2 may 09

LAS MOMIAS DE LOS PANTANOS

www.utexas.edu/…/projects97/dentep/dentep.html

Los pantanos de turba del Noreste europeo son acreedores de uno de los muchos misterios que encierra el viejo continente: la aparición de momias con más de 2.000 años de antigüedad.

Todos los cuerpos llevan estigmas de muerte violenta que hacen sospechar a los científicos que fueron víctimas de sacrificios o rituales religiosos. Hombres, mujeres y niños que resucitan tras siglos de silencio, y que nos revelan aspectos sorprendentes de la época en que vivieron.

Los cuerpos momificados descubiertos a lo largo del siglo XX en los pantanos del norte de Europa constituyen, además de un importante hallazgo arqueológico, un misterio difícil de descifrar que ha permanecido intacto gracias a las condiciones especiales que reúne la zona y a las turberas de los pantanos. Dos siglos después de su muerte, los cuerpos difuntos, notablemente conservados, vuelven a ver la luz del día delatando que su muerte fue violenta. ¿Se trata de víctimas  de sacrificios rituales o de ajusticiamientos a criminales? Estrangulamientos, decapitaciones, hombres, mujeres y niños degollados y apuñalados…

Cuerpo del Hombre de Lindow.

Lindow Men

De momento no existe una respuesta única a este interrogante. Las pruebas científicas realizadas aseguran que la mayoría de los cuerpos datan de la segunda mitad de la Edad de Hierro, periodo que corresponde a la llegada de los romanos y su dominio en estas tierras. Remitiéndonos a las crónicas escritas por los historiadores Plinio y Tácito, se encuentran ciertas respuestas que confirman las sospechas de los arqueólogos y científicos que realizan las investigaciones: los pueblos que habitaban el noroeste de Europa hace dos mil años , creían  que los dioses habitaban en los terrenos pantanosos y acostumbraban a ahogar a los criminales, desertores, traidores, adúlteras e incluso, a los homosexuales. Al parecer, el objetivo de dichos actos, además del castigo y ajusticiamiento, era el de ofrecer a las divinidades los cuerpos y vidas de los castigados a modo de sacrificios. Sin embargo, otros autores antiguos como  Julio César apuntaron que los humanos sacrificados eran ofrecidos a los pantanos sagrados tras ganar una batalla en señal de ofrenda al dios de la guerra.

Caldero de Gundestrup

A estos datos cabe aunar el trabajo realizado en las investigaciones científicas sobre las vísceras de algunos cuerpos que, curiosamente, se han conservado en buen estado. El análisis del contenido de sus estómagos ha confirmado que esas personas habían ingerido productos habituales en las ceremonias religiosas de la época, como polvo de muérdago y bayas, ambos conocidos por su importancia en las prácticas rituales de los druidas.

Otro elemento determinante para apoyar la teoría de los sacrificios se obtuvo durante las investigaciones realizadas por los especialistas del Museo Británico sobre el Hombre de Lindow, descubierto en Lindow Moss, cerca de la localidad inglesa de Manchester, en 1984. Había sido estrangulado y luego degollado con un cuchillo. En su estómago se encontraron frutos de muérdago, lo que indica claramente que la víctima fue partícipe de un sacrificio ritual celta.

El contenido del estómago del Hombre de Lindow, muy bien conservado debido a las mismas condiciones medioambientales que preservaron el resto del cuerpo, también arrojó interesantes evidencias. Debido al extraordinario estado de conservación de los cuerpos de las turberas, ha sido posible muchas veces no solamente estudiar el contenido de sus intestinos y establecer interesantes conclusiones sobre la alimentación antigua, las especies cereales cultivadas, la incidencia de las malas cosechas, etc.

Lindow hombre

British Museum anuncia préstamo el año de Lindow hombre de Manchester Lindow hombre , la primera ciento a mediados de

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Lindow hombre

Lindow hombre conciertos: 04 2008 – 29 noviembre 2009 viaje completado Encontrado en Lindow

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Lindow hombre

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La conservación de la Lindow hombre

La conservación de la Lindow hombre Lindow hombre se ha conservado en un pantano de turba en Cheshire durante casi dos Cerdocyon

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Lindow hombre

Fue transportado cuidadosamente al Museo Británico y examinado a fondo por un equipo de científicos.

