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7 may 11

Aunque la historia es probablemente falsa, su objetivo  y el de Procopio fue   presentar una imagen decadente del  Imperio romano y sus gobernantes.

Fue hecha famosa por el historiador Edward Gibbon e inspiró el cuadro de John Williams Waterhouse : Las favoritas del emperador Honorio.

Roma fue saqueada en el año 410 por los godos del rey  Alarico.

Era la primera vez en 800 años que la ciudad sucumbía ante el poder de las armas enemigas. El acontecimiento generó un hondo impacto entre los contemporáneos, que todavía creían firmemente que Roma, la ciudad eterna, reinaría por siempre. Un claro ejemplo es el testimonio de San Jerónimo, quien en una de sus obras diría al respecto:In una Urbe totus orbis  interiii ( En una ciudad perece todo el Universo)


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3 ene 10

Lo
Altar de los tres Reyes Magos – catedral de Colonia,Alemania – madera de roble, oro, plata y cobre, dorado, esmaltado, piedras preciosas y semipreciosas, altura 1,55 m.; ancho 1.12 m; largo 2.23 m., c. 1181 a C. 1230. En la parte superior, Cristo entronizado con dos ángeles, en la parte inferior, la parte central la ocupa la Virgen entronizada y coronada, con el Niño, que se vuelve hacia los Tres Reyes Magos. Originariamente cada mago debía ocupar su lugar bajo cada una de las tres arcadas, pero se decidió incluir a Otón IV con su ofrenda, por lo que dos magos debieron comprimirse bajo una misma arcada. En el extremo opuesto está representado el otro gran momento de la Epifanía: el Bautismo de Cristo

Patricia Grau-Dieckmann

¿ Los Reyes Magos fueron 12, 2, 3 o 4?
Según Patricia Grau-Dieckmann (UBA), en su artículo Una Iconografía polémica: los Magos de Oriente
“A Polemical Iconography: the Magi from Orient ”
Eine umstrittene Ikonographie: Die drei Könige aus dem Morgenland,
el Evangelista San Mateo no especifica cuántos eran los Magos, pero muy tempranamente se asumió que eran tres aunque las Iglesias siria y armenia intentaron imponer el número de 12.
Las pinturas catacumbiarias a veces muestran dos o cuatro Magos, pero en general puede decirse que el consenso colectivo fijó el número en tres aún antes de que la voz oficial de la Iglesia se expidiera al respecto mediante una declaración del papa León I el Grande (m. 461) (León I, “Sermones para la Epifanía”)

Éste era un número muy conveniente porque no sólo coincidía con la trilogía de los regalos (oro, incienso y mirra) sino que se prestaba además al simbolismo teológico, ya que tres es el número de la Trinidad. Se identificó a los magos con las tres partes del mundo conocido: Europa, Asia y África y se los representó con tres fisionomías diferentes, correspondientes a los tipos caucásico, asiático y negro, cada uno simbolizando una de las tres edades del hombre (juventud, madurez y ancianidad). De esta manera, también se les identificó con las razas que se generaron a partir de los descendientes del patriarca Noé: Sem, Cam y Jafet.

Pero cuando América fue descubierta, se sacudieron los cimientos del edificio simbólico tan cuidadosamente armado. La Iglesia, conservadora en cuanto a tradiciones tan arraigadas, prefirió no aceptar la innovación que hubiera significado introducir un cuarto mago, iconografía que hubiera significado un alivio para pintores y tallistas que hubieran podido así disponer de dos Magos a cada lado de la Virgen y el Niño, equilibrando de esta manera las composiciones de la Epifanía, que exigía a los artesanos soluciones heroicas.

Tertuliano (principios del siglo III) encontró que el salmo 72 (71):10 era muy adecuado para relacionarlo con la visita de los Magos, ya que hablaba de regalos y de tributos: “Y los reyes de Tarsis y las islas le pagarán tributo, los reyes de Saba, los de Arabia le traerán presentes”. A partir de la interpretación de Tertuliano comenzó la identificación de los Magos con reyes. Se sustituyeron los gorros frigios con que se los representaba originalmente por coronas y comenzó a gestarse la leyenda de los Tres Reyes Magos, historia que tardará varios siglos en completarse.

