11 ene 09

JULIO CÉSAR VUELVE A ROMA:EXPOSICIÓN  HOMBRE,HECHOS Y MITO

Hasta el 3 de Mayo de 2009.
Via della Pace.
Martes- Viernes 10:00 – 20:00, Sábados- Domingos 10:00 -21:00.
Precio: 10 €

Web oficial

En el 49 a.C Julio César entró en Roma  de forma pacífica. 2000 años más tarde, el Divino Julio vuelve a repetir la jugada y se ha apoderado de nuevo de la Ciudad Eterna. Por suerte para Berlusconi ,  en esta ocasión su motivación no es política sino que ha vuelto para protagonizar una exposición monográfica dedicada a su figura  que promete ser uno de los eventos de la temporada invernal romana.

Titulada “Julio César- Hombre, Hechos y Mito“, puede visitarse esta muestra en el Claustro de Bramante, cercano a la Iglesia de Santa Maria della Pace.

Es la primera exposición que se centra exclusivamente en el personaje, mostrando más de 200 objetos relacionados con él, que  recogen  los detalles de su vida y logros.
Nacido en el seno de una  familia patricia de escasa fortuna, estaba emparentado con algunos de los hombres más influyentes de su época, tales como  Cayo Mario , del que era sobrino. Tras finalizar sus estudios, ejerció la abogacía durante un tiempo. Su fuerte carácter le hizo entrar en conflicto con  el Dictador Sila  que, aunque ordenó su muerte, al final le perdonó gracias a la intercesión de los parientes de su madre. Tras la muerte de Sila,  César  fue cuestor en  Hispania y  edirl curul  en Roma
. Durante el desempeño de esa magistratura  ofreció una serie de  espectáculos  al pueblo romano que fueron recordados durante mucho tiempo .

En el 63 a.C. fue elegido pretor urbano  al obtener más votos que el resto de candidatos a la pretura. Ese mismo año murió  Q.Cecilio Metelo , Pontifice Máximo , designado durante la Dictadura de Sila, y, en las elecciones celebradas con objeto de sustituirle, venció César. Al término de su pretura sirvió como propretor  en Hispania, donde lideró una breve campaña contra los lusitanos.

Fue elegido cónsul en el año 59  con el apoyo de sus dos aliados políticos, Pompeyo y Craso , con los que formó el Primer Triunvirato.

Tras su consulado fue designado proconsul de la Galia Transalpina y Cisalpina e Iliria.

Su gobierno estuvo caracterizado por una política muy agresiva en la que sometió a la práctica totalidad de  los pueblos celtas  en varias campañas.

Este conflicto, conocido como la Guerra de las Galias, finalizó cuando el general republicano venció en la Batalla de Alesia a los últimos focos de oposición, liderados por un jefe arverno llamado Vercingétorix. Sus conquistas extendieron el dominio romano sobre los territorios que hoy integran Francia, Bélgica, Holanda y parte de Alemania. Fue el primer general romano en penetrar en los inexplorados territorios de Britania y Germania.

Mientras César terminaba de organizar la estructura administrativa de la nueva provincia que había anexionado a la República, sus enemigos políticos trataban en Roma de despojarle de su ejército y cargo utilizando el Senado, en el que eran mayoría. César, a sabiendas de que si entraba en la capital sería juzgado y exiliado, intentó presentarse al consulado in absentia, a lo que la mayoría de los senadores se negaron. Este y otros factores le impulsaron a desafiar las órdenes senatoriales y protagonizar el famoso cruce del Rubicón, donde al parecer pronunció la inmortal frase “Alea iacta est” (la suerte está echada) iniciando así un conflicto conocido como la Segunda Guerra Civil de la República de Roma, en el que se enfrentó a los optimates,[4] que estaban liderados por su viejo aliado, Pompeyo. Su victoria, basada en las derrotas que infligió a los conservadores en Farsalia, Tapso y Munda, le hizo el amo de la República. El hecho de que estuviera en guerra con la mitad del mundo romano no evitó que se enfrentara a Farnaces II en Zela y a los enemigos de Cleopatra VII en Alejandría. A su regreso a Roma se hizo nombrar cónsul y dictator perpetuus —dictador vitalicio— e inició una serie de reformas económicas, urbanísticas y administrativas.

