24 ene 09

Preguntas y respuestas sobre el Matriarcado

Me ha escrito alguien  anónimo a mi e-mail diciéndome que ha leido con mucho interes el post sobre Bachofen y el matriarcado y  le gustaria enormemente que ampliase el tema, porque son numerosas las dudas que se  le plantean.Por tanto, voy a hacer algunas reflexiones, nunca verdades absolutas sobre nada.Ni afirmaciones tajantes.


-Mi opinión sobre los desarrollos actuales de sus teorias : el cambio de la consideracion de sociedades matriarcales a matrifocales etc……?


El matrifocalismo ( mujer cabeza de hogar) es real, y  parece que existe, por oposición al matriarcado( poder jurídico femenino en la sociedad ) del que no se tiene constancia…aunque también es muy muy cuestionable…por tanto, la pregunta es casi INCONTESTABLE  TAJANTEMENTE.


Veamos por qué…


El matriarcalismo representa un matricentrismo o matrifocalismo, es decir, una estructura psicosocial centrada o focalizada en el símbolo de la Madre/Mujer, el cual encuentra en el arquetipo de la Gran Madre su precipitado como proyección de la Madre Tierra/Naturaleza divinizada.


Los antropólogos no suelen usar el término  matriarcado por no haber quedado totalmente demostrada la existencia de un matriarcado en el mismo sentido del que se habla cuando se utilizada el de  patriarcado, es decir, en el sentido de una sociedad dominada JURÍDICAMENTE por la Mujer o  la Madre . El matriarcado implicaría una realidad bruta o realidad objetiva impositiva, mientras el matriarcalismo es una estructura psicosocial, que más que una realidad objetiva, sería una realidad intersubjetiva estructurada a distintos niveles como el hermeneútico.


Supongo  por el uso de una forma verbal en la pregunta que se puede  referir al  “SUPUESTO” matriarcalismo vasco , es decir, la estructura psicosocial centrada o focalizada en el arquetipo matriarcal-femenino (Madre/Mujer, el cual encuentra en el arquetipo de la Gran Madre vasca Mari su precipitado como proyección de la Madre Tierra/Naturaleza) que impregna, coagula y cohesiona el grupo social tradicional vasco  de un modo diferenciante respecto a los pueblos indoeuropeos patriarcales, en palabras del investigador Andrés Ortíz Osés . Se trataría de una estructura que, si bien da cuenta de fenómenos relevantes, no aparece a simple vista; sino en un transfondo antropológico profundo y que, desde luego, no aparece a nivel jurídico ni creo que la herencia sea matrilineal ni lo es tampoco el apellido de los hijos ( que creo que es paterno).  Por tanto, la presencia e importancia de la amachu  creo que puede derivar  más bien del papel de la mujer en el hogar, que no es pre-indoeuropeo sino precisamente indoeuropeo y patriarcal y  también habría que distinguir ámbitos rurales-montaña de área costera/pescadores etc…en los que el hombre suele ausentarse durante largas temporadas (igual en Asturias y Galicia ) y sólo queda la madre y las mujeres, lo mismo en las guerras etc…El hecho de que han sido las mujeres las que tradicionalmente han sacado a los hijos adelante porque el hombre ha emigrado-viajado-guerreado, no quiere decir que haya “matriarcado”, sino que la pobre madre (pobre en el sentido de solas, maravillosas y valerosas madres que sacaban-sacan adelante a los hijos contra viento y marea) era la única que quedaba…pienso.


Por tanto, IMPORTANCIA  DE LAS MUJERES, SI. GOBIERNO EFECTIVO DE MUJERES, NO ( al menos yo no lo conozco).


Esto no quiere decir que no hubiese mujeres querreras, que las ha habido en muchas civilizaciones.


Tampoco quiere decir que no haya habido reinas, que las ha habido y muy buenas. E iban a la guerra y mandaban ejércitos. E incluso la herencia  del poder en Ebla era a través de la reina, que elegía al que sería su marido y rey.


O que en Egipto, la diosa que sostenía al faraón era Isis, el trono.Y dos diosas en la frente defendían al faraón…Que no existía el título de “faraona”, sino que “personas”, hombre o mujer ( al menos hubo entre seis a diez ), gobernaban.


De acuerdo con  Bachofen , el término infraestructura psicosocial podría ser usado también para caracterizar a la estructura matriarcal, que no es algo dado, sino una actitud según el teórico citado.



