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17 jul 10

El diario del Vaticano anuncia el posible descubrimiento de un Caravaggio

17 julio 2010, hace 3 horas 57 mins

EFE

Ciudad del Vaticano, 17 jul (EFE).- El diario del Vaticano, “L’Osservatore romano”, anunció hoy en su portada el posible descubrimiento de que el cuadro el “Martirio de San Lorenzo”, propiedad de los jesuitas, sea un auténtico Caravaggio. Seguir leyendo el artículo

El anuncio se produce en la víspera del aniversario de los 400 años de la muerte de Michelangelo Merissi, conocido con el nombre de su ciudad de procedencia Caravaggio (norte de Italia).

El rotativo del Vaticano explica que el cuadro encontrado en Roma, entre las propiedades artísticas de la Compañía de Jesús, está siendo estudiado por los expertos, que, por el momento, “han quedado fascinados por la obra”.

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El lienzo, cuya imagen publica el diario, representa a un joven tumbado sobre una mesa envuelta en llamas, con la boca abierta y gesto de dolor y una mano extendida en busca de ayuda.

Para “L’Osservatore Romano”, la obra muestra claras similitudes con otros cuadros del pintor (1571-1610) de tema religioso como la “Conversión de San Pablo” o “El martirio di san Mateo”.

No obstante, el diario advierte de que “es fácil caer en la tentación” de declarar que se trata de un Caravaggio “a toda costa” y que serán los próximas investigaciones las que aclararán si es auténtico.

‘Codigo Caravaggio’: ¿fue asesinado?

Ajuste de cuentas, prisionero de la guardia española o, la más tradicional, malaria: las teorías sobre su muerte se disparan.

ISABEL REPISO MADRID 27/10/2007 21:00 Actualizado: 27/10/2007 23:40

Autorretrato de Caravaggio como Baco.

Autorretrato de Caravaggio como Baco.

“Caravaggio murió en 1610 en Porto Ercole, aquejado de malaria”. Ésta es la versión oficial. Sin embargo, las hipótesis de su muerte han generado una nutrida bibliografía que difiere sobre el final del pintor milanés. Caravaggio fue un pintor maldito. Protagonizó litigios con otros artistas, asesinó y destruyó obras de arte. De hecho, quedará para los anales de la Historia como la antítesis de Miguel Ángel, Rafael y Da Vinci. Su muerte es el colofón a una vida siniestra. Por eso, la versión de la malaria resulta tan decepcionante…

La leyenda romántica de que murió asesinado afloró en el siglo XVII, cuando el biógrafo Joachim von Sandrart sugirió que Caravaggio falleció cuando se dirigía a Roma para vengarse de un noble romano, que previamente lo había malherido. Esta tesis echó raíces en Francia, donde el crítico de arte Roger de Piles anunció que el pintor asesinó a Ranuccio Tomassoni como moneda de cambio por la humillación que le infligió el noble Cesare Arpino. En 1832, el socialista Felix Pyat arrojó más leña al fuego, convirtiendo la historia en carne de diálogo.

¿Un ajuste de cuentas?

Más recientemente, un documental de la BBC, realizado por Andrew Graham-Dixon, especuló con la posibilidad de que el final de Caravaggio se debiera a un ajuste de cuentas y su muerte, a diversas heridas de arma blanca.

Los últimos alientos de Caravaggio fueron trepidantes. Días antes de morir, la Iglesia católica lo absolvió de la condena que había dictado contra él por haber asesinado a un rival en un duelo. Por entonces, Caravaggio se encontraba fuera del área de influencia pontificia, en el reino de Nápoles y las dos Sicilias.

Viaje sin retorno

El arquitecto Giusseppe La Fauci lo sitúa en la isla de Procida con un pasaje para volver al Lazio. Pero jamás alcanzó la costa romana, ya que las autoridades lo confundieron con un delincuente fugitivo y lo hicieron prisionero. “La guardia española lo arrestó por error”, según el historiador Bellori.

El crítico de arte Philip Sohm publicó en The Art Bulletin una retrospectiva titulada Las muertes de Caravaggio, en la que interpreta la muerte del artista como metáfora de lo que fue su vida. Esto queda patente en artículos de Enzo Siciliano, en los que traza paralelismos entre el final de Caravaggio y el del cineasta Pier Paolo Pasolini, que también murió en una playa en extrañas circunstancias.

Una vida violenta

Los tiempos en que vivió Caravaggio estuvieron marcados por el poder de la Iglesia. La pintora Artemisia Gentileschi (1597-1654) vivió en carne propia la crueldad de sus métodos cuando, tras denunciar una violación, fue torturada para comprobar la veracidad de su acusación.

