1 dic 09

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Israel significa: Yisra’el, «El que lucha con Dios» (Génesis, 32:28-30).

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Números 13:1-33

“Y hablaron mal entre los hijos de Israel, de la tierra que habían reconocido, diciendo: La tierra por donde pasamos para reconocerla, es tierra que traga a sus moradores; y todo el pueblo que vimos en medio de ella son hombres de grande estatura.”Números — 13: 32.

“Y Josué hijo de Nun y Caleb hijo de Jefone, que eran de los que habían reconocido la tierra, rompieron sus vestidos, y hablaron a toda la congregación de los hijos de Israel, diciendo: La tierra por donde pasamos para reconocerla, es tierra en gran manera buena.” Números — 14: 6, 7.

La incredulidad de los hijos de Israel los impulsó a enviar espías a la tierra de Canaán. Dios les había dicho que era una buena tierra, y Él había prometido expulsar de allí a todos sus enemigos; por tanto, ellos debieron haber marchado adelante con la confianza de que poseerían la herencia prometida. En vez de esto, ellos envían a doce príncipes para que espíen la tierra, y “oh, cuán terrible la naturaleza humana,” diez de éstos fueron infieles, y sólo dos fueron fieles al Señor.

El camino de los espías y Horma

Hormah = Zephath Judges 1:17 Horma = Sefat Jueces 1:17

“Then Judah went with Simeon his brother, and they struck the Canaanites living in Zephath, and utterly destroyed it. So the name of the city was called Hormah.” “Entonces Judá se fue con su hermano Simeón, y golpearon a los cananeos que viven en Sefat, y completamente destruido. Así que el nombre de la ciudad, Horma.” Judges 1:17 Jueces 1:17

The location of Hormah: La ubicación de Horma:

  1. Zepeta : “After a further journey of two hours and a half in a south-westerly direction, he found some ruins, which the Arabs called Zepâta. (Robinson also visited this spot, but could not discover the name of the ruins.) Rowlands could not for a moment doubt that this was the site of the ancient Zephath (or Hormah, vid. Josh. 15:30 and Judg. 1:17). ( History of the old covenant : Johann Heinrich Kurtz,1872 AD, Vol 3, Geological survey, p217-254) Zepeta:
  2. “Después de un viaje de dos horas y media en dirección suroeste, se encontró con algunas ruinas, que los árabes llamaron Zepâta. (Robinson también visitó este lugar, pero no pudo descubrir el nombre de las ruinas.) Rowlands podía ni por un momento la duda que este fue el sitio de la antigua Sefat (o Horma, vid. Josh. 15:30 y Jue. 1:17). (Historia de la Antigua Alianza: Johann Heinrich Kurtz, 1872 AD, Vol 3 , estudio geológico, P217-254)
  3. Tel Masos : Hormah/Zephath figures as a flourishing town at the time of the conquest (Numbers 21:1–3; Judges 1:17), yet excavations at the site thought to be Hormah/Zephath (Tel Masos) have revealed a fortification from the Middle Bronze II period (c. 1900–1550 BC) and an Iron Age (12th century BC) settlement, but no intervening occupation. Masos Tel: Horma / Cifras Sefat como una ciudad floreciente en la época de la conquista (Números 21:1-3; Jueces 1:17), pero las excavaciones en el sitio cree que Horma / Sefat (Tel Masos) han revelado una fortificación de la época del Bronce Medio II (c. 1900-1550 aC) y la Edad de Hierro (siglo 12 aC) la liquidación, pero no la ocupación de intervención.
  4. (Redating the Exodus, Bimson, Livingston, BAR 13:05, Sep/Oct 1987) This of course fits well with an exodus dated at 1400 BC at which time Hormah was destroyed and not occupied for several hundreds of Years. (Redating el Éxodo, Bimson, Livingston, BAR 13:05, septiembre / octubre 1987)
  5. Por supuesto, esto encaja bien con un éxodo de fecha en el 1400 aC momento en el que Horma fue destruido y no ocupado por varios cientos de años.
  6. Problem is, Hormah cannot be located at Tel Masos, because it is no where near the transjordan Edomite territory. El problema es que, Horma no se puede encontrar en Tel Masos, porque no es donde cerca del territorio edomita Transjordania.

Tamar

“This land will become your inheritance … On the east side the boundary will run between Hauran and Damascus, along the Jordan between Gilead and the land of Israel, to the eastern sea and as far as Tamar” ( Ezekiel 47:13 , 19 ).

“Esta tierra será nuestra herencia … En el lado este de la frontera se ejecutará entre Haurán y Damasco, junto al Jordán, entre Galaad y la tierra de Israel, el mar oriental, y en lo que Tamar” (Ezequiel 47:13, 19).

Biblical Tamar, 30 miles south of the Dead Sea, was one of the main cities on the spice trade.

El bíblico Tamar, 30 millas al sur del Mar Muerto, fue una de las principales ciudades en el comercio de especias.

More than 25,000 objects ranging from the First Temple period to the early Arab period have been uncovered here, including a pit with Edomite cultic figures, Iron Age walls, gates and an altar, and a Roman fortress.

Más de 25.000 objetos que van desde la época del Primer Templo que el período árabe se han descubierto aquí, incluyendo un pozo con edomita figuras de culto, Edad de Hierro paredes, puertas y un altar, y un fuerte romano.

Dig directors Tali Erickson of the Israel Antiquities Authority, Mark Shipp of Austin College and Craig Bowman of Rochester College will focus on the Iron Age walls this season. Directores Dig Tali Erickson de la Autoridad de Antigüedades de Israel, Mark Shipp de Austin College y Craig Bowman de la Universidad de Rochester se centrará en las paredes de la Edad de Hierro en esta temporada. Tamar is one of the few sites where volunteers can dig for a single day. Tamar es uno de los pocos sitios donde los voluntarios pueden excavar en busca de un solo día.

(The New American Commentary Num 21:1–3) The references to Arad, Hormah, and the Way of the Atharim have provided biblical historians, geographers, and archaeologists considerable difficulties. (The New American Commentary Num. 21:1-3) Las referencias a Arad, Horma, y el Camino de la Atharim han proporcionado a los historiadores bíblicos, geógrafos, arqueólogos y dificultades considerables.

If the reference to Arad means the city of Arad, as identified with Tel Arad in the eastern Negev, then the problem is quite perplexing.

Si la referencia a Arad: la ciudad de Arad, identificado con Tel Arad, en el Neguev Oriental, entonces el problema es bastante desconcertante.

Tel Arad was a substantial urban center during the Early Bronze Age, destroyed ca. Tel Arad fue un importante centro urbano durante la Edad del Bronce, destruyó ca. 2650 bc, but then remained unoccupied until the early Israelite monarchy.1

Since no remains exist that might be identified with this Arad in the latter part of the Late Bronze Age (or early Iron I), many modern commentators have taken the reference to a King of Arad as a later gloss in the text based on Josh 12:14.2 Alternative suggestions have been made to solve this dilemma. 2650 aC,

pero luego permaneció desocupado hasta principios de la monarquía israelita. 1 Puesto que no existen restos que podrían ser identificados con este Arad en la última parte de la Edad del Bronce (o principios de Hierro I), muchos comentaristas modernos han adoptado la referencia a un rey de Arad como un brillo más adelante en el texto sobre la base de Josh 12:14 2. Unas propuestas alternativas se han hecho para resolver este dilema.

First, the reference to the King of Arad may be a regional designation, like the aforementioned “King of Edom” in Num 20:14, who may have ruled from the city of Hormah (v. 3) or even in the vicinity of Yeroham.3 Hormah has been identified by some with Tel Malhata (Tel el-Milh),4 a city of the Middle Bronze and Iron Ages about eight miles southwest of Tel Arad.5 Others simply place the city of Arad at the site of Tel Malhata at this point in history, in keeping with the occasional transference of a city name to another location, and then locate Hormah at Tel Masos (Kh. el-Meshash), three miles to the west of Tel Malhata.6 The occupational history of Tel Masos is similar to that of Tel Malhata.7 One must note that Hormah, meaning “destruction,” is a name given to the site after the defeat of the Canaanites in this part of the Negev

En primer lugar, la referencia al rey de Arad puede ser una designación regional, como la mencionada “rey de Edom” en Num 20:14, que puede haber gobernado desde la ciudad de Horma (v. 3), o incluso en las cercanías de Yeroham 3. Horma ha sido identificada por algunos con Malhata Tel. (Tel el-Milh) 4, una ciudad de la Edad de Bronce Medio y el hierro a unas ocho millas al suroeste de Tel Arad. 5 Otros, simplemente coloca la ciudad de Arad en el sitio de Tel Malhata en este momento en la historia, de acuerdo con la transferencia ocasional de nombre de una ciudad a otra ubicación, a continuación, busque Horma en Tel Masos (el Kh.-Meshash), a tres millas al oeste de Tel Malhata. 6 La historia ocupacional de Tel Masos es similar a la de Tel Malhata. 7 Hay que señalar que Horma, que significa “destrucción”, es un nombre dado al sitio después de la derrota de los cananeos en esta parte del Néguev .

Multiple cities (˓ārźhem, “their cities”) are said to have been completely or utterly destroyed by the Israelite armies, and the use of the toponym Hormah in 21:3 may designate a single key city of this campaign or th e region of the defeated towns.8

Varias ciudades (˓ ārźhem “, sus ciudades”) se dice que han sido completamente o completamente destruidas por el ejército israelita, y el uso del topónimo Horma en 21:3 puede designar a una ciudad única clave de esta campaña o de la región e ª los pueblos derrotados. 8

The “Way of the Atharim” (derek hā˒ătārīm) was described by Y. Aharoni as “leading from Kadesh-barnea to Arad,” along which the fortresses of Bir Hafir, Oboda, and Aroer were built during the Israelite monarchy.9 The meaning and location of hā˒ătārīm apparently were lost early in history, and the later Syriac and Targums took this as the “Way of the Spies” from tārīm (“those who scouted, explored”).

El “Camino de la Atharim” (Derek hā ˒ Atarim) fue descrito por Y. Aharoni como “líder de Cades-barnea a Arad”, que a lo largo de las fortalezas de Bir Hafir, Oboda y Aroer fueron construidos durante la monarquía israelita. 9 El significado y el lugar de ha ˒ Atarim al parecer se perdieron a principios de la historia, y el sirio posterior y tárgumes tomó esto como “Camino de los espías” en Tarim ( “los que exploró, investigó″).

This gave rise to the tradition that the Israelites under Moses tried to enter the land through the same route as the previous generation.

Esto dio origen a la tradición de que los israelitas bajo Moisés intentaron entrar en la tierra a través de la misma ruta que la generación anterior.

But this identification is untenable on linguistic, historical, and literary grounds.

Pero esta identificación es insostenible en lingüística, história y literatura.

An expansion of the term tārīm to (hā)˒ătārīm would have been highly improbable.10 Second, the naming of a trade route after a portion of the pathway taken by the scouts seems unlikely.

Una ampliación del término Tarim (ha) ˒ Atarim habría sido muy improbable. 10 En segundo lugar, el nombramiento de una ruta comercial después de una porción de la ruta tomada por los exploradores parece poco probable.

If such a toponymic designation had occurred at such a dark moment in the wilderness journey of Israel, it most likely would have been recounted in history in the manner of such sites as Meribah, Kibroth Hataavah, Taberah, and here Horah.

Si tal designación toponímica se había producido en un momento tan oscuro en el viaje por el desierto de Israel, lo más probable es que se han relatado en la historia en la forma de sitios como Meribah, Kibrot Hataavah, Tabera, y aquí Horah.

Third, the evidence is lacking for the tradition that Moses and the Israelites were attempting to enter the land from the Negev along the pathway in which they were thwarted nearly forty years before, or even that Moses was trying to enter the land from the South against the expressed will and judgment of the Lord (20:12), both on literal and literary readings of the text.

En tercer lugar, la evidencia es que carecen de la tradición que Moisés y los israelitas estaban tratando de entrar en la tierra del Néguev a lo largo de la vía en la que se vieron frustrados durante casi cuarenta años antes, o incluso que Moisés estaba tratando de entrar en la tierra del Sur contra la la voluntad expresada y el juicio del Señor (20:12), tanto en las lecturas literales y literarias del texto.

There is no hint in the text of Moses even attempting to circumvent Yahweh’s directive against him leading the Israelites into the Promised Land, though no doubt he would have desired to do so.

No hay ninguna indicación en el texto de Moisés, incluso el intento de eludir la Directiva de Yahvé en su contra a los israelitas a la Tierra Prometida, aunque sin duda habría deseado hacerlo.

Otherwise, after the Lord gave them a resounding victory at Hormah, it would have seemed quite natural to proceed northward into the upper reaches of the Negev (even to Arad itself) and into the central hill country.

De lo contrario, después que el Señor les dio una rotunda victoria en Horma, le habría parecido muy natural para continuar hacia el norte en la parte alta del Neguev (incluso a Arad en sí) y en la región montañosa central.

Instead, in the literary movement through the chapter, the victory over the Canaanites of Arad provided the new generation a foretaste of great things to come when they would enter the Promised Land under the power of God and the leadership of Joshua.

En cambio, en el movimiento literario a través del capítulo, la victoria sobre los cananeos de Arad, siempre que la nueva generación de un anticipo de las grandes cosas por venir cuando ellos entrarían en la Tierra Prometida bajo el poder de Dios y la dirección de Josué.

The key statement in this passage is that the Israelites, when faced with the adversity of an ambush by the Canaanites, consulted the Lord and vowed to put their enemies under the destructive condemnation of holy war.11

La afirmación clave de este pasaje es que los israelitas, cuando se enfrentan a la adversidad de una emboscada tendida por los cananeos, consultó al Señor y se comprometió a poner a sus enemigos bajo la condenación destructivo de la guerra santa. 11

Budd has offered a better suggestion that the Way of the Atharim may be a reference to the road leading to Tamar, or Ein Tamar, located about ten miles south of the Dead Sea.12 Such a desert road from Kadesh would have followed a line east northeast across the southern Negev to the basin of the Nahal Avedat and the Nahal Zin, south of the Machtesh Gadol.

Budd ha ofrecido una propuesta mejor que la Vía de la Atharim puede ser una referencia a la carretera que conduce a Tamar, o de Ein Tamar, situada a unos diez kilómetros al sur del Mar Muerto 12.

Esta carretera del desierto de Cades se han seguido una la línea al este noreste a través del Néguev sur de la cuenca del Avedat Nahal Zin y el Nahal, al sur de la Gadol Machtesh.

Modern Israeli mapping has labeled a mountain along this route as Hor Hahar (Mount Hor, Num 20:22; 21:4) about eighteen miles southwest of Ein Tamar.

Moderna cartografía israelí ha calificado de una montaña a lo largo de esta ruta como Hor Hahar (el monte Hor, Num 20:22; 21:4) acerca de dieciocho millas al suroeste de Ein Tamar.

Along this route the Canaanites of the Arad (and Arad Yerocham) region may have perceived that the Israelites were encroaching upon their territory and hence came down to attack them, perhaps also ascertaining that since they had defeated them a generation before (14:35), they would again seek to demonstrate their territorial control and sovereignty.

A lo largo de esta ruta los cananeos de la región de Arad (Arad y Yerocham)  pueden haber percibido que los israelitas estaban invadiendo su territorio y por lo tanto, bajó a atacarlos, tal vez también asegurarse de que el puesto que había derrotado en la generación anterior (14:35) , que se volverá a tratar de demostrar su control territorial y la soberanía.

