7 oct 10

7 octubre 2010, hace 3 horas 59 mins

Reuters

El escritor peruano Mario Vargas Llosa, quien ayudó a impulsar la literatura latinoamericana en la década de 1960, era el candidato eterno para ganar el Nobel de Literatura. Seguir leyendo el arículo

Finalmente su sueño se cumplió el jueves cuando el comité que entrega el galardón hizo un anuncio a bombo y platillo destacando “su cartografía de estructuras de poder y sus mordaces imágenes de la resistencia individual, sublevación y derrota”.

El escritor nacionalizado español, de 74 años, es un destacado intelectual, periodista, analista político y hasta un investigador de abusos contra los derechos humanos.

Y en un intento de incursionar en la política, fue candidato presidencial en 1990 y perdió la oportunidad de dirigir el país sudamericano frente a Alberto Fujimori, ahora preso por abusos a los derechos humanos.

Sus primeras experiencias con la escritura llegaron a través de su trabajo como periodista y columnista en algunos diarios peruanos, poco después de culminar sus estudios de secundaria en un colegio premilitar de Lima.

Luego estudió letras y derecho en la peruana Universidad de San Marcos, una de las casas de estudio más antiguas de Latinoamérica, para posteriormente comenzar a escribir cuentos.

El escritor peruano fue uno de los protagonistas del llamado “boom latinoamericano” de la literatura junto a grandes figuras como el colombiano Gabriel García Márquez, el argentino Julio Cortázar o los mexicanos Carlos Fuentes y Juan Rulfo.

En sus obras, según ha afirmado el mismo escritor, estampa una fidelidad que mantiene a su vocación de escribir complejas novelas y provocadores ensayos.

CONOCER A SU PADRE

Una de las cosas que marcó su vida, de acuerdo a estudiosos de la vida del escritor, fue conocer a su padre a los 10 años. Sus progenitores estaban separados desde su nacimiento, en 1936, en la ciudad peruana de Arequipa, en el sur del país.

Este episodio del reencuentro con su padre afectaría de forma definitiva la vida de escritor, quien vivió hasta ese momento con una madre muy disciplinada.

Muy joven, Vargas Llosa se relaciona sentimentalmente con su tía política, Julia Urquidi, con quien se casa en 1955, y junto a ella viaja hacia Europa en busca del terreno que consideraba más estimulante para su ya decidida carrera de escritor.

Parte de la experiencia de su niñez se reflejó en uno de sus libros más leídos, La ciudad y los perros, con la que obtuvo uno de sus primeros premios, el de la Biblioteca Breve y de la Crítica, en 1963, en España.

Su biografía literaria es extensa y muchos de sus libros han servido de tramas de películas, como Pantaleón y las visitadoras (1973), en la que narra la vida de un oficial que regentaba un prostíbulo para militares.

Entre otros de sus libros se destacan Conversación en La Catedral (1969), que recrea la opresión de una dictadura en Perú del siglo pasado en los ambientes estudiantiles. También resalta La tía Julia y el escribidor (1977), una polémica ficción autobiográfica sobre su primer matrimonio.

Tras vivir algunos años en España y Francia y ya separado de Julia Urquidí, el escritor se casa nuevamente en Lima con otra pariente, su prima Patricia Llosa, en 1965, y con ella emprende de nuevo el viaje a Europa, específicamente París, Londres y Barcelona.

Entre otras distinciones importantes que ha recibido Vargas Llosa figuran el premio Rómulo Gallegos (1967), el Príncipe de Asturias (1986) y Premio Planeta (1993).

Vargas Llosa se nacionalizó español en 1993, tres años después de perder unas elecciones presidenciales, en una decisión que fue criticada en ese entonces en el país sudamericano.

Según sus críticos, el escritor se había decepcionado de la política, a la que ingresó en 1987 cuando lideró una protesta contra el primer Gobierno del ahora presidente Alan García, que en ese momento quería nacionalizar la banca peruana en medio de la peor crisis económica del país andino.

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