22 mar 10


La Peregrina.

http://www.indiansafran.com/sara/wp-content/uploads/2007/10/perlaperegrina.jpg

Esta es una de las grandes perlas del tesoro español. Pesa 115.5 gramos, tiene  una perfecta forma de huevo, de muy alta calidad, con un lustre plateado que es casi transparente.

No hay datos de su orígen salvo que llegó de América y fue un regalo del rey Felipe IV a su hija María Teresa con motivo de su boda con Luis XIV de Francia en 1660 y por lo tanto La Peregrina se fue a Francia.

Esta virtualmente despareció durante algun tiempo hasta que de nuevo se encontró en el tesoro de la Rusia Imperial a mediados de 1800. Esta fue vendida al Principe Youssoupoff y se siguió heredando en su familia.

Russian royaltyRussian royalty

La familia Youssoupoff era parte importante de la familia real Rusa (fue en su palacio en San Petersburgo donde se asesinó a Rasputin)

En 1987 La Pelegrina se vendió en una subasta de Christie’s en Ginebra por la cantidad de $463,800 dólares

Se trata de una de las joyas que mas controversia han despertado a su alrededor. El misterio y la incertidumbre han girado siempre en torno a su supuesto poseedor. Lo cierto es que ha ido pasando de unas manos a otras y ha estado en tantos ilustres joyeros que que, si pudiera hablar, nos contaría la Historia con mayor exactitud que ningún libro. Actualmente se cree que la tiene la actriz Liz Taylor , quien la recibió como un espléndido regalo de su marido el tambien actor Richard Burton.

www.indiansafran.com/2007/10/16/la-peregrina/Aunque hay algunos datos sobre los que no existe certeza absoluta en cuanto a su paradero ,se conoce con bastante exactitud la mayor parte de su vagar por el mundo.

esclavos.jpg

Al parecer, fue un esclavo el que encontró la fantástica perla en el golfo de Panamá a comienzos del siglo XVI. Digna de un Rey fue entregada precisamente a Felipe II, quien se la obsequió a María Tudor de Inglaterra como regalo de boda.

Desde entonces “La Peregrina” lució en los escotes y vestidos de numerosas reinas españolas, aunque por desgracia, la perla salió con posterioridad de nuestro país para desembarcar en las cortes francesa e inglesa. Durante el reinado de Alfonso XIII se vuelve a tener noticias de la joya. El monarca español tenía el deseo de recuperar la pieza y regalársela a Victoria Eugenia. Sin embargo, al final no consiguió satisfacer sus pretensiones. Esto nos lleva a E.E.U.U. donde mas tarde se subastó y fue adquirida por Richard Burton. El actor galés la compró por 37.000 dólares para regalársela a Liz Taylor.

queen-mary-perla-peregrina.jpg

Liz Taylor mandó el magnífico presente a Cartier, para que lo integrara en un collar con rubíes y diamantes. El resultado fue un espectacular trabajo que a actriz a lucido orgullosa en mas de una ocasión. Sin embargo , antes de que “La Peregrina” fuese puesta en el espléndido collar, tuvo un destino del todo insólito.

Maria Tudor con la perla Peregrina

http://www.vootar.com/imgs/elementos/1249485165_Perla%20Peregrina.jpg

Elisabeth Taylor y la perla Peregrina

Cuando Burton le dio la perla a su esposa, colgaba de una fina cadena y, en medio de la emoción que despertó en ella, la perdió de vista. Cuando volvió a buscarla ya no estaba. La emoción se convirtió en pánico y finalmente en desaparición. Ya abatida, reparó en uno de sus perros y vió que mascaba algo extraño, se acercó y comprobó, entre sorpresa y horror, que “La Peregrina” estaba en su boca , afortunadamente indemne.

http://www.vanitatis.com/cache/2009/03/13/9taylor_dentro.jpgElisabeth Taykor luciendo la Peregrina

La Perla Peregrina es una perla de tamaño y forma inusual, considerada una de las gemas más valiosas y legendarias de la Historia de Europa. Descubierta en aguas del Archipiélago de las Perlas en Panamá en el siglo XVI, pasó a manos del rey Felipe II de España, formando parte de las joyas de la Corona de España, y tras múltiples peripecias, actualmente pertenece a la actriz Elizabeth Taylor.

Contenido

[ocultar]

De Panamá a Madrid

Pocas joyas llevan tras de sí una historia tan fascinante. Es una joya que ha peregrinado por diversos países desde que fuera descubierta por un esclavo, en Panamá, hace más de 400 años. Sin embargo, su apodo «Peregrina» no se debe a su historial viajero, sino a su peculiar forma. En siglos anteriores, el adjetivo «peregrino» significaba «raro, caprichoso, especial». Esta perla fue también llamada «La sola», «La margarita»…

Las perlas en forma de lágrima son muy apreciadas por su belleza y escasez, y es por ello que la Peregrina se convirtió en objeto de deseo de la realeza de la época, como Margarita de Austria, Isabel de Borbón o María Luisa de Parma, reinas de España que la lucieron a lo largo de los siglos.