Caserío vasco


-Qué opino sobre los estudios de Gimbutas  y si  se basan o no en indicios científicos.


Mi opinión sobre Maritja  Gimbutas, así como sobre Bachofen,Renfrew o mis propias teorías, con perdón por siquiera compararme con tan importantísimo personajes, es que TODOS tratamos de aportar nuestras opiniones a desentrañar una serie de problemas-misterios-interrogantes, para cuya comprensión total falta lo esencial:LA PRUEBAS.


Es como si todos fuesemos policias investigando un crimen….



Tenemos indicios.Huellas. El hecho histórico.Las estatuillas  paleoliticas de mujeres , el dato arqueológico.


¿Cómo interpretarlo?.


Cada investigador lanza una hipótesis:


A, B C, D…..pero son HIPÓTESIS DE TRABAJO. Esa es la pura y simple realidad.  Tanto las teorías de Maritja Gimbutas como las de cualquiera .Y como tales deben ser entendidas y comprendidas: Son CAMINOS HACIA….Simplemente.



Conozco varias hipótesis  sobre las Venus paleolíticas que recogí en mi libro Las Golondrinas de Tartessos.Entre ellas que podrían ser objetos de intercambio, partes del ajuar femenino, de las novias, que servían de intercambio…para otros se trata de “concubinas del difunto”.


La teoría de María Gimbutas sobre la Gran Madre  es, en mi opinión, una gran teoría, pero por ahora sólo es una “teoría”, que se puede seguir o no. Y que yo acepto en muchisimas ocasiones como cuando me refiero a la cueva de Nenkovo en relación con cultos femeninos de fecundidad, entre otras cosas porque “son lógicos”: Que la hembra pare es algo  biológico que no se puede negar.



Cueva de Nenkovo,Bulgaria


 


- Y qué  hipótesis me atreveria a lanzar ante la presencia de innumerables estatutuillas femeninas en un arco tan largo de siglos?


Que en el mundo antiguo, desde la Prehistoria, se practicó el sexo con naturalidad. Y también se hizo de la unión sexual un acto sagrado:La Hierogamia. Y esto lo opino porque tengo datos históricos.


Lo demas, repito, son puras teorías de unos y otros.Y se pueden aceptar o no, libremente.



.En cuanto a la Subestructura psicomítica de la sociedad vasca según los estudios de Barandirán, parece que la sociedad y la mitología giran en torno a  la Gran Madre , al tiempo que esta se encuentra representada como  Mari  en el hogar,  como la madre-mujer o etxekoandre: :


Etxekoandre, etxekoandere: “Es el principal ministro del culto doméstico. Ella practica, en efecto los actos cultuales, como ofrecer luces y comestibles a los difuntos de su casa, bendecir a los miembros de su familia una vez al año, adoctrinar a todos en el deber de mantenerse en comunión con sus antepasados (…)

Se puede hacer mención a esta altura del significado que tiene el Derecho en el País Vasco, sobre todo aquello que tiene que ver con la constitución de la familia.


El Derecho Vasco no impone, no domina como el Derecho Romano: en este sentido es intresante analizar, por ejemplo, que la troncalidad de los bienes se garantizaba con el derecho a testar libremente, esto llevaba a condicionar a un fin superior y anterior al Estado, la familia, su conservación y supervivencia. Como se ejercía este Derecho: por vía testamentaria.


Se seleccionaba al heredero teniendo en cuenta su conducta, sus aptitudes, su preparación y sus condiciones para garantizar la continuación de la explotación agraria del caserío y, sobre todo, el mantenimiento de la unidad familiar. Los motivos para descartar como heredero al hijo mayor eran:



  • Que no fuera emprendedor o mostrara dotes de ser un buen comerciante.

  • Que no mostrara buena voluntad.

  • Que poseyera inclinaciones religiosas, en cuyo caso se le alentaba para seguir la carrera.

  • Que resultara vago, mal trabajador, aficionado al vino o a otros vicios.

A pesar de las leyes vigentes, los padres siguieron eligiendo a un único heredero, desinteresando a los otros hijos con otros bienes, con promesa de pago futuro, pero sin dividir la propiedad, con el pago del viaje a América, etc.


 Quien mejor define, una vez más, lo que Etxe, la casa, significa para el vasco, es José Miguel de Barandiarán: “Tierra y albergue, templo y cementerio, soporte material, símbolo y centro común de los miembros vivos y difuntos de una familia”.


