de mágicas o meigas sino también sagradas tierras, al noroeste hispano.

¿Qué sentido tendría localizar en el noroeste de Iberia un Lethes o Río del Olvido? Estamos ante una constante de la geografía clásica: los confines del mundo conocido, las llamadas Eskhatiai, son los lugares donde se sitúan toda clase de portentos y maravillas. En ese sentido, el Río del Olvido, y el sol que es devorado por el Océano, inspirando según Floro, terror a los soldados, se inscriben en una misma tradición de portentos propios de la periferia del Mundo; Iberia es ya demasiado conocida como para ubicar en ella monstruos, plantas prodigiosas o razas inimaginables (como sucede con Etiopía o la India) , pero aún así, lo mágico, lo maravilloso, persiste.
El hecho de que estemos ante un río, refuerza esa imagen: los cursos de agua habitualmente son fronteras. Y en este caso ya no solo física, sino también mental. El río –como el Océano- separa las tierras conocidas de las desconocidas. Más allá de la frontera está, como señala Balboa Salgado, el Olvido, la A-nomía (=ausencia de normas)..
Cuando Bruto coge su estandarte y cruza el río, en buena medida está proyectando en la realidad geográfica –y mental- el paso del mito al logos. Además, el poder de Roma queda consolidado: donde otros temen y vacilan, Roma avanza y domina.

Pero frente a esta visión, cabría otra alternativa:
Desde hace bastantes años, varios autores intentan explicar el mito del Lethes desde una perspectiva indígena. En concreto, celtista. El mito del Río del Olvido sería local; tal vez los romanos lo escucharon a los naturales de la zona, o los guías que los acompañaban se lo describieron…

Al igual que griegos y otros pueblos, los celtas vinculaban el paso de este mundo al otro, al medio acuático. Los ríos eran una puerta al Más Allá y morada de dioses.

En los años 60, Guyonvarc´h llevó a cabo un estudio comparando varias tradiciones:
1-En los textos altomedievales irlandeses, se describe cómo San Patricio es secuestrado por los escotos en su Bretaña natal, después de una brutal incursión de los primeros.

Tras su establecimiento en Irlanda, el santo ya no volverá a su patria chica, que es llamada Armuircc Létha.
2-Tito Livio (XXIII, 24, 6-11) nos habla de la batalla de la Selva Litana, en la que el ejército romano es destruido por los galos.
3-En el Mabinogion galés, cuando los bretones insulares vuelven a su tierra después de combatir en Roma, algunos contigentes se quedan en la Bretaña continental, no regresando a su hogar. Esa Bretaña es denominada Llydaw.
4-se conocen seis inscripciones galorromanas que mencionan a una diosa Litavis, equivalente a Bellona  y compañera de Marte.

De todo esto, Guyonvarc´h extrae la existencia de un *Letavia (literalmente “País Llano”) . Un más allá que, en los ejemplos arriba mostrados,  remitirían a la idea del no regreso, sobre todo desde una perspectiva militar; el lugar del que los guerreros no regresan.
En este punto, la línea argumental enlaza con Estrabón (III, 3, 5) y su historia de célticos y túrdulos que al cruzar el Lethes, cayeron en el caos y la dispersión… Sería por lo tanto, no un hecho histórico, sino la manifestación local de un mito y extendido por la Europa Atlántica.

Fernández Nieto plantea una hipótesis más: echa mano del texto de Floro (I, 33, 12) en el que habla del miedo sufrido por los romanos (“formidatumque militibus flumen Oblivionis”) . Para este autor, el fragmento se parece mucho a un verso del Carmen Evocationis, oración con la que los romanos intentaban atraerse a los dioses enemigos. Los dioses, tras cambiar de bando, inspirarían a sus otrora protegidos “el temor, el error y el olvido” (“metum, formidinem, oblivionem injiciatias”, Macrobio, Saturnales, III, 98 )
Fernández Nieto cree que los romanos habrían entonado la Evocatio con una ceremonia solemne. Este hecho habría dado lugar a diferentes interpretaciones, con el paso del tiempo: Estrabón no habla todavía de nada de esto; aún tiene presente el supuesto mito indígena del ejército disperso y olvidado. De los romanos, solo  dice que el río fue el límite de su avance (lo que choca con la idea de que lo cruzaran)
Por su parte, Floro, un siglo después, hace  a los romanos protagonistas de la hazaña. La supuesta tradición local del ejército olvidado persiste, pero ahora son los propios romanos los que asumen el papel, cuyo Carmen Evocationis queda camuflaod en las referencias al miedo a cruzarlo.