Bajo este pretexto, le fracturaron su principal herramienta de trabajo: las manos.En la producción artística de Gentileschi, destacan las escenas violentas donde la figura femenina ejecuta a la masculina, como Giaele a Sisara y Judith decapitando a Holofernes. La pintora romana fue un claro exponente de la técnica caravaggista en la mitad del siglo XVII.

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7 jul 10

La fíbula prenestina es una fíbula o alfiler(imperdible ) de oro con una inscripción que se considera el primer testimonio escrito del latín antiguo, anterior a la inscripción Duenos, aunque algunos expertos como Guarducci hoy consideran que es falso. Fue descubierta en Palestrina, antigua ciudad y municipio del Lacio, Italia, y se cree que es del siglo VII a. C. Sin embargo, si se prueba la hipótesis según la cual se trata de una falsificación y la fíbula no es auténtica, entonces el primer testimonio del latín sería la inscripción Duenos que se data en el siglo VI a. C., es decir, cien años después. La fíbula actualmente se conserva en el Museo Pigorini de Roma.

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Fíbula de Praenete.Foto Flick

La inscripción

La frase, que tiene la peculiaridad de estar escrita de derecha a izquierda, dice lo siguiente:

Fibula-Palestrina.jpg
MANIOS MED FHEFHAKED NVMASIOI
/mánios med fhéfhaked numásioi/

La transliteración en latín clásico sería

MANIUS ME FECIT NUMERIO
/mánius me fékit numério/

que en castellano se podría interpretar como

«Manio me hizo para Numerio».

Praeneste fibula

Praeneste fibula


Manios med fhe fhaked Numasioi
Translation: Manio made me for Numerio
The piece may be among the oldest examples of Latin writing. Of fine quality and excellently persevered, it is a buckle (fibula) made of gold with the inscription of the artisan who made it (Manio) and the person it was made for (Numerio). This type of item is called a “speaking object” because what is written is considered to be spoken by the object itself. The writing is retrograde, following the characters of the Archaic alphabet, similar – as we have seen – to the Greek alphabet. All the same, there have been doubts about whether the piece, or even just the writing, are authentic.

In particular M. Guarducci wrote to denounce the falsification of the inscription, beginning with the obscure circumstances in which it was found. She identifies W. Helbig, the famous archeologist, eminent scholar of the German Archeological Institute at the end of the 19th century and well-known figure in Rome at the time. The question has not found a unanimously-accepted solution.

History of Latin alphabet (in Romance languages: Latin and the protolanguage;

The earliest Latinian text is an inscription on a cloak pin (fibula) of the 6th century bc, from Palestrina (Praeneste). Other Latinian inscriptions show marked differences from Roman Latin, for which there is, however, little evidence before the end of the 3rd century bc. What is certain is that the language changed so rapidly between the 5th century (the date of a mutilated inscription).

http://www.30giorni.it/foto/1203353403220.jpg

(Florencia, 20 de diciembre de 1902 – Roma, 2 de septiembre de 1999) fue una arqueóloga y epigrafista italiana, especialista en Epigrafía griega.

In 1980 Margherita Guarducci, a leading epigraphist, published a book claiming that the inscription had been forged by Francesco Martinetti, an art dealer, and Helbig, who were known to have collaborated in shady dealings. Its presentation in 1887, she claimed, was in fact a Hoax perpetrated to advance the careers of both men. This was the most formal but not the first accusation of its kind Georg Karo had said that Martinetti told him he had stolen the fibula unengraved from the Tomba Bernadini. This is, however, hearsay, and the evidence presented by Guarducci is circumstantial. She accuses Helbig of having forged the inscription himself, without direct evidence of the forging.

MARGHERITA GUARDUCCI Y LOS HUESOS DE SAN PEDRO

http://www.conoze.com/doc.php?doc=1506

  • La tomba di san Pietro. Una straordinaria vicenda, Bompiani, 2000

Qué dice desde hace siglos la tradición de la Iglesia? Dice que Pedro, el pescador de Galilea, que el propio Cristo consideraba protos, el primero de sus discípulos, el príncipe de los apóstoles en aquel momento, vino a Roma a predicar la buena nueva; en Roma murió mártir bajo el mandato de Nerón en el 64, en el Circo Vaticano, fue sepultado a escasa distancia del lugar de martirio y sobre su tumba, a principios del siglo cuarto, el emperador Constantino hizo construir la gran basílica vaticana.

Esta tradición secular de la Iglesia comenzó, a partir de cierto momento, a suscitar disensiones por parte de los adversarios de la Iglesia, y los disidentes llegaron hasta el punto de que alguno se creía en la obligación de decir, contra toda veracidad histórica, que Pedro no había ido jamás a Roma, para poder negar así la presencia de la tumba de Pedro en el Vaticano. Esto es de suprema importancia, ya que decir tumba de san Pedro en Roma, en el Vaticano, significa, en cierto sentido, decir primado de la Iglesia de Roma.