En ese hogar, cuyo fin principal es que todos sus habitantes viviesen en armonía y en comunión con los antepasados, todo tenía su sentido y todo rezumaba tradición y simbología: el fuego del hogar, el laurel de la huerta, el hacha, la eguzkilore…



 


 Antes de la aparición del Cristianismo, cada casa enterraba a sus muertos dentro de la misma y en ella se le hacían las pertinentes ofrendas, ofrendas que incluían la colocación de pan en la ventana de



 


la cocina y una vela para que en la noche, en su viaje desde el más allá, les guiara y pudieran volver sin perderse.



Hasta tal punto importaba la casa, que la ley 3ª del Título XVI del Fuero de Bizkaia estipula que ningún vizcaíno podía ser preso por deuda que no proviniese de delito, “ni ejecutada la casa de su morada”. Desgraciadamente, los sentimientos y el culto tradicionales por la casa, lo mismo que mucho de la esencia de nuestra mitología, se han perdido de manera vertiginosa en los últimos tiempos.


 La mujer como sacerdotisa






Caserío vasco, hogar de la familia , de la que  es señora la Etxekoandre



Etxekoandre de una familia de mayorazgo de Oñati (Gipuzkoa) Año 1870


Leer: www.euskonews.com/0186zbk/gaia18602es.html rituales mortuorios en Euskal Herria:Los



La etxekoandre o “señora de la casa” es quien representa  la casa, presidiendo  los actos y las ceremonias sagradas, como la sepultura de los difuntos. Cuando no hay ninguna mujer de la familia que pueda ejecutar  tales actos es reemplazada por la andereserora (señora soror en  euskera), que es a modo de sacerdotisa del vecindario quien representa a las etxekoandre o ministros del culto doméstico. Baandiarán opinaba que esto había contribuido a elevar al aprecio y consideración en que  se tenía a la mujer, por eso en muchos casos era y es instituida heredera de la casa con preferencia a sus hermanos, por ejemplo en los tiempo forales; situación contraria al  derecho , de origen germánico.




Ejemplo de la importancia de la mujer en el sacerdocio pagano son los ritos que aun se conservan en lugares como  Urdiain (Navarra) , donde en los dos solsticios las mujeres recorren el pueblo formando círculos alrededor de las hogueras y cantando coplas al Eguzki Amandrea o la Abuela Sol.


 


En el aprecio en que los antiguos vascos tuvieron a la mujer influyó el papel fundamental que está desempeñó en los distintos aspectos de la vida familiar. Mientras el marido marchaba de casa debido a la exigencias de la vida trashumante, del marino o pescador era ella quien dirigía las funciones del culto doméstico, elevando su dignidad y prestigio y, a su vez, favoreciendo la situación social y política de la mujer



Andrés Ortíz-Osés  defendía desde el punto de vista de la antropología simbólica vasca que la Etxe vasca, como casa o caserío, reconstituía la cueva de la diosa Mari, y cuya representación era la Etxekoandre o Señora de la casa, teoría que , desde luego, respeto pero no comparto  ni mucho menos la opinión de que es la “unica de las  primitivasd diosas-madres “  europeas , como se escribe en algunas webs o blogs, sin ningún fundamento, obviamente. Es más: No existe ni un sólo dato que avale tal afirmación


 La etxe vasca es radical, elemental y absolutamente matriarcal-femenina en opinión del catedrático de hermeneutica citado, pues es a la vez tiempo y espacio de comunión de vivos y muertos, morada y sepultura, templo y cementerio y lugar de vida (procreación y nacimiento) y muerte (defunción, entierro y rememoración).


Y sí se puede decir que Mari es el personaje mítico más relevante de las tradiciones vascas, siendo la señora de todos los genios telúricos  y la madre de  Atarrabi y Mikelats, dos divinidades o genios, el primero signo del bien moral y el segundo del signo contrario. Este un genio o divinidad central de carácter femenino de los vascos es por lo tanto neutral, simbolizando el equilibramiento de los contrarios propio de la madre tierra o  Amalur .


Y lo que afirma  Franz-Karl Mayr : “La figura mítica de Andra Mari, personificación de la Magna Terra (Ama Lur) y sus energías vitales, ofrece rasgos perentorios y reflejos quebrados de la vieja diosa Madre paleolítica y su culto. (…)”


Repito que es una opinión  y sigue las teorías de la diosa paleolítica , indemostrables históricamente . Punto.Teniendo en cuenta que se trata de un flósofo se puede entender. Pero para los historiadores, estos argumentos filosóficos no valen.