Más recientemente, en 1996, A. Guerra llamó la atención sobre la abundancia de nombres que tiene un río tan pequeño: Limia, Aeminium, Belion, Lethes, Flumen Oblivionis… Para este autor, la identificación pudo estar condicionada por la semejanza del nombre indígena con Lethes.
Cerca del Limia, en territorio portugués, hay un río llamado Leça, que en la documentación medieval es denominado Letia. ¿Pudo ser este Letia el que inspirara la identificación con Lethes? De ser así, del Lethes sólo faltaría su traducción al latín Oblivio. Todo sería por tanto una confusión entre un Limia o Belion y un Letia que a los romanos sonó a Lethes.

Una última aclaración: en la edición de la Geografía de Estrabón de la editorial Gredos, Maria José Meana dice que el Limia nace en el lago Beón, nombre que sería una derivación de Belion. El nombre Oblivion sería una etimología popular de Belión más el O- presente en Olisipo u Obulco. A esto hay que oponer que  el río LImia no nace en ningún lago Beón, sino en la confluencia de media docena de ríos más pequeños y regatos, ninguno de los cuales lleva tal nombre.

¿QUÉ PUDO LLEVAR A IDENTIFICAR EL LIMIA Y EL LETHES ?
El Limia pudo ser confundido con el Lethes …
1 Por su ubicación en la periferia del mundo conocido, lugar particularmente mágico.
2  Los nombres de ambos ríos suenan parecido
3 Tal vez el río Limia era protagonista de una tradición local que lo vinculaba con la idea de olvido y no regreso.

BIBLIOGRAFÍA:
-Balboa Salgado, A.: A Galicia celta, Lóstrego, Verín, 2007.
-Balboa Salgado, A.: Gallaecia nas fontes clásicas, Universidade de Santiago, 1996.
-Brañas, R.: Deuses, heroes e espacios sagrados. Ed. Sotelo Blanco, Santiago de Compostela, 2000.
-Brañas, R y González García, F.J.: Historia de Galicia. vol II: Galicia romana, Vía Láctea Editorial, Oleiros, 1995.
-Estrabón: Geografía (libro III)
a) Edición de Mª. José Meana Cubero, Gredos, Madrid, 1992.
b) Edición de M. V. García Quintela, Gonzalo Cruz Andreotti y F. J. Gómez Espelosín, Alianza, Madrid, 2007.
-García Quintela, M. V.: Mitología y mitos de la Hispania prerromana. Vol. III, Akal, Madrid, 1999.
-Romero Masiá, A. y Pose Mesura, X. M. :Galicia nos textos clásicos, Museo Arqueolóxico Provincial, A Coruña, 1988.

LA RECREACIÓN MODERNA  DEL PASO DEL RÍO LIMIA
Desde hace varios años, cada 21 de agosto , se celebra en la localidad orensana de Xinzo de Limia la llamada “Festa do Esquecemento” (Fiesta del Olvido) En ella, se recrean el modo de vida de las gentes de la Galicia prerromana, el ejército romano, el enfrentamiento entre ambras partes, y finalmente, se rememora el cruce del río Limia por Bruto.

http://xinzoinformacion.e.telefonica.net/esquecemento.htm

Imágenes madas  de la web anterior en las que se muestra la recreación del cruce:

www.elmundoviajes.com/…/ruta.html?cual=35

La desembocadura del río Lima nos recibe con sus aguas derramadas en el bravío Atlántico y con la belleza de Viana do Castelo, erigida sobre la “foz” del río y conocida como “La Princesa del Lima”. Cualquier época es buena para venir, aunque destaca especialmente la tercera semana de agosto, cuando la ciudad se engalana para festejar a su patrona, Nossa Senhora da Agonia, con procesiones fluviales, músicas, flores, touradas y fuegos artificiales sobre las resplandecientes aguas del Lima. Es, sin duda, una de las romerías más bellas del país.