Un objeto de poner de relieve en Explora

Lindow hombre

Este hombre es la evidencia más convincente para el sacrificio humano en la Edad del Hierro de Gran Bretaña. De unos 25 años, que

Un recorrido en línea en Explora

Lindow hombre

Lindow hombre De: Lindow Moss, Cheshire (en 1985) Fecha: primero a mediados de siglo, esta joven hombre de aquí para allá

Una página de jóvenes exploradores


Asímismo, en algún caso, se pudo observar la ingesta de hongos del cornezuelo del centeno (claviceps purpurea), suficientemente llamativa como para pensar que el indivíduo habría sido narcotizado previamente al tratamiento ritual, si es que la ingesta no fue fortuita. En teoría de un arqueólogo danés, las momias corresponderían a personas que habrían sido ofrendadas a Nerthus, la diosa de la Tierra.

El propio historiador Tácito escribió en sus crónicas Germania la descripción de un rito tribal en el que se obligaba a los esclavos a tirar de un carromato a campo traviesa con la imagen de la diosa Nerthus en él. “… después, el carro, los vestidos, y la divinidad misma son purificados en un lago secreto. Los esclavos encargados de celebrar el rito, son instantáneamente tragados por las aguas”.

MUCHOS ENIGMAS POR RESOLVER

Archivo:Mann vom Hauslabjoch (Museum Bélesta).jpg

Hombre de Otzi

http://es.wikipedia.org/wiki/Archivo:Mann_vom_Hauslabjoch_(Museum_B%C3%A9lesta).jpg

English: Very free reconstructions of equipment said to depict the original equipment of the Ötzi the Iceman (Frozen Fritz, Similaun Man) at Museum Bélesta (Pyrénées-Orientales), France.
Español: Ötzi, el hombre de los hielos: expuesto en el Museo Bélesta (Pyrénées-Orientales), Francia; reconstrucción con todo su equipo
Deutsch: Sehr freie Rekonstruktionsversuche von Ausrüstungsgegenständen die angeblich die Originalausrüstung desÖtzi (Mann vom Hauslabjoch) darstellen sollen aus dem Historischen Museum von Bélesta (Pyrénées-Orientales), Frankreich.
Français : Reconstitution très libre de l’équipement dit dépeindre celui d’Ötzi : exposition “Ötzi, l’homme venu de la glace” en 2008 au Musée de la Préhistoire de Bélesta (Pyrénées-Orientales)


En el estudio de las momias de las turberas del noreste europeo, sólo se ha descubierto una pequeña parte de sus misterios. Uno de los innumerables detalles que aún están por descubrir es que los cuerpos han aparecido casi siempre con una vara de abedul por encima de ellos, o bien clavada en él a la altura del corazón. ¿Cuál era su fin?, ¿para que permaneciera en el fondo del pantano, o tal vez, como apuntan algunos especialistas, fpara evitar que el cuerpo volviera a la vida?… La creencia más defendida por los expertos, considera que los antiguos habitantes suponían que de este modo impedían a los muertos que atormentaran a los vivos en forma de espectro o de vampiro, creencia  que se ha mantenido hasta nuestros días.

Lindow Men

Es posible que muchas de esas personas fueran ajusticiadas y arrojadas al pantano cuando aún estaban vivas, hecho que parece confirmarse por las hinchazones en los puntos donde las ramas apretaban los miembros. En otros casos, aparecen mujeres con la cabeza medio afeitada o en su totalidad, acto que posiblemente fuese una señal de castigo infligido a las adúlteras. Como explicaba Tácito en uno de sus escritos… “en presencia de sus familiares, él (el marido) echa de casa a su mujer desnuda, con la cabeza afeitada…”.

Otro de los enigmas acerca de estos cuerpos momificados lo ofrece el Hombre de Tollund, posiblemente el más famoso de cuantos se han hallado en estos pantanos, sobre todo por su perfecta conservación. En muchas de las momias se puede apreciar un marcado trato de crueldad, en algunos casos extremos, hasta su muerte. Pero en esta ocasión es diferente. Su rostro, a pesar de haber sido ahorcado, no muestra sino un semblante relajado, tendido de lado, con los brazos y piernas flexionados en postura fetal, con la apacible actitud de un hombre que duerme. Según la teoría de algunos investigadores este caso sería distinto, tratándose de un individuo no criminal que fue sacrificado en honor a algunos deidad de los pantanos.