According to Num 21:4 the Israelites journeyed from Mount Hor, via the Way of the Red Sea (derek yam-sûp), which Aharoni ascertained was the trade route extending from Elath on the eastern finger of the Red Sea in the Gulf of Aqaba northward through the Arabah to the Dead Sea.

Según Num. 21:4 a los israelitas partieron del monte Hor, a través de la Vía del Mar Rojo (ñame Derek-sup), que Aharoni comprobado fue la ruta comercial que se extiende desde Elat en el dedo oriental del Mar Rojo en el Golfo de Aqaba hacia el norte a través de la Arabá hasta el Mar Muerto.

Hence the desert route would have them approaching the northern end of the Arabah from the west southwest, and then crossing the Arabah between Tamar and Zalmonah.13 De ahí la ruta del desierto habría que acercarse a la punta norte de la Arabá desde el sudoeste al oeste, y luego de cruzar el Arabá entre Tamar y Salmona. 13

Cole, RD (2001, c2000). Cole, RD (2001, c2000). Vol. Vol. 3B: Numbers. 3B: Números. The New American Commentary (344). El comentario del New American (344). Nashville: Broadman & Holman Publishers. Nashville: Broadman & Holman Publishers.

“Then the Amalekites and the Canaanites who lived in that hill country came down, and struck them and beat them down as far as Hormah .

“Entonces, los amalecitas y los cananeos que habitaban en aquella región montañosa se vinieron abajo, y les golpeó y les pegaban abajo hasta Horma.” Numbers 14:45 Números 14:45

“The Lord heard the voice of Israel and delivered up the Canaanites; then they utterly destroyed them and their cities. Thus the name of the place was called Hormah .”

El Señor escuchó la voz de Israel y entregó a los cananeos, y luego los destruyeron  a ellos y sus ciudades. Así pues, el nombre del lugar, Horma.” Numbers 21:3 Números 21:3

“The Amorites who lived in that hill country came out against you and chased you as bees do, and crushed you from Seir to Hormah .”

El amorreos que vivían en aquella región montañosa salieron en su contra y os persiguieron como hacen las abejas , y os aplastó de Seir, hasta Horma.” Deuteronomy 1:44 Deuteronomio 1:44

“the king of Hormah , one; the king of Arad, one;”

Josué 12:14 “el rey de Horma, uno; el rey de Arad, uno;” Josué 12:14

“Now the cities at the extremity of the tribe of the sons of Judah toward the border of Edom in the south were Kabzeel and Eder and Jagur, and Kinah and Dimonah and Adadah, and Kedesh and Hazor and Ithnan, Ziph and Telem and Bealoth, and Hazor-hadattah and Kerioth-hezron (that is, Hazor), Amam and Shema and Moladah, and Hazar-gaddah and Heshmon and Beth-pelet, and Hazar-shual and Beersheba and Biziothiah, Baalah and Iim and Ezem, and Eltolad and Chesil and Hormah , and Ziklag and Madmannah and Sansannah, and Lebaoth and Shilhim and Ain and Rimmon; in all, twenty-nine cities with their villages.”

“Ahora las ciudades en el extremo de la tribu de los hijos de Judá hacia la frontera de Edom, en el sur  fueron:

Cabseel y Eder y Jagur y Kinah y Dimona y Adada, y Cedes, y Hazor y Ithnan, Zif, y Telem y Bealot, y Hazor-hadattah y Kerioth-Hezrón (es decir, Hazor), Amam y Sema y Molada, Hazar-gaddah y Heshmon y Beth-pelet, y Hazar-sual y Beersheba y Biziothiah, Baala y IIM y Ezem y Eltolad y Chesil y Horma, y Siclag y Madmana y Sansana, Lebaot y Shilhim y Ain y Rimón, en total, veintinueve ciudades con sus pueblos “. Joshua 15:21-32 Josué 15:21-32

“and Eltolad and Bethul and Hormah ,” Joshua 19:4 “y Eltolad y Bethul y Horma,” Josué 19:4

“Then Judah went with Simeon his brother, and they struck the Canaanites living in Zephath, and utterly destroyed it. So the name of the city was called Hormah .”

“Entonces Judá se fue con su hermano Simeón, y golpearon a los cananeos que viven en Sefat, y completamente destruido. Así que el nombre de la ciudad, Horma.” Judges 1:17 Jueces 1:17

“and to those who were in Hormah , and to those who were in Bor-ashan, and to those who were in Athach,”

1 Samuel 30:30 “y para los que estaban en Horma, y para los que estaban en Bor-Ashan, y para los que estaban en Athach,” 1 Samuel 30:30

“Bethuel, Hormah , Ziklag,” 1 Chronicles 4:30 “Betuel, Horma, Siclag,” 1 Crónicas 4:30

” When the Canaanite, the king of Arad, who lived in the Negev, heard that Israel was coming by the way of Atharim, then he fought against Israel and took some of them captive. So Israel made a vow to the Lord and said, “If You will indeed deliver this people into my hand, then I will utterly destroy their cities.” The Lord heard the voice of Israel and delivered up the Canaanites; then they utterly destroyed them and their cities. Thus the name of the place was called Hormah. Then they set out from Mount Hor by the way of the Red Sea, to go around the land of Edom; and the people became impatient because of the journey.”

Cuando el cananeo, el rey de Arad, que habitaba en el Neguev, oyó que Israel iba por el camino de Atharim, peleó contra Israel y tomó algunos de los cautivos. Entonces Israel hizo voto al Señor y le dijo: “Si de verdad entregará este pueblo en mi mano, yo destruiré sus ciudades.” El Señor escuchó la voz de Israel y entregó a los cananeos, y luego destruyeron ellos y sus ciudades. Así pues, el nombre del lugar fue Horma. Entonces salieron del monte Hor, camino del Mar Rojo, para rodear la tierra de Edom, y la gente se impaciente porque el viaje. “ Numbers 21:1-4 Números 21:1-4

“”Now the Amalekites and the Canaanites live in the valleys; turn tomorrow and set out to the wilderness by the way of the Red Sea. “”

Ahora los amalecitas y los cananeos viven en los valles, a su vez mañana y se puso a la selva por el camino del Mar Rojo. ..

. For the Amalekites and the Canaanites will be there in front of you, and you will fall by the sword, inasmuch as you have turned back from following the Lord.

Para los amalecitas y los cananeos estará allí en delante de usted, y usted caerá por la espada, en la medida en que ha vuelto de en pos del Señor.

And the Lord will not be with you. Y el Señor no estará con usted. Then the Amalekites and the Canaanites who lived in that hill country came down, and struck them and beat them down as far as Hormah.

Entonces, los amalecitas y los cananeos que habitaban en aquella región montañosa se vinieron abajo, y les golpeó y les pegaban abajo hasta Horma. Numbers 14:25,43,45 Números 14:25,43,45

Now the cities at the extremity of the tribe of the sons of Judah toward the border of Edom in the south were Kabzeel and Eder and Jagur, and Kinah and Dimonah and Adadah, and Kedesh and Hazor and Ithnan, Ziph and Telem and Bealoth, and Hazor-hadattah and Kerioth-hezron (that is, Hazor), Amam and Shema and Moladah, and Hazar-gaddah and Heshmon and Beth-pelet, and Hazar-shual and Beersheba and Biziothiah, Baalah and Iim and Ezem, and Eltolad and Chesil and Hormah, and Ziklag and Madmannah and Sansannah, and Lebaoth and Shilhim and Ain and Rimmon; in all, twenty-nine cities with their villages.

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Las ciudades en el extremo de la tribu de los hijos de Judá hacia la frontera de Edom, en el sur fueron  Cabseel y Eder y Jagur y Kinah y Dimona y Adada, y Cedes, y Hazor y Ithnan, Zif, y Telem y Bealot, y Hazor-Hezrón hadattah y Kerioth-(es decir, Hazor), Amam y Sema y Molada, Hazar-gaddah y Heshmon y Beth-pelet, y Hazar-sual y Beersheba y Biziothiah, Baala y IIM y Ezem y Eltolad y Chesil y Horma, y Siclag y Madmana y Sansana, Lebaot y Shilhim y Ain y Rimón, en total, veintinueve ciudades con sus aldeas

La Exploración de Canaan por 12 espías

Moisés envió a 12 espías un de cada tribu.

Como 10 espías devolvieron un informe malo y la gente los creyó. Los israelitas se quedaron el otro 37 años en el desierto antes de entrar en la tierra prometida.

Lectura de la Biblia:
Números 13:1-33
La exploración de Canaan por 12 espías

1
Entonces Jehovah habló a Moisés diciendo:
2
“Envía hombres para que exploren la tierra de Canaán, la cual yo doy a los hijos de Israel. Enviaréis un hombre de cada tribu de sus padres; cada uno de ellos debe ser un dirigente entre ellos.”

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Moisés dirigiendo a su pueblo

3
Moisés los envió desde el desierto de Parán, de acuerdo con el mandato de Jehovah. Todos aquellos hombres eran jefes de los hijos de Israel.
4
Sus nombres son los siguientes: de la tribu de Rubén, Samúa hijo de Zacur;
5
de la tribu de Simeón, Safat hijo de Hori;
6
de la tribu de Judá, Caleb hijo de Jefone;
7
de la tribu de Isacar, Igal hijo de José;
8
de la tribu de Efraín, Oseas hijo de Nun;
9
de la tribu de Benjamín, Palti hijo de Rafú;
10
de la tribu de Zabulón, Gadiel hijo de Sodi;
11
de la tribu de José, es decir, de la tribu de Manasés, Gadi hijo de Susi;
12
de la tribu de Dan, Amiel hijo de Gemali;
13
de la tribu de Aser, Setur hijo de Micael;
14
de la tribu de Neftalí, Najbi hijo de Vapsi;
15
de la tribu de Gad, Geuel hijo de Maqui.
16
Estos son los nombres de los hombres que Moisés envió para explorar la tierra. A Oseas hijo de Nun Moisés le puso por nombre Josué.
17
Los envió Moisés a explorar la tierra de Canaán y les dijo: “Subid de aquí al Néguev, y de allí subid a la región montañosa.
18
Observad qué tal es la tierra, y el pueblo que la habita, si es fuerte o débil, si es poco o numeroso.
19
Observad qué tal es la tierra habitada, si es buena o mala; cómo son las ciudades habitadas, si son sólo campamentos o fortificaciones;
20
Cómo es la tierra, si es fértil o árida; si hay en ella árboles o no. Esforzaos y tomad muestras del fruto del país.” Era el tiempo de las primeras uvas.
21
Ellos fueron y exploraron la tierra desde el desierto de Zin hasta Rejob, hacia Lebo-hamat.
22
Fueron por el Néguev y llegaron a Hebrón. Allí habitaban Ajimán, Sesai y Talmai, descendientes de Anac. (Hebrón fue edificada siete años antes que Tanis en Egipto.)
23
Después llegaron al arroyo de Escol. Allí cortaron una rama con un racimo de uvas, la cual llevaron entre dos en un palo. También tomaron granadas e higos.
24
A aquel lugar llamaron arroyo de Escol, por el racimo que los hijos de Israel cortaron Allí.
25
Al cabo de 40 días volvieron de explorar la tierra.

File:Lanfranco Moses and the Messengers from Canaan.jpg

Los espías informan a Moisés.,Giovanni Lanfranco

Informe sobre la Exploración
26
Entonces fueron y se presentaron a Moisés, a Aarón y a toda la Congregación de los hijos de Israel, en el desierto de Parán, en Cades, y dieron informes a ellos y a toda la Congregación. También les mostraron el fruto de la tierra.
27
Y le contaron diciendo: –Nosotros llegamos a la tierra a la cual nos enviaste, la cual ciertamente fluye leche y miel. Este es el fruto de ella.
28
Sólo que el pueblo que habita aquella tierra es fuerte. Sus ciudades Están fortificadas y son muy grandes. También vimos Allí a los descendientes de Anac.
29
Amalec habita en la tierra del Néguev; y en la Región montañosa Están los heteos, los jebuseos y los amorreos. Los cananeos habitan junto al mar y en la ribera del Jordán.
30
Entonces Caleb hizo callar al pueblo delante de Moisés, y dijo: –¡Ciertamente subamos y tomémosla en Posesión, pues nosotros podremos Más que ellos!
31
Pero los hombres que fueron con él dijeron: –No podremos subir contra aquel pueblo, porque es más fuerte que nosotros.
32
Y comenzaron a desacreditar la tierra que Habían explorado, diciendo ante los hijos de Israel: –La tierra que fuimos a explorar es tierra que traga a sus habitantes. Todo el pueblo que vimos en ella son hombres de gran estatura.
33
También vimos allí gigantes, hijos de Anac, raza de gigantes. Nosotros, a nuestros propios ojos, Parecíamos langostas; y Así parecíamos a sus ojos.

37 años

Los cuarenta años empieca justo antes de las 10 plagas cuando Aaron era 83 y Moisés tenía 80 años. Éxodo 7:6-7

La gente de Dios vaga alrededor del desierto debido a su desobediencia.

Lectura de la Biblia:
Números 14:1-36-13
también lea Números 32:13, Éxodo 16:35, Deuteronomio 2:7, 8:2-4 29:5
La Gente Se rebela

1
Entonces toda la Congregación Gritó y dio voces; el pueblo Lloró aquella noche.
2
Todos los hijos de Israel se quejaron contra Moisés y Aarón; toda la Congregación les dijo: –¡Ojalá hubiésemos muerto en la tierra de Egipto! ¡Ojalá hubiésemos muerto en este desierto!
3
¿Por qué nos trae Jehovah a esta tierra para caer a espada? ¿Para que nuestras mujeres y nuestros pequeños sean una presa? ¿No nos Sería mejor volver a Egipto?
4
Y se Decían unos a otros: –¡Nombremos un jefe y Volvámonos a Egipto!
5
Moisés y Aarón se postraron sobre sus rostros delante de toda la asamblea de la Congregación de los hijos de Israel.
6
Entonces Josué hijo de Nun y Caleb hijo de Jefone, que estaban entre los que Habían ido a explorar la tierra, rompieron sus vestiduras
7
y hablaron a toda la Congregación de los hijos de Israel, diciendo: –La tierra por donde pasamos para explorarla es buena en gran manera.
8
Si Jehovah se agrada de nosotros, nos Introducirá en esa tierra. El nos Entregará la tierra que fluye leche y miel.
9
Sólo que no os rebeléis contra Jehovah, ni Temáis al pueblo de esa tierra, porque Serán para nosotros pan comido. Su Protección se ha apartado de ellos, mientras que con nosotros Está Jehovah. ¡No los Temáis!
10
Entonces toda la Congregación Habló de apedrearlos. Pero la gloria de Jehovah se Dejó ver en el Tabernáculo de Reunión ante todos los hijos de Israel.
11
Entonces Jehovah dijo a Moisés: –¿Hasta Cuándo me ha de menospreciar este pueblo? ¿Hasta Cuándo no me ha de creer, a pesar de todas las señales que he hecho en medio de ellos?
12
Yo lo heriré con peste y lo desalojaré, y haré de ti una Nación Más grande y Más fuerte que ellos.dt>13
Pero Moisés Respondió a Jehovah: –Luego lo Oirán los egipcios, porque de en medio de ellos sacaste a este pueblo con tu poder.
14
Y lo Contarán a los habitantes de esta tierra, los cuales han Oído que Tú, oh Jehovah, Estás en medio de este pueblo; que te dejas ver cara a cara, oh Jehovah, y que tu nube Está sobre ellos. Han Oído que Tú vas delante de ellos, de Día en una columna de nube, y de noche en una columna de fuego.
15
Pero si Tú haces morir a este pueblo como a un solo hombre, entonces las naciones que han Oído de tu fama Dirán:
16
“Porque Jehovah no fue capaz de introducir a ese pueblo en la tierra que les Prometió con juramento, por eso los Mató en el desierto.”
17
Ahora pues, sea engrandecido el poder del Señor, de acuerdo con lo que has hablado diciendo:
18
“Jehovah es lento para la ira y grande en misericordia. Él perdona la iniquidad y la Rebelión, pero de ninguna manera Dará por inocente al culpable. Castiga la maldad de los padres sobre los hijos, sobre la tercera y sobre la cuarta Generación.”
19
Perdona, pues, la iniquidad de este pueblo según la grandeza de tu misericordia, como lo has perdonado desde Egipto hasta aquí.