La perla fue hallada en Panamá (según alguna fuente, en 1515) y ofrecida en 1579 ó 1580 al Rey de España Felipe II por el Aguacil Mayor de Panamá, Diego de Tebes, quien la había llevado a Sevilla. Según un documento de la época, pesaba 58,5 kilates.

Se suele repetir que el monarca se la regaló a su nueva esposa, la reina inglesa María Tudor, y de hecho ella luce una gran perla en el famoso retrato pintado por Antonio Moro (Museo del Prado de Madrid). Pero si la fecha de compra 1579-80 fuese cierta, para entonces la reina había fallecido y su perla sería otra.

http://upload.wikimedia.org/wikipedia/commons/5/55/Isabel_de_Borb%C3%B3n%2C_from_Statens_Museum_for_Kunst%2C_by_Diego_Vel%C3%A1zquez.jpgIsabel_de_Borbón,_from_Statens_Museum_for_Kunst,_by_Diego_Velázquez

Wikipedia

Lo cierto es que la Peregrina, prendida de un broche o joyel junto con el diamante El estanque, fue lucida por las sucesivas reinas que ocuparon el trono español. La reina Margarita de Austria la lució con dicho broche en su retrato ecuestre terminado por Velázquez (Museo del Prado), y también su esposo Felipe III de España la lleva, prendida de su sombrero (sin el broche), en el retrato que hace pareja con aquél.

El Estanque es un brillante de 100 quilates que adquirió Felipe II en Amberes por un precio de 80.000 escudos de oro a un flamenco llamado Carlo Affetato. Fue tallado en Madrid (otras fuentes indican que en Sevilla) y ofrecido a Isabel de Valois con motivo de su matrimonio con el rey Felipe. Fue llamado desde entonces El Estanque y pasó a formar parte de las joyas de la corona de España, montado junto a la perla Peregrina en el llamado joyel rico de los Austrias.

En 1808 fue inventariado y valorado en 1.500.000 reales, siendo sacado del Palacio Real de Madrid por orden del rey impuesto por Napoleón, su hermano José Bonaparte. Finalizada la Guerra de Independencia Española fue recobrado por Fernando VII, quien se lo regaló, engastado en la empuñadura de una espada, a Francisco I de Nápoles con motivo de su matrimonio con María Cristina de Borbón, hija de éste.
Que es un diamente

Desde hace miles de años, el diamante ha figurado entre las piedras preciosas preferidas por el ser humano. Fueron las civilizaciones orientales las primeras en conocer esta gema. India (su primer y más vasto productor) dio al mundo los más hermosos diamantes, como el Ko-i-nor (que traducido significa algo así como “montaña de luz”) que pesaba, en bruto, 78,5 quilates de joyería.

El nombre del diamante proviene del griego además o adamantem, que significa “el invencible”. En efecto, ha sido utilizado con frecuencia para simbolizar lo eterno e infinito. Además, antiguamente se le conferían toda clase de poderes extraños.

El diamante llegó a Europa muy posiblemente en el tercer siglo antes de nuestra era, quizás como consecuencia de los viajes de Alejandro Magno, que provocaron un enorme intercambio entre los puertos del Mar Rojo y los de la Costa de Malabar, en la India.

El Diamante en la Historia. El diamante recibió este nombre por su dureza. No hay nada de dureza comparable; por ello es verdaderamente imperecedero. La dureza del diamante es distinta en las diferentes caras del cristal. En esto reside la posibilidad de tallar diamante con diamante. Brillo muy intenso; sirve como característica diferencial respecto a las imitaciones. Los efectos ópticos son extraordinariamente favorables en el diamante; por ello se le considera rey de las gemas.

Archivo:Felipe III caballo Velázquez.jpgFelipe III y la Peregrina,Diego Velazquez

Robada por José Bonaparte

Al igual que otras gemas singulares como El estanque, la Perla Peregrina pertenecía a un grupo de joyas de la corona que los reyes debían transmitir de padres a hijos. Como la colección de cuadros, que fue el germen del posterior Museo del Prado, estas joyas tenían un valor histórico y simbólico y los reyes debían asegurar su conservación.

La reina Isabel de Borbón, primera esposa de Felipe IV de España, en un retrato del taller de Velázquez. Al igual que Margarita de Austria, luce La Peregrina unida a un joyel con el diamante El estanque, pero esta vez prendida a la cintura.

