20 mar 10

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El Hombre-lobo

Dentro del folclore sudmericano se habla de los hombre yaguaretés o pumas, en gran variedad de leyendas aborígenes, así como para las culturas colonizadoras de América del sur, la portuguesa y la española, se considera al séptimo hijo varón, un posible candidato a padecer la enfermedad a manera de estigma.

El Hombre LoboEl Hombre Lobo

El hombre lobo o licántropo es una criatura mitológica, presente en casi todas las culturas del mundo. A partir de la edad media, según el decir de Gervase de Tilbury, un cronista medieval, se comenzó a asociar su transformación con la luna llena. Una creencia moderna es que sólo puede morir si se le da un tiro con una bala de plata.

La tradición habla de una fuerte rivalidad entre los vampiros y los hombres lobos. Se cree que ambos pertenecerían a la misma raza de criaturas, pero los hombre lobo renunciaron a los poderes vampíricos para obtener una forma física superior, y de esta forma se ganaron el rencor de sus similares, los vampiros.

En todas las culturas del mundo existe algún tipo de representación del hombre lobo. En África aún se cree en hombres hiena u hombres leopardo. En la India se creía que los tigres que habían probado la carne humana podían convertirse en humanos para atraer a su presa. Y en  Colombia, Perú y Brasil se piensa que el delfín rosado o bufeo se transforma por la noche en un apuesto varón, para seducir y raptar a las mujeres, para aparearse con ellas. En Latinoamérica existen gran cantidad de leyendas similares: la de los “hombres-tigres“, asociados con yaguaretés, jaguares, otorongos o pumas –las  fieras más temidas en ese continente. Los dos mitos principales son: el runa uturuncu, “indio-tigre” u “hombre-puma” en el quichua del noroeste argentino. Otro mito similar es el “Yaguareté-Abá” o “tigre-capiango” de las leyendas guaraníticas del noreste argentino y Paraguay. El poeta Leopoldo Lugones recogió estas leyendas y compuso poderosas piezas de ficción.

En el caso de Argentina y sus países limítrofes esta es una de las creencias más arraigadas en la antigüedad, al punto de llegar al abandono por parte de las familias de dicho séptimo hijo varón, entregándolos en adopción o en el peor de los casos asesinándolos.

Particularmente en Argentina el hombre lobo recibe el nombre de “Lobisón”, siendo tan popular su leyenda que alcanzó a arraigarse hasta un nivel legal, ya que existe una ley promulgada en 1920 donde se decreta que aquella familia donde nazca un séptimo hijo varón, su padrino deberá se el presidente de la nación Argentina.

Con condiciones tales como que el Estado hará entrega de una medalla de oro al niño cuando sea bautizado, más una subvención económica para que complete sus estudios, hasta los 21 años de edad.

El fin de esta ley era terminar con la creencia de que este niño atraiga la desgracia para la familia, y a su vez evitar que los mataran, definiendo así la importancia de la leyenda del hombre lobo en Sudamérica, ya que aun la tradición se mantiene en cuanto al padrinazgo por parte del presidente de los argentinos en estos casos.

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