epigrafia latina



13 may 11

«CARPE DIEM» -LOS GRAFFITI POMPEYANOS Y SUS DIVERTIDOS TEMAS ESCULTÓRICOS (Sexo, robos, elecciones municipales en Pompeya en el año 70 a.C.)

el dios Pan

¡El amor no tiene fronteras.Pan ama a cabra sorprendida. Pompeya.

Todas las fotos y la información están tomadas de Internet

Un grafito que  escribió un admirador:

“Fulvia: Voy a detener las mañanas hasta que vuelvas”

QUÉ  ES UN GRAFFITI

Tendemos a creer que en nuestra época somos originales y creativos, pero muchos de los elementos que nos rodean tienen unos orígenes bastante antiguos. Éste es el caso de los graffitis.

VIENE DE scariphare…scariphus-punzón  con que escribían los antiguos en sus tablillas). En realidad ya en los graffiti de Pompeya el término scariphare aparece como sinónimo de inscribere, es decir cuando se trata de una inscripción que puede ser simplemente alfabética. En la antigüedad, el verbo que se encuentra al lado de una incisión figurada es pingere.

Gracias a las excavaciones  de Pompeya se han encontrado hasta 20.000 graffitis, es decir, textos escritos a mano sobre las paredes.

Son espontáneos y escritos en momentos puntuales por ciudadanos anónimos para expresar un deseo variable. Unos  como agradecimiento a los dioses, anuncios comerciales, elecciones municipales,  saludos, mensajes amorosos, insultos, citas de autores clásicos y sobre todo muchas alusiones a cualidades y anécdotas sexuales.

HOY

Hoy en día el término graffiti es utilizado sin distinción ya se trate de imágenes o de palabras trazadas con una punta metálica o con algún medio gráfico (lápiz, pluma, pintura, plumón, spray), sobre monumentos que no habían sido edificados para este uso. El graffiti es una expresión visual presente tanto en las culturas americanas prehispánicas como en Europa, Asia, África y Australia.

LOS PRIMEROS CONOCIDOS EN POMPEYA Y ROMA

La primera aparición histórica del graffiti fue en Pompeya. A las inscripciones de carácter obsceno y pagano que abundaban en los alrededores de las fastuosas residencias del fin de semana romano les dieron esa denominación. Del italiano su nombre, pues, y su origen, los márgenes más liberales de una sociedad opulenta en lo económico y ecléctica en lo moral.

En Roma antigua  se encuentran las letrinalias, que son inscripciones hechas en las letrinas antiguas.

Lejos de allí, los primeros cristianos refugiados en las catacumbas de la tierra santa, se identifican con el símbolo de un pez, que dejan grabado en sus paredes.

La dureza de la calle y el lupanar…

Entrada al Lupanar, Pompeya, Priapo con dos penes

El prostíbulo o Lupanar,  término que deriva  de lupa,o prostituta en latín, otro es meretrix, es considerado hoy  como una de las atracciones principales de Pompeya. Es un pequeño edificio situado en el cruce de dos calles secundarias, estaba constituido por una planta a nivel del suelo y un primer piso. La construcción es del último período de la ciudad. Las paredes se encuentran cubiertas de motivos eróticos desde su entrada principal, que muestra a Príapo con dos penes sostenidos por las manos.

Lecho de lupanar, Pompeya.

A pesar de no estaba prohibida la prostitución, debían diferenciarse claramente de las mujeres honestas. Y por ello , las prostitutas debían vestir una toga corta marrón, igual que  la de los hombres y en su cabello también debía haber diferencia, por lo que las prostitutas debían  llevar el pelo teñido de rubio, o ponerse una peluca rubia (capillamentum), para que no hubiese confusión ninguna  con las demás las mujeres que no se dedicaban a este oficio.

Profesionales o aficionadas

La mayoría de las prostitutas romanas eran esclavas, explotadas por sus amos, aunque también había mujeres de condición libre que se prostituían por dinero o placer.

Eran conocidas como  famosae, entre las que se puede citar a Julia, la hija del emperador  Augusto o a la emperatriz Mesalina, la mujer del emperador Claudio. También había hombres que se dedicaban a este oficio.

Sátiro y Ménade, fresco de la Casa  de los Epigmbr,Pompeya.

Nombre según el lugar donde ejercían

Dependiendo del lugar donde ejercían su oficio las prostitutas, recibían un nombre u otro.

Las que lo hacían bajo los arcos de los puentes o del anfiteatro, los “fornici” (de donde proviene la palabra fornicar), se denominaban “ambulatarae”.

Las que comerciaban entre las tumbas de las necrópolis, “busturiae”. Las de los bosques, “lupae” y las “prostibulae”son las que lo hacían donde podían.

La que prestaba sus servicios en el burdel se conocía como “meretrix” y, a diferencia de las anteriores, estaba inscrita en un registro y pagaba impuestos. El “lenus” era el encargado del burdel.