Y  además  defendió que el transfondo arquetípico de la mitología vasca había que inscribirlo en el contexto de un  Paleolítico (¡Nada menos¡ , ¿En que fase del Paleolítico?)  dominado por la Gran Madre, en el que el ciclo de  Mari i y sus metamorfosis ofrece toda una simbología típica del contexto matriarcal-naturalista. De acuerdo con el arquetipo de la Gran Madre, esta suele encontrarse relacionada con los cultos de fertilidad, como en el caso de  Mari , quien es la determinante de la fertilidad-fecundidad, la hacedora de lluvia o pedrisco, aquella de cuyas fuerzas telúricas dependen las cosechas, en el espacio y el tiempo, la vida y la muerte, la suerte (gracia) y la desgracia.



Y cabe preguntarse de donde obtienen los datos, de verdad…Y me gustaría llegar a las mismas conclusiones, pero LAMENTABLEMENTE CAREZCO DE DATOS MATERIALES PALEOLÍTICOS PARA AFIRMARLO


 André Ortíz-Osés y F.K. Mayr  lo explican así:


” (…) Mari no es sino la proyección mítica de una experiencia primigenia: la experiencia de la vida vivida bajo el misterio del embarazo femenino, de la alimentación y cocción femeninas, de la magia curativa de la mujer, del hogar como centro de la casa. Mari no solamente es la epifanía de Ama Lur (la Madre Tierra/Naturaleza y sus fuerzas personificadas) sino que representa el ordo natural, cuyas redes teje y desteje, en devanedera de oro, en las astas de su carnero. A esta Divinidad máxima vasca se le ofrenda simbólicamente el carnero, animal sagrado por excelencia, cargado de valores curativos y mágicos. (…) Mari representa el arquetipo matriarcal predominante en el Paleolítico   (…)

¿¿¿ ???


El Aquelarre, Goya

Si tenemos en cuenta que:

-No  existe  MATERIALMENTE EL ARQUETIPO(Yung , una vez más ), PARA PROBAR UN HECHO MÍTICO SEE CARECE DE PRUEBAS .

-Ni la proyección mítica puede probarse con nada, son suposiciones

-Ni del Paleolítico queda nada escrito que lo pruebe…todo es imaginación, suposición, imaginación.NADA MÁS

“La Gran Diosa Vasca Mari es claramente el símbolo de la Vida, la Naturaleza y sus fuerzas telúricas, pero es además la diosa madre de todos los diosecillos, númenes, genios y fuerzas personificadas, preminentemente femeninas.”

Mi pregunta es:¿De donde sale esa Gran Diosa Vasca que en mis tiempos era un genio femenino de la naturaleza.Se puede decir de otra manera: “Es posible pensar que TAL VEZ, EL GRAN GENIO FEMENINO DE LA NATURALEZA, LLAMADO MARI…SEA UN RECUERDO MITICO DE UNA POSIBLE DIVINIDAD FEMENINA CUYAS RAÍCES SE PIERDEN EN LA NOCHE DE LOS TIEMPOS”….

Es decir: Se podría tal vez (condicional) admitir la posibilidad de que hubiese en el norte de Iberia ( cornisa cantábrica ) en época prehistórica

(Paleolitico-neolítico-Edad del Bronce ) , un genio femenino de las Naturaleza  que, de la misma forma que la mujer y las hembras gestan sus retoños y crías y por similitud, fuese capaz de producir la vida etc…

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Si Sherlok Holmes dijese: “El asesino PODRÍA ser el mayordomo”

 no tiene nada que ver con esta otra frase: “El asesino SEGURO QUE ERA EL MAYORDOMO”. y es un error…

Pues todas las opiniones tajantes sobre Mari, matriarcado, etc…son lo mismo: Errores.

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Mitos cosmogónicos








Ilargi o la Luna tenía especial simbología para los vascos; quienes rezaban en el ocaso, rogando su protección y bendición


Obviamente no puedo comentar en estos términos toda la  concepción mítica matriarcal  que se corresponde con la concepción propia de la mitología vasca, exactamente igual que otras muchas que se estudian. Porque el hecho de que la Tierra sea madre del Sol y la Luna no significa que esté muy lejos de los cultos patriarcales.  Y muchos pueblos tienen mitos relacionados con la naturaleza, el Sol, la Luna y las estrellas, no solo los vascos, y muchos han sobrevivido, sincretizados con el cristianismo y que han sobrevivido.


