Etiqueta: San Melitón



21 nov 11

Pedra da Serpe, castro de Penalba, Pontevedra

http://www.celtiberia.net/imagftp/U21517-PO-Pedra-da-Serpe.jpg.jpg

Celtiberia.net

P1000365

Este  petroglifo se sitúa en la cima de un montículo del castro de Penalba, sobre una gran losa granítica, desde donde se puede ver una gran panorámica de las tierras del río Lérez. En ese lugar se celebra la romería de San Antoniño, cuya ermita está en el castro, como “cristianizando ” el lugar con su presencia, pero sin quitar , dañar o mover el antiguo ídolo, según la doctrina del Papa Gregorio Magno (   540-604), reflejada en una carta  que  Mellitium( Melitón) llevó a Agustin, primer arzobispo de  Canterbury,  en julio del año 601, recogida por Beda el Venerable( 672-735), evangelizador de Inglaterra(  Ecclesiastical History p. 111, o en otras ediciones de Beda, al final del capítulo 6, Libro 2.) Patrologia latina 77, 1215-1217:

No destruyais los ídolos paganos. Colocad sobre ellos  un santo cristiano”

a600303.us.archive.org/5/items/historiaecclesia00bedeuoft/historiaecclesia00bedeuoft.pdf

Melitón recibió una carta de Gregorio instando a  Agustín a convertir los templos paganos a las iglesias cristianas, y para convertir los sacrificios paganos de origen animal en  fiestas cristianas, para facilitar la transición al cristianismo. La carta de Gregorio marcó un cambio radical en la estrategia misionera, y más tarde fue incluido en la Historia de Beda Anglorum ecclesiastica gentis.

“No destruyáis los templos paganos: consagradlos al servicio del Dios bendiciéndolos y rociándolos con agua bendita. Reemplazad los ídolos paganos por reliquias y estatuas de los santos. Las grandes ceremonias acompañadas de sacrificios pueden recibir un nuevo significado si se les asocia a una fiesta cristiana, después de la ceremonia religiosa, los fieles podrán matar sus terneros y comerlos en una comida de acción de gracias…” (A. Freitag. Atlas du monde Chretien. Paris-Brusseles 1959, pag. 36).

http://www.kentpast.co.uk/St_Mellitius.html

Por lo general, conocida como la Epístola ad Mellitum, entra en conflicto con la carta enviada a Etelberto, que el historiador RA Markus ve como un punto de inflexión en la historia misionera, cuando la conversión por la fuerza dio paso a la persuasión.

El texto latino es el siguiente:

Epistola ad Mellitum

[1215]Epistola LXXVI
Ad Mellitum abbatem

Dat mandata Augustino, quem adibat, exhibenda, ad faciliorem Anglorum conversionem

Gregorius Mellito abbati in Francia.
Post discessum congregationis nostrae, quae tecum est, valde sumus suspensi redditi, quia nil de prosperitate vestri itineris audisse nos contigit.

Cum vero vos Deus omnipotens ad reverendissimum virum fratrem nostrum Augustinum episcopum perduxerit, dicite ei quid diu mecum de causa Anglorum cogitans tractavi, videlicet quia fana idolorum destrui in eadem gente minime debeant, sed ipsa quae in eis sunt idola destruantur. Aqua benedicta fiat, in eisdem fanis aspergatur, altaria construantur, reliquiae ponantur, quia si fana eadem bene constructa sunt, necesse est ut a cultu daemonum in obsequium veri Dei debeant commutari, ut dum gens ipsa eadem fana non videt destrui, de corde errorem deponat, et, Deum verum cognoscens ac adorans, ad loca quae consuevit familiarius concurrat. Et quia debet his etiam hac de re aliqua sollemnitas immutari, ut die dedicationis vel natalitiis sanctorum mar-[1216]tyrum, quorum illic reliquiae ponuntur, tabernacula sibi circa easdem ecclesias quae ex fanis commutatae sunt de ramis arborum faciant, et religiosis conviviis sollemnitatem celebrent. Nec diabolo jam animalia immolent, sed ad laudem Dei in esum suum animalia occidant, et donatori omnium de satietate sua gratias referant, ut dum eis aliqua exterius gaudia reservantur, ad interiora gaudia consentire facilius valeant. Nam duris mentibus simul omnia abscidere impossibile esse non dubium est, quia is qui locum summum ascendere nititur necesse est ut gradibus vel passibus, non autem saltibus elevetur.