Según su categoría recibían apelativos diferentes. Así las “delicatae” eran las prostitutas que ocupaban el más alto rango y entre sus clientes estaban senadores y ricos comerciantes. Las que ocupaban el lugar más bajo se llamaban “triviae” porque ofertaban las tres vías naturales para el coito.

Solo a las prostitutas se les permitía la felación. La sodomía era práctica habitual con esclavos y sólo se permitía en una ocasión con la esposa, en la noche de bodas. El cunnilingus era una práctica tan degradante que si se descubría que algún ciudadano lo practicaba se le imponía el mismo status que a las prostitutas y se les impedía votar o presentarse a elecciones.

Las prostitutas practicaban la anticoncepción con lavados vaginales.

Por su parte, las mujeres que usaban los servicios masculinos, buscaban espadones, esto es, hombres castrados en edad adulta que no tenían rasgos de eunuco.

Lupanares con licencia

Los lupanares tenían licencia municipal. En ellos había unos cuantos cubículos con sendas camas de mampostería, sobre la que se echaba un colchón y una cortina como única separación del pasillo de acceso.

Los lupanares estaban decorados con escenas eróticas a modo de muestrario y son numerosos los  graffiti  que tanto clientes como prostitutas han dejado sobre sus paredes.

Como dato curioso hay que decir que se han contabilizado más burdeles que panaderías en Pompeya.

El precio de las prostitutas y prostitutos

Su precio iba de dos a ocho ases (el vaso de vino costaba uno), pero la recaudación era del patrón o del dueño del burdel.

La prostitución masculina era legal y sus profesionales pagaban impuestos e incluso celebraban su propia festividad, como las prostitutas. Pero mientras ellas solían ser de clase baja y ofrecían sus servicios a precios módicos, ellos se vendían por cantidades elevadas y conseguían amasar cierta riqueza. Tanto cobraban que hasta el moralista romano Catón se lamentaba de que sus conciudadanos se prestaran a pagar por un prostituto la misma cantidad de dinero que les habría costado una granja

¡Publicidad que no falte¡

La prostitución y el comercio sexual eran también comunes en los graffiti de Pompeya: el nombre, las cualidades para el cliente y el precio son los datos recurrentes y básicos -como lo es hoy en los diarios-.
—…Soy tuya por dos ases de bronce.
—–Lais chupa por dos ases.
—–Félix chupa por un as.
—–Esperanza, de complacientes maneras, nueve ases.

Letrina del lupanar de Pompeya

Inscripción en  la panza de un cántaro antes de cocerlo:


Quienquiera que hace el amor con chicos y chicas sin límite ni medida no administra bien su dinero.


V é a se  e s ta  i n s c r i p c i ón  e s c r i ta  c o n t ra  un  t a b e r n e ro por  v e n d er  a g ua  en vez de  v i no y  p or

r e s e r v a r se  p a ra él el vino  b u e n o.

“lalia le fallanl utinam medacia, copo:

tu vedes acuam el bihes ipse nierum “(7)

( n ó t e s e: medacia  p or mendacia; copo=caupo; vedes = vendes; acuam =aquam\ hihes = hihis).

CARPE DIEM

Hasta que el emperador Constantino (315 d.C.) liberó la práctica del cristianismo , muchos habitantes del Imperio romano practicaron lo que el poeta Horacio  proclamaba: Carpe diem (¡ Disfruta de este día!).

Escena del lupanar,Pompeya.

Y así, siempre según el autor, el hecho de alcanzar el éxtasis con alguien hermoso, ya se tratara de un hombre, de una mujer, de un adolescente o de un adulto, se concebía como un don de los dioses y uno de los momentos más importantes de la vida. Por ello, tan sólo regulaban el sexo en la medida en que pudiera suponer una amenaza para las instituciones de la elite, un 2% de la población de la Roma precristiana.

Poseer esclavos, hombres y mujeres, para satisfacer los caprichos sexuales y que éstos convivieran bajo el mismo techo que la esposa legal era una costumbre muy arraigada entre los patricios. En términos legales, se trataba de sexo entre el propietario y su propiedad y, por tanto, todo estaba permitido, aunque el esclavo fuese menor de edad. «Teniendo en cuenta que un joven o una joven especialmente agraciados costaban entonces lo que cuesta un coche de lujo hoy en día, no mantener relaciones sexuales con los esclavos sería como comprarse un Mercedes y no conducirlo nunca», apostilla el autor.

En la mentalidad romana, el sexo entre hombres no estaba mal visto y se consideraba aceptable que un ciudadano libre de la elite introdujera su pene en el cuerpo de otro, ya fuera hombre o mujer. Lo que realmente importaba era que la otra persona perteneciera a una clase social inferior. Y mientras la posición activa o penetradora no era objeto de crítica, los romanos solían despreciar e incluso penalizar a los ciudadanos libres que consentían en adoptar la pasiva o receptiva. Por ello se marginaba a los esclavos o a los libertos, ya que se suponía que habían sido utilizados por sus amos, es decir, penetrados por ellos.