A pesar de que bajo su gobierno la República experimentó un breve periodo de gran prosperidad, algunos senadores vieron a César como un tirano que ambicionaba restaurar la monarquía. Con el objeto de eliminar la amenaza que suponía el dictador, un grupo de senadores formado por algunos de sus hombres de confianza como Bruto y Casio y antiguos lugartenientes como Trebonio y Décimo Bruto, urdieron una conspiración con el fin de eliminarle. Dicho complot culminó cuando, en las idus de marzo, los conspiradores asesinaron a César en el Senado. Su muerte provocó el estallido de otra guerra civil, en la que los partidarios del régimen de César; Antonio, Octavio y Lépido, derrotaron en la doble Batalla de Filipos a sus asesinos, liderados por Bruto y Casio. Al término del conflicto, Octavio, Antonio y Lépido formaron el Segundo Triunvirato y se repartieron los territorios de la República, aunque, una vez apartado Lépido, finalmente volverían a enfrentarse en Actium, donde Octavio, heredero de César, venció a Marco Antonio.

Al margen de su carrera política y militar, César destacó como orador y escritor. Redactó, al menos, un tratado acerca de astronomía, otro acerca de la religión republicana romana, y un estudio sobre el latín, ninguno de los cuales ha sobrevivido hasta nuestros días. Las únicas obras que se conservan son sus Comentarios de la Guerra de las Galias y sus Comentarios de la Guerra Civil. Se conoce el desarrollo de su carrera como militar y gran parte de su vida a través de sus propias obras y de los escritos de autores como Suetonio, Plutarco, Veleyo Patérculo o Eutropio

Al final de su vida, dueño ya absoluto del poder, rodeó su persona de signos externos tendentes a manifestar con ellos su poder “monárquico”, haciéndose acompañar de 72 lictores. Asimismo, situó sus estatuas en las plazas y templos de Roma junto a las de los demás dioses. En la imagen, un busto de César conservado en el Museo de Historia del Arte de Viena.
César , Nicolas Coustou, Museo del  Louvre , París

Julio César  fue un joven ambicioso que desarrolló una brillante carrera que le llevó a ser el principal general de la República romana.

Desde joven se dedicó a la política; en el 83 se casó con Cornelia, hija del cónsul Lucio Cornelio Cinna y comenzó a destacar en la vida pública. Se vinculó a los Populares, agrupación que no tenía gran apoyo debido al cerco impuesto por el dictador Lucio Cornelio Sila, y luego fue proscrito y desterrado a Asia (82), donde participó con éxito de la toma de Mitilene de Lesbos.

Condecorado con la corona cívica, volvió a Roma ltras la muerte de Sila, destacó como orador judicial y utilizó todas sus influencias para comenzar una ascendente carrera política que le situó primero como tribuno militar (75), y luego como cuestor (68) y edil curul (65). .

Bustos , objetos suntuosos de origen griego propios de la época, armamento y panoplia de la Guerra de las Galias,

La guerra de las Galias. En el 61 a.C. César fue nombrado cónsul de la Hispania Ulterior y al año siguiente se encontraba de regreso en Roma, donde firmó una alianza con Pompeyo y Craso que dio lugar al Primer Triunvirato, que se consolidó con matrimonio entre Pompeyo y Julia, hija de César. Poco después César asumió el mando militar de la Galia Cisalpina y el proconsulado de la Narbonense, momento desde el cual, y por espacio de ocho años, se embarcó en su proyecto más ambicioso, la conquista de la Galia. Luchó contra todas las tribus galas, contra los germanos en las orillas del Rin e incluso llegó a enviar dos expediciones a Britania. Según los historiadores romanos Plinio el Viejo (Historia natural, vol. VII) y Plutarco (Pompeyo, 67, 10; César, 15, 5), César combatió durante siete años contra un total de tres millones de guerreros helvéticos, galos, germanos y britanos; de ellos, un millón había sido aniquilado y otro vendido como esclavo; conquistó ochocientas ciudades y sometió a trescientas tribus. Todo ello con unos efectivos que nunca pasaron de los cincuenta mil hombres. Estas cifras, que en la actualidad parecen ciertamente exageradas, pueden dar una idea, aunque sea aproximada, de la magnitud de la empresa de César y del brutal coste de vidas humanas que supuso la conquista. En la imagen, Vercingetórix arroja sus armas a los pies del César, obra de Lionel Noël Royer (1899).