Rahab hides the Israelite spies.
From the
La Vista Church of Christ web site.

http://en.wikipedia.org/wiki/Shlach

Shlach, Shelach, Sh’lah, Shlach Lecha, or Sh’lah L’kha (שלח or שלח לך — Hebrew for “send”, “send to you”, or “send for yourself” ) is the 37th weekly Torah portion (parshah) in the annual Jewish cycle of Torah reading and the fourth in the book of Numbers. It constitutes Numbers 13:1–15:41. Jews in the Diaspora generally read it in June. Its name comes from the first distinctive words in the parshah, in Numbers 13:2.

Return of the Spies from the Land of Promise (engraving by Gustave Doré)

The parshah tells the story of the scouts who discouraged the Israelites, commandments about offerings, the story of the Sabbath violator, and the commandment of the fringes.

Joshua y Caleb

Numbers chapter 13

Resh Lakish interpreted the words “Send you” in Numbers 13:2 to indicate that God gave Moses discretion over whether to send the spies. Resh Lakish read Moses’ recollection of the matter in Deuteronomy 1:23 that “the thing pleased me well” to mean that agreeing to send the spies pleased Moses well but not God. (Babylonian Talmud Sotah 34b.)

Rabbi Isaac said that the spies’ names betrayed their lack of faith, and that Sethur’s name (in Numbers 13:13) meant that he undermined (sathar) the works of God. And Rabbi Johanan said that the name of Nahbi the son of Vophsi (in Numbers 13:14) meant that he hid (hikbi) God’s words. (Babylonian Talmud Sotah 34b.)

Raba noted that Numbers 13:22 literally reads “they went up into the South, and he came to Hebron,” and deduced from the change in the number of the pronoun that Caleb separated himself from the spies’ plan and prostrated himself in prayer on the graves of the patriarchs in Hebron. (Babylonian Talmud Sotah 34b.)

Interpreting the names Ahiman, Sheshai, and Talmai in Numbers 13:22, a Baraita taught that Ahiman was the most skilful of the brothers, Sheshai turned the ground on which he stepped into pits, and Talmai turned the ground into ridges when he walked. It was also taught that Ahiman built Anath, Sheshai built Alush, and Talmai built Talbush. They were called “the children of Anak” (the giant) because they seemed so tall that they would reach the sun. (Babylonian Talmud Yoma 10a.)

Ham
Cush
Mizraim
Put
Canaan

A Baraita interpreted the words “and Hebron was built seven years before Zoan in Egypt” in Numbers 13:22 to mean that Hebron was seven times as fertile as Zoan. The Baraita rejected the plain meaning of “built,” reasoning that Ham would not build a house for his younger son Canaan (in whose land was Hebron) before he built one for his elder son Mizraim (in whose land was Zoan, and Genesis 10:6 lists (presumably in order of birth) “the sons of Ham: Cush, and Mizraim, and Put, and Canaan.” The Baraita also taught that among all the nations, there was none more fertile than Egypt, for Genesis 13:10 says, “Like the garden of the Lord, like the land of Egypt.” And there was no more fertile spot in Egypt than Zoan, where kings lived, for Isaiah 30:4 says of Pharaoh, “his princes are at Zoan.” And in all of Israel, there was no more rocky ground than that at Hebron, which is why the Patriarchs buried their dead there, as reported in Genesis 49:31. But rocky Hebron was still seven times as fertile as lush Zoan. (Babylonian Talmud Ketubot 112a.)

The Spies Return (illustration by Wilhelm Ebbinghaus from the 1908 Bible and Its Story Taught by One Thousand Picture Lessons)

The Two Reports of the Spies (illustration from Bible card published 1907 by Providence Lithograph Company)

The Gemara interpreted the words “between two” in Numbers 13:23 to teach that the scouts carried the large cluster of grape on two staffs. Rabbi Isaac said that the scouts carried the grapes with a series of balancing poles. The Gemara explained that eight spies carried the grape-cluster, one carried a pomegranate, one carried a fig, and Joshua and Caleb did not carry anything, either because they were the most distinguished of them, or because they did not share in the plan to discourage the Israelites. (Babylonian Talmud Sotah 34a.)

Rabbi Johanan said in the name of Rabbi Simeon ben Yohai that the words “And they went and came to Moses” in Numbers 13:26 equated the going with the coming back, indicating that just as they came back with an evil design, they had set out with an evil design. (Babylonian Talmud Sotah 35a.)

The Gemara reported a number of Rabbis’ reports of how the Land of Israel did indeed flow with “milk and honey,” as described in Exodus 3:8 and 17, 13:5, and 33:3, Leviticus 20:24, Numbers 13:27 and 14:8, and Deuteronomy 6:3, 11:9, 26:9 and 15, 27:3, and 31:20. Once when Rami bar Ezekiel visited Bnei Brak, he saw goats grazing under fig trees while honey was flowing from the figs, and milk dripped from the goats mingling with the fig honey, causing him to remark that it was indeed a land flowing with milk and honey. Rabbi Jacob ben Dostai said that it is about three miles from Lod to Ono, and once he rose up early in the morning and waded all that way up to his ankles in fig honey. Resh Lakish said that he saw the flow of the milk and honey of Sepphoris extend over an area of sixteen miles by sixteen miles. Rabbah bar Bar Hana said that he saw the flow of the milk and honey in all the Land of Israel and the total area was equal to an area of twenty-two parasangs by six parasangs. (Babylonian Talmud Ketubot 111b12a.)

Rabbi Johanan said in the name of Rabbi Meir that the spies began with a true report in Numbers 13:27 and then spoke ill in Numbers 13:28, because any piece of slander needs some truth in the beginning to be heard through to the end. (Babylonian Talmud Sotah 35a.)

The Spies Return from Canaan Carrying a Large Bunch of Grapes (miniature on vellum by a follower of Simon Bening from a 1500–1525 Southern Netherlands Book of Hours)

Rabbah interpreted Numbers 13:30 to report that Caleb won the people over with his words, for he saw that when Joshua began to address them, they disparaged Joshua for failing to have children. So Caleb took a different tack and asked, “Is this all that Amram‘s son [Moses] has done to us?” And as they thought that Caleb was about to disparage Moses, they fell silent. Then Caleb said, “He brought us out of Egypt, divided the sea, and fed us manna. If he were to ask us to get ladders and climb to heaven, should we not obey? And then Caleb said the words reported in Numbers 13:30, “We should go up at once, and possess the land, for we are well able to overcome it.” (Babylonian Talmud Sotah 35a.)

Rabbi Hanina bar Papa read the spies to say in Numbers 13:31 not “they are stronger than we” but “they are stronger than He,” questioning God’s power. (Babylonian Talmud Sotah 35a, Arakhin 15a.)

Joshua Saved (illustration by John Steeple Davis from the 1908 Bible and Its Story Taught by One Thousand Picture Lessons)

The Mishnah noted that the evil report of the scouts in Numbers 13:32 caused God to seal the decree against the Israelites in the wilderness in Numbers 14:22–23. The Mishnah thus deduced that one who speaks suffers more than one who acts. (Mishnah Arakhin 3:5; Babylonian Talmud Arakhin 15a.)

Rav Mesharsheya said that Numbers 13:33 proved that the spies were liars, for though they might well have known that they saw themselves as grasshoppers, they had no way of knowing how the inhabitants of the land saw them. (Babylonian Talmud Sotah 35a.)

Numbers chapter 14

A Baraita taught that when Moses ascended to receive the Torah from God, Moses found God writing “longsuffering” among the words with which Exodus 34:8 describes God. Moses asked God whether God meant longsuffering with the righteous, to which God replied that God is longsuffering even with the wicked. Moses exclaimed that God could let the wicked perish, but God cautioned Moses that Moses would come to desire God’s longsuffering for the wicked. Later, when the Israelites sinned at the incident of the spies, God reminded Moses that he had suggested that God be longsuffering only with the righteous, to which Moses recounted that God had promised to be longsuffering even with the wicked. And that is why Moses in Numbers 14:17–18 cited to God that God is “slow to anger.” (Babylonian Talmud Sanhedrin 111a–b.)

The Mishnah deduced from Numbers 14:22 that the Israelites in the wilderness inflicted ten trials on God, one of which was the incident of the spies. (Mishnah Avot 5:4; see also Babylonian Talmud Arakhin 15a.) And the Mishnah deduced further from Numbers 14:22 that those who speak ill suffer more than those who commit physical acts, and thus that God sealed the judgment against the Israelites in the wilderness only because of their evil words at the incident of the spies. (Mishnah Arakhin 3:5; Babylonian Talmud Arakhin 15a.)

Because with regard to the ten spies in Numbers 14:27, God asked, “How long shall I bear with this evil congregation?” the Mishnah deduced that a “congregation” consists of no fewer than ten people. (Mishnah Sanhedrin 1:6; Babylonian Talmud Sanhedrin 2a.) Expounding on the same word “congregation,” Rabbi Halafta of Kefar Hanania deduced from the words “God stands in the congregation of God” in Psalms 82:1 that the Shekhinah abides among ten who sit together and study Torah. (Mishnah Avot 3:6.)

Noting that in the incident of the spies, God did not punish those below the age of 20 (see Numbers 14:29), whom Deuteronomy 1:39 described as “children that . . . have no knowledge of good or evil,” Rabbi Samuel bar Nahmani taught in Rabbi Jonathan’s name that God does not punish for the actions people take in their first 20 years. (Babylonian Talmud Shabbat 89b.)

Rav Hamnuna taught that God’s decree that the generation of the spies would die in the wilderness did not apply to the Levites, for Numbers 14:29 says, “your carcasses shall fall in this wilderness, and all that were numbered of you, according to your whole number, from 20 years old and upward,” and this implies that those who were numbered from 20 years old and upward came under the decree, while the tribe of Levi — which Numbers 4:3, 23, 30, 35, 39, 43, and 47 say was numbered from 30 years old and upward — was excluded from the decree. (Babylonian Talmud Bava Batra 121b.)

A Baraita taught that because of God’s displeasure with the Israelites, the north wind did not blow on them in any of the 40 years during which they wandered in the wilderness. The Tosafot attributed God’s displeasure to the incident of the spies, although Rashi attributed it to the Golden Calf. (Babylonian Talmud Yevamot 72a.)

Rabbi Akiba interpreted Numbers 14:35 to teach that the generation of the wilderness have no share in the world to come and will not stand at the last judgment. Rabbi Eliezer said that it was concerning them that Psalm 50:5 said, “Gather my saints together to me; those who have made a covenant with me by sacrifice.” (Babylonian Talmud Sanhedrin 110b.)

The Mishnah deduced from Numbers 14:37 that the spies have no portion in the world to come, as the words “those men . . . died” in Numbers 14:37 indicated that they died in this world, and the words “by the plague” indicated that they died in the world to come. (Mishnah Sanhedrin 10:3; Babylonian Talmud Sanhedrin 108a.)

Rabbah in the name of Resh Lakish deduced from Numbers 14:37 that the spies who brought an evil report against the land died by the plague, and died because of the evil report that they had brought. (Babylonian Talmud Arakhin 15a.)

Numbers chapter 15

The Mishnah exempted the meal-offering that accompanied the drink-offering in Numbers 15:4–5 from the penalty associated with eating piggul, offerings invalidated for improper intent. (Mishnah Zevachim 4:3; Babylonian Talmud Zevachim 43a.) And the Mishnah ruled that these meal-offerings required oil but not frankincense. (Mishnah Menachot 5:3; Babylonian Talmud Menachot 59a.)

the beginning of the Shema prayer in the Siddur

tzitzit on the corner of a tallit

Tractate Challah in the Mishnah, Tosefta, and Jerusalem Talmud interpreted the laws of separating a portion of bread for the priests in Numbers 15:17–21. (Mishnah Challah 1:1–4:11; Tosefta Challah 1:1–2:12; Jerusalem Talmud Challah 1a–49b.)

The Mishnah instructed that there is a section break in the Shema between reciting Deuteronomy 11:13–21 and reciting Numbers 15:37–41 during which one may give and return greetings out of respect. And similarly, there is a section break between reciting Numbers 15:37–41 and reciting emet veyatziv. But Rabbi Judah said that one may not interrupt between reciting Numbers 15:37–41 and reciting emet veyatziv. The Mishnah taught that the reciting of Deuteronomy 11:13–21 precedes the reciting of Numbers 15:37–41 in the Shema because the obligation of Deuteronomy 11:13–21 applies day and night, while the obligation of Numbers 15:37–41 to wear tzizit applies only during the day. (Mishnah Berakhot 2:2; Babylonian Talmud Berakhot 13a.)

The School of Rabbi Ishmael taught that whenever Scripture uses the word “command (tzav)” (as Numbers 15:23 does), it denotes exhortation to obedience immediately and for all time. A Baraita deduced exhortation to immediate obedience from the use of the word “command” in Deuteronomy 3:28, which says, “charge Joshua, and encourage him, and strengthen him.” And the Baraita deduced exhortation to obedience for all time from the use of the word “command” in Numbers 15:23, which says, “even all that the Lord has commanded you by the hand of Moses, from the day that the Lord gave the commandment, and onward throughout your generations.” (Babylonian Talmud Kiddushin 29a.)

Rav Hisda taught that one walking in a dirty alleyway should not recite the Shema, and one reciting the Shema who comes upon a dirty alleyway should stop reciting. Of one who would not stop reciting, Rav Adda bar Ahavah quoted Numbers 15:31 to say: “he has despised the word of the Lord.” And of one who does stop reciting, Rabbi Abbahu taught that Deuteronomy 32:47 says: “through this word you shall prolong your days.” (Babylonian Talmud Berakhot 24b.)

Moses Maimonide Commandments

According to Maimonides and Sefer ha-Chinuch, there are 2 positive and 1 negative commandments in the parshah.

(Maimonides. Mishneh Torah, Positive Commandments 14, 133, Negative Commandment 47. Cairo, Egypt, 1170–1180. Reprinted in Maimonides. The Commandments: Sefer Ha-Mitzvoth of Maimonides. Translated by Charles B. Chavel, 1:21–22, 140–41; 2:46–47. London: Soncino Press, 1967. ISBN 0-900689-71-4. Sefer HaHinnuch: The Book of [Mitzvah] Education. Translated by Charles Wengrov, 4:94–119. Jerusalem: Feldheim Pub., 1988. ISBN 0-87306-457-7.)