Es necesario llegar a Pío XII, hombre de altísimo ingenio, de gran cultura, de enorme humanidad y dotado de un espíritu verdaderamente previsor. A penas elegido Papa, en 1939, quiso abrir a la ciencia los subterráneos de la basílica vaticana y buscar respuesta a la pregunta centenaria.

Las excavaciones comenzaron, y duraron hasta 1949. Fueron unas extrañas excavaciones, en las cuales muchos hallazgos se destruyeron y se cometieron cosas casi inauditas.

Altares como “matrioscas”*

Encontraron una necrópolis, un antiguo y vasto cementerio, que se extendía de este a oeste, paralelo al Circo de Nerón, el mismo circo en el que Pedro había sufrido el martirio. Esta gran necrópolis estaba repleta de tierra, porque Constantino, o alguien en su nombre (el papa Silvestre fue su gran consejero), quería construir la base sobre la cual se debía fundar la primera basílica en honor a Pedro.

¿Qué encontraron sobre el altar papal? Una sucesión de monumentos y de altares: unos debajo de otros, unos dentro de otros. Esto significaba que aquel lugar, el lugar de la confesión, había sido ya desde hacía tiempo, desde siglos atrás, objeto del culto a Pedro. Debajo del altar papal, que es el actual altar de Clemente VIII (1594), se encontró uno anterior, el de Calixto II (1123); dentro del altar de Calixto II, se encontró el altar de Gregorio Magno (590-604); el altar de Gregorio Magno, a su vez, se apoyaba sobre el monumento que Constantino, aún antes de construir la basílica, había mandado erigir sobre el lugar de la tumba de Pedro, y este monumento constantiniano puede ser datado entre el 321 y el 326. El monumento de Constantino comprendía otro más antiguo que se remontaba al siglo II, el primer monumento a Pedro. Después ¿qué se incluyó? Se incluyó una parte de un pequeño edificio que se encontraba adosado a un muro revocado en rojo que hacía de fondo al primer monumento de Pedro. En este pequeño edificio, había un muro cubierto de símbolos y de antiguas inscripciones (naturalmente anteriores al monumento de Constantino, ya que fueron incluidas dentro de este), cubiertas de epígrafes que indicaban, por su abundancia, la inmensa devoción de los fieles. Después, detrás de esto, se ve que el primer monumento de san Pedro tenía en el pavimento una tapadera, la cual indicaba la presencia de una antigua tumba en la tierra, sobre la que se habían superpuesto todos estos monumentos. Bajo esta tapa, desgraciadamente, no había nada. Se encontró la tierra devastada y vacía.

Mensaje de radio revolucionario

Este era el estado de las cosas cuando concluyeron las excavaciones del 1940-49. Pío XII, en su mensaje de radio de la Navidad de 1950, notificó al mundo lo sucedido en las excavaciones y dijo que se había hallado la tumba de Pedro.

Comencé a ocuparme de las excavaciones de san Pedro, después de que hubieran terminado y se publicara la relación en 1952.

Uno de los excavadores había publicado, si bien no correctamente, uno de los epígrafes que se había encontrado en el lugar donde estaba el muro cubierto de inscripciones del que he hablado antes.

Ya había tenido ocasión de ver uno de los epígrafes, en el que había intuido la lectura “Petros eni” (“eni” en el sentido de “enesti”: Pedro está dentro).

Fue entonces cuando pedí a Pío XII visitar las excavaciones, pues nadie podía acceder a ellas. Pío XII me concedió el permiso. Entonces comencé a buscar la inscripción, este “Petros eni”, y no estaba porque uno de los excavadores se lo había llevado a casa.

Entrado ya el 1952, trabajé hasta el 1965, han sido años de un trabajo muy intenso.

Comencé a estudiar el muro de las inscripciones, que estaba dentro del monumento constantiniano. Ahora, este muro era una selva salvaje, y yo desesperaba de la empresa pero con paciencia, empecé a tratar de descifrarlo.

Esta tarea duró meses. Fue una de las más difíciles que había hecho. Después, en un determinado momento, aferré el hilo de la madeja y llegué a comprender. Se había usado una criptografía mística, es decir, se jugaba, en cierto sentido, con las letras del alfabeto. Allí sobreabundaba el nombre de Pedro, expresado con las letras P, PE, PET, vinculado normalmente al nombre de Cristo, con el símbolo de Cristo, con la sigla de Cristo y con el nombre de María, y sobre todo dominaban, en este muro, las aclamaciones a la victoria de Cristo, Pedro y María. También se recordaba a la Trinidad, a Cristo, segunda persona de la Trinidad y así sucesivamente. En fin, toda la teología del momento estaba allí, exhibida en este muro.

