4 ene 10

Mlle Marie-Anne-Adelaïde LeNormand  era una famosa echadora de cartas y también se dedicaba a la quiromancia. Su fama le llevó a ser la adivina personal de Josefina de  Beauharnais,  la esposa de . Ella previó la ascensión de éste al poder y su caída y el destino de la emperatriz Josefina y numerosos cortesanos franceses.

Vos podréis ejercer un poder soberano en el ejército y quizá más allá en la sociedad“, vaticinó, presuntamente, la pitonisa Marie-Anne Adelaïde Lenormand a un joven general glorioso por sus hazañas en el sitio de Toulon. El militar, que no era otro que Napoleón Bonaparte, le respondió sorprendido que no esperaba tanto, pero que se creía “con suficiente mérito como para obtener un puesto de mando”.

La anécdota había sido supuestamente narrada por el propio Napoleón a un amigo un día que salía del Ministerio de la Guerra. Le habló también del talento profético y el físico de mademoiselle Lenormand: “Es una joven poco agraciada, pero con cierto atractivo; los ojos muy vivos y una actitud descuidada”.

Asimismo, le contó que la pitonisa le había solicitado que cogiera un puñado de ceniza de la chimenea y fuera echándolo lentamente sobre una hoja de papel sin dejar de pensar en su futuro. Seguidamente, ella examinó la mancha de ceniza que conservaba la forma de su mano y le dijo: “General, el puesto que deseáis os será concedido por vuestro matrimonio con una hermosa mujer que ya tiene dos hijos. Haréis la guerra en Italia y obtendréis tal gloria que os convertiréis en el más ilustre de Francia. No puedo deciros más, sólo daros un consejo: desconfiad del orgullo. Si os puede llevar muy alto, os puede sobre todo hacer caer más bajo de lo que nunca estuvisteis”.

Todo lo anterior y mucho más lo narra la propia mademoiselle Lenormand en dos obras donde recogió sus profecías sobre la pareja imperial, pero ambas aparecieron mucho después de acaecidos los sucesos: Les souvenirs prophétiques d’une sibylle (1814) y Mémoires historiques et secrets de l’Impératrice Joséphine (1820). En ambas indicaba que contenían fabulaciones retrospectivas y manifestaba sobre todo su deseo de conectar su nombre en relación con todos los grandes sucesos.

Pero, ¿había sido realmente la pitonisa capaz de predecir la coronación, las innumerables victorias y, más tarde, el drama y la reclusión de Napoleón en Santa Elena? ¿No se lo habría inventado todo?

La adivina farsante

Como el de tantos otros arúspices, clarividentes y magos, es muy probable que el nombre de la citada adivina se hiciese  famoso no tanto por sus dotes adivinatorias sino por sus relaciones con gente influyente de la época.

Retrato de Josefina de Beauharnais (1763-1814), Emperatriz de los Franceses, según Regnault.

Es muy posible que Josefina de Beauharnais conociera a la vidente en la cárcel durante el período revolucionario del Terror. Sin embargo, no existe ningún documento que permita afirmarlo. En cambio, sí es sabido que la futura emperatriz de Francia era una mujer muy supersticiosa, como correspondía a alguien que había nacido en las Antillas y estaba familiarizada con asuntos de hechicería. Por ello no hay que descartar que el renombre de Lenormand condujera a Joséphine a su casa, sobre todo en el momento de su divorcio con Napoleón.

En cuanto a éste, no resulta fácil creer que consultara a la pitonisa, dado su temperamento racionalista. Un testimonio fidedigno de su rechazo a los videntes lo encontramos en la obra de la Duquesa de Abrantès titulada Mémoires ou Souvenirs Historiques sur Napoléon (1831): “Era sabido el gusto, más bien pasión insensata, de Joséphine por los echadores de cartas. A Napoleón le divertía al principio esa afición, pero luego se burlaba de ella. Entendía que no había nada más opuesto a la majestad que esas pequeñeces de espíritu”.

Retrato alegórico del Emperador Napoleón I, autor del Código Civil…

Napoleón llegó incluso a impedir que Lenormand entrara en su salón pero, sobre todo, promulgó una ley con fecha 12 de febrero de 1810 relativa a adivinos y hechiceros que habían florecido como nunca durante la Revolución Francesa y ya eran legión en su época. Así, en el artículo 479 y los tres siguientes se precisa que “las gentes que practiquen el oficio de la adivinación o que pronostiquen o expliquen los sueños serán castigadas… Según las circunstancias se dictará una pena de prisión de cinco días… Y además serán confiscados los instrumentos, utensilios y ropajes destinados al ejercicio de este oficio“.

Con anterioridad a la promulgación de esta ley, la vidente ya había sido multada y encarcelada en relación con diversas denuncias de clientes por su actividad como cartomántica. Por otro lado, sabemos por fuentes como la citada de la duquesa de Abrantès y por los archivos policiales que las sospechas que pesaban sobre ella no se referían sólo a sus predicciones, sino a actividades anti-bonapartistas. Estas últimas terminaron por inquietar a la policía imperial y el 16 de diciembre de 1803 fue detenida y recluida en la prisión de Madelonettes durante un mes. Al parecer, estaba implicada en una conspiración que había sido descubierta.

Retrato de la vidente Marie-Adélaïde Lenormand (Alençon, 27 Mao-y 1772 – Paris, 25 Junio 1843), que  empezó su carrera como adivina en Londres, y fue redactora-jefe de una revista de astrología , consiguiendo  tener una clientela ilustre.Luego se trasladó a París, donde su fama la precedía. y fue consultada por personajes ilustres de la revolución, como Marat, Saint-Just y Robespierre, a los que  predijo sus sucesivas muertes.


La Biografía de Melle.Lenormand

1772 : Nacimiento  de Melle Lenormand

Nació en  Alençon en Normandia. Perdió a su padre cuando sólo tenía un año y a su madre con cinco años y fue enviada a un convento donde fueron descubiertas sus dotes de clarividencia por primera vez.

1807 : Melle Lenormand predijo el divorcio de Napoléon

En 1807  leyó en la palma de la mano de Napoleón su intención de divorciarse de Josefina.

[...]

1843 : Biografía de  de Melle Lenormand

Una biografía  sin ninguna concesión de por Louis Dubois, en la que el autor relata los hechos  de su vida.

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