Sin embargo, en la cultura romana antigua no existía nada parecido a nuestra noción contemporánea del hecho lésbico. En las pocas ocasiones en las que los autores romanos hacen referencia al coito entre dos mujeres, suelen referirse a una de ellas como a un monstruo contranatura que penetra a su pareja con un pene artificial.

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Sin embargo, sería un error concluir que los romanos no tenían tabúes ni restricciones sexuales. Prácticas como la felación, el cunnilingus, el sexo entre mujeres y el sexo en grupo estaban prohibidos. Pero ya se sabe que el tabú conlleva un placer adicional, el que provoca la trangresión de la norma. Y quizás ésta sea la razón por la que en la antigua sociedad romana existía una demanda tan elevada de imágenes que mostraban a gente saltándose las reglas. Éste es, al menos, el razonamiento de John R. Clark, que explica así el abundante material sexual encontrado en pinturas, vasijas, amuletos y otros objetos analizados.


La felación, ya fuera practicada por un hombre o una mujer, convertía a su ejecutor en culpable y el cunnilingus también sumía en el descrédito a la impura boca de la persona que lo practicaba.Además, de acuerdo con la jerarquía romana de la degradación sexual, un hombre sospechoso de haber estimulado oralmente el clítoris de una mujer caía en mayor desgracia que uno que fuera penetrado por otro hombre. Se los marginaba socialmente, imponiéndoles el estatus legal de infame, el mismo del que eran objeto las prostitutas, los gladiadores y los actores, y que les impedía votar y representarse a sí mismos ante un tribunal

LA DUREZA DE LA CALLE


La prostitución y el comercio sexual eran también comunes en los graffiti de Pompeya  , en lo que se hacía constar el nombre, las cualidades  que podían atraer al cliente y el precio, unos datos básicos, que hoy se encuentran en los diarios-.


Soy tuya por dos ases de bronce.
Lais chupa por dos ases.
Félix chupa por un as.
Esperanza, de complacientes maneras, nueve ases.
Chistes viejos
(En la panza de un cántaro antes de cocerlo)
Quienquiera que hace el amor con chicos y chicas sin límite ni medida no administra bien su dinero.

V é a se  e s ta  i n s c r i p c i ón  e s c r i ta  c o n t ra un  t a b e r n e ro por  v e n d er  a g ua  en vez de  v i no y  p or

r e s e r v a r se  p a ra él el vino  b u e n o.

“lalia le fallanl utinam medacia, copo:

tu vedes acuam el bihes ipse nierum “(7)

( n ó t e s e: medacia  p or mendacia; copo=caupo; vedes = vendes; acuam =aquam\ hihes = hihis).

LAS PRIMERAS ELECCIONES MUNICIPALES QUE SE CONOCEN

Se conocen por los graffiti de Pompeya- carteles electorales, cómo se recomendaba la eleccion de los candidatos en las pintadas de las paredes. Como en este, de  p r o p a n g a n da  e l e c t o r a l:

“A. Vetlium Firmum aed. o. v. f.

Fuscus cum Vaccula fácil”,

C I L,  IV, 175;

“Os pido  q ue  v o t é is como edil a A. Ve t io  F i r m o.

Le  r e c o m i e n da  F u s co y  V a c u l a “;

d o n de  se  p r o p o ne el  n o m b re del  c a n d i d a t o,  la  m a g i s t r a t u ra  q ue  p r e t e n de  o c u p ar (aed. = “(;di\”), la

f ó r m u la  a b r e v i a d a  p a ra  p e d ir la  v o t a c i ón 0(ro) V(os) F(aciatis)  ( ” r u e go  q u e  v o s o t r o s lo

h a g á i s” =  ” v o t ad  p o r ” ), y los  i n s p i r a d o r es de la  p r o p a g a n d a.

O  e s ta  o t ra del  m i s mo  t e m a:

“A. Vettium Caprasium

Felicem aed. o. v. f. Pilippus rog(al)”(.S),

8)  C I L,  IV,  3 8 6 7:  ” V o t ad a A. Ve t io  C a p r a s io /  F é l ix  como  e d i l, os lo  p i de  F i l i p o

Pompeya no deja de ofrecernos información sobre lo que fue la vida cotidiana en una ciudad romana. La erupción del Vesubio entre el 24 de Agosto del año 79 sepultó por siglos la ciudad y congeló en el tiempo los últimos minutos de vida de sus habitantes.

candil fálico

Lámpara de aceite hecha en terracota y hallada en Pompeya, del siglo I de.C. que representa a Príapo (Museo Arquelógico de Nápoles)


FRASES DE AMOR

Los graffiti pompeyano eran efímeros. No tenían voluntad de perdurar,  pero el destino quiso que llegasen hasta  hoy, dando una buena muestra de las inquietudes, del día a día de  aquellas personas.