Hombre de Tollund
Asímismo, en algún caso, se pudo observar la ingesta de hongos del cornezuelo del centeno (claviceps purpurea), suficientemente llamativa como para pensar que el indivíduo habría sido narcotizado previamente al tratamiento ritual, si es que la ingesta no fue fortuita.
El Hombre de Tollund fue encontrado con el rostro casi intacto, con expresión tranquila y sosegada, a pesar de haber sido colgado con un lazo de cuero trenzado que aún rodeaba su cuello. La barba, a medio recortar, apenas estaba deteriorada al igual que sucedía con un pequeño gorro de cuero que le cubría la cabeza. Según las investigaciones, vivió alrededor del 200 a. de C., medía unos 160 cm. y tendría entre 30 y 40 años al morir. Fue descubierto flotando en el agua en mayo de 1950 por dos obreros que trabajaban cortando carbón de turba en los alrededores de la ciudad danesa de Silkborg. Su primera reacción fue llamar a la policía, ya que el cadáver se conservaba en tan buen estado que pensaron que se trataba del cuerpo de un joven estudiante que había desaparecido durante una excursión, o tal vez de un asesinato cometido pocos días atrás. El cuerpo se salvó de casualidad, gracias a que uno de los primeros policías que inspeccionaron el cadáver era miembro de la junta directiva de un museo local, poniéndolo a buen recaudo. Más tarde, llegó a Copenhague, donde los científicos expertos no tardaron en averiguar que su edad rondaba los 2.000 años. Actualmente la momia está en el museo de Copenhague.
¿Por qué murieron?
A pesar de que los cuerpos momificados han ido apareciendo a lo largo de los siglos, no se tenía consciencia de su antigüedad. Aún más, muchas momias fueron encontradas por aterrados campesinos que, o bien les daban cristiana sepultura, o las abandonaban esperando que los elementos o los animales acabaran con ellas. Otras momias, corriendo diferente suerte, eran utilizadas para obtener beneficios económicos tras su total destrucción. Así eran vendidas como “polvo de momia”, asegurando que poseía cualidades medicinales y farmacéuticas, otorgando la cualidad de ofrecer larga vida, algo así como el “don de la eterna juventud”.

En un principio se pensó que se trataba de personas asesinadas

La Mujer de Huldremose y sus vestidos.Museo de Copenhague

o fallecidas víctimas de algún accidente, por lo que eran enterradas según consta en los registros de algunas iglesias. Posteriormente se reconoció que no eran difuntos contemporáneos, e incluso se relacionaron con personajes históricos, como sucedió en 1835, cuando un grupo de trabajadores daneses halló el cadáver casi intacto de una mujer en uno de los pantanos cercanos a la localidad de Jelling, antigua capital medieval danesa. Se creyó que el cuerpo pertenecía a la legendaria reina noruega Gunilde, viuda del rey Erik Blodoxe -siglo VIII-. Según cuenta  la leyenda, el rey danés Harald Blotand la hizo venir a Dinamarca prometiendo casarse con ella. A su llegada, envió a los siervos para que la violaran y la ahogaran en un pantano. Como prueba de dicha teoría, se aportó el hecho de que la mujer encontrada llevaba un vestido precioso, y el pantano del que fue sacada se llamaba Gunnelmose, lo que se podría interpretar como pantano de Gunilde. El rey Federico VI, monarca en aquel entonces, decidió que el cadáver fuera sepultado en un sarcófago.

The woman from Skrydstrup and the young man from Borum Eshøj are two of the Bronze Age’s most well-known faces.

Sin embargo, a lo largo del siglo XIX innumerables cadáveres momificados fueron apareciendo en los pantanos del noreste de Europa, sin encontrar una respuesta a tal fenómeno, bien por falta de interés o por falta de medios técnicos para desenmascarar el misterio. La opinión generalizada hasta aquel entonces era que los cuerpos eran bastante recientes, ya que seguían manteniendo cabellos, piel, masa muscular y en algunos casos, ropa. En el transcurso de la Segunda Guerra Mundial, la situación cambió. Durante esos tiempo de escasez de carbón, se volvió a utilizar la turba que se encontraba en los pantanos de esa zona, saliendo de nuevo a la luz más cuerpos, como la Mujer de Elling, el hombre de Tollund, la Niña Wiendeby, y el Hombre de Lindow.