Sarcófago de Aurelio – catacumba de San Lorenzo Fuori le Mura – Roma, siglo IV, mármol, en museo del Vaticano. El sarcófago, de factura poco elaborada, proviene de un taller secundario, de provincia. Los Magos se dirigen hacia la Virgen sentada en una silla de alto respaldo, que sostiene a Jesús recién nacido, fajado e inmóvil. Aún no hay una jerarquización de la figura de la Virgen, por lo que se deduce que es una imagen anterior al Concilio de Éfeso que la declara Theotokos: Madre de Dios. La actitud corporal es la misma para los tres Magos, que no se diferencian uno del otro. Por el contrario, parecería que deliberadamente se intenta enfatizar su unicidad. Su vestimenta (la que usarán durante los primeros tiempos cristianos) es el traje persa de los sacerdotes de Mitra, con el gorro frigio y los pantalones anaxyrides.

En el siglo IV se comienzan a conocer los nombres de los Tres Reyes Magos, pero sólo fueron categórica y ampliamente reconocidos por los creyentes cuando se les aceptó en un pontifical de Rávena del siglo IX. El Evangelio Armenio de la Infancia los llama Melkon, Gaspar y Baltasar. No está clara la etimología de los nombres, aunque sí se concluye en general que no son de origen exclusivamente persa. Melchor podría tener origen acadio y significaría “rey”; Baltasar podría ser una forma europeizada del nombre combinado en persa y en acadio Baal-hashahr, “Baal es rey”. En cuanto a Gaspar, no se sabe si también significa “rey”, como los otros dos, porque se desconoce su etimología.


Escenas de la cosmogonia y otras imagens del ciclo de la vida de Mitra, siglo III, Mitreo Barberini, Roma, pintura mural. En estos dos ejemplos, ambos provenientes de diferentes ámbitos y realizados en diferentes siglos, se puede observar el uso de la túnica corta, los pantalones anaxyrides y el gorro frigio de los persas.


En el siglo XIII, Jacobo de la Voragine señala los equivalentes de los nombres en los idiomas griego (Damascus, Apellius y Amerius) y hebreo (Sarachim, Galgalat y Malgalat), pero no indica su significado ni aclara la fuente de dónde tomó los nombres.

Cripta de la Madona, cementerio de los santos Pedro Y Marcelino, Roma, Luneto, siglo III. María, con el Niño en brazos, recibe a dos magos con sendas bandejas. Se mantiene la convención romana de representar al personaje de mayor jerarquía con un tamaño superior a los otros personajes. En este caso, María, vestida como una dama romana, es de mayor tamaño que los Magos, que visten el traje persa. Dentro de la uniformidad de las primeras representaciones de los Magos, existen algunas variantes. En algunos casos, los regalos son presentados en simples bandejas, en cofres, en copones e incluso en cuernos de abundancia.

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¿QUÉ FUE DE LOS REYES MAGOS?


Se pueden distinguir  etapas:

1.Su bautismo


2.Su predicacición del Cristianismo en la India y ordenación como Obispos

La historia de los Magos no termina tras su visita al Niño. Jesús .Una versión sostiene que el apóstol Tomás los bautizó en la India y los ungió obispos.

3.Su predicación en Oriente.

Predicaron en Oriente hasta su muerte.


Tapas de encuadernación – tesoro de la catedral de Milán, siglo V, escenas de la vida de Cristo, marfil, con cruz de piedras preciosas, 0,375 X 0,281. Estas tapas servían para albergar un evangeliario, lo que se deduce porque en las esquinas superiores están los símbolos de los evangelistas, en este caso, de San Marcos y de San Juan. En el panel superior se representa la Adoración de los Magos. La Virgen está sentada en una silla de alto respaldo y se encuentra en un plano elevado con respecto a los Magos ya que está sobre una tarima. El Niño los recibe con el gesto de la oratio, que con el tiempo pasó a significar el gesto de la bendición. Dos de los Magos portan bandejas, pero el Mago central lleva un cuerno de la abundancia. El resto de las imágenes corresponden a milagros de Cristo y escenas posteriores a su muerte y resurrección. En el cuadro que corresponde a la resurrección de Lázaro, Cristo actúa como taumaturgo, con una vara de hechicero que enfatiza que el milagro obrado es de importancia crucial: ha devuelto a la vida a un hombre que llevaba tres días muerto. En el panel inferior está representada otra de las Epifanías: las bodas de Caná, que originariamente se celebraba también el 6 de enero. Este milagro, que Jesús realiza con su vara, consiste en sustituir vino por agua. En la antigüedad pagana, el 6 de enero se celebraba en las islas Egeas y en Anatolia el festival en honor a Dionisos, en el que milagrosamente se sustituían vasijas de agua por vasijas de vino (Bultmann,1962: 83). De esta manera, el dios pagano fue suplantado serenamente por un dios de magia más potente que también podía resucitar a los muertos. En 431 se reunió el Concilio de Efeso para hacer frente a una herejía que se expandía por Oriente y que llegó hasta la China: el nestorianismo. Las decisiones de este Concilio Ecuménico se verán avaladas y reflejadas en el arte.

