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5 ene 10

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Denario ibérico de Secaisa

Con el inicio de las guerras celtibéricas, en el 153 a.C., Roma se vio en la necesidad de adelantar:

1.El dia de toma de poder de los cónsules, que tenía lugar el primer día del año,el 15 de marzo, debía adelantarse para que los magistrados supremos tuviesen tiempo de llegar a Hispania en primavera.

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Por tanto, se decició adelantar el comienzo oficial del  año  de los idus de marzo (15 de marzo) a las kalendas de enero (1 de enero) , fiesta de Jano, el que inaugura o dios de los comienzos.

Así,  los cónsules  que tenían que dirigir la guerra en Hispania, tuvieran tiempo suficiente para trasladarse  allí e iniciar la campaña, en primavera. Este cambio de fechas fijó el inicio de nuestro año actual, ya que nuestro calendario es herencia romana.

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Excavaciones en Segeda

El inicio de las Guerras Celtibéricas vino desencadenado por la iniciativa de la ciudad de Segeda (en El Pueyo de Mara, provincia de Zaragoza) de construir una nueva muralla. Los romanos interpretaron que aquello violaba los términos del acuerdo de paz, firmado tiempo atrás con Graco, por lo que enviaron contra la ciudad un ejército al frente de Nobilior.

Como los segedenses no tenían terminada la muralla y estaban desprotegidos, abandonaron su ciudad y se dirigieron a la zona del Alto Duero, llegando a Numancia, donde fueron acogidos como aliados y amigos. De esta manera tan injusta, dice Floro, entró Numancia en la guerra, encabezando la resistencia celtibérica frente a Roma a lo largo de 20 años (153-133 a.C.).

La ciudad dominaba y controlaba el amplio reborde montañoso del Sistema Ibérico, que comunica el valle del Ebro y la Meseta, así como su riqueza ganadera; pero era también abastecida a través del Duero por mercaderes que remontaban este río en pequeños barcos de vela, transportando, entre otros productos, vino y cereal. Estas visitas debían ser esperadas y celebradas por los numantinos, ya que les aseguraba el abastecimiento para pasar el duro invierno.

Segedenses y numantinos, que habían elegido como jefe al segedense Caros, consiguieron una gran victoria ante Nobilior, matando a seis mil romanos, el 23 de agosto del 153 a.C., día consagrado a Vulcano, y que fue declarado a partir de entonces nefasto, de manera que ningún general romano libró batalla en el futuro dicho día.

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Masinisa,rey de Numidia

Nobilior esperó a recibir refuerzos de Masinisa, rey de Numidia (norte de Africa) y aliado de Roma, compuestos por trescientos jinetes y diez elefantes.

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Elefante en la batalla

Para sorprender a los celtíberos, dispuso en orden sus tropas, escondiendo los elefantes en la retaguardia. Y abriendo la formación, en un momento determinado, aparecieron los grandes animales por sorpresa, aterrando a los celtiberos y a sus caballos, que huyeron a refugiarse a la ciudad.

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Jinete númida

Desde la muralla lanzaron todo tipo de proyectiles y piedras, impactando una de ellas en la cabeza de uno de los elefantes, que enfurecido contagió a los demás y volviéndose contra los suyos con terribles bramidos, atropellaron, mataron y desbarataron a los romanos. Al ver los numantinos que los enemigos huían, fueron en su persecución, matando a un buen número de ellos y a tres elefantes, apoderándose de sus armas y enseñas.

El Cerco de Escipión

Los numantinos vencieron sucesivamente a los generales romanos, teniendo que enviar Roma, finalmente, a Publio Cornelio Escipión Emiliano que había destruido la ciudad de Cartago.

Éste, tras derrotar a los vacceos, en el Duero medio, aliados de los numantinos, aisló la ciudad por medio de un cuidado cerco.

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El cerco de Escipion

Dispuso siete campamentos en los cerros próximos, uniéndolos con un sólido muro de 9 kilómetros de perímetro, defendido por delante con un foso y una estacada de madera, y situando dos fortines en los puntos de encuentro de los ríos Tera y Merdancho con el Duero.

Varias veces retaron los numantinos al invasor, pero la espera paciente de Escipión fue la respuesta.

Habían transcurrido veinte años de guerras y once meses de asedio y los alimentos se habían consumido por completo; por lo que sin granos, sin ganado, sin forraje, comenzaron a comer pieles cocidas; pero enseguida empezaron a escasear también éstas, acudiendo al último y terrible recurso: tener que comerse a los muertos.

La ciudad cayó por inanición en el verano del 133 a.C., tomándose la muerte cada uno a su manera y siendo vendidos los supervivientes como esclavos. La ciudad fue arrasada y repartido su territorio entre los indígenas que habían ayudado a Escipión.