La EN 202 lleva desde Ponte de Lima a Santa Marta de Portuzelo, aldea desde la que se empieza a divisar ya cómo la inmensidad del río Lima se pierde en el océano. Sin embargo, cuatro o cinco kilómetros antes de llegar a Santa Marta, conviene coger el camino rural que sale al poco de dejar atrás la aldea de Torre. Esta carreterita  lleva hasta Nogueira, presidida por su sobria iglesia de San Claudio, que es un bello ejemplo del estilo románico del Alto Minho; después, nos espera Montaria, donde el recién nacido río Ancora flirtea con la naturaleza dibujando bellos parajes.

Volvemos sobre nuestros pasos y recuperamos el itinerario que nos marca la EN 202. Ahora ya sí conducimos en paralelo, por el margen derecho, del Lima. Estamos junto al río que los romanos creyeron que era el Leteo, el río del olvido y del sueño, pero no conviene perder la concentración, porque Viana do Castelo está ya muy cerca. Una vez aquí, tiempo tendremos ya para relajarnos…

Al salir de Santa Marta de Portuzelo, villa presidida por su palacio neomanuelino, cogemos un tramo de vía rápida, que intercede con la nueva carretera construida hasta Vila Praia de Âncora, para llegar a Meadela, población que se ubica ya a las mismas puertas de Viana do Castelo. Tres kilómetros más y, por fin, llegamos a la vetusta Viana, donde el río se junta con el mar.

En Viana do Castelo, antaño llamada Viana da Foz do Lima, hay que andar tranquilamente por su casco histórico, donde sobresale la Praça da República, presidida por el ayuntamiento y una fuente, ambos del siglo XVI, además de la iglesia manierista de la Misericordia. La catedral, del siglo XV, y el Museo Municipal son otros atractivos de Viana.

Saliendo de la ciudad, en el Campo do Castelo, se encuentra el Forte de Santiago da Barra, que protege con sus baluartes a Viana. Y para el final queda la última imagen, tal vez la más sublime, de esta ciudad: el monte de Santa Luzia. Con más de 200 metros de altura, se accede a este monte por un funicular que atraviesa el bosque. Aquí encontramos restos de civilizaciones de la Edad de Hierro, la basílica neobizantina de Santa Luzia y unas subyugadoras vistas de la desembocadura del río Lima.

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MEMORIA Y OLVIDO EN LOS HIMNOS ÓRFICOS

Los Himnos Órficos  y Melíone. Cínicos XII

Melíone es el nombre de una divinidad femenina a la que la tradición órfica  dedicó un himno. Concretamente el catalogado con el número LXXI, que comienza así:

“Invoco a Melíones, doncella infernal de azafranado peplo, a la que dio a luz, en la desembocadura del Cocito, la venerable Perséfone…que empuja a los mortales a locura con sus fantasmas aéreos”.

Lo que  dice el himno órfico es que existe una relación directa de parentesco entre Perséfone y Melíone, que son madre e hija . Pero ¿qué dice de Perséfone?

Perséfone engaña a Plutón y se une con Zeus “con perfidia falaz”.

Según la tradición, es Zeus quien engaña a Pluton, para unirse a Perséfone. Pluton es una divinidad, no rica ,sino infernal, del Hades . Quizás este originario Pluton era el dios que se apodera de todo lo que muere en la physis. Y al ser su acopio tan inextinguible de todo aquello que muere en la naturaleza, por eso quizás luego se convierta en rico (plutos). Sin embargo, es posible  que este Pluton en realidad fuese  un Polluton, cuyo nombre sería opuesto al del A-pollouton. A-Pollouton sería el verdadero y auténtico nombre de Apollon (reducción de Apollouton).

Esto nos lleva seriamente a pensar, en que, bajo la mirada ancestral de la tradición órfica habrían existido dos divinidades opuestas que surgen del mismo nombre:
_ Pollouton, el infernal fuego del nife o núcleo de la Tierra. El Tártaro.
_ A-Pollouton o luego Apollo, el fuego que-no-es infernal sino celestial. El Sol.

Y Zeus, en su furor, “desgarró la piel de dos colores de Perséfone”. Sabemos pues, que la piel de Perséfone es de dos colores (disomaton). ¿Qué colores? Esos dos colores, serían o mostrarían las dos naturalezas de su vínculo:
_ el Zeus crónida, que sería representativo del color blanco y asociado al Apollouton
_ el Zeus Pollouton, que sería el que representa al color negro y asociado con Pluton

Hemos de considerar que el color azufre, del infierno, es el símbolo tanto de la hija, Melíone como del padre Pluton.