Sic Israelitico populo in Aegypto Dominus se quidem innotuit; sed tamen eis sacrificiorum usus, quos diabolo solebant exhibere, in cultu proprio reservavit, ut eis in sacrificio suo animalia immolare praeciperet; quatenus, cor mutantes, aliud de sacrificio amitterent, aliud retinerent, ut etsi ipsa essent animalia quae offerre consueverant, verumtamen Deo haec et non idolis immolantes, jam sacrificia ipsa non essent. Haec igitur dilectionem tuam praedicto fratri necesse est dicere, ut ipse, in praesenti illic positus, perpendat qualiter omnia debeat dispensare. Deus te incolumem custodiat, dilectissime fili.
[1217] Data XV Kalend. Juliarum, imperante domino nostro Mauricio Tiberio, piissimo, Augusto, ann. 19, post consulatum ejusdem domini nostri ann. 18, indict. 4.


Este punto de vista tradicional, que la Epístola representa una contradicción de la carta a Etelberto, ha sido cuestionada por el historiador y teólogo George Demacopoulos , quien sostiene que la carta a Etelberto estaba destinada principalmente a fomentar el rey en los asuntos espirituales, mientras que la Epístola fue enviado para tratar los asuntos puramente prácticos, y por lo tanto los dos no se contradicen entre sí. Exactamente cuando San Mellitus y sus acompañantes llegaron a Inglaterra es desconocido, pero debió llegar sin duda  al el país por 604AD, cuando Agustín lo consagró como obispo en la provincia de los sajones del este, por lo que Mellitus del primer obispo de Londres (Londres fue la capital de los sajones del este ).

L.II.[] ANNO dominicae incarnationis DCIIIImo, Augustinus Brittaniarum archiepiscopus ordinauit duos episcopos, Mellitum uidelicet et Iustum; Mellitum quidem ad praedicandum prouinciae Orientalium Saxonum, qui Tamense fluuio dirimuntur a Cantia, et ipsi orientali mari contigui, quorum metropolis Lundonia ciuitas est, super ripam praefati fluminis posita, et ipsa multorum emporium populorum terra marique uenientium; in qua uidelicet gente tunc temporis Saberct nepos Aedilbercti ex sorore Ricula regnabat, quamuis sub potestate positus eiusdem Aedilbercti, qui omnibus, ut supra dictum est, usque ad terminum Humbrae fluminis Anglorum gentibus imperabat. Ubi uero et haec prouincia uerbum ueritatis praedicante Mellito accepit, fecit rex Aedilberct in ciuitate Lundonia ecclesiam sancti Pauli apostoli, in qua locum sedis episcopalis, et ipse, et successores eius haberent. Iustum uero in ipsa Cantia Augustinus episcopum ordinauit in ciuitate Dorubreui, quam gens Anglorum a primario quondam illius, qui dicebatur Hrof, Hrofæscæstræ cognominat.

El papa Gregorio I (siglo VI) predica entre sus misioneros: “No destruyáis los templos paganos sino únicamente los ídolos que albergan. En cuanto a los edificios mismos, contentaos con rociarlos de agua bendita y colocad allí vuestros altares y vuestras reliquias”. Adhemar, Jean. Influences antiques dans l´art du Moyen Age français. [1937]. Ed, du CTHS, París, 1996.

http://www.gnosisprimordial.com/?p=265

Lápida de Mellitus en san Ignacio de Canterbury,

A principios del s. VII, Beda el Venerable refiere que el año 601 el Papa Gregorio I dirigiéndose especialmente

a los misioneros ingleses, en particular a Melitus y Agustín de Canterbury, les pide trabajar para desterrar el

sentido de las fiestas paganas arraigadas todavía en la cristiandad, especialmente la fiesta del solsticio de invierno. Escribe Gregorio I:

“No destruyáis los santuarios en donde están entronizados los ídolos, sino solamente los ídolos que están en estos santuarios.

Consagrad el agua colocada en estos santuarios; construid altares en estos templos de forma que la población viendo

que los edificios no están destruidos, renuncien a sus errores y adoren al dios verdadero”.