Epílogo

La resistencia numantina frente a la conquista de Roma y su heroico final es uno de los símbolos de referencia universal, por estar vinculada a algo tan esencialmente humano como es la lucha de un pueblo por su libertad y la defensa del débil contra el fuerte. La actitud de los numantinos impactó de tal manera en la conciencia de los conquistadores, que estos a su vez se sintieron conquistados por la causa numantina, glosando su resistencia y final heroico hasta la exaltación, proporcionándole de esta manera una dimensión universal y fundiéndola en el crisol de la leyenda.

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LAS  SATURNALIA

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Templo de Saturno,Foro romano,Roma,Italia

En la época de la Roma  las Saturnalia se festejaban entre el 17 y el 23 de diciembre. El primer día se nombraba en cada comunidad un rex saturnaliorum (el rey de las fiestas) que reinaba una semana. Se organizaban banquetes, juegos de azar prohibidos todo el año y bailes que a veces terminaban en orgías; los roles se invertían y los esclavos podían burlarse de sus dueños y hacerse atender a la mesa. Lo mismo sucedía en las guarniciones; los soldados sorteaban el rex, se le daban las insignias de su cargo y con su séquito salían juntos practicando toda  especie de libertinaje.

Después de algunos días mataban al rey (elegido previamente entre los condenados a muerte) y todo volvía a la normalidad. La libertad otorgada a los esclavos y el alegre caos eran una memoria de un tiempo mítico, la Edad de Oro en la cual reinaba Saturno. Estos disfraces en un determinado periodo del año indican una condición a la cual se desea llegar. Los rituales de transgresión son momentos de alegría en cuanto proyección de anhelos del alma, y expresaban la esperanza de conocer algún día otro tipo de felicidad que no sea la del momento: «aquí y ahora». Las máscaras son signo de una diferencia que hay que colmar, de un límite que hay que borrar, y expresan una tensión colectiva hacia lo sagrado. Por eso el hombre romano, dueño de una sabiduría propia de toda sociedad tradicional, quiso y supo integrarlas en el ritmo mismo de la vida de la ciudad, el medio más seguro para controlar después los efectos y limitar las consecuencias.

EL ORIGEN DE LAS SATURNALIA

¿Cuál es el origen de las Saturnalia? Ya era un misterio entonces.Respecto al origen de las Saturnalia, decía Pretestato, uno de los personajes  del homónimo libro de Macrobio, el derecho divino no me autoriza a revelar nociones en relación a la secreta esencia de la Divinidad; puedo exponer sólo la versión mezclada a elementos míticos o difundida por los físicos. En lo que concierne a los orígenes ocultos, provenientes desde la fuente de la pura verdad, esos tampoco se pueden ilustrar durante las ceremonias sagradas; y si se llegan a conocer, tenemos obligación de esconderlos muy bien dentro de nosotros mismos. Durante estos días, la estatua de Saturno, que estaba durante todo el año atada con una cinta de lana en su templo debajo del Capitolio, se desataba, símbolo de regreso a la Edad de Oro.

¿Por qué estas fiestas eran en diciembre y no a final de febrero un poco antes de la primavera?

El antiguo año romano constaba de diez meses (el último, december, eco de un arcaico almanaque de origen ártico, o sea, indoeuropeo). Los dos meses que faltaban para completar el ciclo eran la larga noche ártica que llevaba a la luz del nuevo año, en analogía simbólica del pasaje de las aguas, la renovación del cosmos que reactualiza el mito. Después Numa reforma el almanaque de Rómulo agregando dos meses, enero y febrero; este periodo se sitúa antes del solsticio de invierno. Por eso Saturno se soltaba de sus lazos y volvía a ser el fundador del cosmos. Esta acción significa, según las leyes de la magia simpática, el desencadenamiento de la fuerza en el tiempo sagrado, que cada año este dios otorga a la comunidad durante su fiesta.

Renovando así el año, Saturno se ata otra vez y el rex saturnaliorum (el rey de las Saturnalia) muere, porque la Edad de Oro solamente se puede restaurar al final de este ciclo cósmico, cuando el misterioso dios aparezca para conducirnos a este nuevo ciclo.

SOLSTICIO DE INVIERNO

En el almanaque romano, el 25 de diciembre figuraba como dies natalis invicti, es decir, nacimiento del Sol Invicto, culto instaurado desde hace mucho tiempo en Roma gracias a la identificación entre Apolo y Helios y al propagarse la religión mitraica en las legiones romanas. El Sol es una hipóstasis y epifanía de l dios que crea y gobierna el Cosmos. El, que navega un barco, muestra su dominio sobre el Cosmos. El piloto usa el timón del barco como el Sol usa el timón del Cosmos, y como él dirige todo desde la proa dando con un liviano toque el inicio del curso.

El emperador Adriano decretó el nacimiento del Sol invicto el 25 de diciembre, algunos días después del solsticio de invierno. Se celebraban ceremonias y juegos y treinta carreras de carros en relación al sol visible que sobre su carro cada día lleva luz al mundo.