Los cinco ríos del Hades eran Aqueronte (el río de la pena), Cocito (lamentos), Flegetonte (fuego), Lete (olvido) y Estigia (odio). El Erídano era también considerado un río del Hades por Virgilio (VI, 659)”

Así es como comienza este Himno orfico a Melínoe. La hija de Perséfone, en el delta del río Cocito-Kokyto, un río del Hades-de-Polluton y Perséfone.

La nota del traductor o editor, del libro de Gredos,  dice: “Prácticamente, es éste el único testimonio, en la literatura clásica, de la existencia de esta divinidad, de características semejantes a la diosa Hécate…”.

Y algo de ello es cierto, pues la tricorpórea Hécate, alude en realidad a las tres formas personificadas del Juicio en el Hades frente al trono de Hades y Perséfone o Pollouton y Hékate. Estas tres personificaciones eran: Minos, Radamantis y Eaco.

Estamos hablando en realidad de una pareja del Hades, cuyo símbolo animal, tanto del masculino Pollouton/Hades como del femenino Hekate/Perséfone es el kynos/canis o perro.

El perro del Tártaro. Pues Hekate es la “diosa perruna” mientras que paralelamente Pollouton (Plouton) conduce un carro de canes. Todo este conjunto canino del infierno nos remite sin duda, a las Keres (likaónicas que vagaban entre los muertos en los campos de batalla).

Ahora fíjense como en la “Argonautica”, Jasón para no encolerizar a Hécate procede a un ritual (recomendado por Medea) que consiste en: “bañarse en el río con manto negro y degollar a un carnero que es quemado” pero después el propio Jasón debe retirarse del lugar “sin mirar atrás”. Ese “sin mirar atrás” recuerda al de Orfeo cuando asciende del Tártaro en compañía de su amada Eurídice.

Si observamos la diosas femeninas que aparecen vinculadas, tenemos Hékate, Perséfone y Melíone. Las tres son sucesiones dinásticas del mismo símbolo. Lo infernal que se apodera de los muertos, a través de dulces embaucamientos y sortilegios, (no es casual que Medea esté vinculada a ellas). Serían pues una “meleías” del Hades.

Es de esa forma, como se describe a Melíone en este himno órfico:
_ diosa infernal
_ se manifiesta en apariencia impresionantes, bien a la vista de todos o en sombras, o brillando en la oscuridad
_ te suplico que envíes el desvarío del alma a los confines de la tierra

Parece como si para los órficos, la diosa Meleíone hija de Perséfone y descendiente de Hékate, fuera un diosa-del-desvarío. La que hace enloquecer a las almas, tal como describe el himno en honor suyo. Como si no fuera tanto el “lathos-del-Letheo” (olvido del Leteo) sino el desvarío-del-alma, la que produce Melíone. O tal vez, las dos afecciones del alma, deban ir juntas de la mano de Melíone.

De la madre de Meleíone, Perséphone, (περσεφόνη) se ha dicho mucho o casi todo. Que significa o da lugar a Prosopone-Prosopon=máscara, para luego producir: “personare-persona”. La máscara que resuena da voz a un personaje de la escena y por reducción a una persona. Como si el nombre fuera descomponible en πρoσ- delante y ωπον -cara. Aunque Homero, la cite con el nombre de Περσε+φόνεια. Mi interpretación paralela, es que ese resonar-de-la-voz, antes que debido a una máscara se debe a una “rostros fantasmagórico” propio del personaje que habita el Hades. A un phantasma. Y después, el nombre sería descomponible bajo la forma de pro+sophón. Que vendría a significar algo así como “la que actúa con habilidad, con astucia…la que engaña, la que embauca”. Como luego embaucará, o persuadirá con la voz de la palabra, el sophista. Esta interpretación está motivada por el hecho de que Perséfone, según el himno orfico: “engaña a Plutón y se une con Zeus con perfidia falaz”.