Haftarah

The Flight of the Spies (painting by James Tissot)

The haftarah for the parshah is Joshua 2:1–24.

Summary

Joshua secretly dispatched two spies from Shittim, instructing them to view the land and Jericho, and they went to the house of a harlot named Rahab. (Joshua 2:1.) That night, the king of Jericho received word that Israelite men had come to search out the land, and the king sent a demand to Rahab to deliver the men who had come to her house. (Joshua 2:2–3.) But Rahab hid the men among stalks of flax on her roof, saying that when it was dark the men had left, and she did not know where they went. (Joshua 2:4–6.) The king’s men left the city in pursuit of the spies on the road to the Jordan River, and the people of the city shut the city gate after them. (Joshua 2:7.)

Escape from Rahab’s House (woodcut by Julius Schnorr von Carolsfeld from the 1860 Bible in Pictures)

Rahab promptly went up to the spies on the roof and told them that she knew that God had given the Israelites the land, and that the people lived in terror of the Israelites, having heard how God dried up the Red Sea before them and how the Israelites had destroyed the forces of Sihon and Og. (Joshua 2:8–11.) So Rahab asked the spies to swear by God, since she had dealt kindly with them, that they would also deal kindly with her father’s house and give her a token to save her family from the coming invasion. (Joshua 2:12–13.) The spies told her that if she would not tell of their doings, then when God gave the Israelites the land, they would deal kindly with her. (Joshua 2:14.) She let them down by a cord through her window, as her house was on the city wall. (Joshua 2:15.) She told them to hide in the mountain for three days. (Joshua 2:16.) They told her that when the Israelites came to the land, she was to bind in her window the scarlet rope by which she let the spies down and gather her family into her house for safety, as all who ventured out of the doors of her house would die. (Joshua 2:17–19.) She agreed, sent them on their way, and bound the scarlet line in her window. (Joshua 2:21.)

The spies hid in the mountain for three days, and the pursuers did not find them. (Joshua 2:22.) The spies returned to the Israelite camp and told Joshua all that had happened, saying that surely God had delivered the land into their hands and the inhabitants would melt away before them. (Joshua 2:23–24.) Connection to the Parshah

Both the parshah and the haftarah deal with spies sent to scout out the land of Israel, the parshah in connection with the ten scouts sent to reconnoiter the whole land (Numbers 13), and the haftrah in connection with the two spies sent to reconnoiter Jericho. (Joshua 2) Joshua participated in both ventures, as a scout in the parshah (Numbers 13:8, 16), and as the leader who sent the spies in the haftarah. (Joshua 2:1.) In the parshah, God complained about how the Israelites did not believe the “signs” (’otot) that God had sent (Numbers 14:11), and in the haftarah, Rahab asked the spies for a true “sign” (’ot) so that she might believe them. (Joshua 2:12)

Whereas in the parshah, the spies were well-known men (Numbers 13:2–3), in the haftarah, Joshua dispatched the spies secretly. (Joshua 2:1) Whereas in the parshah, Moses sent a large number of 12 spies (Numbers 13:2–16), in the haftarah, Joshua sent just 2 spies. (Joshua 2:1) Whereas in the parshah, many of the spies cowered before the Canaanites (Numbers 13:31–33), in the haftarah, the spies reported that the Canaanites would melt before the Israelites. (Joshua 2:24) Whereas in the parshah, the spies reported their findings publicly (Numbers 13:26), in the haftarah, the spies reported directly to Joshua. (Joshua 2:23–24)

In the liturgy

The rebellious generation and their Wilderness death foretold in Numbers 14:35 are reflected in Psalm 95:10–11, which is in turn the first of the six Psalms recited at the beginning of the Kabbalat Shabbat prayer service. (Reuven Hammer. Or Hadash: A Commentary on Siddur Sim Shalom for Shabbat and Festivals, 15. New York: The Rabbinical Assembly, 2003. ISBN 0-916219-20-8.)

Numbers 15:37–41 is the third of three blocks of verses in the Shema, a central prayer in Jewish prayer services. Jews combine Deuteronomy 6:4–9, Deuteronomy 11:13–21, and Numbers 15:37–41 to form the core of K’riat Shema, recited in the evening (Ma’ariv) and morning (Shacharit) prayer services. (Siddur Sim Shalom for Shabbat and Festivals, 30–31, 112–13, 282–83. New York: The Rabbinical Assembly, 2007. ISBN 0-916219-13-5.)

[edit] The Weekly Maqam

In the Weekly Maqam, Sephardi Jews each week base the songs of the services on the content of that week’s parshah. For parshah Shlach, Sephardi Jews apply Maqam Hijaz, the maqam that expresses mourning and sadness. This maqam is appropriate in this parshah because it is the parshah that contains the episode of the spies and the punishment on Israel.

[edit] Further reading

The parshah has parallels or is discussed in these sources:

[edit] Biblical

  • Jeremiah 31:28–29 (31:29–30 in NJPS) (not punishing children for fathers’ sin).
  • Ezekiel 18:1–4 (not punishing children for fathers’ sin); 20:5 (God lifted up God’s hand).
  • Nehemiah 9:12 (pillar of fire); 9:15 (God lifted up God’s hand); 9:19 (pillar of fire).
  • Psalms 19:13 (God clears from hidden faults); 22:9 (God’s delight); 25:13 (his seed shall inherit the land); 37:11 (shall inherit the land); 44:2–4 (not by their own sword did they get the land); 72:19 (earth filled with God’s glory); 78:12, 22 (Zoan; they didn’t believe); 95:9–11 (that generation should not enter); 103:8 (God full of compassion, gracious, slow to anger, plenteous in mercy); 106:24–27, 39 (spurning the desirable land; they went astray); 107:40 (God causes princes to wander in the waste); 118:8–12 (with God’s help, victory over the nations); 145:8 (God gracious, full of compassion; slow to anger, of great mercy); 147:10–11 (God’s delight).

Philo

[edit] Early nonrabbinic

Josephus

[edit] Classical rabbinic

  • Mishnah: Berakhot 2:2; Challah 1:1–4:11; Sanhedrin 1:6, 10:3; Eduyot 1:2; Avot 3:6; 5:4; Horayot 1:4; 2:6; Zevachim 4:3; 12:5; Menachot 3:5; 4:1; 5:3; 9:1; Arakhin 3:5; Keritot 1:1–2; Tamid 5:1. Land of Israel, circa 200 C.E. Reprinted in, e.g., The Mishnah: A New Translation. Translated by Jacob Neusner, 5, 147–58, 585, 605, 640, 679, 685, 691, 694, 705, 726, 739–40, 742, 751, 813, 836–37, 869. New Haven: Yale University Press, 1988. ISBN 0-300-05022-4.
  • Tosefta: Challah 1:1–2:12; Sotah 4:13–14; 7:18; 9:2; Sanhedrin 13:9–10; Eduyot 1:1; Horayot 1:4; Bekhorot 3:12; Arakhin 2:11. Land of Israel, circa 300 C.E. Reprinted in, e.g., The Tosefta: Translated from the Hebrew, with a New Introduction. Translated by Jacob Neusner, 1:331–40, 848–49, 865, 873; 2:1190–91, 1245, 1296, 1479, 1500. Peabody, Mass.: Hendrickson Pub., 2002. ISBN 1-56563-642-2.
  • Sifre to Numbers 107:1–115:5. Land of Israel, circa 250–350 C.E. Reprinted in, e.g., Sifré to Numbers: An American Translation and Explanation. Translated by Jacob Neusner, 2:133–84. Atlanta: Scholars Press, 1986. ISBN 1-55540-010-8.
  • Sifra 34:4. Land of Israel, 4th Century C.E. Reprinted in, e.g., Sifra: An Analytical Translation. Translated by Jacob Neusner, 1:214. Atlanta: Scholars Press, 1988. ISBN 1-55540-205-4.
  • Jerusalem Talmud: Berakhot 10a; 12b–13a; 20b, 24b, 75b; Peah 8a; Maaser Sheni 57b; Challah 1a–49b; Orlah 5b, 41b. Land of Israel, circa 400 C.E. Reprinted in, e.g., Talmud Yerushalmi. Edited by Chaim Malinowitz, Yisroel Simcha Schorr, and Mordechai Marcus, vols. 1–3, 10–12. Brooklyn: Mesorah Pubs., 2005–2009.
  • Mekhilta of Rabbi Ishmael Pisha 1, 5; Beshallah 1–2; Vayassa 3; Amalek 1–3; Bahodesh 9. Land of Israel, late 4th Century. Reprinted in, e.g., Mekhilta According to Rabbi Ishmael. Translated by Jacob Neusner, 1:6, 30, 126, 131, 137, 247; 2:6, 16, 22, 92. Atlanta: Scholars Press, 1988. ISBN 1-55540-237-2. And Mekhilta de-Rabbi Ishmael. Translated by Jacob Z. Lauterbach, 1:2–3, 26, 117–18, 124, 129, 237; 2:255, 266–67, 273, 341. Philadelphia: Jewish Publication Society, 1933, reissued 2004. ISBN 0-8276-0678-8.
  • Mekhilta of Rabbi Simeon 12:3; 20:1, 5; 37:1; 44:1; 45:1; 54:2. Land of Israel, 5th Century. Reprinted in, e.g., Mekhilta de-Rabbi Shimon bar Yohai. Translated by W. David Nelson, 40, 81, 85, 160, 184, 193, 248. Philadelphia: Jewish Publication Society, 2006. ISBN 0-8276-0799-7.

Talmud

Ibn Gabirol

[edit] Medieval

  • Avot of Rabbi Natan, 9:2; 20:6; 34:1; 36:4, 7. Circa 700–900 C.E. Reprinted in, e.g., The Fathers According to Rabbi Nathan. Translated by Judah Goldin, 54, 96–97, 136, 149, 152. New Haven: Yale Univ. Press, 1955. ISBN 0-300-00497-4. The Fathers According to Rabbi Nathan: An Analytical Translation and Explanation. Translated by Jacob Neusner, 71, 136, 202, 217, 219. Atlanta: Scholars Press, 1986. ISBN 1-55540-073-6.
  • Solomon ibn Gabirol. A Crown for the King, 27:334–35. Spain, 11th Century. Translated by David R. Slavitt, 44–45. New York: Oxford University Press, 1998. ISBN 0-19-511962-2.
  • Rashi. Commentary. Numbers 13–15. Troyes, France, late 11th Century. Reprinted in, e.g., Rashi. The Torah: With Rashi’s Commentary Translated, Annotated, and Elucidated. Translated and annotated by Yisrael Isser Zvi Herczeg, 4:147–88. Brooklyn: Mesorah Publications, 1997. ISBN 0-89906-029-3.

Rashi

  • Judah Halevi. Kuzari. 2:50; 3:11, 38. Toledo, Spain, 1130–1140. Reprinted in, e.g., Jehuda Halevi. Kuzari: An Argument for the Faith of Israel. Intro. by Henry Slonimsky, 115, 147, 169. New York: Schocken, 1964. ISBN 0-8052-0075-4.
  • Numbers Rabbah 1:11; 2:19; 3:7; 4:14, 20; 7:4; 8:6; 9:18; 10:2; 13:15–16; 14:1, 3–4; 15:24; 16:1–17:6; 18:3, 6, 21; 19:20–21; 20:23; 21:10. 12th Century. Reprinted in, e.g., Midrash Rabbah: Numbers. Translated by Judah J. Slotki, 5:18, 57, 79, 112, 130, 183, 229, 275, 339, 344; 6:534, 564, 566, 573, 584, 670, 673–707, 709, 715, 735, 738, 769–70, 820, 836. London: Soncino Press, 1939. ISBN 0-900689-38-2.
  • Benjamin of Tudela. The Itinerary of Benjamin of Tudela. Spain, 1173. Reprinted in The Itinerary of Benjamin of Tudela: Travels in the Middle Ages. Introductions by Michael A. Singer, Marcus Nathan Adler, A. Asher, 91. Malibu, Calif.: Joseph Simon, 1983. ISBN 0-934710-07-4. (giants).

Hobbes

[edit] Modern

Hirsch

  • Samson Raphael Hirsch. Horeb: A Philosophy of Jewish Laws and Observances. Translated by Isidore Grunfeld, 9–12, 180–86, 196–203. London: Soncino Press, 1962. Reprinted 2002 ISBN 0-900689-40-4. Originally published as Horeb, Versuche über Jissroel’s Pflichten in der Zerstreuung. Germany, 1837.
  • Thomas Mann. Joseph and His Brothers. Translated by John E. Woods, 577. New York: Alfred A. Knopf, 2005. ISBN 1-4000-4001-9. Originally published as Joseph und seine Brüder. Stockholm: Bermann-Fischer Verlag, 1943.
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El camino de los espías y Horma

Hormah = Zephath Judges 1:17 Horma = Sefat Jueces 1:17

“Then Judah went with Simeon his brother, and they struck the Canaanites living in Zephath, and utterly destroyed it. So the name of the city was called Hormah.” “Entonces Judá se fue con su hermano Simeón, y golpearon a los cananeos que viven en Sefat, y completamente destruido. Así que el nombre de la ciudad, Horma.” Judges 1:17 Jueces 1:17

The location of Hormah: La ubicación de Horma:

  1. Zepeta : “After a further journey of two hours and a half in a south-westerly direction, he found some ruins, which the Arabs called Zepâta. (Robinson also visited this spot, but could not discover the name of the ruins.) Rowlands could not for a moment doubt that this was the site of the ancient Zephath (or Hormah, vid. Josh. 15:30 and Judg. 1:17). ( History of the old covenant : Johann Heinrich Kurtz,1872 AD, Vol 3, Geological survey, p217-254) Zepeta: “Después de un viaje de dos horas y media en dirección suroeste, se encontró con algunas ruinas, que los árabes llamaron Zepâta. (Robinson también visitó este lugar, pero no pudo descubrir el nombre de las ruinas.) Rowlands podía ni por un momento la duda que este fue el sitio de la antigua Sefat (o Horma, vid. Josh. 15:30 y Jue. 1:17). (Historia de la Antigua Alianza: Johann Heinrich Kurtz, 1872 AD, Vol 3 , estudio geológico, P217-254)
  2. Tel Masos : Hormah/Zephath figures as a flourishing town at the time of the conquest (Numbers 21:1–3; Judges 1:17), yet excavations at the site thought to be Hormah/Zephath (Tel Masos) have revealed a fortification from the Middle Bronze II period (c. 1900–1550 BC) and an Iron Age (12th century BC) settlement, but no intervening occupation. Masos Tel: Horma / Cifras Sefat como una ciudad floreciente en la época de la conquista (Números 21:1-3; Jueces 1:17), pero las excavaciones en el sitio cree que Horma / Sefat (Tel Masos) han revelado una fortificación de la época del Bronce Medio II (c. 1900-1550 aC) y la Edad de Hierro (siglo 12 aC) la liquidación, pero no la ocupación de intervención. (Redating the Exodus, Bimson, Livingston, BAR 13:05, Sep/Oct 1987) This of course fits well with an exodus dated at 1400 BC at which time Hormah was destroyed and not occupied for several hundreds of Years. (Redating el Éxodo, Bimson, Livingston, BAR 13:05, septiembre / octubre 1987) Por supuesto, esto encaja bien con un éxodo de fecha en el 1400 aC momento en el que Horma fue destruido y no ocupado por varios cientos de años. Problem is, Hormah cannot be located at Tel Masos, because it is no where near the transjordan Edomite territory. El problema es que, Horma no se puede encontrar en Tel Masos, porque no es donde cerca del territorio edomita Transjordania.