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El dios Saturno

AÑO NUEVO

La tradición del Año Nuevo ya estaba consolidada al comienzo del Imperio Romano. Ovidio (Fastos) imagina que el 1º de enero Jano apareció explicándole las costumbres del día. Enero -Ianurius- era consagrado al dios Jano, el que mira atrás y hacia delante, al final del año terminado y al comienzo del siguiente. «Jano, dios de todos los inicios», lo llamaba Ovidio, invocándolo: «tú que tienes las dos caras y el año empiezas en silencio, único entre los espíritus que ve detrás». Se representa con dos caras, una de viejo y la otra de joven.

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Jano bifronte en el anverso del As libral romano

Su función era la de pedir los inicios, los umbrales, los pasajes desde un periodo temporal a otro -el periodo entre la paz y la guerra-, los renacimientos iniciáticos, siendo el «Iniciador» por excelencia. Enero se consagró a él y el sacerdote ofrecía «cebada, sal y una tortilla con queso, harina, huevos y aceite preparados en el horno». Era costumbre invitar a amigos e intercambiar un vaso con miel, dátiles e higos: «Que el sabor pueda pasar en las cosas; y el año, dulce como empezó pueda continuar». Además se entregaban ramitos de laurel para augurar fortuna y felicidad. Originalmente el intercambio se hacía el primero de marzo y se sustituían los viejos ramitos de laurel delante de las puertas del Rex sacrorum, de los Flamines mayores, de las Curias y del Templo de Vesta. Estos ramitos están en relación con el simbolismo del árbol cósmico que ofrece su energía al cosmos para la renovación del año. Se llamaban strenae porque se recogían en un bosque a lo largo de la Vía Sagrada, dedicado a una diosa sabina llamada Strenia, portadora de fortuna y felicidad. Las Calendas de enero no eran un día de fiestas, se hacía un ritual que Jano había dictado: He consagrado el trabajo al año que ahora empieza, de manera que el año entero no sea ocioso (Ovidio).Todo el mundo desarrollaba un compendio de sus propios trabajos habituales.

PARA SABER MÁS

Le feste di Roma antica, G. VaccaiCalendario, A CattabianiMitologia cassica illustrada, F. RamorinoL´uomo romano, M. MeslinI giorni del Sacro, F. CardiniLa vita domestica e pubblica dei greci e dei romani, C. FumagalliI Fasti, OvidioOdissea, Homero

L´antro delle ninfe, Porfirio.

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11 nov 09

Zaragoza.- Los nuevos hallazgos en el santuario celtibérico de Segeda (Calatayud) han revelado el interés de las poblaciones celtibéricas por los movimientos del Sol y la Luna como forma de medir el tiempo. Este estudio arqueoastronómico, realizado por el grupo de investigación que dirige el catedrático Francisco Burillo, ha demostrado que este santuario tiene distintas orientaciones astronómicas, y no solo únicamente en su alineación con el solsticio de verano sino también con el equinoccio y con la Parada Mayor de la luna, llamada Ciclo de Metón y que marca el ciclo de 19 años.

Ciclo metónico

En astronomía y con el establecimiento de los calendarios, el ciclo de Metón o ciclo metónico es un común múltiplo aproximativo de los períodos orbitales de la Tierra y de la Luna. En efecto, 19 años tropicales y 235 meses sinódicos no difieren más que en 2 horas; de ahí que después de 19 años, las mismas fechas del año correspondan con las mismas fases de la Luna.

El puesto de un año en este ciclo se llama número áureo, quizá porque era grabado cada año en los pilares de un templo en Atenas y es utilizado para el cálculo de la fecha de Pascua.

El nombre de ciclo metónico proviene del astrónomo griego Metón, quien había señalado ya esta coincidencia alrededor del 432 a. C., como lo hizo el astrónomo caldeo Kidinnu hacia el 380 a. C. Pero los escritos cuneiformes parecen indicar que este ciclo era ya conocido en Mesopotamia desde el siglo VI a. C. y era utilizado para predecir los eclipses.

El Ciclo de Metón es empleado en los calendarios lunisolares. En efecto, en un calendario lunisolar típico, la mayor parte de los años son años lunares de 12 meses, pero 7 de los 19 años poseen un mes suplementario, conocido con el nombre de mes intercalar o embolismico.
En los calendarios babilonios y hebreos antiguos, los años: 3, 6, 8, 11, 14, 17 y 19, son años de trece meses del ciclo metónico.

Existen igualmente otros dos ciclos similares: el octaeteris (8 años ≈ 99 lunaciones, cf. calendario ático) y el tritos (11 años ≈ 136 lunaciones).

El ciclo metónico está igualmente próximo (a medio día casi) de 255 meses draconíticos. Es pues igualmente un ciclo de eclipses, que dura solamente 4 o 5 eclipses. El tritos, cercano a 146,5 meses draconíticos, es un mejor ciclo de eclipses.