A golpe de martinete

Después empecé a interesarme por los huesos de Pedro. En un primer momento ni se me pasaba por la cabeza la idea de que un día llegaría a encontrar los huesos de Pedro.

Sin embargo, mientras aún estaba descifrando las inscripciones (todavía en 1953), me acercaba cada vez más a los huesos de Pedro. Los huesos de Pedro estaban en la tumba, en la tierra, bajo la tapa, como había sostenido siempre la tradición de la Iglesia. Después, cuando Constantino quiso hacer el monumento en honor al Apóstol, los huesos fueron sacados de la tierra y envueltos en un precioso manto de púrpura y oro y depositados en este nicho, y después, se cerró el nicho para siempre. Sucedió que durante las excavaciones, los excavadores, queriendo indagar en este lugar que la tradición indicaba como el lugar de la sepultura de Pedro, no se anduvieron con chiquitas. A golpe de martinete (un instrumento para clavar los palos en el terreno duro) derribaron el altar de Calixto II para llegar, lo antes posible, a la tumba. ¿Y qué pasó? Bajo los fuertes golpes del martinete cayó, del interior del muro, una cantidad de escombros, del interior y del exterior, quiero decir, del antiguo muro revocado en rojo, y todo se volcó en esta cavidad, sobre los desgraciados huesos que Constantino había depositado en el nicho del monumento. Así, aparecieron un montón de deshechos y no se reconocieron los huesos.

En aquel momento, el jefe de la Fabrica de San Pedro era un hombre inteligente, muy pío, muy sensible para no dejar al descubierto los huesos de quien fuese, fuesen cristianos o paganos. Monseñor Cas (hombre de confianza de Pío XII) notó que entre los escombros del nicho había unos huesos. Hizo apartar los escombros, guardar los huesos dentro de una caja y la metió en un armario de las grutas vaticanas, donde permanecieron ignorados durante diez años.

Había algunos huesos con hilos de oro y minúsculos pedacitos de tejido color púrpura.

Un antropólogo de mi confianza, el profesor Correnti, examinó el grupo de huesos de la caja, y me dijo: “Mira, hay algo extraño, porque todos los otros grupos que me han hecho examinar eran de distintos individuos, estos son de uno solo”. Le pregunté: “¿De qué sexo?”. Me dijo? “Masculino”. “¿Edad?”. “Avanzada”. “¿Complexión?”. “Robusta”.

No por “casualidad”

En el 64, las investigaciones habían terminado. En el 65 salió mi libro Las reliquias de san Pedro bajo la confesión de la basílica vaticana, y allí comenzó a desencadenarse la tempestad porque algunos, muchos de hecho, estaban contentos con el resultado; otros no. Después de mi revisión del libro, que salió en el 67, Pablo VI se vio obligado a anunciar que los huesos de Pedro se habían vuelto a encontrar.

Nosotros sabemos que Cristo fundó su Iglesia sobre la roca de Pedro y le prometió la victoria sobre las fuerzas del mal. Ahora, creo que no es simple casualidad que los huesos del príncipe de los apóstoles, se hayan – por una excepción milagrosa – conservado y que estén, precisamente, dentro de la basílica vaticana, esto es, en el centro de aquella Iglesia que – por definición – es universal. Ustedes saben que catholicós significa en griego universal.


El mundo secreto bajo San Pedro

latunicadeneso.wordpress.com/…/

30 Abril 2009



5 jul 10

El Papa es el obispo de Roma por lo que, como tal, se le considera la cabeza visible de la Iglesia católica, cabeza del Colegio episcopal y el jefe de Estado y soberano del Estado de la Ciudad del Vaticano. El actual Papa (electo el 19 de abril de 2005) es el antes cardenal alemán Joseph Ratzinger( 265 de los Papas) , que escogió el nombre de Benedicto XVI.

http://parroquiaicm.files.wordpress.com/2009/04/san_pedro_1.jpg

San Pedro, primer obispo de Roma

La nómina incluye los 264 Papas que han reinado en la historia de la Iglesia: el primero es el galileo Simón Pedro, quien murió martirizado en el año 64. En la lista, sin embargo, aparecen sólo 262 nombres. Eso se explica porque uno de ellos, Benito IX, reinó tres veces. Elegido en 1032, fue depuesto en 1044, recuperó el trono de Pedro en 1045, año en que abdicó también, para luego regresar en 1047 y ser derrocado


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