AVANCES EN LA INVESTIGACIÓN

Fue a finales del siglo XIX cuando los investigadores comenzaron, afortunadamente, a interesarse por el origen y proceso físico sufrido por estos cuerpos momificados, cuyo hallazgo y posterior estudio está legando a la Humanidad un testamento sin igual sobre las gentes que vivieron en las postrimerías de la Edad de Hierro.

Sus cuerpos fse encontraron  en la mayoría de los casos desnudos. Por las ropas que se encontraron en su cercanía se ha podido saber que las mujeres vestían faldas tejidas o tiras de piel que les llegaban hasta las caderas, realizaban elaborados peinados y cuidaban sus manos y uñas. Por otro lado, los hombres usaban capas de piel, y en ocasiones, medias y calzado. Un dato a tener en cuenta es que no se han encontrado restos de sangre, lo que ha hecho suponer que eran desnudados antes del sacrificio.

Elling woman

Según el arqueólogo Christian Fischer, director del museo Silkeborg de Dinamarca, donde se encuentran algunas de las momias de los pantanos, hacia las décadas de los 50 y 60 los investigadores sólo podían determinar la antigüedad de una momia analizando los granos de polen de los sedimentos que la rodeaban. La aplicación de este sistema conducía inevitablemente a márgenes de error que podían traducirse en cientos de años. Sin embargo, hoy en día, con el descubrimiento de las nuevas y efectivas técnicas del carbono se pueden realizar evaluaciones bastante más aproximadas solamente con inspeccionar unos granos de tejido o de cabello, siempre y cuando la muestra no haya estado expuesta en lugares de contaminación ambiental.

El largo cabello de la mujer de Elling

Los avances de la investigación científica han ofrecido la posibilidad a la Paleontología y a la Paleopatología de descubrir las deficiencias físicas de dichos cuerpos, así como sus enfermedades y tipo de alimentación. También, y gracias a la Biología molecular, se espera poder conseguir una muestra de ADN, aunque existen dudas al respecto debido a que la acidez del carbón de turba parece que alteró casi todo el material genético. La esperanza es hallarlo en la médula de alguna pieza dental. Si esto se consiguiera, sería posible trazar, a través de las relaciones de parentesco, unos flujos de migración concretos.Lamentablemente, la situación presente en las turbaras del noreste europeo ha cambiado. En la actualidad, el carbón de turba de los pantanos se está extinguiendo alarmantemente a consecuencia de su continuo y elevado consumo en los países de la zona.Mientras tanto, sólo nos queda preservar el importante patrimonio que tiene la Humanidad en estos cuerpos momificados para, una vez averiguados sus misterios, poder saber algo más acerca de nuestro desconocido pasado.

LOS CASOS MÁS CURIOSOS

www.tollundman.dk/andre-moselig.asp

La Mujer de Huldremose. Fue descubierta en 1879 en uno de los pantanos de Jutlandia (Dinamarca) cubierta con una capa y una falda. En 1952 se dieron cuenta de qué provocó su muerte: tenía el brazo derecho amputado y tenía cortes en todos sus miembros, por lo que murió desangrada antes de ser arrojada al agua. fue hallado en Schleswig-Holstein (Alemania) en 1952 en el fondo de una tumba en el turbal, con una rama de abedul en el hueco de su brazo derecho. Tenía media cabeza afeitada, lo que hizo pensar que había sido ejecutada por adulterio. Según los exámenes sólo tenía 13 años y los ojos vendados por una cinta con la que fue posiblemente estrangulada.

El cuerpo de la niña de Windeby

El Hombre de Gallagh se descubrió en 1821 en el condado de Galway, en Irlanda. Es una de las momias más antiguas del norte de Europa. Apareció cubierta con una capa de piel de ciervo atada al cuello mediante unas cañas utilizadas para estrangularle. Junto al cuerpo se hallaron unos postes que fueron utilizados para hundir el cuerpo en el agua.

Con el apodo de Franz el Pelirrojo se conoce en Alemania al Hombre de Neuversen. Vivió hacia el año 300 d. de C., y fue encontrado en 1900 en un pantano entre Holanda y Alemania.

La Mujer de Elling fue descubierta en 1938 donde 12 años después se dio con el Hombre de Tollund. Vivió hace unos 2.100 años y murió aproximadamente a los 30 , ahorcada con un cordón de cuero. Su cuerpo estaba envuelto en una capa de piel de becerro y sus piernas por otra de ternero. Su larga cabellera le llegaba hasta la cintura.