La Peregrina permaneció en España hasta 1808, cuando el rey invasor José Bonaparte ordenó que le entregasen las joyas de los Borbones españoles, ya exiliados. La perla fue enviada por Bonaparte a su esposa, que residía en París, pero años después de perder el trono español el matrimonio se separó y Bonaparte marchó a Estados Unidos, con una amante y con la perla.

Cuando José Bonaparte regresó a Europa, se trajo la perla consigo. Se cree que dispuso en su testamento la entrega de la perla al futuro Napoleón III, quien debió de venderla hacia 1848 por problemas económicos. Se la compró el marqués de Abercorn, cuya esposa la lució en París, en un baile en el Palacio de las Tullerías. Se cuenta que ella se negó a taladrar la perla y así engarzarla mejor, razón por la cual se desprendía, si bien no llegó a extraviarse.

No termina ahí el periplo de la Peregrina; todavía le quedaba un viaje a Estados Unidos.

Subasta: Richard Burton vence a la Casa Real española [editar]

En 1969 la Peregrina sale a subasta, y la noticia causa agitación en España. Se cuenta que la Casa Real española intentó entorpecer la venta afirmando que esta perla no era la auténtica. Los Borbones españoles tenían otra perla, regalada por Alfonso XIII a su esposa, y afirmaron que era la Peregrina. Sin embargo, al menos parte de la familia Borbón sabía cuál era la auténtica; Alfonso de Borbón y Dampierre participó en la subasta de Nueva York, si bien su oferta resultó insuficiente.

La actriz Elizabeth Taylor recibió la Perla Peregrina de su esposo Richard Burton en 1969 (fotografía de 1985).

Según documentación desvelada recientemente, ya en 1914 Alfonso XIII sabía que La Peregrina había sido vendida por los Abercorn a una joyería inglesa. Consta que se la ofrecieron al rey y que le remitieron fotografías de ella (ver imagen). No llegaron a un trato, y acaso fue entonces cuando Alfonso XIII obtuvo una segunda perla, que sería la mostrada por su viuda en 1969.

Sea como fuere, la Peregrina pasó por dos coleccionistas más entre 1914 y 1969, y fue subastada el día 23 de enero de 1969 por la sala Parke Bennet en Nueva York, como lote número 129. La mayor parte de los que pujaron se detuvieron en los 15.000 dólares. Hasta los 20.000 llegó Alfonso de Borbón Dampierre. El actor Richard Burton la adquirió (sirviéndose de un intermediario) por la «simbólica» cantidad de 37.000 dólares, como regalo a su amada Elizabeth Taylor.

Un día más tarde, el 24 de enero, Luis Martínez de Irujo, Duque de Alba, como jefe de la Casa de la Reina Victoria Eugenia, negaba la autenticidad de la perla subastada y exhibió una perla que pretendía ser la auténtica, recibida de Alfonso XIII con motivo de su boda. Tanto la casa de subastas como diversos especialistas negaron veracidad a esa atribución. Esa presunta Peregrina fue legada a Juan de Borbón, hijo de Victoria Eugenia, y cuando éste renunció a sus derechos dinásticos en 1977, le fue transmitida al rey de España Juan Carlos I. Ha sido lucida varias veces por la reina reina Sofía, y algunos funcionarios de la casa real española siguen manteniendo que es ésa la verdadera Peregrina.[1]

Cómo el caniche de Liz mordió la perla [editar]

La famosa actriz incorporó la perla a un collar de rubíes y diamantes, al parecer de diseño renacentista, diseñado por la prestigiosa joyería Cartier de París. Este aderezo hizo de la Peregrina, todavía más si cabe, una pieza de valor incalculable. La luciría en la película A Little Night Music en el año 1977.

Actualmente Liz Taylor sigue siendo la propietaria de la Perla Peregrina, si bien no sin incidencias. Se suele contar un chocante suceso: un caniche de la actriz mordisqueó la gema. Este dato, en apariencia inverosímil, es confirmado por un libro de memorias de la propia Taylor: My Love Affair With Jewels (Mi historia de amor con las joyas).

Según relató, estando alojada con Richard Burton en el hotel Caesar’s Palace de Las Vegas, la perla se desprendió de su engarce y cayó en una tupida alfombra de la habitación. Como Liz no la veía, se descalzó y caminó por la alfombra, con la esperanza de palpar la perla con sus pies. Pero un caniche se le había adelantado; tenía la perla en la boca, y Liz se la tuvo que arrebatar con cuida

Filed under: ACTUALIDAD,ARTÍCULOS,Curiosidades,General,Mujeres de la Historia,PERSONAJES

Trackback Uri


Trackbacks/Pingbacks

  1. [...] moda. También son caras, pero valen cada céntimo de su valor. Y aunque jamás nos haremos con la Perla Peregrina, podemos acceder a cualquier de sus flamantes [...]



Dejar un comentario


2 − uno =