(Ver texto completo en latin arriba)

http://la.wikisource.org/wiki/Epistola_ad_Mellitum


Leer más…

Filed under: ACTUALIDAD,Arqueologia,Arte Antiguo,ARTÍCULOS,Celtas,Costumbres,Cristianismo,Cultura clasica,Curiosidades,Europa,General,HISTORIA ANTIGUA,Hombres de la Historia,Magia y ritos antiguos y actuales,MITOLOGÍA,OPINIONES,PERSONAJES,R. Roma,RELIGIONES ANTIGUAS,Supersticiones-creencias

Trackback Uri






9 jun 09


En principio, la denominación de Padres de la Iglesia se guardó para cuatro grandes personalidades de la Iglesia oriental, griegos, a los que se agregaron otros cuatro de la occidental o latinos:

Los cuatro grandes Padres griegos son:

- San Atanasio, el Grande

- San Basilio de Cesárea

- San Gregorio Nacianceno

- San Juan Crisóstomo

Y los cuatro latinos:

- San Ambrosio de Milán

- San Agustín de Hipona

- San Jerónimo de Estridón

- San Gregorio Magno

Pero habitualmente se conoce como Padres de la Iglesia a una serie más amplia de escritores cristianos, que va desde el siglo III hasta el siglo VIII, y que se caracterizan por la ortodoxia de su doctrina, santidad de sus vidas y el reconocimiento de la Iglesia. Su edad de oro fueron los siglos IV y V y florecieron tanto en Occidente, donde escribieron en latín, como en Oriente, donde lo hicieron en griego e incluso en siríaco, copto, armenio, georgiano y árabe.

http://www.oremosjuntos.com/Santoral/San_Juan_Crisostomo__arzobispo_y_Dr_de_la_Iglesia_275x345.jpg

S.Juan Crisóstomo

En sus obras se sirven de la cultura griega y latina para explicar con gran profundidad y claridad los misterios cristianos.

Padres Orientales:

http://www.primeroscristianos.com/images/catequesis/san_atanasio_1.jpg

San Atanasio de Alejandría

También conocidos como Padres Griegos, aunque no todos ellos escribieran en esa lengua. El más antiguo de ellos es san Atanasio (295-373), obispo de Alejandría, que tuvo un papel relevante en el primer Concilio de Nicea.

Luego destacan los «grandes Padres capadocios», título común de los hermanos Basilio de Cesárea (329-389)

http://www.elcatolicismo.com.co/tools/microsThumb.php?src=recursos_user/imagenes//comunicados/san_basilio.jpg&w=246

Gregorio de Nisa (335-394),

http://www.primeroscristianos.com/images/catequesis/greg%20nisa.jpg

así como Gregorio de Nacianzo (†389),

http://www.episcopaleslatinos.org/img/gregorionacianzo.jpg

Gregorio de Nacianzo

quienes escribieron abundantemente contra la herejía arriana.

En la parte oriental del Imperio romano se desarrollan posteriormente dos escuelas teológicas muy importantes alrededor de los Patriarcados de Antioquia –cuyo principal representante es san Juan Crisóstomo (344-407), que fue Patriarca de Constantinopla, célebre por sus homilías,

http://es.catholic.net/catholic_db/imagenes_db/participa/juan-crisostomo.jpg

– y Alejandría –con san Cirilo (380-444), defensor de la maternidad divina de María en el Concilio de Éfeso–.

El ciclo de los Padres orientales lo cierra san Juan Damasceno (675-749), teólogo que, además de luchar contra el maniqueísmo y la superstición, anuncia casi cinco siglos antes la incorporación del Aristotelismo a la filosofía cristiana.

Padres Occidentales:

San Agustín

También conocidos como Padres Latinos o Padres de la Iglesia de Rito Latino. El primero de los grandes Padres occidentales fue san Ambrosio de Milán (333-397), persona muy influyente, bautizó al que sería el mayor padre de la Iglesia, San Agustín. San Agustín es la figura cumbre de los padres de la Iglesia, escribió entre otros, Las Confesiones que es un relato autobiográfico y De gratia et natura. Lo sigue san Jerónimo (342-420), insigne  cultivador de la historia y de la Sagrada Escritura, nos dejó su célebre Vulgata, la Biblia traducida directamente del hebreo y del griego al latín.