Tamar Tamar

“This land will become your inheritance … On the east side the boundary will run between Hauran and Damascus, along the Jordan between Gilead and the land of Israel, to the eastern sea and as far as Tamar” ( Ezekiel 47:13 , 19 ). “Esta tierra será nuestra herencia … En el lado este de la frontera se ejecutará entre Haurán y Damasco, junto al Jordán, entre Galaad y la tierra de Israel, el mar oriental, y en lo que Tamar” (Ezequiel 47:13, 19). Biblical Tamar, 30 miles south of the Dead Sea, was one of the main cities on the spice trade. Bíblico Tamar, 30 millas al sur del Mar Muerto, fue una de las principales ciudades en el comercio de especias. More than 25,000 objects ranging from the First Temple period to the early Arab period have been uncovered here, including a pit with Edomite cultic figures, Iron Age walls, gates and an altar, and a Roman fortress. Más de 25.000 objetos que van desde la época del Primer Templo que el período árabe se han descubierto aquí, incluyendo un pozo con edomita figuras de culto, Edad de Hierro paredes, puertas y un altar, y un fuerte romano. Dig directors Tali Erickson of the Israel Antiquities Authority, Mark Shipp of Austin College and Craig Bowman of Rochester College will focus on the Iron Age walls this season. Directores Dig Tali Erickson de la Autoridad de Antigüedades de Israel, Mark Shipp de Austin College y Craig Bowman de la Universidad de Rochester se centrará en las paredes de la Edad de Hierro en esta temporada. Tamar is one of the few sites where volunteers can dig for a single day. Tamar es uno de los pocos sitios donde los voluntarios pueden excavar en busca de un solo día.

(The New American Commentary Num 21:1–3) The references to Arad, Hormah, and the Way of the Atharim have provided biblical historians, geographers, and archaeologists considerable difficulties. (The New American Commentary Num. 21:1-3) Las referencias a Arad, Horma, y el Camino de la Atharim han proporcionado a los historiadores bíblicos, geógrafos, arqueólogos y dificultades considerables. If the reference to Arad means the city of Arad, as identified with Tel Arad in the eastern Negev, then the problem is quite perplexing. Si la referencia a Arad: la ciudad de Arad, identificado con Tel Arad, en el Neguev Oriental, entonces el problema es bastante desconcertante. Tel Arad was a substantial urban center during the Early Bronze Age, destroyed ca. Tel Arad fue un importante centro urbano durante la Edad del Bronce, destruyó ca. 2650 bc, but then remained unoccupied until the early Israelite monarchy.1 Since no remains exist that might be identified with this Arad in the latter part of the Late Bronze Age (or early Iron I), many modern commentators have taken the reference to a King of Arad as a later gloss in the text based on Josh 12:14.2 Alternative suggestions have been made to solve this dilemma. 2650 aC, pero luego permaneció desocupado hasta principios de la monarquía israelita. 1 Puesto que no existen restos que podrían ser identificados con este Arad en la última parte de la Edad del Bronce (o principios de Hierro I), muchos comentaristas modernos han adoptado la referencia a un rey de Arad como un brillo más adelante en el texto sobre la base de Josh 12:14 2. propuestas alternativas se han hecho para resolver este dilema. First, the reference to the King of Arad may be a regional designation, like the aforementioned “King of Edom” in Num 20:14, who may have ruled from the city of Hormah (v. 3) or even in the vicinity of Yeroham.3 Hormah has been identified by some with Tel Malhata (Tel el-Milh),4 a city of the Middle Bronze and Iron Ages about eight miles southwest of Tel Arad.5 Others simply place the city of Arad at the site of Tel Malhata at this point in history, in keeping with the occasional transference of a city name to another location, and then locate Hormah at Tel Masos (Kh. el-Meshash), three miles to the west of Tel Malhata.6 The occupational history of Tel Masos is similar to that of Tel Malhata.7 One must note that Hormah, meaning “destruction,” is a name given to the site after the defeat of the Canaanites in this part of the Negev. En primer lugar, la referencia al rey de Arad puede ser una designación regional, como la mencionada “rey de Edom” en Num 20:14, que puede haber gobernado desde la ciudad de Horma (v. 3), o incluso en las cercanías de Yeroham 3. Horma ha sido identificada por algunos con Malhata Tel. (Tel el-Milh) 4, una ciudad de la Edad de Bronce Medio y el hierro a unas ocho millas al suroeste de Tel Arad. 5 Otros, simplemente coloca la ciudad de Arad en el sitio de Tel Malhata en este momento en la historia, de acuerdo con la transferencia ocasional de nombre de una ciudad a otra ubicación, a continuación, busque Horma en Tel Masos (el Kh.-Meshash), a tres millas al oeste de Tel Malhata. 6 La historia ocupacional de Tel Masos es similar a la de Tel Malhata. 7 Hay que señalar que Horma, que significa “destrucción”, es un nombre dado al sitio después de la derrota de los cananeos en esta parte del Néguev . Multiple cities (˓ārźhem, “their cities”) are said to have been completely or utterly destroyed by the Israelite armies, and the use of the toponym Hormah in 21:3 may designate a single key city of this campaign or th e region of the defeated towns.8 Varias ciudades (˓ ārźhem “, sus ciudades”) se dice que han sido completamente o completamente destruidas por el ejército israelita, y el uso del topónimo Horma en 21:3 puede designar a una ciudad única clave de esta campaña o de la región e ª los pueblos derrotados. 8

The “Way of the Atharim” (derek hā˒ătārīm) was described by Y. Aharoni as “leading from Kadesh-barnea to Arad,” along which the fortresses of Bir Hafir, Oboda, and Aroer were built during the Israelite monarchy.9 The meaning and location of hā˒ătārīm apparently were lost early in history, and the later Syriac and Targums took this as the “Way of the Spies” from tārīm (“those who scouted, explored”). El “Camino de la Atharim” (Derek hā ˒ Atarim) fue descrito por Y. Aharoni como “líder de Cades-barnea a Arad”, que a lo largo de las fortalezas de Bir Hafir, Oboda y Aroer fueron construidos durante la monarquía israelita. 9 El significado y el lugar de ha ˒ Atarim al parecer se perdieron a principios de la historia, y el sirio posterior y tárgumes tomó esto como “Camino de los espías” en Tarim ( “los que exploró, investigó″). This gave rise to the tradition that the Israelites under Moses tried to enter the land through the same route as the previous generation. Esto dio origen a la tradición de que los israelitas bajo Moisés intentó entrar en la tierra a través de la misma ruta que la generación anterior. But this identification is untenable on linguistic, historical, and literary grounds. Motivos Pero esta identificación es insostenible en lingüística, histórica y literaria. An expansion of the term tārīm to (hā)˒ătārīm would have been highly improbable.10 Second, the naming of a trade route after a portion of the pathway taken by the scouts seems unlikely. Una ampliación de plazo para el Tarim (ha) ˒ Atarim habría sido muy improbable. 10 En segundo lugar, el nombramiento de una ruta comercial después de una porción de la ruta tomada por los scouts, parece poco probable. If such a toponymic designation had occurred at such a dark moment in the wilderness journey of Israel, it most likely would have been recounted in history in the manner of such sites as Meribah, Kibroth Hataavah, Taberah, and here Horah. Si tal designación toponímica se había producido en un momento tan oscuro en el viaje por el desierto de Israel, lo más probable es que se han relatado en la historia en la forma de sitios como la rencilla, Kibrot Hataavah, Tabera, y aquí Horah. Third, the evidence is lacking for the tradition that Moses and the Israelites were attempting to enter the land from the Negev along the pathway in which they were thwarted nearly forty years before, or even that Moses was trying to enter the land from the South against the expressed will and judgment of the Lord (20:12), both on literal and literary readings of the text. En tercer lugar, la evidencia es que carecen de la tradición que Moisés y los israelitas estaban tratando de entrar en la tierra del Néguev a lo largo de la vía en la que se vieron frustrados durante casi cuarenta años antes, o incluso que Moisés estaba tratando de entrar en la tierra del Sur contra la la voluntad expresada y el juicio del Señor (20:12), tanto en las lecturas literales y literarias del texto. There is no hint in the text of Moses even attempting to circumvent Yahweh’s directive against him leading the Israelites into the Promised Land, though no doubt he would have desired to do so. No hay ninguna indicación en el texto de Moisés, incluso el intento de eludir la Directiva de Yahvé en su contra a los israelitas a la Tierra Prometida, aunque sin duda habría deseado hacerlo. Otherwise, after the Lord gave them a resounding victory at Hormah, it would have seemed quite natural to proceed northward into the upper reaches of the Negev (even to Arad itself) and into the central hill country. De lo contrario, después que el Señor les dio una rotunda victoria en Horma, le habría parecido muy natural para continuar hacia el norte en la parte alta del Neguev (incluso a Arad en sí) y en la región montañosa central. Instead, in the literary movement through the chapter, the victory over the Canaanites of Arad provided the new generation a foretaste of great things to come when they would enter the Promised Land under the power of God and the leadership of Joshua. En cambio, en el movimiento literario a través del capítulo, la victoria sobre los cananeos de Arad, siempre que la nueva generación de un anticipo de las grandes cosas por venir cuando ellos entrarían en la Tierra Prometida bajo el poder de Dios y la dirección de Josué. The key statement in this passage is that the Israelites, when faced with the adversity of an ambush by the Canaanites, consulted the Lord and vowed to put their enemies under the destructive condemnation of holy war.11 La afirmación clave de este pasaje es que los israelitas, cuando se enfrentan a la adversidad de una emboscada tendida por los cananeos, consultó al Señor y se comprometió a poner a sus enemigos bajo la condenación destructivo de la guerra santa. 11

Budd has offered a better suggestion that the Way of the Atharim may be a reference to the road leading to Tamar, or Ein Tamar, located about ten miles south of the Dead Sea.12 Such a desert road from Kadesh would have followed a line east northeast across the southern Negev to the basin of the Nahal Avedat and the Nahal Zin, south of the Machtesh Gadol. Budd ha ofrecido una propuesta mejor que la Vía de la Atharim puede ser una referencia a la carretera que conduce a Tamar, o de Ein Tamar, situada a unos diez kilómetros al sur del Mar Muerto 12. Esta carretera del desierto de Cades se han seguido una la línea al este noreste a través del Néguev sur de la cuenca del Avedat Nahal Zin y el Nahal, al sur de la Gadol Machtesh. Modern Israeli mapping has labeled a mountain along this route as Hor Hahar (Mount Hor, Num 20:22; 21:4) about eighteen miles southwest of Ein Tamar. Moderna cartografía israelí ha calificado de una montaña a lo largo de esta ruta como Hor Hahar (el monte Hor, Num 20:22; 21:4) acerca de dieciocho millas al suroeste de Ein Tamar. Along this route the Canaanites of the Arad (and Arad Yerocham) region may have perceived that the Israelites were encroaching upon their territory and hence came down to attack them, perhaps also ascertaining that since they had defeated them a generation before (14:35), they would again seek to demonstrate their territorial control and sovereignty. A lo largo de esta ruta los cananeos de la Arad (Arad y Yerocham) región pueden haber percibido que los israelitas estaban invadiendo su territorio y por lo tanto, bajó a atacarlos, tal vez también asegurarse de que el puesto que había derrotado en la generación anterior (14:35) , que se volverá a tratar de demostrar su control territorial y la soberanía. According to Num 21:4 the Israelites journeyed from Mount Hor, via the Way of the Red Sea (derek yam-sûp), which Aharoni ascertained was the trade route extending from Elath on the eastern finger of the Red Sea in the Gulf of Aqaba northward through the Arabah to the Dead Sea. Según Num. 21:4 a los israelitas partieron del monte Hor, a través de la Vía del Mar Rojo (ñame Derek-sup), que Aharoni comprobado fue la ruta comercial que se extiende desde Elat en el dedo oriental del Mar Rojo en el Golfo de Aqaba hacia el norte a través de la Arabá hasta el Mar Muerto. Hence the desert route would have them approaching the northern end of the Arabah from the west southwest, and then crossing the Arabah between Tamar and Zalmonah.13 De ahí la ruta del desierto habría que acercarse a la punta norte de la Arabá desde el sudoeste al oeste, y luego de cruzar el Arabá entre Tamar y Salmona. 13

Cole, RD (2001, c2000). Cole, RD (2001, c2000). Vol. Vol. 3B: Numbers. 3B: Números. The New American Commentary (344). El comentario del New American (344). Nashville: Broadman & Holman Publishers. Nashville: Broadman & Holman Publishers.

“Then the Amalekites and the Canaanites who lived in that hill country came down, and struck them and beat them down as far as Hormah .” “Entonces, los amalecitas y los cananeos que habitaban en aquella región montañosa se vinieron abajo, y les golpeó y les pegaban abajo hasta Horma.” Numbers 14:45 Números 14:45

“The Lord heard the voice of Israel and delivered up the Canaanites; then they utterly destroyed them and their cities. Thus the name of the place was called Hormah .” “El Señor escuchó la voz de Israel y entregó a los cananeos, y luego destruyeron ellos y sus ciudades. Así pues, el nombre del lugar, Horma.” Numbers 21:3 Números 21:3

“The Amorites who lived in that hill country came out against you and chased you as bees do, and crushed you from Seir to Hormah .” “El amorreos que vivían en aquella región montañosa salieron en su contra y os persiguieron como abejas hacer, y aplastado de Seir, hasta Horma.” Deuteronomy 1:44 Deuteronomio 1:44

“the king of Hormah , one; the king of Arad, one;” Joshua 12:14 “el rey de Horma, uno; el rey de Arad, uno;” Josué 12:14

“Now the cities at the extremity of the tribe of the sons of Judah toward the border of Edom in the south were Kabzeel and Eder and Jagur, and Kinah and Dimonah and Adadah, and Kedesh and Hazor and Ithnan, Ziph and Telem and Bealoth, and Hazor-hadattah and Kerioth-hezron (that is, Hazor), Amam and Shema and Moladah, and Hazar-gaddah and Heshmon and Beth-pelet, and Hazar-shual and Beersheba and Biziothiah, Baalah and Iim and Ezem, and Eltolad and Chesil and Hormah , and Ziklag and Madmannah and Sansannah, and Lebaoth and Shilhim and Ain and Rimmon; in all, twenty-nine cities with their villages.” “Ahora las ciudades en el extremo de la tribu de los hijos de Judá hacia la frontera de Edom, en el sur se Cabseel y Eder y Jagur y Kinah y Dimona y Adada, y Cedes, y Hazor y Ithnan, Zif, y Telem y Bealot, y Hazor-hadattah y Kerioth-Hezrón (es decir, Hazor), Amam y Sema y Molada, Hazar-gaddah y Heshmon y Beth-pelet, y Hazar-sual y Beersheba y Biziothiah, Baala y IIM y Ezem y Eltolad y Chesil y Horma, y Siclag y Madmana y Sansana, Lebaot y Shilhim y Ain y Rimón, en total, veintinueve ciudades con sus pueblos “. Joshua 15:21-32 Josué 15:21-32