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4.La muerte de los Reyes Magos

Se dice que los dos Magos más ancianos murieron primero y que se corrieron para hacerle lugar en el sarcófago al más joven. Esta versión dará origen a una nueva saga que tendrá por protagonistas a sus reliquias.

5.Enterrados en Sava/Saba(Irán) y trasladados a Constantinopla

Se dice que fueron enterrados en Saba y luego trasladados a Constantinopla, donde los descubrió Santa Helena en el siglo IV, los tres en un mismo sarcófago .


Sarcófago de Isacio – San Vital, Rávena, Siglo IV o V. Este sarcófago fue reutilizado a mediados del siglo VII para albergar los restos mortales del gobernador armenio Isacio, como lo indican las inscripciones griegas y latinas de la tapa, que no es la original. La Virgen María, sentada en una simple silla, está convertida en el trono vivo del Niño Jesús, que se estira para recibir los regalos. La jerarquía de Jesús está marcada por su mayor tamaño proporcional con respecto a los otros personajes. Los Tres Magos se acercan, con trajes persas y con sus mantos flotando por el raudo movimiento con que el artesano ha sabido dotarlos. El Mago del medio gira su cabeza para mirar a su compañero que le sigue, aunque probablemente ésta no sea la pieza original. La estrella que los ha guiado hasta el lugar es visible en el ángulo superior izquierdo. Como en el sarcófago de Aurelio, los tres Magos parecen la repetición de una misma figura.

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6.Regalo a San Eustorgio,Obispo de Milán

Se cuenta que para esa época el santo milanés Eustorgio fue aclamado obispo por el pueblo de Milán y decide partir a Constantinopla para que el emperador Constantino apruebe su nombramiento. Eustorgio le solicita a Santa Helena la entrega del sarcófago con los venerables restos y lo transporta a Milán en un carro tirado por dos vacas (Réau, Tomo 2, Vol. 3: 490). No se aclara por qué Helena y Constantino convirtieron a Eustorgio en custodio de tan insignes reliquias. Al morir poco después Eustorgio, el sarcófago de los Magos se ubicó en una iglesia construida sobre su sepultura.


Iglesia de Santa Maria Foris Portas, Castelseprio, siglo VIII?, fresco. En este fresco se recurrió a otra solución. El artista creó dos polos en la composición, ubicando a los Magos en círculo frente al grupo que forman María, el Niño y un ángel que flota en el aire. Los Magos parecen consultar entre sí acerca del acto de reconocimiento que están por llevar a cabo. Los atados en el piso son indicación de que han venido desde lejos. Cuando en las obras se ilustraba un número par de Magos, no existía el problema de equilibrarlas compositivamente ya que naturalmente se distribuían alrededor de la Virgen y el Niño.

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LA INVENCIÓN DE LA LEYENDA MILANESA

La realidad es que antes del siglo XI esta historia era totalmente desconocida. Fue intencionalmente fraguada para exaltar el prestigio de la ciudad de Milán, que estaba en descenso.


San Apolinar el Nuevo, Rávena,Italia.
La iglesia fue construida como templo arriano bajo el rey ostrogodo Teodorico a fines del siglo V, pero c. 524 se consagra por un obispo ortodoxo. Su exterior simple y austero contrasta con el resplandor de la decoración musivárica interior. En ambos muros de la nave central hay sendas procesiones: los mártires en procesión hacia el altar, que salen del palacio de Teodorico y se dirigen hacia Jesús entronizado; y la procesión de santas en la pared opuesta, que, encabezados por los tres Magos, se dirigen hacia María y el Niño en majestad. El conjunto de ambas procesiones fue hecho cuando la iglesia, ya bajo Justiniano, pertenecía a la fe católica. Todos portan sus propias coronas de martirio. Detrás del palacio de Teodorico está representada la ciudad de Rávena, con los edificios circulares de la tumba de Gala Placidia y uno de los Baptisterios. La procesión de santos que llega hasta el trono de Cristo se inicia en el palacio de Teodorico, lo que jerarquiza al poder temporal como punto de partida de la trascendencia. Las santas salen de una puerta de la muralla de la ciudad, desde donde se ve el cercano puerto de Rávena: Classe.