EL NÚMERO AUREO

El número áureo o de oro (también llamado número dorado, razón áurea, razón dorada, media áurea, proporción áurea y divina proporción) representado por la letra griega φ (fi) (en honor al escultor griego Fidias), es el número irracional:[1]

\varphi = \frac{1 + \sqrt{5}}{2} \approx 1,618033988749894848204586834365638...

Se trata de un número algebraico que posee muchas propiedades interesantes y que fue descubierto en la antigüedad, no como “unidad” sino como relación o proporción entre segmentos de rectas. Esta proporción se encuentra tanto en algunas figuras geométricas como en la naturaleza en elementos tales como caracolas, nervaduras de las hojas de algunos árboles, el grosor de las ramas, etc.

Asimismo, se atribuye un carácter estético especial a los objetos que siguen la razón áurea, así como una importancia mística. A lo largo de la historia, se le ha atribuido importancia en diversas obras de arquitectura y otras artes, aunque algunos de estos casos han sido objetables para las matemáticas y la arqueología.

Una sección áurea es una división en dos de un segmento según proporciones dadas por el número áureo. La longitud total a+b es al segmento más largo a como a es al segmento más corto b.

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Segeda es el nombre de una ciudad celtibérica, citada por los escritores grecolatinos Apiano, Diodoro y Floro, como ciudad de los belos en los acontecimientos del 154 antes de Cristo que serán desencadenantes de la guerra numantina. Posteriormente Estrabón se refiere a Segeda, al mencionarla junto con Pallantia, como perteneciente a los arevacos,

Fig. 1. Vista de Segeda I.

y aunque muestra distinta adscripción étnica suele aceptarse entre los investigadores como la misma ciudad. La última referencia corresponde a Esteban de Bizancio que en su obra del 530 después de Cristo sobre nombres etnográficos identifica Segida como ciudad celtibérica. Con este mismo topónimo existen otras tres ciudades hispanas, citadas por Plinio y Ptolomeo como existentes en la etapa alto imperial: Segida Restituta Julia en los célticos; Segida Augurina de los turdetanos y Segida de los túrdulos. También se relaciona una cuarta, la bastetana Segisa.

Fig. 2. Situación de las ciudades denominadas Segeda-Segida.

El nombre de Segeda es la lectura clásica del término celtibérico de Sekeida, que se conserva en las monedas acuñadas en la propia ciudad. La etimología de dicho topónimo es celta y su significado según el indoeuropeista Francisco Villar estaría relacionado con el concepto de “la poderosa”.

La ciudad de Segeda se encuentra en el yacimiento arqueológico del Poyo de Mara (Segeda I). Tras su destrucción en el año 153 antes de Cristo, se levantó junto a sus ruinas una nueva ciudad con su mismo nombre, dada la pervivencia de la leyenda monetal, localizada en Durón de Belmonte de Gracián (Segeda II). [F. Burillo Mozota]

© Centro de Estudios Celtibéricos de Segeda | c/ Horno 9, 50331 Mara (Zaragoza / España (Spain))

La plataforma monumental de Segeda, de planta romboidal y con un espacio de 312 metros, es una obra del Estado segedense, un calendario convertido en santuario, sin paralelos conocidos, que carecía de muros verticales y techumbre, de desarrollo horizontal y abierto al aire libre.

http://www.segeda.net/

Además, la simulación astronómica evidenció que el lado mayor de la plataforma tiene una dirección de acimut astronómico de 58º, dirección que coincide con la posición de la Luna llena en su momento de Parada Mayor.

La plataforma Segeda constituye uno de los descubrimientos arqueológicos más importantes que ha tenido lugar este año en España, con unas características peculiares que la hacen única en todo el Mediterráneo.

“Tenemos un diseño constructivo de la plataforma, un calendario del Ciclo del Sol y Lunar complejo, sin paralelos hasta ahora conocidos”, ha reseñado Francisco Burillo. En la plataforma de Segeda, el solsticio de verano se sitúa por la línea que une la bisectriz del ángulo de 130 grados por donde se unen los muros y la cima de La Atalaya, cerro destacado en el paisaje y situado en el término municipal de Belmonte, donde se ubica un yacimiento arqueológico que remonta a la Edad del Bronce.

No es sólo el solsticio de verano la única orientación astronómica que se observa desde la Plataforma Monumental de Segeda. “Hemos hallado un calendario y también un lugar construido monumentalmente en el que suponemos que se desarrollarían las ritualidades vinculadas con la astronomía”, ha subrayado Burillo

En el año 2009, ha existido una coincidencia entre el solsticio de invierno y la Luna llena, pero habrá que esperar hasta el 2028 para volver a encontrar esta coincidencia. Asimismo, el catedrático ha insistido en que “descubrimientos así nos ayudan a entender el avance en conocimientos geométricos y astronómicos de los celtibéricos”.