“and Eltolad and Bethul and Hormah ,” Joshua 19:4 “y Eltolad y Bethul y Horma,” Josué 19:4

“Then Judah went with Simeon his brother, and they struck the Canaanites living in Zephath, and utterly destroyed it. So the name of the city was called Hormah .” “Entonces Judá se fue con su hermano Simeón, y golpearon a los cananeos que viven en Sefat, y completamente destruido. Así que el nombre de la ciudad, Horma.” Judges 1:17 Jueces 1:17

“and to those who were in Hormah , and to those who were in Bor-ashan, and to those who were in Athach,” 1 Samuel 30:30 “y para los que estaban en Horma, y para los que estaban en Bor-Ashan, y para los que estaban en Athach,” 1 Samuel 30:30

“Bethuel, Hormah , Ziklag,” 1 Chronicles 4:30 “Betuel, Horma, Siclag,” 1 Crónicas 4:30

” When the Canaanite, the king of Arad, who lived in the Negev, heard that Israel was coming by the way of Atharim, then he fought against Israel and took some of them captive. So Israel made a vow to the Lord and said, “If You will indeed deliver this people into my hand, then I will utterly destroy their cities.” The Lord heard the voice of Israel and delivered up the Canaanites; then they utterly destroyed them and their cities. Thus the name of the place was called Hormah. Then they set out from Mount Hor by the way of the Red Sea, to go around the land of Edom; and the people became impatient because of the journey.” “Cuando el cananeo, el rey de Arad, que habitaba en el Neguev, oyó que Israel iba por el camino de Atharim, peleó contra Israel y tomó algunos de los cautivos. Entonces Israel hizo voto al Señor y le dijo: “Si de verdad entregará este pueblo en mi mano, yo destruiré sus ciudades.” El Señor escuchó la voz de Israel y entregó a los cananeos, y luego destruyeron ellos y sus ciudades. Así pues, el nombre del lugar fue Horma. Entonces salieron del monte Hor, camino del Mar Rojo, para rodear la tierra de Edom, y la gente se impaciente porque el viaje. “ Numbers 21:1-4 Números 21:1-4

“”Now the Amalekites and the Canaanites live in the valleys; turn tomorrow and set out to the wilderness by the way of the Red Sea. “” Ahora los amalecitas y los cananeos viven en los valles, a su vez mañana y se puso a la selva por el camino del Mar Rojo. For the Amalekites and the Canaanites will be there in front of you, and you will fall by the sword, inasmuch as you have turned back from following the Lord. Para los amalecitas y los cananeos estará allí en delante de usted, y usted caerá por la espada, en la medida en que ha vuelto de en pos del Señor. And the Lord will not be with you. Y el Señor no estará con usted. Then the Amalekites and the Canaanites who lived in that hill country came down, and struck them and beat them down as far as Hormah. Entonces, los amalecitas y los cananeos que habitaban en aquella región montañosa se vinieron abajo, y les golpeó y les pegaban abajo hasta Horma. Numbers 14:25,43,45 Números 14:25,43,45

Now the cities at the extremity of the tribe of the sons of Judah toward the border of Edom in the south were Kabzeel and Eder and Jagur, and Kinah and Dimonah and Adadah, and Kedesh and Hazor and Ithnan, Ziph and Telem and Bealoth, and Hazor-hadattah and Kerioth-hezron (that is, Hazor), Amam and Shema and Moladah, and Hazar-gaddah and Heshmon and Beth-pelet, and Hazar-shual and Beersheba and Biziothiah, Baalah and Iim and Ezem, and Eltolad and Chesil and Hormah, and Ziklag and Madmannah and Sansannah, and Lebaoth and Shilhim and Ain and Rimmon; in all, twenty-nine cities with their villages. Las ciudades en el extremo de la tribu de los hijos de Judá hacia la frontera de Edom, en el sur se Cabseel y Eder y Jagur y Kinah y Dimona y Adada, y Cedes, y Hazor y Ithnan, Zif, y Telem y Bealot, y Hazor-Hezrón hadattah y Kerioth-(es decir, Hazor), Amam y Sema y Molada, Hazar-gaddah y Heshmon y Beth-pelet, y Hazar-sual y Beersheba y Biziothiah, Baala y IIM y Ezem y Eltolad y Chesil y Horma, y Siclag y Madmana y Sansana, Lebaot y Shilhim y Ain y Rimón, en total, veintinueve ciudades con sus aldeas

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1 Comentario.

  • Paco Martínez dice:

    Hola Ana:

    He leído con interés la abundante información referente a “la ruta de los espías”, aunque por mi escasa formación en el inglés, algunas de sus partes no conseguí traducirlas.

    De todas formas, hay un denominador común en todo su contenido: No reconocer como verídico lo registrado en la Biblia, sobre todo en lo referente a algunas ciudades, ubicaciones, fechas y algunas expresiones.

    Permítame al respecto pronunciarme y expresar lo que pienso.

    Algo que he llegado a reconocer es que la cronología, la arqueología y la propia historia a menudo han sido utilizadas bajo criterios personales y a menudo nos presentan la verdad distorsionada. Afortunadamente no todos los que hacen este trabajo han caído víctimas de su propia “visión” y gracias a ellos podemos formarnos un cuadro muy aceptable del pasado.

    Pondré algunos ejemplos, citando directamente de la obra que al final se indica:

    CRONOLOGÍA EGIPCIA. Los historiadores modernos se basan principalmente en las listas o anales de reyes egipcios. Entre estos se cuentan: la Piedra de Palermo (incompleta), que presenta lo que se considera como las cinco primeras dinastías de la historia egipcia; el Papiro de Turín (en muchos fragmentos), que da una lista de reyes y sus reinados desde el “Antiguo Reino” hasta el “Nuevo Reino”, y otras inscripciones en piedra, también incompletas. Estas listas y otras inscripciones independientes se han coordinado cronológicamente por medio de los escritos de Manetón, un sacerdote egipcio del siglo III a. E.C. Sus obras tratan de la historia y la religión egipcias y distribuyen los reinados de los monarcas egipcios en 30 dinastías, distribución que aún utilizan los egiptólogos modernos. Se han empleado estas fuentes, junto con cálculos astronómicos basados en textos egipcios sobre las fases lunares y la salida de la estrella Perro (Sotis), para hacer una tabla cronológica.

    PROBLEMAS DE LA CRONOLOGÍA EGIPCIA. Las dudas son múltiples. Las obras de Manetón, usadas para ordenar las listas fragmentarias y otras inscripciones, se conservan solo en los escritos de historiadores posteriores, como Josefo (siglo I E.C.), Sexto Julio Africano (siglo III E.C., quinientos años después de Manetón) y Sincelo (finales del siglo VIII o principios del IX E.C.). Como dice W. G. Waddell, las citas que hacen estos historiadores de los escritos de Manetón son incompletas y a menudo distorsionadas, por lo que “es extremadamente difícil saber con seguridad lo que es auténtico Manetón y lo que es espurio o corrupto”.

    Después de mostrar que Manetón se basó en parte en algunas tradiciones no históricas y leyendas que “presentaron a los reyes como sus héroes, sin consideración al orden cronológico”, dice: “Hay muchos errores en la obra de Manetón desde el mismo principio: no todos se deben a la desnaturalización de los hechos por parte de los escribas y refundidores. Se ha comprobado que muchas de las duraciones de los reinados son imposibles: en algunos casos los nombres y la secuencia de los reyes que da Manetón son insostenibles a la luz de las inscripciones”. (Manetho, introducción, págs. VII, XVII, XX, XXI, XXV.)

    El libro Studies in Egyptian Chronology (de T. Nicklin, Blackburn, Inglaterra, 1928, pág. 39) muestra que muchos de los períodos excesivamente largos de Manetón quizás se deban a reinados concurrentes en vez de sucesivos: “Las Dinastías de Manetón [...] no son listas de gobernantes de todo Egipto, sino listas en parte de príncipes más o menos independientes y en parte [...] de líneas de príncipes de las que posteriormente salieron gobernantes de todo Egipto”. El profesor Waddell (págs. 1-9) observa que “quizás varios reyes egipcios gobernaron al mismo tiempo; [...] de modo que no fue una sucesión de reyes que ocuparon el trono uno después del otro, sino varios reyes que reinaron al mismo tiempo en diferentes regiones, de ahí el gran número total de años”.

    Como la fecha que la cronología bíblica da para el diluvio universal es 2370 a. E.C., la historia egipcia tuvo que empezar después de ese año. Los problemas de la cronología egipcia supracitados deben ser la causa de que los historiadores modernos hayan remontado la historia egipcia hasta el año 3000 a. E.C.

    Los egiptólogos han depositado más confianza en las inscripciones antiguas. Sin embargo, el esmero, veracidad e integridad moral de los escribas egipcios no es de ningún modo incuestionable. Como dice el profesor J. A. Wilson, “debe hacerse una advertencia sobre el valor histórico preciso de las inscripciones egipcias. Aquel era un mundo de [...] mitos y milagros divinos”. Más adelante da a entender que los escribas hasta manipularon la cronología para alabar al monarca del momento, y dice: “El historiador aceptará su información sin cuestionarla, a menos que haya una razón clara para desconfiar; pero debe estar preparado para modificar su aceptación tan pronto como otros hallazgos arrojen nueva luz sobre la interpretación previa”. (The World History of the Jewish People, 1964, vol. 1, págs. 280, 281.)

    FALTA INFORMACIÓN SOBRE ISRAEL. Esto no debe sorprendernos, pues los egipcios no solo evitaban registrar lo que no les favorecía, sino que hasta borraban los registros de monarcas anteriores si la información de tales registros le resultaba desagradable al faraón de turno. Por ejemplo, después de la muerte de la reina Hasepsut, Tutmosis III hizo que borraran su nombre y representaciones de los relieves de los monumentos. Seguramente esta costumbre explica por qué no hay ningún registro conocido de los doscientos quince años de la residencia israelita en Egipto o del éxodo.

    La Biblia no menciona el nombre del faraón del tiempo del éxodo, de modo que su identificación solo puede basarse en la conjetura. Esto explica en parte por qué los cálculos de la fecha del éxodo hechos por los historiadores modernos varían de 1441 a. E.C. a 1225 a. E.C., una diferencia de más de doscientos años.

    CRONOLOGÍA ASIRIA. Las inscripciones asirias mencionan contactos con los israelitas desde el tiempo de Salmanasar III (principios del I milenio a. E.C.), y a veces nombran a ciertos reyes de Judá e Israel. Entre estas inscripciones asirias se cuentan inscripciones de ostentación, como las de las paredes de los palacios; anales reales; listas de reyes, como la de Jorsabad, y las listas de epónimos o limmu.

    Anales e inscripciones de ostentación asirios. En su Assyrian Historiography (1916, pág. 5, 6), Albert Olmstead dice lo siguiente sobre las inscripciones de ostentación asirias: “Podemos [...] usar la inscripción de ostentación para salvar lagunas de los Anales [crónicas reales de acontecimientos dispuestos por años], pero no tiene la más mínima autoridad cuando no está de acuerdo con su original”. Después de mostrar que el propósito principal de las inscripciones de ostentación no era suministrar una historia coherente del reinado, añade: “Igualmente serio es que rara vez siguen un orden cronológico [...]. Es obvio que hay que utilizarlas con cautela”.

    De los anales dice: “Tenemos aquí una cronología regular, y aunque a veces pueden hallarse errores, deliberados o no, la cronología relativa al menos suele ser correcta [...]. No obstante, sería un grave error creer que los anales siempre son fidedignos. Con demasiada frecuencia los historiadores antiguos han aceptado sus declaraciones a menos que tuvieran prueba definida de su inexactitud. En los últimos años se ha descubierto una gran cantidad de material nuevo que podemos utilizar en la crítica de los documentos de Sargón [...]. Añádase a esto las referencias de fuentes extranjeras, como las hebreas o las babilonias, y casi no necesitamos un estudio interno para convencernos de que los anales distan mucho de ser confiables”.

    A lo antedicho puede añadirse el testimonio de D. Luckenbill: “Pronto se descubre que la exposición exacta de los acontecimientos como tuvieron lugar año tras año durante el reinado de un monarca no era la principal preocupación de los escribas reales. A veces parece que se permutaron las diferentes campañas sin ninguna razón aparente, aunque con más frecuencia se ve que la vanidad real demandaba no tomarse demasiado en serio la exactitud histórica”. (Ancient Records of Assyria and Babylonia, 1926, vol. 1, pág. 7.)

    Los anales reales solían pasar por una serie de ediciones durante el reinado del monarca. Las ediciones posteriores presentaban nuevos sucesos, pero al parecer también cambiaban los hechos y datos de los años anteriores para que se acomodaran al capricho del rey. El profesor Olmstead dice que Asurbanipal “con toda desfachatez fue haciéndose gradualmente con las dos últimas campañas egipcias de su padre hasta que en la edición final no hay nada que no se haya atribuido a sí mismo”. (Assyrian Historiography, pág. 7.)

    Se podrían presentar muchos ejemplos de lo poco confiables que son estos textos, por acción deliberada o por otras razones. A veces algunas listas de tributos decían que cierto rey vasallo pagaba tributo, mientras que otros registros mostraban que para ese tiempo ya estaba muerto. Después de citar un caso en el que la misma lista de tributos de Esar-hadón se acredita trece años más tarde a su hijo Asurbanipal, George Smith dice que esta lista posterior es “muy probablemente una copia literal del documento anterior, sin que se haya hecho intento alguno por asegurarse de si esos reyes aún reinaban, ni de si en realidad pagaban tributo”. (The Assyrian Eponym Canon, Londres, 1875, pág. 179.)

    LISTAS DE EPÓNIMOS (“LIMMU”). A pesar de lo supracitado, los cronólogos modernos por lo general sostienen que las listas de epónimos o limmu de algún modo escaparon de tal corrupción y consideran que están casi libres de errores. Estas listas de epónimos son simples listas de nombres y rangos de ciertos oficiales o listas de tales nombres acompañados de alguna breve mención de una campaña militar u otro suceso notable. Por ejemplo, una parte de una lista de epónimos lee:

    Bel-harran-bel-usur (gobernador) de Guzana contra Damasco, Salmanasar se sentó en el trono, Marduk-bel-usur (gobernador) de Amedi en la tierra, Mahde (gobernador) de Nínive contra [Samaria], Asur-ismeani (gobernador) de [Kakzi] contra [Samaria], Salmanasar rey de Asiria contra [Samaria].

    Puede verse que no se da ninguna fecha, sino que se considera que cada nombre representa un año, lo que al parecer permite una cuenta año por año. Los historiadores modernos intentan sincronizar la historia asiria con la bíblica mediante estas listas de epónimos, en particular el período de 911 a 649 a. E.C., al que asignan los nombres o epónimos de las listas. Para fijar un punto absoluto, se basan en la referencia a un eclipse del Sol que se relaciona con el nombre de un cierto Bur-Sagale, gobernador de Guzana. El eclipse ocurrió en el mes de Siván (mayo-junio), y los historiadores suelen fijarlo el 15 de junio de 763 a. E.C. Más adelante, en el encabezamiento “Cálculos astronómicos” se analiza la confiabilidad de esta fecha y la sincronización de la historia asiria con la de Judá e Israel basada en ella.