Otro caso es la momia del Hombre de Damendorf, descubierto en 1900 en Schleswig-Holstein, Alemania. Vivió hacia el año 200 d. de C. Sólo le quedaba la piel. Los huesos se disolvieron por la acidez del agua de la ciénaga.

A pesar de los signos de violencia, el Hombre de Grauballe murió envenenado. Le cortaron la garganta de oreja a oreja, le aplastaron el cráneo y le rompieron una tibia. Los expertos pudieron tomar sus huellas dactilares.

La expresión tranquila del llamado “Hombre de Tollund”, hallado en Dinamarca en los años 50, (imagen 1) al parecer ahorcado y luego depositado en la turbera, se explicaría por ésto. No obstante, el otro ejemplar en el que se ha podido documentar la misma ingesta, “El Hombre de Grauballe” (imagen 2), tiene una expresión bastante distinta , que también podría estar en relación con los intensos efectos del hongo del cornezuelo en el ser humano (el temible “Fuego de San Antono” medieval).

Esta circunstancia no ha podido ser documentada en el caso que nos ocupa.

El análisis reveló que la última comida del “Hombre de Lindow” consistió en un conjunto de diversos cereales: trigo (espelta y T. Dicoccum), cebada, etc. además de semillas de plantas silvestres (ej. Chenopodium album, Polygonum lapathifolium, Sphagnum cuspidatum …), las cuales pudieron haber sido segadas a la vez que el cereal, es decir: llegar a la harina de una manera fortuita. Parte de esos cereales estaban chamuscados. La subsiguiente interpretación de este factor tiene también su importancia, como se verá.

Se encontraron también trazas de polen de muérdago y restos de hojas de brezo carbonizadas, lo cual es más extraño. Se especula acerca de si estos últimos fragmentos pudieron entrar en el pan durante la cocción, procedentes del combustible utilizado. Este dato -presencia de restos del combustible en la comida- indica que lo más probable es que la comida fuese un pan sin levadura, cocido al fuego abierto, sobre una plancha, quizá en forma de galleta o “bollos” de masa, que no subirían mucho.

COMPARACIONES

(1: con otros hallazgos)

Los autores del libro sobre el cuerpo hallado en la turbera de Lindow, realizan un exhaustivo muestreo de los principales hallazgos de cuerpos en semejantes lugares . El tema no carece de interés respecto al mundo Céltico, pues la mayoría de los hallazgos de este tipo han podido datarse en fechas que concuerdan con la expansión de los pueblos célticos: entre la Edad del Hierro y el periodo Romano. Recordemos, además, que importantes depósitos de materiales de Hallstat y La Téne han sido encontrados en turberas por todo el Continente y las Islas Británicas: por mencionar dos ejemplos más o menos conocidos, el caldero de Gundestrup (Dinamarca) y las Trompetas de Loughnashade (Irlanda del Norte), elementos irremediables de cualquier arqueología céltica.

La mayoría de estos cuerpos pueden ser datados entre la Edad de Hierro ( I y II) y los primeros siglos de la Era Cristiana. Los autores censan alrededor de 96, procedentes del Norte de Europa, donde persisten estos extraños medios naturales húmedos. También hacen un breve resumen de los que han sido encontrados en Inglaterra, Escocia e Irlanda, y especulan con cuántos de ellos -teniendo en cuenta las circunstancias del hallazgo- pueden determinarse como sacrificios votivos, lo cual se afirma en todo caso de los objetos.

Los “cuerpos de turbera” más famosos son los encontrados en Dinamarca y Alemania a principios de los 50: el llamado “Hombre de Tollund”, el “Hombre de Grauballe”. El rostro del primero, perfectamente conservado, datado y evidentemente muerto por ejecución, ilustra estas líneas.

Muchos otros cuerpos hallados en turberas manifiestan ejecuciones y tratamientos tremendamente crueles.  Estableciendo comparaciones, los cuerpos de Grauballe, Tollund y Lindow, tienen en común el ser cuerpos de varones, haber sufrido un tratamiento cruel (ahogamiento con cuerda, corte de yugular, etc.) y haber realizado una última comida a base de cereales diversos. En el caso de Tollund y Lindow el ahogamiento se realizó con cuerda de tripa, no vegetal, y el ambos casos se registran (fragmentos de) ropas de piel asociadas: caperuza y esclavina en Tollund, tira de piel de zorro en Lindow. Otros cuerpos, femeninos en este caso, manifiestan igualmente tratamientos rituales: la Mujer de Huldremose (Dinamarca), descuartizada; la denominada “Niña de Yde“, estrangulada con una banda de lana que envolvía por tres veces su cuello; la de Elling (Dinamarca), ahogada con una tira de cuero, y la de Windeby, hallada en Schleswig-Holstein (Alemania).