- Nos hemos meado en la cama; realmente / somos una calamidad. / ¿Quieres los motivos, posadero? ¡No había / ningún orinal!

- Quío, espero que tus pústulas ulcerosas se abran de nuevo y que te abrasen más aún que hasta ahora

- Marco estuvo aquí

- Salud al que ame, muerte al que no sepa amar

- Vibio Restituto durmió solo aquí y echaba de menos a su querida Urbana

- Celadus el Tracio hace suspirar a las chicas

- Apollinaris, médico del Emperador Tito, fue bien de vientre aquí

- Esperanza, de complacientes maneras, nueve ases

- Me asombra, oh pared, que aún no te hayas derrumbado bajo el peso de las tonterías de tantos escritores

Los graffiti pompeyanos son testimonios ricos para indagar la vida sexual de la antigüedad, donde figuran los registros de las proezas y dotes sexuales. Es el caso del que anotó «Hapocras folló aquí estupendamente».

Aparecen también conductas sexuales, como la fellatio y la homosexualidad, registradas a modo de desprecio («Cosmo, gran invertido y mamón»),

o con ánimo de sorna en la inscripción que dice «no te dediques a chupar coños fuera de casa. Hazlo adentro». Sin embargo, el imperativo «chúpame la verga» parece más cercano a una actitud de liberalidad sexual. Es que en la obscenidad de los graffiti hay una virtud casi terapéutica: lo breve, anónima y atrevida de la inscripción refleja así un momento pulsional y pasional, como el regodeo de una mirada libertina diciendo «Menéate, mamón».

Cabe acotar que muchos graffiti generaron reacciones -también espontáneas- apreciables en agregados hechos por otras manos, y también en dibujos fálicos. Así, sobre el fogón de un panadero se lee «Aquí tiene su morada (un falo) la Felicidad»; un gesto burlón y, a la vez, muestra de la decadencia de las costumbres antiguas pues lo fálico como atributo de los dioses fue transformándose en símbolo puramente erótico.

Floronio, soldado perteneciente a la VII legión ha estado aquí y las mujeres, salvo unas pocas, no lo «conocieron», pero éstas «se sentaron».

Harpocras folló aquí estupendamente con Drauca por un denario.

Satir, no te dediques a chupar coños fuera de casa. Hazlo dentro.

A mí, a mí, chúpame la verga.

(En la pared de una habitación) Lancen gritos de dolor, mujeres; quiero dar por culo.

Dioniso, a la hora que le da la gana puede follar.

Cosmo, hijo de Equicia, gran invertido y mamón, es un pierniabierto.

Menéate, mamón.

Isidoro puteolano, esclavo nacido en casa, cunnilinguamente.

El amor es más fuerte

Los más extremos dejan asentada una consiga repetida: «¡Salud al que ame, muerte al que no sepa amar!». En otros casos aparecen fragmentos de poemas y de textos literarios como los dos últimos citados en la columna paralela (aunque en el primero una mano secreta y burlona lo enriqueció notablemente). De todos modos, sigue pareciendo muy dulce el gesto de quien, al regresar a casa, leía: «Todo enamorado es un soldado».

(En una basílica pompeyana) Tú, en verdad, me guías. (Más abajo) Cuando escribo me dicta Amor, y Cupido guía mi mano. ¡Ay! ¡Que me muera si quisiera ser un dios sin ti!

¡Salud al que ame; muerte al que no sepa amar!

(En la entrada de una basílica) Vida mía, mi delicia, vamos a retozar un poquito. Imaginemos que este lecho es un campo llano.

(En la pared de una casa de un médico) Ojalá pudiera tener tus tiernos brazos rodeando mi cuello y librar besos de tus tiernos labios. Muchas veces yo, despierta a altas horas de la noche, desamparada, me decía a mí misma: muchos a los que la Fortuna ensalza luego de repente los abate y pisotea. De igual modo tan pronto como Venus une a los enamorados el día los separa.

R O M A-A M O R

(En una columna) Que intente encadenar a los vientos e impida brotar a los manantiales el que pretenda separar a los enamorados.

Con el embrujo de tus ojos me has hecho arder de pasión, y ahora das rienda suelta a las lágrimas por tus mejillas, pero las lágrimas no pueden apagar mis llamas. (Otra mano) Los vecinos se ven obligados a intervenir en el incendio porque las llamas podrían propagarse rápidamente.

(En la entrada de una casa) Todo enamorado es un soldado.

(En una pintura en la que figuran dos patos) Los que se aman llevan, como las abejas, una vida melosa. (Otra mano comenta) ¡Cuánto me gustaría a mí! (Otro también añade) Los enamorados carecen de penas.