    Debido a la poquísima información que proveen las listas de epónimos (comparadas con los anales y otras inscripciones), es obvio que es mucho más difícil descubrir un error en ellas. Cuando se encuentran aparentes contradicciones entre las listas de epónimos y los anales, como la ubicación de cierta campaña en un año diferente del reinado de un monarca o durante una eponimia diferente, los historiadores modernos por lo general atribuyen el error a los anales en vez de a las listas de epónimos. Sin embargo, ni siquiera a la llamada historia asiria sincrónica —tablilla famosa que contiene un relato conciso de las relaciones entre Asiria y Babilonia durante un período de siglos— se le atribuye el mismo grado de exactitud. Después de demostrar que este documento es solo una copia de una inscripción de ostentación anterior, A. T. Olmstead dice: “De modo que podemos considerar que nuestro documento ni siquiera es historia en el pleno sentido del término, sino solo una inscripción erigida para la gloria de Asur [el principal dios asirio] y de su pueblo [...]. Viéndolo así, ya no nos preocupan los numerosos errores, incluso en el orden de los reyes, que tanto menguan el valor del documento donde más se necesita su testimonio”. (Assyrian Historiography, pág. 32.)

    Es obvio, pues, que esta falta de consecuencia que aparece en las listas de epónimos dificulta de manera importante a los eruditos modernos llegar a una cronología exacta, en especial cuando la compilación de datos que abarcan varios siglos fue hecha por escribas a quienes al parecer importaba poco la exactitud histórica. También se entiende que los historiadores modernos se sientan justificados para ajustar o rechazar la cuenta de las listas asirias de epónimos cuando otros factores o pruebas lo aconsejan.

    La información anterior lleva a la conclusión de que, o los historiadores modernos no entienden bien la historiografía asiria, o esta es de muy bajo calibre. En cualquier caso, no nos sentimos obligados a tratar de coordinar la cronología bíblica con la historia que presentan los registros asirios. De modo que solo exponemos los sincronismos más seguros entre Asiria, e Israel y Judá, según se señalan en el relato bíblico.

    CRONOLOGÍA BABILONIA. Babilonia aparece en el relato bíblico sobre todo a partir del tiempo de Nabucodonosor II. El reinado del padre de Nabucodonosor, Nabopolasar, marcó el principio de lo que se ha llamado el Imperio neobabilonio; terminó con los reinados de Nabonido y su hijo Belsasar, y la conquista de Babilonia por Ciro el persa. Este período es de gran interés para los eruditos de la Biblia, ya que abarca la destrucción de Jerusalén por los babilonios y la mayor parte de los setenta años del exilio judío.

    Jeremías 52:28 dice que al primer grupo de exiliados judíos se le llevó a Babilonia en el séptimo año de Nabucodonosor (o Nabucodorosor). En armonía con este hecho, una inscripción cuneiforme de la Crónica Babilonia (Museo Británico 21946) declara: “El séptimo año: en el mes de Kislev el rey de Akkad reunió a su ejército y marchó a Hattu. Acampó contra la ciudad de Judá y al segundo día del mes de Adar tomó la ciudad (y) capturó a (su) rey [Joaquín]. Nombró en la ciudad a un rey de su propia elección [Sedequías] (y) tomando el vasto tributo, lo llevó a Babilonia”. (Assyrian and Babylonian Chronicles, de A. K. Grayson, 1975, pág. 102; compárese con 2Re 24:1-17; 2Cr 36:5-10.) (GRABADO, vol. 2, pág. 326.) No hay ningún registro histórico a modo de crónica de los últimos treinta y dos años del reinado de Nabucodonosor, excepto una inscripción fragmentaria de una campaña contra Egipto del año trigésimo séptimo de Nabucodonosor.

    Con respecto a Awel-Marduk (Evil-merodac, 2Re 25:27, 28), se han hallado tablillas fechadas hasta su segundo año de gobierno. Con relación a Neriglisar, considerado el sucesor de Awel-Marduk, se conocen tablillas de contratos fechadas hasta su cuarto año.

    Una tablilla de arcilla babilonia ha sido útil para relacionar la cronología babilonia con la bíblica. Esa tablilla contiene la siguiente información astronómica correspondiente al año séptimo de Cambises II, hijo de Ciro II: “Año 7, Tammuz, noche del 14, 1 2/3 horas dobles [tres horas y veinte minutos] después que vino la noche, un eclipse lunar; visible en todo su curso; llegó a la mitad norte del disco [de la luna]. Tebet, noche del 14, dos horas dobles y media [cinco horas] en la noche antes de la mañana [en la última parte de la noche], el disco de la luna se eclipsó; todo el curso visible; el eclipse llegó a las partes norte y sur”. (Inschriften von Cambyses, König von Babylon, de J. N. Strassmaier, Leipzig, 1890, núm. 400, líneas 45-48; Sternkunde und Sterndienst in Babel, de F. X. Kugler, Münster, 1907, vol. 1, págs. 70, 71.) Estos dos eclipses lunares podrían identificarse con los que fueron visibles en Babilonia el 16 de julio de 523 a. E.C. y el 10 de enero de 522 a. E.C. (Canon of Eclipses, de Oppolzer, traducción al inglés de O. Gingerich, 1962, pág. 335.) Por tanto, esta tablilla parece indicar que el séptimo año de Cambises II empezó en la primavera de 523 a. E.C.

    Como el séptimo año de Cambises II empezó en la primavera de 523 a. E.C., su primer año de reinado fue el 529 a. E.C., y su año de ascenso y último año de Ciro II como rey de Babilonia fue el 530 a. E.C. La última tablilla fechada del reinado de Ciro II es del día vigésimo tercero del mes quinto de su noveno año. (Babylonian Chronology, 626 B.C.–A.D. 75, de R. Parker y W. Dubberstein, 1971, pág. 14.) Si el noveno año de Ciro II como rey de Babilonia fue el 530 a. E.C., según esta cuenta su primer año fue el 538 a. E.C., y su año de ascenso, el 539 a. E.C.

    BEROSO. En el siglo III a. E.C., Beroso, un sacerdote babilonio, escribió una historia de Babilonia en griego, seguramente basada en registros cuneiformes. El profesor Olmstead dijo de sus escritos, “Solo han llegado hasta nosotros simples fragmentos, extractos o rastros. Y los más importantes de estos fragmentos nos han llegado mediante una tradición casi sin paralelo. Hoy tenemos que consultar una traducción latina moderna de una traducción armenia del griego original perdido de la Crónica de Eusebio, que en parte citó de Alejandro Polistor, que citó directamente de Beroso, y en parte de Abideno, quien al parecer citó de Juba, que citó de Alejandro Polistor y por lo tanto de Beroso.

    Para confundirlo más, en algunos casos Eusebio no ha reconocido el hecho de que Abideno es solo un débil eco de Polistor, ¡y ha citado los relatos de cada uno de ellos lado a lado! Y esto no es lo peor. Aunque por lo general debe preferirse su relato de Polistor, parece ser que Eusebio utilizó un manuscrito de poca calidad de ese autor”. (Assyrian Historiography, págs. 62, 63.) Josefo, historiador judío del siglo I E.C. también afirma que cita de Beroso. No obstante, es obvio que no puede considerarse concluyente la información cronológica que supuestamente procede de Beroso.

    OTROS FACTORES A LOS QUE SE DEBEN LAS DIFERENCIAS. Algunos estudiantes de Historia Antigua a menudo trabajan con la idea equivocada de que las tablillas cuneiformes (como las que pudo utilizar Beroso) siempre se escribieron al mismo tiempo o poco después de los acontecimientos que relatan. Pero, aparte de los muchos documentos cuneiformes de negocios que en realidad fueron contemporáneos, con frecuencia se ve que los textos históricos babilonios, e incluso muchos textos astronómicos, son de un período muy posterior. Por ello el asiriólogo D. J. Wiseman afirma que una parte de la llamada Crónica de Babilonia, que abarca el período que va desde el reinado de Nabu-nasir hasta Shamash-shum-u-kin (según los historiadores, 747-648 a. E.C.), es “una copia hecha en el año vigésimo segundo de Darío [la nota dice: “I. e.: 500 ó 499 a. C. si era Darío I”] de un texto más antiguo y estropeado”. (Chronicles of Chaldaean Kings, Londres, 1956, pág. 1.)

    De modo que no solo mediaban de ciento cincuenta a doscientos cincuenta años entre estos escritos y los acontecimientos que relatan, sino que además eran una copia de un documento defectuoso anterior, quizás el original, quizás no. Sobre los textos de la Crónica Neobabilonia, que abarca el período que va de Nabopolasar a Nabonido, el mismo autor dice: “Para escribir los textos de la Crónica Neobabilonia, se empleó una escritura pequeña de un tipo que no es posible fechar con precisión, pero que puede corresponder al período comprendido entre los años contemporáneos a los acontecimientos y el fin de la gobernación aqueménida”. De modo que es posible que se escribieran tan tarde como hacia el final del Imperio persa (331 a. E.C.), unos doscientos años después de la caída de Babilonia. Ya hemos visto que los escribas pueden haber distorsionado tanto la información como las cifras en el transcurso de unos cuantos siglos. En vista de todos estos factores, no es prudente insistir en que deban darse como definitivas las cifras tradicionales de los reinados de los reyes neobabilonios.

    Tanto la falta de registros históricos contemporáneos como la facilidad con la que la información pudo alterarse hace posible que uno o más de los gobernantes neobabilonios reinaran por más tiempo del que muestran las cifras tradicionales. El hecho de que no se hayan descubierto tablillas que abarquen los últimos años de un determinado reinado no puede utilizarse como prueba sólida contra tal posibilidad.

    Hay casos de reyes cuyos reinados no pueden confirmarse por las tablillas. Por ejemplo, no hay ninguna prueba cuneiforme contemporánea que ayude a fijar la duración de los reinados de Artajerjes III (Oco) (quien según los historiadores gobernó veintiún años [358 a 338 a. E.C.]) y Arses (a quien se le atribuye un reinado de dos años [337 a 336 a. E.C.]).

    En realidad, los historiadores no saben dónde ubicar a ciertos reyes babilonios que sí se nombran en los registros. El profesor A. W. Ahl dice: “En las tablillas de contratos halladas en Borsippa hay nombres de reyes babilonios que no aparecen en ningún otro lugar. Es muy probable que pertenezcan a los últimos días de Darío I y los primeros de Jerjes I, según conjetura Ungnad”. (Outline of Persian History, 1922, pág. 84.) Lo cierto es que no puede asegurarse nada al respecto.

    CRONOLOGÍA PERSA. Durante la época persa tuvieron lugar varios acontecimientos bíblicos importantes: la caída de Babilonia, seguida de la liberación de los judíos por Ciro y el fin de los setenta años de desolación de Judá; la reedificación del templo de Jerusalén, terminada “en el sexto año del reinado de Darío [I el persa]”, y la reconstrucción de los muros de Jerusalén por Nehemías, según el decreto dado en el año vigésimo de Artajerjes Longimano. (2Cr 36:20-23; Esd 3:8-10; 4:23, 24; 6:14, 15; Ne 2:1, 7, 8.)

    Se puede llegar a la fecha de 539 a. E.C. para la caída de Babilonia, no solo por el canon de Tolomeo, sino también por otros medios. El historiador Diodoro, así como Africano y Eusebio, muestra que el primer año de Ciro como rey de Persia correspondió a la LV Olimpiada, año 1 (560/559 a. E.C.), mientras que el último año de Ciro se coloca en la LXII Olimpiada, año 2 (531/530 a. E.C.). Las tablillas cuneiformes dan a Ciro un reinado sobre Babilonia de nueve años, lo que apoya el año 539 como la fecha de la conquista de Babilonia. (Handbook of Biblical Chronology, de Jack Finegan, 1964, págs. 112, 168-170; Babylonian Chronology, 626 B.C.–A.D. 75, pág. 14: véanse comentarios anteriores bajo “Cronología babilonia”, también PERSIA, PERSAS.)

    Nos han llegado varias inscripciones de reyes persas, aunque no son útiles para establecer la duración de los reinados de los monarcas de Persia. Por ejemplo, en Persépolis se encontraron varias tablillas fechadas, pero no incluyen los nombres de los reyes.

    CÁLCULOS ASTRONÓMICOS. Se ha dicho que la “cronología relativa [que solo establece la secuencia de los acontecimientos] puede convertirse en absoluta, es decir, en un sistema de fechas en conexión con nuestro calendario, mediante confirmaciones astronómicas”. (El mundo del Antiguo Testamento, de Martin Noth, 1976, pág. 282.) Aunque los cuerpos celestes son los medios que ha dispuesto el Creador del hombre para la medición del tiempo, la correlación de la información astronómica con los acontecimientos humanos del pasado depende de varios factores inseguros y de la interpretación humana sujeta al error.

    Muchas de las llamadas sincronizaciones de los datos astronómicos con acontecimientos o fechas de la historia antigua se basan en eclipses solares o lunares. No obstante, se dice que cualquier “ciudad o pueblo en particular experimenta como promedio unos 40 eclipses lunares y 20 eclipses parciales del Sol cada cincuenta años, [aunque] solo un eclipse solar total cada 400 años”. (Encyclopædia Britannica, 1971, vol. 7, pág. 907.) De modo que para que las fechas determinadas por medio de un eclipse fueran confiables, este tendría que haber sido un eclipse solar total definido visto en una zona específica. En muchos casos los antiguos textos cuneiformes (u otras fuentes) concernientes a eclipses no proveen esta información específica.

    Un ejemplo es el eclipse solar en el que se basan los historiadores para relacionar la cronología asiria con la babilonia. Según la lista de epónimos asiria, ocurrió en el tercer mes (contando desde la primavera) durante la eponimia de Bur-Sagale. Los cronólogos modernos creen que este es el eclipse ocurrido el 15 de junio de 763 a. E.C. Contando noventa años hacia atrás (o 90 nombres en las listas de epónimos) desde esta fecha, llegan a 853 a. E.C. como la fecha de la batalla de Qarqar, en el año sexto de Salmanasar. Declaran que Salmanasar incluye al rey Acab de Israel en la coalición enemiga que peleó contra Asiria, y que doce años más tarde (año dieciocho de Salmanasar) dice que recibía tributo del rey Jehú de Israel. De este modo deducen que el año 853 a. E.C. fue el último año de Acab y que Jehú empezó a reinar en 841 a. E.C. ¿Qué confianza merecen estos cálculos?

    En primer lugar, aunque se supone que el eclipse solar fue total, la lista de epónimos no lo dice. Y aunque la mayoría de los historiadores modernos lo identifican con el eclipse del año 763 a. E.C., no todos los eruditos están de acuerdo, pues algunos favorecen el año 809 a. E.C., cuando se produjo un eclipse que fue visible, al menos en parte, en Asiria (como sucedió también en los años 857 y 817 a. E.C., y en otros). (Canon of Eclipses, de Oppolzer, tablas 17, 19, 21.) Si bien los historiadores modernos se resisten a rechazar el eclipse de 763 a. E.C. porque ‘introduciría confusión en la historia asiria’, hemos visto que los mismos asirios ya introdujeron considerable confusión en su propia historia.