Estos resultados, presentados en el Congreso de la Sociedad Europea de Astronomía, celebrado recientemente en la Biblioteca de Alejandría, ha llevado a esta sociedad científica a solicitar a las autoridades españolas medidas para proteger el paisaje y entorno visible desde el santuario.

Fuente: Aragón Digital

El hallazgo se ha presentado con éxito en Alejandría

Confirman la exactitud del único calendario lunisolar conservado de la Antigüedad

Investigadores de la Universidad de Zaragoza (UNIZAR) han concluido que el santuario celtibérico descubierto en Segeda (Calatayud) en 2004 se utilizaba como un calendario perfecto, ajustado a los movimientos astronómicos del sol y la luna. Este santuario, que data del siglo II d.C, es el único calendario de ciclo lunisolar conservado de la Antigüedad en toda la región mediterránea.

Unizar

Aragón

11.11.2009 09:11

La plataforma celtibérica de Segeda, con los movimientos astronómicos del sol y la luna. Imagen: UNIZAR.

“Este hallazgo ha sido posible gracias a los estudios arqueoastronómicos que se están aplicando desde hace apenas unos meses, y que demuestran que la sociedad celtibérica de Segeda (Calatayud) contaba con altos conocimientos geométricos y astronómicos, ya que resolvieron en una construcción compleja y horizontal, los cálculos anuales del movimiento del sol (solsticio y equinoccio) y los más complejos del movimiento de la luna, como su Parada Mayor, que corresponde a un ciclo de 19 años, denominado Ciclo de Metón”, dicen los investigadores de la Universidad de Zaragoza, que han presentado sus resultados hoy en una rueda de prensa en Alejandría (Egipto).

http://www.aragoninvestiga.org/files/una%20Excavacion-segeda-mara-zaragoza-celtiberica.JPG

“La plataforma monumental de Segeda (de planta romboidal y con un espacio de 312 metros) es una obra del estado segedense, un calendario convertido en santuario, sin paralelos conocidos”, subraya Francisco Burillo, director del proyecto Segeda y catedrático de Prehistoria de la Facultad de Ciencias Sociales de Teruel.

En su opinión, es el primer santuario celtibérico identificado que, además de servir para marcar el tiempo, estaba relacionado con el culto solar. Un santuario que carecía de muros verticales y techumbre, de desarrollo horizontal y abierto al aire libre. Burillo ha calificado este descubrimiento de “excepcional”, y ha declarado que para llevar a cabo este estudio han utilizado un programa informático que les permite recrear el firmamento de cualquier época.

El equipo de investigación comprobó después los datos sobre el terreno. Las conclusiones del estudio arqueoastronómico, realizado en colaboración con Manuel Pérez, profesor de la Universidad de Valladolid y especialista en Geodesia y Arqueoastronomía, han demostrado que la simulación astronómica mostró que el lado menor de la Plataforma -con un ángulo de 120 grados- está orientada hacia el Norte Astronómico.

Para Francisco Burillo, la plataforma Segeda es uno de los descubrimientos arqueológicos más importantes que ha tenido lugar este año en España, con unas características peculiares, como es su horizontalidad.

Según el experto, la función de calendario de la plataforma se podría haber resuelto con simples postes, al igual que en el calendario céltico del oppidum alemán de Glauberg. Sin embargo, en Segeda se construyó un calendario de forma monumental, un espacio abierto de ritualización astronómica, especialmente con el sol, lo que ratifica la importancia del sol en la cultura celtibérica.

Una alineación perfecta

En junio pasado se comprobó que la bisectriz de la piedra angular estaba alineada con una elevación destacada en el horizonte, el cerro de la Atalaya, precisamente en el ocaso solar en el solsticio de verano.

Los últimos hallazgos han revelado que el ángulo de 90 grados de la piedra angular estaba alineado con una elevación destacada en el horizonte, el cerro de Valdehornos.

La simulación astronómica indicó que en el Cerro de Valdehornos se producía el Ocaso solar en el equinoccio. El pasado 21 de septiembre el equipo comprobaba la alineación perfecta entre la piedra angular de la Plataforma, el cerro de Valdehornos y el ocaso solar.

Además, la simulación astronómica evidenció que el lado mayor de la plataforma tiene una dirección de acimut astronómico de 58º, dirección que coincide con la posición de la Luna llena en su momento de Parada Mayor.

Este suceso astronómico, que se repite cada 19 años, se conoce como Ciclo Metónico, ya que fue el astrónomo griego Metón, alrededor del año 432 a.C., quien determinó con precisión la adecuación del ciclo lunar al año solar, dando lugar al calendario ático.

Respaldo unánime de la Sociedad Europea de Astronomía

En su último congreso celebrado en la Biblioteca de Alejandría (Egipto), la Sociedad Europea de Astronomía (SEA) ha felicitado al equipo de investigación de la Universidad de Zaragoza por los hallazgos en Segeda, así como por la metodología aplicada en el estudio.