José Miguel de Barandiarán ( el ilustre investigador de obligada referencia al tratar de la cultura vasca), divide los mitos vascos en tres categorías: los que representan objetos y hechos de la naturaleza; los que se refieren a obras humanas, como el cultivo del trigo o la aparición de los ferrones; y los que son fruto de creaciones subjetivas, como el alma o la sombra de los antepasados.


Es decir:  Creo que  conviene precisar que no estamos hablando de algo lejano, de viejas fábulas de viejas , sino de unas creencias paganas férreamente entrelazadas con el cristianismo, que hasta hace muy pocos años formaban parte de la vida cotidiana de nuestras gentes y que en algunas zonas rurales de Euskal Herria aún perviven.  Y  hasta los fieles más creyentes combinaban de forma totalmente natural la fe cristiana con la creencia en seres mitológicos. Un preciso y precioso ejemplo se aprecia en el Santuario de San Miguel de Aralar.



San Miguel de Aralar, Guipúzcoa, s.XII, en la loma de Putregain,
















El hecho de que la sierra de Aralar albergue un amplio conjunto de monumentos megalíticos que datan de hace 5.000 años da pie a pensar que el propio lugar del santuario albergara un dolmen principal en los inicios de la historia pastoril.

 

Más tarde, la romanización asumiría el carácter sagrado de esta cumbre, mons excelsis, y construiría en este cerro, visible desde la llanura, el ara coeli, templo erigido en honor de los dioses romanos que protegían a quienes circulaban por la calzada romana que atravesaba el valle de Araquil, calzada que unía Burdeos con Astorga y que, tras atravesar el Pirineo por Ibañeta, cruzaba Pamplona e Irurzun y dejando la sierra de Aralar al norte, se dirigía hacia Vitoria. El itinerario de Antonino Pío menciona la estación de Aracoeli, el Aracelium o Aracillum de Floro y Paulo Osorio, que suele identificarse con Uharte Arakil, desde donde es perfectamente visible el enclave del ara coeli.

 
 

Los primeros cristianos habrían tranformado en objeto de culto propio el emblemático conjunto romano y anteriormente dolménico.



Las montañas desde San Miguel de Aralar


Este Santo fue el que, según la leyenda, cortó la cabeza a Erensuge (genio en forma de terrible serpiente), por lo que allí mismo se levantó la iglesia, sobre la mismísima entrada de la cueva en la que habitaba Erensuge. Y  por el ventanuco que todavía existe en la parte derecha del altar de la capilla interior, y que según la tradición conduce a lo más hondo de la caverna, los fieles introducen la cabeza, al tiempo que rezan el credo, para curar los dolores de cabeza.



¿Enraizadas en la Prehistoria ?. Conozco tantos Santos paganos que cortaron cabezas de serpientes monstruosas, echaron a tantas serpientes… que los del País Vasco son sólo unos más. No necesariamente paleolíticos


De todos los genios existentes en la mitología vasca, el más popular es Mari. Como la mayoría de ellos, es de sexo femenino. Mari habita en el interior de la Tierra y se comunica con el exterior a través de pasadizos y de grutas, por los que sale con relativa frecuencia.


Algunas de sus moradas predilectas son la cueva de Balzola, en Dima;



Cueva del Balzola,Vizcaya



la de Supelegor, en el macizo del Gorbea;


 


la de Agamunda en Atáun y la de Murumendi, en Beasain. Sus estancias están adornadas de oro y piedras preciosas, asegurándose en Zegama que en la gruta de Aketegi Mari duerme en camas de oro.



Mari


Una costumbre de Mari es cambiar de lugar de residencia cada cierto tiempo. Según dicen en Mañaria, lo hace cada siete años, en los que alterna los montes Anboto, Oiz y Mugarra.



Una de las residencias de Mari en Urkiola, Bizkaia


Por su parte, en Amezketa dan por hecho que Mari prefiere como moradas las sierras de Aralar, Aizkorri y Murumendi. En una y otra mudanza, así como en sus viajes espontáneos, Mari elige diferentes maneras para surcar el cielo. Para sobrevolar Amezketa se sube a un carro tirado por cuatro caballos, aunque su predilección parece ser revestirse de fuego y adoptar formas variadas, como por ejemplo la de hoz, globo o mujer. El repertorio de representaciones es mayor cuando simplemente se sienta a la entrada de las cuevas. En esos casos se la ha visto convertida en una señora montada sobre un carnero, en mujer con pies de ave o de cabra, en cuervo o buitre, en nube blanca e incluso en árbol.


