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Cientos de peces ejercen de esteticistas de los pies en San Sebastián

viernes, 20 de agosto, 2010, 21.45

EFE

San Sebastián, 20 ago (EFE).- Cientos de peces ejercen de esteticistas en un nuevo centro de “spa” donostiarra convertido en uno de los pocos en España que ofrece una “pedicura natural” a cargo de una especie de pequeñas carpas sin dientes que devoran durezas, pieles muertas y dejan como nuevos los pies que entran en sus acuarios. Seguir leyendo el artículo

El polaco Eryk Matuszak y la guipuzcoana Omaira Perianez son los responsables de este negocio, en el que los auténticos trabajadores son unos 1.200 peces “Garra Rufa”, capaces además de cicatrizar heridas, estimular puntos de acupuntura y masajear e hidratar la piel de sus “clientes”, ya que segregan una enzima -”dithhranol”-, presente en “cremas rejuvenecedoras”, con lo que la dermis queda más “suave” y las extremidades “más relajadas”.

Numerosas personas se agolpan ante el escaparate de este “Fish Spa”, ubicado en pleno centro de la capital y dedicado en exclusiva a esta actividad, para observar a estos “hacendosos” vertebrados de unos tres centímetros, machos y hembras, que residen en peceras de agua dulce a unos 33,5 grados de temperatura.

Perianez ha explicado a Efe que las condiciones higiénicas son “extremas” en todo el proceso, ya que los pies de los usuarios son previamente limpiados en un “masajeador” de agua caliente, sus zapatos introducidos en un artilugio especial, las toallas desechables y el agua de las peceras filtrada unas quince veces por hora, además de ser tratada con rayos UVA para eliminar cualquier tipo de bacteria.

Entre sesión y sesión, en cada una de las cuales participan unos 200 peces, debe pasar un cuarto de hora para higienizar adecuadamente los habitáculos y dejar “descansar” a los animales, que se “zampan” la cantidad de dermis suficiente hasta “llenarse” y el resto la tiran, aunque nunca dejan de trabajar, comentan orgullosos sus propietarios, que les alimentan además con una comida específica dado que la piel muerta -dicen- “carece de los nutrientes” que necesitan.

Matuszak y Perianez se decidieron a poner en marcha este negocio tras un viaje a Tailandia y otro a Reino Unido, donde la “ictioterapia”, nombre asignado a esta técnica de pedicura y exfoliación natural, cuenta con notable éxito.

Afirman que en España existen dos o tres centros en ciudades como Madrid donde se ofrecen los servicios de los Garra Rufa que, según recalcan, no muerden sino que utilizan su boca con un efecto ventosa, que produce un cosquilleo y un masaje placentero, aunque advierten de que en algunos sitios se emplean otros peces, que son “más baratos”, pero que tienen dientes y pueden provocar molestias.

Matuszak advierte de que “no es un milagro” y, en algunos casos, es necesario repetir la sesión con asiduidad para lograr unos resultados satisfactorios.

Estos peces no se venden en España y, concretamente los que trabajan en San Sebastián, llegaron a la ciudad en avión, procedentes de Alemania, con la misión de cuidar los pies de donostiarras y visitantes dispuestos a pagar 5 euros por una sesión de 5 minutos, 15 por una de un cuarto de hora o 25 por media hora.

Los responsables del centro estudian la posibilidad de colocar bañeras para que los efectos de estos “peces masajistas” puedan experimentarse en todo el cuerpo, ya que con sus “besos” consiguen exfoliar sin provocar ningún tipo de herida como sí puede ocurrir al utilizar, por ejemplo, limas o piedra pómez.

Tampoco descartan extender su negocio a otras ciudades españolas como Bilbao o Pamplona para que disfruten también los beneficios de estos Garra Rufa, más conocidos como “peces doctor”, que provienen de ríos de Turquía, Irán o Pakistán.

Clara García de Cortázar.

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