El presidente de esta sociedad científica, Juan Antonio Belmonte Avilés, del Instituto Astrofísica de Canarias (IAC), ha redactado un escrito en el que se insta a las autoridades responsables la protección del entorno visible, medioambiental y paisajístico de Segeda, en clara alusión a los postes de tendido eléctrico que se distribuyen en el horizonte.

Belmonte Avilés lo explica así: “Los descubrimientos realizados son muy sugerentes y muestran por primera vez indicios claros de un interés real por parte de las poblaciones celtíberas de los movimientos del sol y de la luna, quizás con fines rituales o incluso con objetivos más prácticos como es la creación de un calendario”.

Fuente: Universidad de Zaragoza

¡Ya era hora de que se tomasen en serio las opiniones  de muchos investigadores del Mundo Antiguo¡.

Creo que esto es sólo el comienzo. ¡Enhorabuena  a Paco Burillo y su grupo¡.

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25 jun 09

Estudios combinados de arqueología y astronomía revelan que una plataforma de grandes piedras encontrada en el yacimiento de Segeda (Mara, Zaragoza) servía para celebrar ceremonias rituales en el solsticio de verano hace 2.200 años.

http://www.calatayud.org/enciclopedia/segeda_mara.htm

http://www.enciclopedia-aragonesa.com/monograficos/pueblos_prerromanos/default.asphttp://www.catedu.es/aragonromano/images/monsege2.jpg

As de Segeda

http://www.catedu.es/aragonromano/images/monsege2.jpg

http://cprcalat.educa.aragon.es/segeda/fototablas.jpghttp://cprcalat.educa.aragon.es/segeda/fototablas.jpg SEGEDA,

Foto desde  Segeda II, la muralla; en  El poyo, Segeda I

CAPITAL DE  LOS BELOS;  PUEBLO CELTÍBERO   DE  HISPANIA.

LA CIUDAD QUE CAMBIÓ EL CALENDARIO-

Los romanos adelantaron el comienzo del año, que tradicionalmente se iniciaba el 15 de marzo (los idus de marzo romanos) al 1 de enero o calendas de enero para ganar tiempo y pillar por sorpresa a los celtíberos de Segeda antes de que hubiesen finalizado su recinto amurallado

Ciudades en la segunda mitad del siglo II y principios del I a. C.

cprcalat.educa.aragon.es/segeda

Segeda es el nombre de una ciudad celtibérica, transmitida por los escritores clásicos e identificada con los yacimientos arqueológicos existentes en Mara (Segeda I) y Belmonte de Gracián (Segeda II).
La etimología de dicho topónimo es celta y su significado es próximo al concepto de “poderosa”. Los celtíberos la llamaron Secaisa , nombre conservado en las monedas acuñadas en la propia ciudad

Segeda I

En el Poyo de Mara y en su entorno inmediato se encuentras los restos de la fase más antigua de la ciudad de Segeda. Las investigaciones arqueológicas realizadas indican la llegada de productos procedentes de Italia, esencialmente ánforas que transportaban vino y copas de cerámica de lujo para beberlo, prueba de que esta ciudad se encontraba inmersa en las nuevas rutas comerciales abiertas por la conquista romana.

Segeda escrito en signario ibérico: sekaiza

www.catedu.es/aragonromano/segeda.htmEl desarrollo que alcanzó Segeda, incrementando su población, fue la razón esgrimida por Roma para declarar la guerra a esta ciudad en el año 154 a.C. Hasta entones los cónsules romanos se elegían el 15 de marzo, pero ante la necesidad de ganar tiempo y llegar ante Segeda en primavera se decidió adelantar esta elección al 1 de enero., Dicho cambio fue la causa de que nuestro calendario actual comience el nuevo año en dicho día.

El yacimiento arqueológico de El Poyo de Mara muestra, con la cronología de los materiales hasta el momento encontrados, que desaparece totalmente a mediados del siglo II a.C., coincidiendo con el ataque de los romanos. También se ha identificado, en la partida de Los Planos de Mara, el lugar que ocuparon las tropas romanas, que si los datos de las fuentes con ciertos deberían alcanzar cerca de 30.000 hombres, El campamento debió ser de muy corta duración.

Localización de las ciudades celtíberas de Bilbilis, Segeda y Contrebia Belaisca
Localización de las ciudades celtíberas de Bilbilis, Segeda y Contrebia Belaisca

La victoria del ejército acaudillado por Caro se realizó el 23 de agosto del 153 a.C. Tras la mencionada derrota de los celtíberos se iniciará una serie de continuos enfrentamientos que culminarán con la toma de Numancia en el 133 a.C. (Francisco Burillo Mozota)

http://www.segeda.net/donde/zona/segeda2/segeda2_b.jpg

Foso de Segeda II,Secaisa, Calatayud,Aragón

http://www.segeda.net/donde/zona/segeda2/segeda2_b.jpg

www.segeda.net/donde/zona/segeda2.htm

Durón es el nombre de un paraje de la localidad de Belmonte de Gracián, situado en la margen derecha del río Perejiles. Es una prolongación en el espacio de la partida del Poyo de Mara, donde se sitúa Segeda I. Ambos yacimientos arqueológicos únicamente quedan separados por la carretera y la rambla de Orera, por donde discurre el límite actual de los términos municipales.