Temor y respeto


En el caso de Mari, su nombre se aplica en el sentido de “señora”, y generalmente va acompañado de la montaña o de la cueva que en ese momento ocupa. A Mari se la teme y se la respeta; lo primero por su temperamento impetuoso, su poder y su afición a provocar tempestades; y lo segundo por su inclinación a conceder favores a quien se ve en un apuro, así como por su sentido de la justicia y de la moral, no admitiendo la mentira, el orgullo, el robo ni el abuso, vicios que puede castigar de mil formas diferentes.


A esta divinidad, la más carismática de la  mitología vasca, se le atribuye cierta relación de pareja con otro gran personaje: Sugaar (Culebro o serpiente macho).


Sugaar


Cuenta la Leyenda, allá por el 1450, que una hija del rey de Escocia llegó a Mundaka (Bizkaia) a establecer su pueblo, para ello la muchacha se trajo consigo a numerosos sirvientes. Una noche, mientras ella dormia soñó que el diablo en forma de serpiente yacía con ella en la cama, para después descubrir que estaba en cinta. Esta serpiente era el Culebro de Bizkaia o Sugaar. Así cuenta la historia que algunos señores de Bizkaia fueran descendientes de Sugaar.


                                          

 


Sugaar vuela por el cielo en medio de un ruido espeluznante y en Atáun su paso es tenido como presagio de tempestad. En la zona de Azkoitia se le llama Maju, y se le considera marido de Mari, con la que se encuentra todos los viernes.


http://www.elsecretodelaspiedrasrojas.com/ruta/mitologia-vasca2.html


Otro de los númenes más conocidos es Baxajaun, el señor de los bosques. Tiene figura humana, y a pesar de su formidable altura, de su espesa barba, de sus largos cabellos que le caen hasta la cintura y de su aspecto feroz, se le tiene en gran estima porque ahuyenta al lobo y avisa a los pastores de la llegada de las tormentas. En algunas comarcas se le cita como al primer agricultor, primer herrero y primer molinero, de quien aprendieron los humanos tales oficios.


Lamiak


Las Lamias son genios con figura de mujer, excepto las piernas, que pueden estar acabadas en pata de gallina, de cabra o en cola de pez. Son seres coquetos que pasan el día peinándose los cabellos con un peine de oro en lugares un tanto alejados, como castillos abandonados, entrada de altas cuevas o en las orillas apartadas de cualquier río. Su relación con los seres humanos es una especie de trueque, pues a quien le deja una ofrenda, las Lamias le ayudan en las tareas que aquel o aquella precisen, que a menudo suelen ser labores domésticas o del campo. En bastantes zonas se han conocido amoríos más o menos afortunados entre Lamias y apuestos mozos de los pueblos cercanos.


Inguma es uno de los genios más temidos, debido a su maldad. Aparece en las casas, siempre de noche, cuando sus habitantes ya están dormidos, y se dedica a apretarles la garganta, causándoles gran angustia. Las defensas contra las travesuras de este geniecillo son varias. En Ezpeleta y en Sara, por ejemplo, optan por fórmulas orales, recitando versos como:


“Inguma, no te temo.
A Dios y a Madre María
tomo por protectores.
En el cielo estrellas, en la tierra yerbas,
en la costa arenas.
Hasta no haberlas contado todas
no te me presentes.”


Otro método de prevención es buscar la ayuda dentro del mismo mundo de los mitos, invocando la protección de Gauargi, que, como su nombre indica, trae luz en la noche. Hablando de la noche, no podemos dejar de nombrar al poderoso Gaueko, su señor. Existe un refrán que dice: “El día para el de día; la noche para el de noche”. José Miguel de Barandiarán nos explica que “el de día” es el hombre y “el de noche” Gaueko, el cual no permite actividad fuera de las casas entre la medianoche y el canto del gallo, castigando especialmente a todos aquellos que presumen de no temer a la oscuridad y al silencio, es decir, a todo aquel que desprecia su tiempo y desafía su reinado.


Por toda Euskal Herria se cuentan leyendas que hablan de muchachas raptadas por Gaueko en escarmiento por salir de noche sin necesidad, desobedeciendo sus mandatos y burlándose de su poder.


