7 jun 10

Talento (moneda)

Archivo:Koan amphora2.jpg

Antigua ánfora griega. Un TALENTO correspondía aproximadamente a la masa del agua que se necesitaba para rellenar un ánfora. Autor foto Ad Meskens.

El Talento (del griego τάλαντον, talanton que significa balanza o peso) era una unidad de medida monetaria utilizada en la antigüedad. Tiene su origen en Babilonia pero se usó ampliamente en todo el mar Mediterráneo durante el período helenístico y la época de las guerras púnicas.

Diversos pesos del talento

En el Antiguo Testamento, equivalía a cerca de 34 kg, y en el Nuevo Testamento, a 6.000 dracmas, o lo que es lo mismo, 21.600 g de plata.

Era el peso aproximado del agua necesaria para llenar un ánfora (alrededor de un pie cúbico).

El talento ático

Un talento griego, o talento ático se correspondía con unos 26kg.

http://upload.wikimedia.org/wikipedia/commons/2/21/Greek_coin_tetradrachme_panathenaic_games-3.png

Tetradracma Panatenaico

El talento romano

un talento romano con 32.3 kg.

El talento egipcio y el babilonio

El talento egipcio con 27 kg,[ y el talento de Babilonia con 30.3kg.

En el antiguo Israel se adoptó inicialmente el talento de Babilonia, pero fue modificado posteriormente. El talento pesado del Nuevo Testamento eran unos 58.9 kg.


En el siglo III a. C. es utilizado expresamente en los tratados entre Roma y Cartago, sobre todo el talento ático, o bien eubeo, equivalente a aproximadamente 27 kg, y dividido en 60 minas de 60 schekels (o cien dracmas) cada mina. El peso de las monedas y los quilates varían, lo mismo que su división: decimal, duodecimal o sexagecimal.

Durante un tiempo existieron en las regiones mediterráneas dos tipos de monedas básicos: el ático (6 óbolos = 1 dracma, 100 dracmas = 1 mina, 60 minas = 1 talento), que más tarde fue adoptado por Roma, y el cartaginés (60 schekels = 1 mina, 60 minas = 1 talento), que se mantuvo vigente durante mucho tiempo en el periodo ptolemaico de Egipto.

En la época de la Primera Guerra Púnica, Roma empleaba internamente el as de cobre, y no poseía ninguna moneda convertible. Los 10.000 talentos que Cartago tuvo que pagar a Roma al final de la Segunda Guerra Púnica en el año 201 a. C. equivalían a 270 toneladas de plata. Una relación más clara resulta al tomar como referencia los precios y salarios de la época. En la Ecúmene oriental un jornalero ganaba alrededor de dos óbolos diarios y un trabajador cualificado ganaba cuatro; el mínimo vital debía de ser de dos óbolos por cabeza, un dracma por familia de cuatro miembros, aprox. 52 kg de trigo costaban cinco dracmas, el alquiler anual de una casa normal ascendía a veinte dracmas.

Estas cifras tienen vigor para los años situados entre el 330 y el 220 a. C., aproximadamente; los precios se elevaban ocasionalmente, llegando a veces a quintuplicarse. Durante la inflación sufrida en la parte oriental de la Ecúmene debido a las monedas acuñadas por Alejandro Magno con los 50.000 talentos procedentes del tesoro real persa, la moneda de Cartago se mantuvo prácticamente estable.

LA INDEMNIZACIÓN A CARTAGO

Si establecemos el mínimo vital mensual para el año 200 a. C. en 30×2 óbolos = 10 dracmas = 1/600 de talento, y el mínimo actual en España en 540,9 € (año 2006), un talento correspondería a 324.540 € y por tanto, la citada indemnización de 10.000 talentos exigida por Roma a Cartago, se elevaría a un total de 3.245.400.000 €.

EVOLUCIÓN DEL VALOR DEL TALENTO EN ROMA

Después de la Segunda Guerra Púnica, la avidez mostrada por Roma hacia las minas de España se hace más comprensible si pensamos que, según Plinio el Viejo, en la época de Aníbal un mina de plata determinada producía diariamente 300 libras romanas (97,5 kg, algo menos de cuatro talentos o unos 21.600 denarios) de plata pura.

Al final un talento valdría, en el Imperio, unos 100 ases.

Esta unidad monetaria del mundo antiguo es una de las que más fama ha adquirido dado que protagoniza una de las más populares parábolas del evangelio (De los Talentos) Mateo 25:14–30, Lucas 19:11–27. De la interpretacion de esta parábola deriva inteligencia, (capacidad de entender), aptitud (capacidad para el desempeño o ejercicio de una ocupación) dadas como primeras acepciones por la R.A.E. para este término en lengua española, (al igual que en otras lenguas como el inglés 1).

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