El topónimo Durón aparece ya citado en el siglo XII. Su muralla fue mencionada por Labaña en el siglo XVII y en el siglo XIX hay varias referencias sobre la aparición de mosaicos y monedas con la leyenda que actualmente leemos como sekeida. Pero va a ser Schulten quien en 1933 identifique estos restos con la ciudad de Segeda.

Tras la destrucción de Segeda I en el año 153 a. C. se construyó en Durón una ciudad de nueva planta, con claras influencias itálicas en el desarrollo de su urbanismo reticular y en los sistemas constructivos empleados: morteros y estucos en las paredes y mosaicos de opus signinum en los suelos de las habitaciones. Esta ciudad presenta características similares a otras que surgieron en el valle medio del Ebro, en un periodo que se sitúa en la segunda mitad del siglo II e inicios del I a. C. , como la Caridad de Caminreal o La Cabañeta del Burgo de Ebro, son las denominadas “ciudades de llano”. Como ellas cuenta con un sistema defensivo formado por una muralla que circunvalaba la ciudad, junto con un extenso foso, que en el caso de Durón supera los 50 m de anchura. En un momento, que debe adscribirse o a las guerras sertorianas, hacia el 73 a. C., o a los enfrentamientos entre César y Pompeyo, en el año 49 a.C., la ciudad de Segeda II quedó destruida y abandonada definitivamente. El centro geoestratégico que hasta entonces había capitalizado Segeda lo heredará la ciudad de Bilbilis Itálica, construida de nueva planta en el cerro de Bámbola, justo enfrente de la desembocadura del río Perejiles con el Jalón, a mediados del siglo I a.C.

El yacimiento arqueológico de Durón aparece claramente delimitado por el trazado del foso y de la muralla de Segeda II. En aquellos zonas donde estos sistemas defensivos no se han identificado, como en el flanco occidental, por donde discurre el río Perejiles, son las evidencias arqueológicas las que marcan la extensión de la ciudad.

La urbanización de Segeda II se acomodó al relieve de la terraza del Perejiles, desviando, muy probablemente, para construir la ciudad, un pequeño arroyo que atravesaba el suelo elegido. Por ello existen dentro de este espacio dos zonas de mayor altura, la situada junto al flanco oriental y la del extremo sudoccidental, donde se encuentra el denominado “Cerro de la Plata”, en cuya cota más alta pueden observarse en superficie restos de un mosaico de opus signinum y muros de mampostería con argamasa. El “Cerro de la Plata” ha sufrido una reciente destrucción al allanarse su mitad meridional para la construcción de un chalet.

Se pueden señalar dos zonas en el yacimiento, desde el punto de conservación de los restos arqueológicos. La mitad meridional la forman las fincas que pertenecieron al Conde de Samitier, aquellas que desde mediados del siglo XIX más han acusado los procesos de cultivo, con graves destrucciones de los restos arqueológicos, a juzgar por las evidencias superficiales y las noticias recogidas en encuestas orales. La otra mitad septentrional, da al tramo de muralla que se ha conservado hasta la actualidad, lo que parece haber protegido las estructuras arqueológicas. Es en esta zona donde las fincas conservan los aterrazamientos escalonados, disposición que puede ser un reflejo del antiguo urbanismo de Segeda II. [F. Burillo Mozota]

© Centro de Estudios Celtibéricos de Segeda | c/ Horno 9, 50331 Mara (Zaragoza / España (Spain))

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Fuente: El Heraldo de Aragón

MARIANO GARCÍA. Zaragoza

Si Panorámix cortaba el múerdago con una hoz de oro en el solsticio de verano no era por casualidad. Todo el mundo celta rendía culto al sol y a los solsticios. También en la Península Ibérica los celtíberos tuvieron ritos en torno a la cosecha, las estaciones y los días más corto y largo del año. Pero hasta ahora apenas se sabía nada de si tuvieron templos o santuarios en los que celebraban algún tipo de ceremonia.

http://usuarios.lycos.es/personajesdetebeo/hpbimg/asterixpanoramix.gif

El druida Panoramix,

http://usuarios.lycos.es/personajesdetebeo/hpbimg/asterixpanoramix.gifEl yacimiento de Segeda, entre Mara y Belmonte de Gracián, en la comarca de Calatayud, puede arrojar a partir de ahora una luz importantísima sobre este aspecto de nuestro pasado.