Sobre este ultimo cuerpo -que presentaba medio cráneo afeitado y los ojos vendados (ver figura)- he encontrado versiones distintas: según una, habría sido arrojada a la turbera con ayuda de una piedra, y sujeta a al fondo de la misma con varas de abedul; según la otra, ambos objetos se encuentran casualmente asociados al cuerpo.

www.peatlandsni.gov.uk/archaeology/bog.htm

A pesar de todo, el escalofriante (y hermoso) “Castigo”, poema del Nobel irlandés Seamus Heaney, se hace eco de la anónima figura de esta joven:

Noto el tirón
de la soga en su nuca,
el viento
en su desnudo torso

Aventa los pezones
como cuentas de ambar,
agita el frágil aparejo
de las costillas.

Veo su cuerpo
ahogado en el pantano,
el lastre de la piedra,
las varas y las ramas aún flotando.

Bajo las que al principio
ella era un arbolito sin corteza
al que se arranca,
hueso de roble, tonelillo de seso:
la cabeza afeitada
como rastrojo de negra mies,
la venda de los ojos toda sucia (…)

Las dataciones de estos cuerpos también se encuentran dentro de la Edad de Hierro, antes y durante la época de dominación romana.

TRI-MORIR

(2: comparación con la tradición céltica) Recordemos la sombría secuencia de actos determinados para el Hombre de Lindow:

1. Cabeza abierta por varios golpes.

2. Ahogamiento por un cordel de tripa extremadamente apretado en el cuello, con un nudo corredizo simple, a manera de “garrote”.

3. Herida incisiva en el cuello.

4. Arrojado a la turbera

No pocos investigadores creen ver en esta cruda secuencia un tratamiento ritual de carácter triple, que constituye un trasunto de lo que la tradición literaria irlandesa expresa como eventualidades narrativas y legendarias. El elaborado sistema empleado para despachar al hombre cuyo cuerpo se encontró en Lindow tiene, además, fuertes conexiones con los símbolos de los pueblos de la Edad del Hierro de Gran Bretaña, Irlanda y Francia entre los siglos III AC al I DC.

El número tres y lo triple son una constante en la toda la tradición céltica (dioses triples, héroes triples; triples recintos en edificios que obedecen a conceptos simbólicos tripartitos, etc, etc.), pero una “triple muerte” podría parecer pura leyenda, de no haberse encontrado objetos que de alguna manera la certificaran. El “Hombre de Lindow” es el mejor documentado de éllos.

Son varios los relatos de la tradición literaria irlandesa en los que se hace alusión a la triple muerte. Los más conocidos, y completos, son “La Muerte de Muircherthach mac Erca” y “La Muerte de Diarmait” .

Generalmente, la triple muerte en estos relatos tiene un contexto delimitado, y se manifiesta de una forma concreta: herida por arma blanca; ahogamiento; abrasamiento. Las dos primeras formas son las más constantes, manifestándose a veces

En esta última, la más completa de las tri-muertes literarias irlandesas, tres tipos de personajes predicen (a instancias del interesado) la forma de la muerte del mismo, rey de Irlanda que vivió en el s. VI:

1. Becc mac Dé (vidente loco): lo matará su propio hijo de leche.

2. San Ruadán: le caerá un poste encima.

3. Sus propios druidas, que aseguran que será:

a) asesinado con arma blanca,

b) ahogado en cerveza

c) quemado el día que vista unas ropas de extrañas características

Como el rey asegura que todas estas circunstancias pueden evitarse, incurre en violar tales prohibiciones (“gessa”). En la noche de Samhain, la menos auspiciosa de el calendario céltico, el rey se encuentra festejando en un Albergue cuando sus enemigos rodean la casa. Advirtiendo a su alrededor la acumulación de elementos ominosos, Diarmait se siente inseguro, pero en cuanto intenta protegerse por medio de sus guerreros, descubre que es demasiado tarde, y que sus enemigos han predido fuego a la casa. Al tratar de escapar por la puerta, un tal Áed el Negro le atraviesa con una lanza; malherido, el rey se mete en un barril de cerveza, donde muere ahogado, mientras la viga principal de la casa, ardiendo, le cae encima, abrasando las partes de su cuerpo que no estaban sumergidas. Su cabeza (chamuscada) es llevada a Clonmacnois, el monasterio que él fundó con San Ciarán.