7. FINALMENTE,LOS RESTOS DE LOS REYES MAGOS DESCANSAN EN COLONIA,ALEMANIA

Pero poco disfrutaron los milaneses de las reliquias de los Tres Reyes Magos porque en 1164 Federico Barbarroja invadió Milán y Reinaldo de Dazzel, gran Canciller del emperador y a su vez arzobispo de la ciudad de Colonia, saqueó la iglesia y trasladó a Colonia el sarcófago. En el siglo XIII los restos de lo que efectivamente eran tres cuerpos, fueron depositados en un relicario de oro y el culto a sus reliquias comenzó a atraer peregrinos de todo el mundo, con el aliciente de que si los visitantes eran ilustres podían tocar sus huesos con un tenedor de oro (Trexler, 1997: 83).



Altar de los tres reyes magos – catedral de Colonia – madeira de roble, oro, plata y cobre, dorado, esmaltado, piedras preciosas y semipreciosas, altura 1,55 m.; ancho 1.12 m; largo 2.23 m., c. 1181 a C. 1230. En la parte superior, Cristo entronizado con dos ángeles, en la parte inferior, la parte central la ocupa la Virgen entronizada y coronada, con el Niño, que se vuelve hacia los Tres Reyes Magos. Originariamente cada mago debía ocupar su lugar bajo cada una de las tres arcadas, pero se decidió incluir a Otón IV con su ofrenda, por lo que dos magos debieron comprimirse bajo una misma arcada. En el extremo opuesto está representado el otro gran momento de la Epifanía: el Bautismo de Cristo.

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Los Tres Reyes Magos siempre funcionaron como una entidad colectiva y no como individuos. Nunca fueron incluidos en el santoral y tampoco se los venera como santos, aunque sus nombres fueron admitidos por la Iglesia como nombres de pila. Se convirtieron en patronos de diversas ciudades y muchas posadas en Europa fueron puestas bajo su advocación. Los peregrinos los invocaban para “marchar sin cansarse”(Ranke-Heinemann, 1995, cap. 2). Sus iniciales se inscribían en casas y en las campanas de las iglesias para mantener alejadas a las tormentas. Se los conjuraba para proteger personas y animales de los demonios y fantasmas y para evitar caer víctima de los maleficios, los incendios y las inundaciones. Fueron elegidos por los fabricantes de naipes como patronos de la cofradía, aunque los reyes de la baraja fueran cuatro. Y finalmente, se los invocaba contra la epilepsia, Fallsucht en alemán (de “caer” y “enfermedad”), porque los Magos habían “caído” a los pies del Niño (Réau, Tomo 1, Vol. 2: 245 y ss.).
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www.revistamirabilia.com/Numeros/Num2/magos.html

Bibliografía

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BROWN, Peter. El mundo en la Antigüedad Tardía (de Marco Aurelio a Mahoma). Madrid: Taurus, 1989.

BULTMANN, Rudolf. Das Evangelium des Johannes, 1962. En Ranke-Heinemann, 1995, Cap. 6.

Enciclopedia Mythica

GERARD, André-Marie. Diccionario de la Biblia (Anaya y Mario Muchnik), Madrid, 1995.

KONING, Frederik. Diccionario de demonologia. Barcelona: Ed. Bruguera, 1974.

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MAGUIRE, Henry. The Icons of their Bodies – Saints and their images in Byzantium. Princeton University Press, Princeton, Nueva Jersey, 1996.

MATHEWS, Thomas. The clash of gods. Nueva York: Princeton Univ. Press, 1997.

MOMIGLIANO, Arnaldo. De paganos, judíos y cristianos, Breviarios. México: Fondo de Cultura Económico, 1996.

MOMIGLIANO, Arnaldo, y otros. El conflicto entre el paganismo y el cristianismo en el siglo IV. Madrid: Alianza Editorial, 1989.

RANKE-HEINEMANN, Uta. Putting away childish things. San Francisco: Harper, 1995.

RÉAU, Louis. Iconografía del Arte Cristiano, Tomo 1, vol. 2: Iconografía de la Biblia – Nuevo Testamento, Ediciones del Serbal, Barcelona, 1996.

RÉAU, Louis. Iconografía del Arte Cristiano, Tomo 2, vol. 3, Iconografía de los santos, Ediciones del Serbal, Barcelona, 1996.

TREXLER, Richard C. Journey of the Magi, Meanings in History of a Christian Story. Princeton University Press, Princeton, Nueva Jersey, 1997.

VAUGHAN, Carolyn. The Gifts of the Magi. The Metropolitan Museum of Art, a Bulfinch Press Book, NY., 1998.

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