(En la pared de una habitación de una casa) Vibio Restituto durmió solo aquí y echaba de menos a su querida Urbana.

Ta’ dura la calle…

La prostitución y el comercio sexual eran también comunes en los graffiti de Pompeya: el nombre, las cualidades para el cliente y el precio son los datos recurrentes y básicos -como lo es hoy en los diarios-.

Soy tuya por dos ases de bronce.

Lais chupa por dos ases.

Félix chupa por un as.

Esperanza, de complacientes maneras, nueve ases.

Chistes viejos

(En la panza de un cántaro antes de cocerlo)
Quienquiera que hace el amor con chicos y chicas sin límite ni medida no administra bien su dinero.
Tómate una cocinera; así, cuando te venga en gana, puedes servirte de ella.

(Debajo de dos falos)
Veo dos vergas. Yo, el lector, soy la tercera.

Me he meado en la cama. Lo confieso, he cometido un pecado, pero si me preguntas, hospedero, la razón, te diré: no tenía orinal.

(En el estuco de una puerta)
Considera atentamente esta adivinanza de Epafra: lo meto en un lugar negro, lo saco rojo

Animarse a más

Aquí yo follé la boca y el culo de Calínco.

Agátopo, Prima y Epafrodito en un «triángulo».

Y siempre están los osados, los ocurrentes que se salen de la serie. Desde ellos, desde la soez y la expresión brutal, es posible apreciar la fuerza de la lengua, con los riesgos que tiene toda traducción literal (Sobre el particular, preferimos los vocablos argentinos antes que los del castellano neutro por una cuestión puramente estética al autor de estas líneas).

(Debajo de un falo en bajorrelieve) Cuando me da la gana, me siento en él.
Un coño peludo se folla mucho mejor que uno depilado. Aquella retiene mejor los vahos y tira, al mismo tiempo, de la verga.

Esa fuerza invisible que tiene la lengua, en especial la popular, hace que un garabato de la antigüedad nos suene familiar. Cuando eso sucede, los pompeyanos dejan de ser ellos, y comparten un código común de intuición e intención en todas las personas: un nosotros. La permanencia de lo efímero está en la frescura de los graffiti, rasgo de una auténtica vitalidad que nos viene del pasado, como si no hubiera pasado:

«Nosotros habitamos aquí: que los dioses nos hagan felices.»

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3 may 11

[Carta+de+Claudia+Severa+a+Sulpicia+Lepidina.jpg]

http://www.historiaclasica.com/2008/10/las-cartas-de-vindolanda.html

Saludos de Claudia Severa a Lepidina.

En el 3er día antes de los Idus de Septiembre, hermana mía, para el día de celebración de mi cumpleaños, te hago llegar una cálida invitación para asegurarme de que vengas a vernos, y que hagas más agradable esta jornada con tu presencia. Saluda de mi parte a tu Cerial. Mi Aelio y mi hijo os envían sus saludos. Te esperaré, hermana.

Adios hermana mía, mi alma querida, a quien deseo prosperidad y salud.

A Sulpicia Lepidina, esposa de Cerial, de parte de Severa.


(Tab. Vindol. II 291)

© Vindolanda

Hexham, Northumberland,
Inglaterra, NE47 7JN

¿Por qué es especial esta carta?
El castrum romano de Vindolanda
Se localiza en Chesterholm , al sur de la Muralla de Adriano, cerca de la frontera del Reino Unido  con Escocia. Aquí estaban acampados las tropas auxiliares y de caballeria. Famoso por sus “cartas” escritas en  tablillas de madera. Fue construido en el año 85

1.La cronología
Varios detalles  hacen que en conjunto esta sea  una  carta única, que ha llegado casi intacta hasta nuestros días de forma casi milagrosa.

El primer detalle es que se trata de una carta escrita ahora hace casi 2.000 años.

2.El lugar

Fue escrita en un lugar recóndito del norte de la Britania romanizada, más concretamente, en el campamento fortificado de Vindolanda, donde estaba acuartelada una de las guarniciones romanas que custodiaban la frontera con los peligrosos territorios bárbaros del norte.

3. Escrita por una mujer
Otro  detalle es aún más curioso: Es probablemente uno de los primeros testimonios escritos en lengua latina por una mujer.

HAY MÁS CARTAS DE VINDOLANDA
Junto con esta carta, en las excavaciones del fuerte de Vindolanda se han encontrado algunos centenares de otras cartas más, escritas sobre tablillas de madera, que  contra toda lógica, han sobrevivido al duro clima británico desde el s. I dC hasta nuestros días.

Dichas cartas son el reflejo fiel de cómo debía ser la vida de personajes comunes de la Britania romana y miembros del ejército. No se trata de textos literarios, crónicas de importantes eventos históricos, o escrituras de personajes célebres, sino de gente particular. Hablan de las actividades del ejército, tales como las guardias, quienes estaban de permiso, quienes en misión de exploración más allá de la frontera y quienes de baja por lesión o enfermedad.