Todos los elementos del relato manifiestan el tema del poder de la profecía y el de la muerte mágica del héroe, no siendo los menores la situación en la noche de Samhain y el hecho de que el rey se vea inmerso en distintas paradojas. El Albergue donde terminará su vida posee características maravillosas, la más destacada es una viga maestra (o pie derecho principal) que los constructores sacaron del mar; el alberguista se llama “Cochinillo” o “Cochino Blanco” -emblema del jabalí que viene del Más Allá-, y su hija es quien ofrece al rey la ropa de características mágicas que habían sido profetizadas: una camisa tejida con el producto de un solo grano de lino, y una capa de lana obtenida de una sola oveja.

En el relato “La Muerte de Muirchertach” también existe el mismo ambiente maravilloso, de profecías, tabúes transgredidos e imposibilidades que se realizan. El rey ha abandonado a su esposa e hijos por una mujer del Mas Allá, que le ha impuesto no decir su nombre. La esposa agraviada corre a quejarse a un santo, que maldice el lugar donde vive el rey. Por su parte, la dama del Más Allá debilita paulatinamente a Muirchertach, ofreciéndole comida desvitalizante y provocando para él visiones de atacantes fantasmagóricos, contra los que el rey combate día y noche. Finalmente, le hace soñar que viaja en un barco que se hunde, que un animal fantástico le arrebata llevándoselo a su nido, donde se abrasa en un fuego. Al despertarse de la pesadilla, creyendo que es verdad, es atacado con armas, su casa (maldita) arde y tratando de escapar, cae en un barril de vino.

Los motivos de Aided Muichertaig son, en opinión de algunos, prestados de los que se encuentran en Aided Diarmait. Este relato parece proceder del s. IX, mientras que el otro es del XII. De todos modos, hay entre ellos diferencias apreciables, como el hecho de que la triple muerte de uno es profetizada por santos cristianos y druidas, mientras que al otro le sobreviene por acción de una dama del Más Allá.

Muirchetag, más que violar sus propios gessa o tabúes mágicos, lo que hace es violar reglas morales y religiosas:

” Comete adulterio y abandona mujer e hijos por una mujer del Mas Allá

” Previamente es culpable de la grave ofensa de asesinar a su abuelo

” Viola el geis de la dama del Sídh al pronunciar su nombre.

La mayoría de las “muertes violentas” de héroes y reyes en la tradición irlandesa resulta a consecuencia de violar los gessa personales o públicos. Los reyes irlandeses mantenían una serie de prescripciones, algunas de carácter mágico y tradicional, y otras funcionales, públicas, relativas al orden establecido entre las distintas jerarquías de la sociedad. La ruptura de estas “obligaciones” (geis, pl. gessa, pronunciado “gueis/guesa”) se creía acarreaba la destrucción social y de la naturaleza, traduciéndose en muerte (conflicto) y en desórdenes naturales, como malas cosechas, sequía, etc.

El papel del rey como punto central del cosmos céltico, mantenedor del “orden cósmico” y fecundador de la tierra, ha sido muy bien estudiado por los especialistas, y tendremos ocasión de hablar de el. En el caso de reltos fuertemene relacionados con el cristianismo, los “tabúes” son de un carácter moral más reconocible para nosotros, como el adulterio. La ruptura, generalmente inadvertida o forzada, pero algunas veces conscientemente llevada a cabo, de gessa, es un motivo recurrente en la mayoría de las leyendas medievales irlandesas. La ruptura lleva a la muerte, que a menudo se profetiza por medio de enigmas o “acertijos”, existiendo difíciles conjunciones de actos, circunstancias u objetos que deberían servir como aviso para el interesado: ese es el caso de la capa hecha con lana de una sola oveja y la camisa de un solo grano de lino en la historia de Diarmait.