La Iglesia de Occidente cuenta también entre sus Padres a dos Papas, a los que se les atribuye el apelativo de Magno, León I (†461) y Gregorio I (540-604) y al padre del monacato occidental san Benito de Nursia. Además varios obispos de las Galias, como Cesáreo de Arlés (470-543), formulador del Dogma de la Gracia, Gregorio de Tours o Hilario de Poitiers; el gran grupo de los Padres hispánicos, en el que destacan Osio de Córdoba, Martín de Braga y los hermanos Leandro (†600) e Isidoro de Sevilla (560-636), autor de la primera enciclopedia cristiana, las Etimologías; y, cerrando el ciclo, el inglés Beda el Venerable (673-735.

Listado de Padres de la Iglesia

Aunque una primera lista oficial de los Padres de la Iglesia fue hecha por el papa Gelasio I, a la hora de realizar un elenco de los Padres de la Iglesia, no hemos encontrado dos listas en la que coincidan todos los autores consultados. Sin embargo, la que presentamos es la que más similitudes tiene.

Padres Griegos                                                Padres Latinos

San Andrés de Creta (†740)                San Ambrosio de Milán (†397)

Afraates (siglo IV)                                   Arnobio (†330)

San Arquelao (†282)                              San Agustín de Hipona (†430)

San Atanasio el Grande (†373)              San Benito de Nursia (†550)

San Atanasio sinaíta (†700)                  San Cesáreo de Arlés (†542)

Atenágoras (siglo II)                            San Juan Casiano (†435)

San Basilio Magno (†379)                    San Celestino I (†432)

San Cesáreo de Nacianzo (†369)          San Cornelio (†253)

San Clemente de Alejandría (†215)        San Cipriano de Cartago (†258)

San Clemente Romano (†97)                   San Dámaso (†384)

San Cirilo de Alejandría (†444)               San Dionisio (†268)

San Cirilo de Jerusalén (†386)                 San Enodio (†521)

Dídimo el Ciego (†398)                         San Eucherio de Lyon (†450)

Diodoro de Tarso (†392)                      San Fulgencio (†533)

San Dionisio el Grande (†264)                San Gregorio de Elvira (†392)

San Epifanio (†403)                                  San Gregorio Magno (†604)

Eusebio de Cessarea (†340)                   San Hilario de Poitiers (†367)

San Eustacio de Antioquía (†siglo IV)      San Inocencio de Roma (†417)

San Firmiliano (†268)                             San Ireneo de Lyon (†202)

Genadio I de Constantinopla (siglo V)    San Isidoro de Sevilla (†636)

San Germano (†732)                               San Jerónimo (†420)

San Gregorio de Nacianzo (†390)           Lactancio (†323)

San Gregorio de Nisa (†395)                  San Leandro de Sevilla (†600)

San Gregorio Taumaturgo (†268)           San León Magno (†461)

Hermas (siglo II)                                    Mario Mercátor (†451)

San Hipólito (†236)                               Mario Victorino (siglo IV)

San Ignacio de Antioquía (†107)           San Martín de Braga (†579)

San Isidoro de Pelusio (†450)               Minucio Félix (siglo II)

San Juan Crisóstomo (†407)               Novaciano (†257)

San Juan Climaco (†649)                     San Optato (siglo IV)

San Juan Damasceno (†749).             Osio de Córdoba (†357)

San Julio I (†352)                               San Paciano (†390)

San Justino (†165)                              San Pánfilo (†309)

San Leoncio de Bizancio (siglo VI)     San Paulino de Nola (†431)

San Macario (†390)                            San Pedro Crisólogo (†450)

San Máximo el Confesor (†662)          San Febadio (†siglo IV)

San Melitón (†180)                              Rufino de Aquileya (†410)

San Metodio de Olimpo (†311)            Salviano (siglo V)

San Nilo el Viejo (†430)                     San Siricio (†399)

Orígenes (†254)                               Tertuliano (†222)

San Policarpo (†155)                       San Vicente de Lerins (†450)

San Proclo (†446)                           Pseudo Dionisio Areopagita (siglo VI)

San Serapión (†370)                      San Sofronio (†638)

Taciano (siglo II)                          Teodoro de Mopsuestia (†428)

Teodoreto de Ciro (†458)            San Teófilo de Antioquía (siglo II)

Bibliografía

- Voz Concilio I de Constantinopla en wikipedia.org.

- Orlandis, José; Historia de la Iglesia. La Iglesia Antigua y Medieval.

Filed under: ACTUALIDAD,General,R. Roma,RELIGIONES ANTIGUAS

Trackback Uri