También  detallan la logística del campamento, puesto que contienen inventarios de suministros, pedidos de material “a la central”, u órdenes de reparación de armamento y fortificaciones.

Algunas, como la que se reseña arriba,  permiten adentrarse en la vida social de la guarnición, en la que las esposas, hermanas e hijas de oficiales y de civiles intentaban llevar una vida normal, con sus celebraciones familiares similares a las actuales desarrolladas por grupos familiares.

Los redactores de las cartas y los destinatarios son múltiples y variados. Esto se ha podido comprobar no sólo por el remitente y destinatario de las misivas (cosa obvia), sino también porque  se han podido reconocer casi tantas caligrafías (las cartas estaban escritas a mano) como cartas, lo cual descarta el recurso a utilizar un escriba como realizador material del escrito.
Alpargatas  romanas de Vindolanda.

¿Qué implica esto? Pues que el nivel de alfabetización en el ejército romano debía ser bastante alto y generalizado. Obviamente, debemos tener precaución; no podemos generalizar demasiado y extrapolar al conjunto de la sociedad. No sabemos hasta qué punto la situación de Britania era usual o no en el Imperio. Sin embargo, no deja de ser significativo que este grado de alfabetización se dé en un remoto campamento de frontera, que nos podemos imaginar no debía ser el destino de las mejores tropas…

Para saber más:

Roman Army Museum and Vindolanda, © Vindolanda
Reino Unido e Irlanda -> Inglaterra -> Northumberland Northumberland National Park

Romano Museo del Ejército y Vindolanda, Centros de Visitantes Hexham y Museos

El lugar más emocionante en el Muro de Adriano.

Visitantes Centros y Museos
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7 jul 10

La fíbula prenestina es una fíbula o alfiler(imperdible ) de oro con una inscripción que se considera el primer testimonio escrito del latín antiguo, anterior a la inscripción Duenos, aunque algunos expertos como Guarducci hoy consideran que es falso. Fue descubierta en Palestrina, antigua ciudad y municipio del Lacio, Italia, y se cree que es del siglo VII a. C. Sin embargo, si se prueba la hipótesis según la cual se trata de una falsificación y la fíbula no es auténtica, entonces el primer testimonio del latín sería la inscripción Duenos que se data en el siglo VI a. C., es decir, cien años después. La fíbula actualmente se conserva en el Museo Pigorini de Roma.

http://farm2.static.flickr.com/1232/859765159_6c2cfb91af.jpg?v=0

Fíbula de Praenete.Foto Flick

La inscripción

La frase, que tiene la peculiaridad de estar escrita de derecha a izquierda, dice lo siguiente:

Fibula-Palestrina.jpg
MANIOS MED FHEFHAKED NVMASIOI
/mánios med fhéfhaked numásioi/

La transliteración en latín clásico sería

MANIUS ME FECIT NUMERIO
/mánius me fékit numério/

que en castellano se podría interpretar como

«Manio me hizo para Numerio».

Praeneste fibula

Praeneste fibula


Manios med fhe fhaked Numasioi
Translation: Manio made me for Numerio
The piece may be among the oldest examples of Latin writing. Of fine quality and excellently persevered, it is a buckle (fibula) made of gold with the inscription of the artisan who made it (Manio) and the person it was made for (Numerio). This type of item is called a “speaking object” because what is written is considered to be spoken by the object itself. The writing is retrograde, following the characters of the Archaic alphabet, similar – as we have seen – to the Greek alphabet. All the same, there have been doubts about whether the piece, or even just the writing, are authentic.

In particular M. Guarducci wrote to denounce the falsification of the inscription, beginning with the obscure circumstances in which it was found. She identifies W. Helbig, the famous archeologist, eminent scholar of the German Archeological Institute at the end of the 19th century and well-known figure in Rome at the time. The question has not found a unanimously-accepted solution.

History of Latin alphabet (in Romance languages: Latin and the protolanguage;

The earliest Latinian text is an inscription on a cloak pin (fibula) of the 6th century bc, from Palestrina (Praeneste). Other Latinian inscriptions show marked differences from Roman Latin, for which there is, however, little evidence before the end of the 3rd century bc. What is certain is that the language changed so rapidly between the 5th century (the date of a mutilated inscription).

http://www.30giorni.it/foto/1203353403220.jpg

(Florencia, 20 de diciembre de 1902 – Roma, 2 de septiembre de 1999) fue una arqueóloga y epigrafista italiana, especialista en Epigrafía griega.