Akerbeltz, el macho cabrío negro


Cuando a la mitología unimos la brujería hay un elemento que surge con voz propia: Akerbeltz, el macho cabrío negro. De él se ha dicho que presidía las reuniones de brujas y brujos, que recibía por parte de los congregados ofrendas de todo tipo, que era adorado como un dios y que en aquellas famosas noches de akelarre copulaba con cuantas mujeres, tanto jóvenes como mayores, le venía en gana. Sobra decir que todas estas barbaridades solamente estaban en la cabeza de muchos inquisidores, enfermos por su obsesión de ver al diablo en todo aquello que se salía del marco de sus reducidas miras. Para las gentes del común, Akerbeltz era un genio que habitaba las profundidades de la Tierra, sí, y capaz de desatar tempestades, pero también poseedor de cualidades beneficiosas para el ganado, por lo que en muchas casas se criaba un macho cabrío negro con el fin de que preservase de enfermedades al resto de animales.


Torto, o Tartalo, es una especie de cíclope extremadamente cruel, capaz de comerse cruda a la gente; los Galtxagorris, geniecillos diminutos de forma humana que ayudan a las personas a realizar sus trabajos; Beigorri y Zezengorri (vaca roja y toro rojo, respectivamente), son los encargados de vigilar las entradas de las cuevas. Sorguiñ es el nombre con que se conoce comúnmente a las brujas, aquellas ancianas feas y malvadas que todos relacionamos con los akelarres medievales, pero antes de ese tiempo concreto se llamaba Sorguiñ al genio nocturno que actuaba a las órdenes de Mari en el cobro de los diezmos, quitándoselo a las personas que mentían sobre sus riquezas o defraudaban para encubrirlas.


Elementos naturales


El pueblo vasco siempre ha sentido gran respeto y veneración por los elementos naturales. Lur, la Tierra, es la madre del Sol y de la Luna. En ella habitan las almas. Y también la mayoría de los genios. Al cielo se le conoce como Urtzi y, entre otras cosas, se le atribuyen las lluvias beneficiosas de la primavera. En el pico de Ereñusarre, peña situada entre los pueblos de Ereño, Arteaga y Kortezubi, se recogía esta lluvia para ser empleada en la curación de las enfermedades cutáneas.


A Eguski, el Sol, se le otorga identidad femenina, como se puede apreciar en la zona de Bergara, en donde se le despide en el ocaso con la frase: “Eguzki amandrea bodaia bere amangana…” (La abuela Sol va hacia su madre…), dando a entender que el Sol se retira al seno de la Tierra. Además de su virtud de espantar a los espíritus malignos que aprovechando la oscuridad de la noche ejercen su poder por el mundo, el sol es fuente de múltiples creencias y ritos, algunos de los cuales continúan en plena vigencia entre nosotros. Uno de ellos es la fiesta que se celebra por el solsticio de verano. Dice la tradición que el sol se despierta bailando en la mañana de San Juan, y es costumbre bañarse al amanecer en los ríos y lavarse con el rocío de los campos, para preservarse de enfermedades durante el resto del año.


En Gatika, en Larraun y en Baztan las jóvenes se lavan con agua la mañana de San Juan, se peinan y se cortan algo de su pelo para tener una hermosa cabellera. En Sara se lavan la cara en la fuente antes de que salga el sol, a fin de curar enfermedades de la piel y los dolores de cabeza. En Larrabetzu era costumbre que toda la familia, antes del alba, descansara un rato sobre el helecho segado y conducido a casa la víspera de San Juan.


San Juan



A la misma festividad corresponde la costumbre de encender fogatas la noche anterior al día de San Juan, y la de saltar sobre esas hogueras para no padecer enfermedades de la piel. En tiempos pasados, sobre todo en el ámbito rural, estos ritos tenían un carácter más sentido, pues no sólo vivían la fiesta, sino que el ritual escenificado en ella tenía objetivos concretos, como el de bailar toda la familia alrededor de las llamas, dejándolas siempre a su derecha, invocando oraciones conjuntamente, con la esperanza de prevenir a sus campos del ataque de plagas y de malos espíritus.



Ramos de San Juna protegen la puerta y el Corazón de Jesus


Al igual que la celebración del solsticio de verano, perdura la costumbre de colocar en la puerta principal de la casa la flor del cardo silvestre, la Eguzkilore (Flor del Sol). Como representante del Sol, la Eguzkilore impide la entrada de malos espíritus, de tempestades, de genios malos, de brujas y de enfermedades.