http://www.calatayud.org/enciclopedia/segeda_aerea.jpg-

Segeda-Sacaisa,

El equipo de investigación que trabaja en el enclave, combinando disciplinas aparentemente tan alejadas como la arquelogía y la astronomía, acaba de llegar a la conclusión de que una plataforma monumental de piedra encontrada hace unos años en el yacimiento se trata en realidad de un santuario celtíbero. Un santuario en el que se celebraba alguna ceremonia ritual en el solsticio de verano. “Es el primer santuario construido por los celtíberos que se descubre en la Península Ibérica –señala Francisco Burillo, director del equipo de investigación, que presentó ayer los resultados-, porque el único que se conocía hasta ahora, el de Peñalba de Villastar, es natural”.
¿Ficción o realidad? Para Gabriel Sopeña, especialista en los celtíberos, su religión y ritos funerarios, el hallazgo “resulta muy plausible. Los investigadores siempre somos cautos, y lógicamente hay que realizar más estudios y comprobaciones. Pero a nadie le puede extrañar que en Segeda se hiciera algún tipo de fiesta o ceremonia en el solsticio de verano”.
“Los celtíberos contaban el tiempo por noches, y no por días, pero eso no significa que no veneraran al sol –añade Sopeña, que no forma parte del equipo-. Tenían una fiesta muy importante, la de la cosecha, Lugnasadh, consagrada a un dios que se adoraba en todo el ámbito céltico, desde Irlanda a Peñalba de Villastar, el dios Lug. Sabemos que para ellos los solsticios y equinoccios eran muy importantes, y que tenían ritos y celebraciones para esas fechas”.
Así pues, Segeda puede pasar a la historia como el primer sitio donde se descubre un santuario construido por los celtíberos. Pero, ¿cómo se ha llegado a un hallazgo de tal envergadura?
Todo comenzó en 2003, cuando el equipo de arqueólogos que trabaja en el yacimiento de Segeda dio con unos vestigios que enseguida llamaron su atención. Se había solicitado un cambio de cultivo en uno de los campos y, aunque se encontraba fuera del recinto de la ciudad, decidieron realizar unas catas para ver qué había debajo. Encontraron un basamento de casi cuatro metros de anchura y pensaron que se habían topado con los restos de un fortín o construcción defensiva.
En 2004 se realizó una excavación y los resultados empezaron a ser intrigantes. Dos muros de grandes dimensiones, con una longitud conservada de 10 y 16,6 metros respectivamente, y solo dos hiladas de altura; construidos con grandes sillares de yeso, algunos de más de 500 kilos de peso. El ángulo de unión de esos muros no era recto, sino de 130 º, algo verdaderamente inusual; y, además, el espacio entre ambos muros estaba relleno con una plataforma continua de losas de yeso y caliza. Muros y enlosados fueron nivelados y cubiertos, a su vez, por una plataforma de adobes de 32 por 64 centímetros.
¿Qué sentido tenía una plataforma de 300 metros cuadrados de superficie, elevada, monumental, de planta irregular y fuera de la ciudad? Los investigadores se lanzaron a buscar paralelos y no encontraron nada igual en toda Europa Occidental. Así que concluyeron que se trataba de una construcción de carácter social, religioso o conmemorativo, sin más, y continuaron los trabajos.
Fue Martín Almagro Gorbea, que había estudiado el aljibe monumental de Bibracte (Francia) y su relación con el paisaje y la astronomía, quien alertó de la necesidad de realizar un estudio arqueoastronómico. Así que el equipo de investigación contactó con Manuel Pérez Gutiérrez, profesor de Astronomía, Geodesia y Cartografía de la Universidad de Salamanca, que se desplazó a finales de abril pasado al yacimiento a tomar todo tipo de fotografías y mediciones.
Pérez vio que la bisectriz del ángulo de 130 º se alineaba con el cerro de la Atalaya, un hito destacado del paisaje. Y buscó más. Con la ayuda de varios programas informáticos reconstruyó la situación astronómica del cielo en el año 200 antes de Cristo, fecha aproximada de construcción de la plataforma, y vio que la bisectriz no solo apuntaba al cerro de la Atalaya, sino que también marcaba el solsticio de verano, el día más largo del año, que en el 200 a. de C. era el 26 de junio.
Visto así, todo parecía muy bonito, pero hacía falta la comprobación. Así que el pasado domingo (21 de junio, solsticio de verano actual) el equipo de investigación de Segeda se fue a última hora de la tarde al yacimiento. “Cuando llegamos se me cayó un poco el alma a los pies –recuerda ahora Francisco Burillo-. El sol estaba bastante alejado de la alineación”. Pero poco a poco fue acercándose hasta que, a las 21,20 el sol se colocó encima de la cumbre del cerro de la Atalaya y, en cuatro o cinco minutos, desapareció. “Fue algo impresionante, un momento mágico”. Mariano García.

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