En el año 52 a.C., la victoria en Alesia sobre Vercingetórix, que había encabezado una sublevación de todas las tribus galas, supuso la consolidación definitiva del dominio de Roma.

La exposición incluye  testimonios materiales de su presencia en Egipto y su  aventura con Cleopatra, o fragmentos de los edficios públicos que construyó.
Mientras César conquistaba la Galia, en Roma los otros dos triunviros se distanciaban cada vez más hasta amenazar con la ruptura. César, que necesitaba tiempo para terminar la conquista, logró renovar el acuerdo en Lucca, en el año 56 a.C. Pero el pacto quedaría en entredicho muy pronto con la muerte de uno de los aliados, Craso, en una descabellada campaña en Mesopotamia contra los partos (53 a.C.). El ambiente en Roma era favorable a un acercamiento del senado a Pompeyo, que fue nombrado consul sine collega, “cónsul sin compañero”, con el fin de restablecer el orden público. Pompeyo utilizó su posición para reafirmar su poder, empujando a César a la grave decisión de atravesar el Rubicón, río que marcaba la frontera de Italia, al frente de sus tropas, donde pronunció su famosa frase alea jacta est, “la suerte está echada”. Comenzaba de esta forma una nueva guerra civil (49 a.C.). Tras la victoria de César en Farsalia (48 a.C.), Pompeyo tuvo que refugiarse en Egipto, donde fue asesinado. Fue de este modo casual (persiguiendo a Pompeyo) como César llegó a Egipto. Allí resolvió la disputa dinástica que enfrentaba a Ptolomeo y Cleopatra: César se hizo con el control de Egipto y entregó el mando a la reina Cleopatra, con la que tuvo una intensa y famosa relación, fruto de la cual fue su hijo Cesarión. En la imagen, detalle del conocido cuadro Cleopatra y César (1866), de Jean Léon Gerome.
Fue asesinado en los Idus de Marzo del 44, en un complejo complot que involucró a numerosas figuras del Senado, como Cicerón, que le había combatido durante la guerra civil y a quien había perdonado para luego intercambiar abundante correspondencia. En la imagen, El asesinato de César (1867), obra de Jean Léon Gerome

(

NOTA: En el lugar donde fue incinerado César se levantó, en un primer momento, una columna conmemorativa. Luego, se levantó sobre ella un templo dedicado a Cesar. Dada la cantidad de gente que acudía a la columna, Augusto ordenó tapiar ese espacio. Del templo quedan únicamente ruinas: el podium, la columna tras el muro que levantó Augusto y poco más. Con todo, sigue siendo un lugar muy apreciado
En el lugar del Foro romano donde fue incinerado su cadáver siempre hay flores…prueba de que para la gente  de hoy, más de dos mil años despues, Julio César y su recuerdo aún no han desaparecido.

Además, la exposición va más allá, y analiza los detalles de su proceso de divinización, iniciado por sus sucesores tras el magnicidio del 44 aC, y su posterior influjo sobre personajes históricos de siglos posteriores, desde César Borgia hasta Napoleón Bonaparte, quien estaba fascinado por los logros de César. La muestra incluye también cuadros de pintores célebres, como Rubens y Tiépolo, que no resistieron a la tentación de pintar al más célebre de los generales romanos.

Detalles de la Exposición:

Julio César: Hombre, Hechos y Mito.

Filed under: ACTUALIDAD,Arqueologia,Exposiciones,H. Roma,Hombres de la Historia

Trackback Uri