Melíone, nace en el río Cócito. Su habitat es el Kωκυτός o Kôkutos. El río de la lamentación, que se encuentra precisamente en el Hades. El río por el que transitan los muertos para ingresar en el barco de Karonte, quién les trasladará ante la presencia de Perséfone y Hades/Plouton. El mismo río de las “lamentaciones” donde habita según el himno órfico LVII, Hermes infernal, que según el texto:

“guías las almas de los mortales al fondo de la tierra, Hermes hijo de Dioniso, que lanza con delirio báquico, y de la doncella pafia (Afrodita) de ojos vivos, que frecuentas la sagrada mansión de Perséfone, asistiendo a las almas de funesto destino,…porque todo lo seduces, hipnotizador, con tu caduceo mágico, y de nuevo despiertas a los que están dormidos”.

Increíblemente, para los órficos hay un “Hermes infernal hijo de Dioniso”: Bacus o Baco. (el de la baccia, el del pellejo, el de la destilación del fermento, los que me sigan se acordarán). El del grano del vino, pero antes el de la baccia del vino, sino me han leído anteriormente.

Y este Hermes infernal y persefóneo es Baco. Que ya no solo aturde, sino que acompaña al alma a su destino funesto. Que además y sorprendentemente, “todo los seduces, hipnotizador”. Es decir, que el vino de Ismaros, el de Maron-de-Maroneo, es el que seduce hasta el Hypnos. Entendamos hipnos-ypnos, no como sueño onírico sino como sueño tartárico del Hades; como sueño eterno. Hypnos “es hermano del Olvido y la Muerte” (en el LXXXV).

Pero ¿no era Maron sacerdote de Apollo? Estamos ante una paradoja entre el Hermes infernal o Baco o Vino de Pollouton (plutónico) y el sacerdote-del-vino-de-Ismaros que se debía a Apollo/Apollouton. ¿No será en realidad que Maron se debía a Baco y a su ascendiente Pollouton? Y si fuera Pollouton(Plouton) el verdadero dios que honora Maron-el-del-vino de Ismaro.

Y lo más original en este corto himno órfico a Hermes infernal, es el detalle final: “de nuevo despiertas a los que están dormidos”. ¿En el Hades, despierta a los dormidos muertos embriagados? ¿Para juzgarlos con resaca? Ese “de nuevo”, ¿qué significa?
Que los despierta una vez están en el Hades, otra vez a la vida; pero ¿no era él quién los dormía en vida?

En toda esta visión órfica sobre el Hades y el despetar/adormecer del vino-de-Ismaros, aún  encontramos  más confusión. Pues deberíamos leer y releer una y otra vez, el himno órfico número LXXVII, dedicado a la adorable Mnemosine.

Y son los órficos, quienes pese al vino tracio de Ismaros, pese al infernal Hermes o Baco, pese a los sonidos melodiosos de Apollouton/Apollo (que no se sabe muy bien, si es Pollouton), pese a la melodiosa cítara encantadora de Orfeo, quienes reconocen que:

“Mnemosine,…de sonora voz; que siempre se mantiene al margen del pernicioso olvido que daña la mente y (por el contrario) conserva todo su pensamiento en estrecha relación con las almas de los mortales, acrecienta la capacidad de los hombres (…) instígales a tus iniciados al recuerdo del piadoso ritual y manda lejos de ellos, el Olvido”.

El Aides (Hades) del orfismo, entonces, es opuesto al cinismo-de-los-An.aides. Tanto por su visión sobre el Recuerdo (Anamnesia platónica) como por su visión sobre el pernicioso Olvido, de Melíone-la Melíade.

Por último, quiero dejar estas imágenes que representan al propio Hades/Aides, entre las cuales se encuentra una, que me llena de alegría. Se trata de ver como Hades,aparece con un carro de Cisnes anaideos o de Ibis.

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7 Comentarios.

  • Javier López Sedó dice:

    En la mitología tibetana, concretamente en el Bardo Thodol, se describen las experiencias del alma tras la muerte. El viaje mítico del alma tiene dos conclusiones: el olvido y la reencarnación por un lado, y la omnisciencia por el otro.
    Es evidente el parecido con la mitología griega.