La flor de cardo silvestre como amuleto en la puerta de la casa,algo que también se hace en el sur de Francia o el rusco y la pezuña de jabalí en Jacetania


plantas mágicas


Cardo solar en Cerler (Huesca)


plantas mágicas


Rusco con pezuñas de jabalí. Fago (Huesca). Julio, 2006


El culto que los vascos han profesado desde siempre al astro solar se refleja también en monumentos de su arte popular. Un claro exponente son las lápidas funerarias, como la que podemos admirar en el mismo pórtico de la iglesia de Santa María Magdalena de Arrigorriaga, junto al sarcófago de piedra. En bastantes de ellas es posible apreciar rosetones, círculos, figuras que representan al Sol y, en algunas ocasiones, también a la Luna.


A ésta se le llama Ilargi y al igual que sucedía con el sol se le da género femenino, se la trata de “Abuela” y se la considera hija de la Tierra. Todo lo que rodea a la luna va impregnado de un halo de magia, de ensoñación. En Ceráin saludan a la luna diciendo: “Illargi amandre santue, Jainkôk, bedeinkautzala; nere begi ederrak gaitzik ez deiola; ikusten duen guzîk ala esan deiola” (“Luna abuela santa, que Dios le bendiga; que mi ojo fascinante no le atraiga ningún mal; que cuantos la ven, de igual modo le hablen).


En ciertas poblaciones existía la costumbre de cenar en la calle, a la luz de la luna, sopas hechas con borona. Las fases de la luna eran, y siguen siendo según para qué cosas, tenidas en cuenta en muchas actividades de la vida cotidiana. El árbol cortado en cuarto creciente, y preferentemente en horas de marea baja, es un excelente combustible, al revés que si se corta en menguante, que da pocas calorías. Por el contrario, los árboles destinados a construir muebles o edificios deben ser cortados en cuarto menguante. También en menguante es aconsejable sembrar patata, trigo y maíz; lo mismo que cortar el pelo o las uñas, pues crecen más lentamente pero con más fuerza.


La casa


No podemos acabar esta exposición sin hacer una reseña, aunque sea breve, a un espacio sagrado para el pueblo vasco: la casa. Quien mejor define, una vez más, lo que Etxe, la casa, significa para el vasco, es José Miguel de Barandiarán: “Tierra y albergue, templo y cementerio, soporte material, símbolo y centro común de los miembros vivos y difuntos de una familia”.


n ese hogar, cuyo fin principal es que todos sus habitantes vivan en armonía y en comunión con los antepasados, todo tiene su sentido y todo rezuma tradición y simbología: el fuego del hogar, el laurel de la huerta, el hacha, la eguzkilore… Antes de la aparición del cristianismo, cada casa enterraba a sus muertos dentro de la misma y en ella se le hacían las pertinentes ofrendas, ofrendas que incluían la colocación de pan en la ventana de la cocina y una vela para que en la noche, en su viaje desde el más allá, les guiara y pudieran recogerlo sin perderse.


Hasta tal punto importaba la casa, que la ley 3ª del Título XVI del Fuero de Bizkaia estipula que ningún vizcaíno podía ser preso por deuda que no proviniese de delito, “ni ejecutada la casa de su morada”. Desgraciadamente, los sentimientos y el culto tradicionales por la casa, lo mismo que mucho de la esencia de nuestra mitología, se han perdido de manera vertiginosa en los últimos tiempos.


Misma divinidad, diferentes nombres


Como hemos comentado al principio, la mitología vasca que hoy conocemos es el resultado de sucesivas fases y de mezclas con otras creencias y otras culturas. Posee elementos propios y elementos adoptados de otras mitologías. Es peculiar, porque no responde a un prototipo único, sino que una misma divinidad puede recibir nombres diferentes dependiendo de las zonas e incluso adquirir comportamientos opuestos. Pero principalmente es un mundo precioso y fantástico, un mundo repleto de códigos y de magia, que hasta hace pocos años estaba muy presente en nuestras vidas.


Con toda seguridad, en más de una población de Euskal Herria quedarán todavía personas que continúen poniendo su hacha filo arriba a la entrada del caserío los días de tormenta, y pastores que, ante una sacudida de sus ovejas, se echen a dormir tranquilos porque Baxajaun anda cerca y vela por sus rebaños. Y, posiblemente, si ahora mismo les preguntáramos si creen en los diversos genios de nuestra mitología, responderían con una sonrisa y con la frase que desde antiguo se recomienda:



“Todos los seres que tienen nombre existen, pero no hay que decir que existen”.


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