In 1980 Margherita Guarducci, a leading epigraphist, published a book claiming that the inscription had been forged by Francesco Martinetti, an art dealer, and Helbig, who were known to have collaborated in shady dealings. Its presentation in 1887, she claimed, was in fact a Hoax perpetrated to advance the careers of both men. This was the most formal but not the first accusation of its kind Georg Karo had said that Martinetti told him he had stolen the fibula unengraved from the Tomba Bernadini. This is, however, hearsay, and the evidence presented by Guarducci is circumstantial. She accuses Helbig of having forged the inscription himself, without direct evidence of the forging.

MARGHERITA GUARDUCCI Y LOS HUESOS DE SAN PEDRO

http://www.conoze.com/doc.php?doc=1506

  • La tomba di san Pietro. Una straordinaria vicenda, Bompiani, 2000

Qué dice desde hace siglos la tradición de la Iglesia? Dice que Pedro, el pescador de Galilea, que el propio Cristo consideraba protos, el primero de sus discípulos, el príncipe de los apóstoles en aquel momento, vino a Roma a predicar la buena nueva; en Roma murió mártir bajo el mandato de Nerón en el 64, en el Circo Vaticano, fue sepultado a escasa distancia del lugar de martirio y sobre su tumba, a principios del siglo cuarto, el emperador Constantino hizo construir la gran basílica vaticana.

Esta tradición secular de la Iglesia comenzó, a partir de cierto momento, a suscitar disensiones por parte de los adversarios de la Iglesia, y los disidentes llegaron hasta el punto de que alguno se creía en la obligación de decir, contra toda veracidad histórica, que Pedro no había ido jamás a Roma, para poder negar así la presencia de la tumba de Pedro en el Vaticano. Esto es de suprema importancia, ya que decir tumba de san Pedro en Roma, en el Vaticano, significa, en cierto sentido, decir primado de la Iglesia de Roma.

Es necesario llegar a Pío XII, hombre de altísimo ingenio, de gran cultura, de enorme humanidad y dotado de un espíritu verdaderamente previsor. A penas elegido Papa, en 1939, quiso abrir a la ciencia los subterráneos de la basílica vaticana y buscar respuesta a la pregunta centenaria.

Las excavaciones comenzaron, y duraron hasta 1949. Fueron unas extrañas excavaciones, en las cuales muchos hallazgos se destruyeron y se cometieron cosas casi inauditas.

Altares como “matrioscas”*

Encontraron una necrópolis, un antiguo y vasto cementerio, que se extendía de este a oeste, paralelo al Circo de Nerón, el mismo circo en el que Pedro había sufrido el martirio. Esta gran necrópolis estaba repleta de tierra, porque Constantino, o alguien en su nombre (el papa Silvestre fue su gran consejero), quería construir la base sobre la cual se debía fundar la primera basílica en honor a Pedro.

¿Qué encontraron sobre el altar papal? Una sucesión de monumentos y de altares: unos debajo de otros, unos dentro de otros. Esto significaba que aquel lugar, el lugar de la confesión, había sido ya desde hacía tiempo, desde siglos atrás, objeto del culto a Pedro. Debajo del altar papal, que es el actual altar de Clemente VIII (1594), se encontró uno anterior, el de Calixto II (1123); dentro del altar de Calixto II, se encontró el altar de Gregorio Magno (590-604); el altar de Gregorio Magno, a su vez, se apoyaba sobre el monumento que Constantino, aún antes de construir la basílica, había mandado erigir sobre el lugar de la tumba de Pedro, y este monumento constantiniano puede ser datado entre el 321 y el 326. El monumento de Constantino comprendía otro más antiguo que se remontaba al siglo II, el primer monumento a Pedro. Después ¿qué se incluyó? Se incluyó una parte de un pequeño edificio que se encontraba adosado a un muro revocado en rojo que hacía de fondo al primer monumento de Pedro. En este pequeño edificio, había un muro cubierto de símbolos y de antiguas inscripciones (naturalmente anteriores al monumento de Constantino, ya que fueron incluidas dentro de este), cubiertas de epígrafes que indicaban, por su abundancia, la inmensa devoción de los fieles. Después, detrás de esto, se ve que el primer monumento de san Pedro tenía en el pavimento una tapadera, la cual indicaba la presencia de una antigua tumba en la tierra, sobre la que se habían superpuesto todos estos monumentos. Bajo esta tapa, desgraciadamente, no había nada. Se encontró la tierra devastada y vacía.

Mensaje de radio revolucionario

Este era el estado de las cosas cuando concluyeron las excavaciones del 1940-49. Pío XII, en su mensaje de radio de la Navidad de 1950, notificó al mundo lo sucedido en las excavaciones y dijo que se había hallado la tumba de Pedro.

Comencé a ocuparme de las excavaciones de san Pedro, después de que hubieran terminado y se publicara la relación en 1952.

Uno de los excavadores había publicado, si bien no correctamente, uno de los epígrafes que se había encontrado en el lugar donde estaba el muro cubierto de inscripciones del que he hablado antes.