  • María dice:

    ¡Qué ilusión me ha hecho este post, doña Ana! Mi familia es oriunda de las tierras de la Baja Limia, limítrofes con Portugal.
    La historia del río, de su denominación como “Río do Esquecemento” siempre me ha fascinado.
    Nos ha dejado un artículo muy completo, y he disfrutado leyéndolo.
    No sé si este comentario quedará, porque ya hace tiempo que se los traga de nuevo internet, pero por si acaso lo intento de nuevo.
    Gracias por acordarse del “río del olvido”, es un lugar mágico, lleno de leyendas y lugares inigualables.
    Muchos saludos.

  • María dice:

    Algo que se me quedó ahora mismo en el tintero: el río Limia se creía que nacía no en la confluencia de varios otros ríos, como menciona el texto, sino en una singular y gran laguna, la Laguna de Antela, desecada en tiempos de Franco para obtener más tierras de cultivo, en una zona fértil, donde destaca la alta calidad de cultivos como la patata, cultivo estrella en toda la zona de la Alta Limia.
    Todavía hoy los ornitólogos se lamentan de la pérdida de esta laguna, singular refugio y criadero de muchas especies.
    La laguna siempre estuvo rodeada de un halo de misterio, como el propio río Limia, y cuenta la leyenda que en sus aguas yacía sumergida una ciudad de época romana, llamada en tiempos Antioquía. Se cree que fue castigada por sus pecados a desaparecer de este modo. Esta Antioquía gallega habría sido la patria, de una niña santa, Santa Mariña das Aguas Santas, con santuario en Allariz. Cuenta la leyenda que un centurión romano pretendía a esta niña cristiana, y como ella no cediera ante él, la denunció por cristiana, y fue martirizada, primero trataron de ahogarla, pero ella no pereció, la quisieron quemar viva en un horno, pero el fuego la respetó. Finalmente le cortaron la cabeza, que al caer dio tres botes, de los que surgieron tres fuentes milagrosas, que son esas “aguas santas”. A día de hoy, los paisanos nos muestran todavía el supuesto horno donde quisieron quemar a la santa, un viejo árbol donde supuestamente ella se sentaba a leer las Escrituras Sagradas, y, cómo no, las fuentes milagrosas, que siguen manando y curando las dolencias de sus fieles.
    Como ve, esta tierra sigue siendo rica en supersticiones, mitos e historias.
    ¡Un beso!

  • Ana Vázquez Hoys dice:

    Pues el tema es precioso, y me alegro de que la zona sea maravillosa.A mi,Galicia me parece un sueño total…Así que ya somos dos.

    Y que conste que yo he contestado siempre.SI se han perdido otros comentarios es que no me han llegado.
    Un beso tb. a ti

  • Ana Vázquez Hoys dice:

    Efectivamente, Javier. Lo curioso de estos “parecidos” es que son poligenismos.Es decir:Cada cual en su casa y los dioses en la de todos. No conviene juntar NUNCA y menos COMPARAR. Aunque casi todas las religiones son casi iguales siempre. A lo largo y ancho de la historia y el mundo, como las leyendas, o las danzas.Pr eso se hace etnología y religiones comparadas es una disciplina académica (creo, que ya me he perdido las teorías hace tiempo).
    El comparativismo puro y duro y el difusionismo son teorías TOTALMENTE PASADAS DE MODA al menos en historia, aunque se señalen las similitudes, excluyendo el difusionismo que haría derivar al vudú actual de la magia sumeria y se quedaría tan tranquilo ( o la tan manida búsqueda de lo egipcio en la pirámides sudamericanas).
    Olvida las comparaciones , pues. Y procura mirar cada cultura en su contexto, como generada por un pueblo en un medio determinado, consecuencia solo de la unidad de la especie humana, que reacciona de forma muy similar en cada cultura. Lo demás es pura especulación.
    Un saludo

  • PUEDE VISITAR EN LA WEB “FUNDACION DOMINGO FONTAN”UNA PAGINA CON DOCUMENTACION INEDITA DE LA VIDA Y OBRA DEL CARTOGRAFO Y MATEMATICO PONTEVEDRES,AUTOR DE LA CARTA GEOMETRICA DE GALICIA.
    SALUDOS

  • German Hidalgo dice:

    Hola
    revisando mi libro genealógico .mis antepasados son de LIMEA
    quisiera encontrarme con alguna persona que conozca de este tema a fin de poder determinar que los hidalgo salimos de este lugar paradisíaco.

    Saludos

    German
    hgman@hotmail.es



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