En el relato galés de Math ap Mathonwy, Lleu Llau Gyffes manifiesta a su misteriosa mujer (ha sido creada mágicamente a partir de plantas silvestres) la dificultosa forma en que puede morir: mientras esté al borde de una tina de baño, con un pie en el lomo de un chivo y el otro en el borde de la tina, atravesado por una punta de hierro que debe haberse forjado trabajando solamente los domingos durante la Misa. Naturalmente, la esposa -enamorada de otro- procura que las tres paradójicas circunstancias se realicen, e intenta asesinarle.

(No tiene éxito, la muy tonta…) En algunas ocasiones, tanto antiguas como relativamente modernas, la triple muerte es pronunciada como especial condenación de graves crímenes: en la Vida de S. Columba, de Admonán (s. VII) el santo maldice con una triple muerte a un clérigo que, ha ordenado indebidamente a un compañero, por el cual manifiesta amor contra natura. El ordenador perderá la mano derecha a consecuencia de la maldición; el ordenado, además del privilegio eclesiástico, perderá la vida por una lanza, y “caerá de la madera al agua, donde morirá ahogado” .

Expresamente, Columba no condena a este hombre por cuestiones sexuales (que en todo caso serían pecado del otro, no de él) sino por llevar una vida violenta y haber matado a Diarmait, rey de Irlanda, pues se trata de Áed Dub, el mismo que matara a Diarmait en la historia que relatamos al principio.

Un incidente similar se recoge en la “Vita Merlini” de Godofredo de Monmouth. El famoso mago profetiza la muerte de un muchacho “cayendo, colgado de un árbol y ahogado en un rio”. El incidente, por lo demás, está relacionado con una acusación de adulterio. Es curioso que la triple muerte haya pasado a la literatura (primero a la irlandesa, luego a otras) como un motivo bien encajado en el contexto ideológico del momento, siglos VIII al XII, en el que se produjeron estos relatos. Según una primera mirada a este contexto, se trata de un castigo a crímenes de naturaleza clara y grave, como el asesinato de parientes (el crimen capital según las antiguas leyes irlandesas), la violación por medio de la fuerza de recintos eclesiásticos, o el adulterio (en casos más cristianizados).

Para los autores del libro sobre los hallazgos de Lindow, y en particulr para Anne Ross, se trata de auténticos restos de rituales de tradición céltica. Rastreando el folklore, encuentran también otros elementos que aparecían asociados al cuerpo de Lindow: la tradición del bollo quemado como símbolo de buena suerte en Escocia, el hecho de que en algunos sitios este bollo se confecciona sobre una piel, etc.

Esta autora ha dedicado todo un libro a la supuesta vida y a la real tri-muerte del “Hombre de Lindow”, llegando a afirmar la fecha exacta de su sacrificio, en relación con la conquista romana de Britania, y extrayendo conclusiones exageradas acerca de su estatus social. El libro “The Life and Death of a Druid Prince”, por Anne Ross y Don Robins, Simon & Schuster, Nueva York, 1989 ha tenido cierto éxito.

De la misma manera que el motivo de los “cuerpos de turbera” ha suscitado la inspiración de Seamus Heaney y de otros artistas, el de la muerte triple no deja de inspirar a algunos.

Así se recoge en una extraña película islandesa (de Islandia), que hace pocos años pudimos ver en TV.

El protagonista, un vikingo, moría por tres veces, o mejor dicho, se salvaba por tres veces de muertes ciertas, que escenificaban lo que narra la historia de Diarmait: ahogado en un barril de cerveza cuando se mete dentro de él para escapar del fuego, quemado en un incendio, y atravesado por una espada. El filme tenía, además, otros rasgos, conscientemente recogidos de la tradición irlandesa . Se titulaba “El Cuervo”, y no tengo en estos momentos ficha mayor de él, pues gracias a los anuncios, pude grabar solamente una parte… Gracias a los dioses, la mejor…

Young female bog body, dubbed “Yde Girl“, from the Netherlands. The remains of this 16-year old child, who lived in the first century A.D., were discovered in a small bog in 1896, along with remnants of woollen clothing. The remains of the woollen cord with which she was strangled can still be seen around her neck. Drents Museum.

Reconstruccón de la Yde girl

Scientists call this bog body ‘Red Franz’. His body was found in a swamp in Germany. He died about 1900 years ago.

Scientists have modelled Red Franz’s face too. They took very exact measurements from the body and carefully built up a face in layers, working from the skull outwards.

Iris bog body

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