Ya había tenido ocasión de ver uno de los epígrafes, en el que había intuido la lectura “Petros eni” (“eni” en el sentido de “enesti”: Pedro está dentro).

Fue entonces cuando pedí a Pío XII visitar las excavaciones, pues nadie podía acceder a ellas. Pío XII me concedió el permiso. Entonces comencé a buscar la inscripción, este “Petros eni”, y no estaba porque uno de los excavadores se lo había llevado a casa.

Entrado ya el 1952, trabajé hasta el 1965, han sido años de un trabajo muy intenso.

Comencé a estudiar el muro de las inscripciones, que estaba dentro del monumento constantiniano. Ahora, este muro era una selva salvaje, y yo desesperaba de la empresa pero con paciencia, empecé a tratar de descifrarlo.

Esta tarea duró meses. Fue una de las más difíciles que había hecho. Después, en un determinado momento, aferré el hilo de la madeja y llegué a comprender. Se había usado una criptografía mística, es decir, se jugaba, en cierto sentido, con las letras del alfabeto. Allí sobreabundaba el nombre de Pedro, expresado con las letras P, PE, PET, vinculado normalmente al nombre de Cristo, con el símbolo de Cristo, con la sigla de Cristo y con el nombre de María, y sobre todo dominaban, en este muro, las aclamaciones a la victoria de Cristo, Pedro y María. También se recordaba a la Trinidad, a Cristo, segunda persona de la Trinidad y así sucesivamente. En fin, toda la teología del momento estaba allí, exhibida en este muro.

A golpe de martinete

Después empecé a interesarme por los huesos de Pedro. En un primer momento ni se me pasaba por la cabeza la idea de que un día llegaría a encontrar los huesos de Pedro.

Sin embargo, mientras aún estaba descifrando las inscripciones (todavía en 1953), me acercaba cada vez más a los huesos de Pedro. Los huesos de Pedro estaban en la tumba, en la tierra, bajo la tapa, como había sostenido siempre la tradición de la Iglesia. Después, cuando Constantino quiso hacer el monumento en honor al Apóstol, los huesos fueron sacados de la tierra y envueltos en un precioso manto de púrpura y oro y depositados en este nicho, y después, se cerró el nicho para siempre. Sucedió que durante las excavaciones, los excavadores, queriendo indagar en este lugar que la tradición indicaba como el lugar de la sepultura de Pedro, no se anduvieron con chiquitas. A golpe de martinete (un instrumento para clavar los palos en el terreno duro) derribaron el altar de Calixto II para llegar, lo antes posible, a la tumba. ¿Y qué pasó? Bajo los fuertes golpes del martinete cayó, del interior del muro, una cantidad de escombros, del interior y del exterior, quiero decir, del antiguo muro revocado en rojo, y todo se volcó en esta cavidad, sobre los desgraciados huesos que Constantino había depositado en el nicho del monumento. Así, aparecieron un montón de deshechos y no se reconocieron los huesos.

En aquel momento, el jefe de la Fabrica de San Pedro era un hombre inteligente, muy pío, muy sensible para no dejar al descubierto los huesos de quien fuese, fuesen cristianos o paganos. Monseñor Cas (hombre de confianza de Pío XII) notó que entre los escombros del nicho había unos huesos. Hizo apartar los escombros, guardar los huesos dentro de una caja y la metió en un armario de las grutas vaticanas, donde permanecieron ignorados durante diez años.

Había algunos huesos con hilos de oro y minúsculos pedacitos de tejido color púrpura.

Un antropólogo de mi confianza, el profesor Correnti, examinó el grupo de huesos de la caja, y me dijo: “Mira, hay algo extraño, porque todos los otros grupos que me han hecho examinar eran de distintos individuos, estos son de uno solo”. Le pregunté: “¿De qué sexo?”. Me dijo? “Masculino”. “¿Edad?”. “Avanzada”. “¿Complexión?”. “Robusta”.

No por “casualidad”

En el 64, las investigaciones habían terminado. En el 65 salió mi libro Las reliquias de san Pedro bajo la confesión de la basílica vaticana, y allí comenzó a desencadenarse la tempestad porque algunos, muchos de hecho, estaban contentos con el resultado; otros no. Después de mi revisión del libro, que salió en el 67, Pablo VI se vio obligado a anunciar que los huesos de Pedro se habían vuelto a encontrar.

Nosotros sabemos que Cristo fundó su Iglesia sobre la roca de Pedro y le prometió la victoria sobre las fuerzas del mal. Ahora, creo que no es simple casualidad que los huesos del príncipe de los apóstoles, se hayan – por una excepción milagrosa – conservado y que estén, precisamente, dentro de la basílica vaticana, esto es, en el centro de aquella Iglesia que – por definición – es universal. Ustedes saben que catholicós significa en griego universal.


El mundo secreto bajo San Pedro

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30 Abril 2009