    Es más, la presencia del rey Acab en la batalla de Qarqar es muy improbable. Aunque se redujeran a doce años los reinados de Ocozías y Jehoram (compárese con 1Re 22:40, 51; 2Re 1:2, 17; 3:1), los indicios están en contra de cualquier sincronización exacta de la batalla de Qarqar con Acab. Por lo tanto, es muy posible que la mención que hace Salmanasar de Jehú no se refiera al primer año del reinado de este. La acusación de que los asirios jugaron con los años de sus campañas y dijeron que algunos reyes recibieron tributo de personas que ya no vivían puede reducir aún más el supuesto valor de esa sincronización. La tabla “Fechas sobresalientes durante el período de los reyes de Judá e Israel”, que acompaña a este artículo, muestra que Acab murió sobre el año 920 a. E.C. y que el reinado de Jehú empezó a contar aproximadamente en 904 a. E.C.

    EL CANON DE TOLOMEO. Claudio Tolomeo era un astrónomo griego que vivió en el siglo II E.C., o unos seiscientos años después de acabar el período neobabilonio. Su canon, o lista de reyes, está relacionado con una obra de astronomía que hizo. La mayoría de los historiadores modernos aceptan la información de Tolomeo sobre los reyes neobabilonios y la duración de sus reinados.

    Tolomeo debió basar su información histórica en fuentes del período seléucida, que empezó más de doscientos cincuenta años después de la conquista de Babilonia por Ciro. Por lo tanto, no sorprende que los datos de Tolomeo concuerden con los de Beroso, sacerdote babilonio de la época seléucida.

    ECLIPSES LUNARES. Se han usado estos para intentar fundamentar ciertas fechas de los reyes neobabilonios basadas en el canon de Tolomeo y los registros cuneiformes. Pero aunque es posible que Tolomeo calculara o registrara con exactitud las fechas de ciertos eclipses del pasado (un astrónomo moderno halló tres quintas partes de las fechas de Tolomeo correctas), esto no prueba que su transmisión de datos históricos sea correcta, es decir, que su correlación de los eclipses con los reinados de ciertos reyes se base consecuentemente en verdaderos hechos históricos.

    La fecha de la muerte de Herodes el Grande ilustra los problemas de fechar un suceso basándose en eclipses lunares. Los escritos de Josefo (Antigüedades Judías, libro XVII, cap. VI, sec. 4; libro XVII, cap. VIII, sec. 3) muestran que Herodes murió poco después de un eclipse lunar y no mucho antes del comienzo de la Pascua. Muchos eruditos fechan la muerte de Herodes en el año 4 a. E.C., y se basan en que en ese año hubo un eclipse lunar el 11 de marzo (13 de marzo en el calendario juliano). De este modo muchos cronólogos modernos sitúan el nacimiento de Jesús en el año 5 a. E.C.

    Sin embargo, el eclipse del año 4 a. E.C. tuvo una magnitud de solo el 36% y atraería la atención de muy poca gente a la temprana hora de la mañana en que se produjo. Hubo otros dos eclipses lunares el año 1 a. E.C., y ambos se produjeron no mucho antes de la Pascua. El eclipse lunar parcial del 27 de diciembre (29 de diciembre en el calendario juliano) de aquel año tal vez pudo observarse desde Jerusalén, aunque quizás no de manera clara. Según cálculos basados en el Canon of Eclipses (de Oppolzer, pág. 343), la Luna estaba saliendo de la sombra de la Tierra cuando el crepúsculo caía sobre Jerusalén, y cuando se hizo de noche, ya brillaba por completo. Por otra parte, no se incluye en la lista extensa de Manfred Kudlek y Erich Mickler. De modo que en la actualidad no puede saberse hasta qué grado se vio este eclipse en Jerusalén o si en realidad llegó a verse.

    Más llamativo que los anteriores fue el eclipse lunar que ocurrió a primeras horas del 8 de enero del año 1 a. E.C. (10 de enero en el calendario juliano). Este fue un eclipse total que oscureció la Luna durante una hora y cuarenta y un minutos. Cualquiera que estuviera despierto lo vería, aun si estaba nublado. De modo que durante los años aquí considerados se produjo más de un eclipse antes de la Pascua. Por lo que ahora sabemos, parece ser que el que más se notó fue el del día 8 de enero del año 1 a. E.C. (Solar and Lunar Eclipses of the Ancient Near East From 3000 B.C. to 0 With Maps, de M. Kudlek y E. H. Mickler, Neukirchen-Vluyn, Alemania, 1971, vol. 1, pág. 156.)

    No obstante, no todos los textos que utilizan los historiadores para fechar acontecimientos y períodos de la historia antigua se basan en eclipses. Se han hallado diarios astronómicos que dan la posición de la Luna (en relación con ciertas estrellas o constelaciones) la primera y última vez que se vio en Babilonia en un día específico (por ejemplo, “la luna estaba un codo enfrente de la pata trasera del león”), y la que tenían ciertos planetas en ese mismo momento. Los cronólogos modernos dicen que una combinación similar de las posiciones astronómicas no se vuelve a repetir en miles de años. Las referencias de los diarios astronómicos a los reinados de ciertos reyes al parecer coinciden con los datos del canon de Tolomeo. Aunque para algunos esto pueda parecer una prueba incontrovertible, hay factores que reducen su fuerza de manera importante.

    El primero es que las observaciones hechas en Babilonia pueden haber sido erróneas. Los astrónomos babilonios mostraron un gran interés en los fenómenos celestes que ocurrían cerca del horizonte, cuando salía o se ponía el Sol o la Luna. Sin embargo, el horizonte que se ve desde Babilonia suele estar oscurecido por tormentas de arena. Comentando sobre estos factores, el profesor O. Neugebauer dice que Tolomeo se quejó de “la falta de observaciones planetarias confiables [de la antigua Babilonia]. [Tolomeo] dice que las antiguas observaciones se hicieron con poco rigor, porque se preocupaban de las apariciones y desapariciones y de puntos estacionarios, fenómenos que, por su naturaleza, son muy difíciles de observar”. (The Exact Sciences in Antiquity, 1957, pág. 98.)

    En segundo lugar está el hecho de que la gran mayoría de los diarios astronómicos hallados no fueron escritos en el tiempo del Imperio neobabilonio ni del persa, sino en la época seléucida (312-65 a. E.C.), aunque contienen información sobre esas épocas anteriores. Los historiadores suponen que son copias de documentos más antiguos. No existen textos astronómicos contemporáneos mediante los cuales se pueda establecer la cronología completa de la época neobabilonia y de la persa (finales del siglo VII al IV).

    Por último, como en el caso de Tolomeo, aunque la información astronómica de los textos descubiertos (como ahora se interpreta y entiende) sea básicamente exacta, esto no prueba que también lo sea la información histórica que la acompaña. Tal como Tolomeo utilizó los reinados de reyes antiguos (según los entendió) tan solo como esquema donde colocar su información astronómica, así también los escritores (o copistas) de los textos astronómicos del período seléucida pudieron sencillamente haber insertado en sus textos astronómicos lo que entonces se aceptaba o “estaba en boga”, la cronología de aquel tiempo. Esa cronología aceptada o “en boga” bien pudo tener errores en los puntos más comprometidos tratados antes en este artículo. Para ilustrarlo: un astrónomo antiguo (o un escriba) pudo decir que un fenómeno celeste se produjo en el año 465 a. E.C., según nuestro calendario, y su información puede verificarse por varios cómputos exactos. Pero también puede decir que el año en el que tuvo lugar el fenómeno celeste (465 a. E.C.) era el vigésimo primer año del rey Jerjes y estar completamente equivocado. Dicho de forma sencilla, la exactitud astronómica no prueba la exactitud histórica.

    CONCLUSIONES ARQUEOLÓGICAS POCO FIABLES. Si bien es cierto que los descubrimientos arqueológicos a veces han refutado las críticas de quienes cuestionan los relatos bíblicos o la historicidad de ciertos sucesos y han ayudado a personas sinceras afectadas por dichos argumentos, no han silenciado a los críticos de la Biblia ni son un fundamento verdaderamente sólido del que depende la confianza en el registro bíblico. Las conclusiones que se extraen de la mayor parte de las excavaciones dependen principalmente del razonamiento deductivo e inductivo de los investigadores, quienes, al igual que los detectives, reúnen las pruebas en las que se basan para apoyar unas conclusiones. Aun hoy día, aunque los detectives descubran y reúnan una cantidad impresionante de prueba circunstancial y material, cualquier caso fundado tan solo en dicha prueba, pero que carezca de testigos presenciales dignos de crédito, sería considerado muy débil si se presentara ante un tribunal. Cuando las sentencias solo se han basado en este tipo de prueba, se han cometido injusticias y errores graves. Por consiguiente, es razonable esperar que sea más probable incurrir en este error cuando entre la investigación y el acontecimiento han transcurrido dos o tres mil años.

    El arqueólogo R. J. C. Atkinson trazó un paralelo similar, al decir: “No puedo por menos que imaginar lo difícil que les resultaría a los arqueólogos del futuro la tarea de reconstruir el dogma, el ritual y la doctrina de las iglesias cristianas solo a partir de las ruinas de los edificios eclesiásticos, sin la ayuda de algún documento escrito o inscripción. Nos hallamos, por lo tanto, ante una situación paradójica para la arqueología: siendo el único método que el hombre tiene —en ausencia de registros escritos— de investigar su pasado, se convierte gradualmente en un medio de estudio impráctico al aproximarse a los aspectos de la vida más específicamente humanos”. (Stonehenge, Londres, 1956, pág. 167.)

    Pero el que a los arqueólogos no les sea posible presentar el pasado antiguo más que con una exactitud aproximada no es el único problema. A pesar de su deseo de mantener un punto de vista puramente objetivo al estudiar las pruebas que desentierran, están —al igual que otros científicos— sujetos a las debilidades humanas, así como a las inclinaciones y ambiciones personales, lo que puede llevarlos a un razonamiento equivocado.

    El profesor W. F. Albright menciona este inconveniente en el siguiente comentario: “Por otra parte, hay peligro en buscar nuevos descubrimientos y novedosos puntos de vista, hasta el grado de menospreciar unas obras más antiguas que tienen más valor. Esto es particularmente cierto en campos como el de la arqueología y la geografía bíblicas, en donde el dominio de los instrumentos y métodos de investigación es tan arduo que siempre existe la tentación de descuidar un método preciso, substituyendo con hábiles combinaciones y brillantes suposiciones una obra más lenta y sistemática”. (Atlas Histórico Westminster de la Biblia, edición de G. E. Wright, 1956, pág. 9.)

    DIFERENCIAS EN LA DATACIÓN. Al considerar las fechas que los arqueólogos asignan a sus hallazgos, es muy importante tener en cuenta lo expuesto con anterioridad. A este respecto, Merrill F. Unger dice: “Por ejemplo, Garstang fecha la caída de Jericó c. 1400 a. E.C. [...]; Albright apoya la fecha de c. 1290 a. E.C. [...]; Hugues Vincent, el acreditado arqueólogo de Palestina, defiende el año 1250 a. E.C. [...]; mientras que para H. H. Rowley, Ramsés II es el Faraón de la opresión y el éxodo aconteció bajo su sucesor, Marniptah [Merneptah], alrededor de 1225 a. E.C.”. (Archaeology and the Old Testament, pág. 164, nota 15.) A la vez que argumenta en favor de la fiabilidad del proceso y del análisis arqueológico moderno, el profesor Albright reconoce que “a los no especialistas todavía les es muy difícil abrirse camino entre los datos y las conclusiones contradictorias de los arqueólogos”. (Arqueología de Palestina, pág. 258.)

    Con el fin de fechar los objetos descubiertos, se ha empleado el reloj de radiocarbono y otros métodos modernos. No obstante, el siguiente comentario de G. Ernest Wright en The Biblical Archaeologist (1955, pág. 46) pone de manifiesto que este método carece de una total exactitud: “Puede advertirse que el nuevo método de carbono 14 para fechar ruinas antiguas no ha estado tan exento de error como se esperaba. [...] Algunas pruebas han dado resultados que sin duda eran erróneos, probablemente por diversas razones. Por el momento, solo es posible confiar en los resultados, sin cuestionarlos, cuando se han hecho varias pruebas con resultados casi idénticos y cuando mediante otros métodos de cálculo parece confirmarse la fecha [cursivas nuestras]”. Más recientemente, The New Encyclopædia Britannica (Macropædia, 1976, vol. 5, pág. 508) comentó: “Cualquiera que sea la causa [...], parece fuera de duda que la datación con carbono 14 carece de la exactitud que los historiadores tradicionalistas quisieran que tuviese”.

    FECHAS ARQUEOLÓGICAS. Los métodos de fechar basados en objetos hallados en excavaciones se consideran en el artículo ARQUEOLOGÍA. Brevemente se puede decir que, en la ausencia de inscripciones fechadas, datar por medio de objetos, como, por ejemplo, cascos de alfarería, solo puede ser comparativo, es decir, el arqueólogo solo puede afirmar que ‘este estrato particular y su contenido de este montículo deben pertenecer al mismo período general (o ser anterior o posterior) que aquel estrato de aquel montículo’. De este modo se forma una secuencia cronológica general, pero siempre sujeta a corrección y cambio, cambios que a veces suponen cientos de años. Por ejemplo, en 1937 el arqueólogo Barton dijo que cierta alfarería de principios de la Edad del Bronce pertenecía al período 2500-2000 a. E.C., mientras que al año siguiente W. F. Albright dio las fechas de 3200-2200 a. E.C. para el mismo período.

    Así que, como dijo G. Ernest Wright, “en este campo es raro que podamos trabajar con seguridad. Hay que construir hipótesis, que siempre poseen grados mayores o menores de probabilidad. Su certeza depende de la capacidad [de los arqueólogos] para interpretar y reunir una variedad de datos independientes, pero en cualquier momento nueva información puede hacer necesario cambiar una hipótesis dada o hacer que el erudito la exprese de modo algo diferente”. (Shechem, The Biography of a Biblical City, 1965, prólogo, pág. XVI.)

    Otro ejemplo es lo que dice la obra Chronologies in Old World Archaeology, edición de Robert Ehrich, impresa en 1965 para reemplazar la obra anterior de 1954, y que contiene un compendio de opiniones sobre “la red flotante de cronologías relativas” expresadas por arqueólogos prominentes. El prólogo (pág. VII) dice: “El propósito de este libro es presentar en serie las cronologías de varias zonas contiguas como las veían los especialistas en 1964. A pesar de la nueva información, la situación general aún es fluida, y datos venideros harán obsoletas algunas conclusiones, quizás antes de que se imprima este volumen”. Pueden tenerse presentes estas palabras a la hora de evaluar las fechas que los arqueólogos dan para ciertas ciudades, como Jericó, o la época en la que ubican la conquista de Palestina por Israel.

    HISTORIADORES DEL PERÍODO CLÁSICO. El término “clásico” aquí aplica a la época y cultura de los antiguos griegos y romanos. Además de ser una fuente de historia griega y romana, los escritos de ciertos historiadores clásicos les sirven a los historiadores modernos para complementar o confirmar los registros históricos de Egipto, Asiria, Babilonia, Persia, Siria y Palestina. Entre los historiadores antiguos griegos están Heródoto (c. 484-425 a. E.C.), Tucídides (c. 471-401 a. E.C.), Jenofonte (c. 431-352 E.C.), Ctesias (siglo V a. E.C.) y, más tarde, Estrabón, Diodoro Sículo y Alejandro Polistor, del siglo I a. E.C., y Plutarco, de los siglos I y II E.C. Entre los historiadores romanos se cuentan Tito Livio (59 a. E.C.–17 E.C.); Gnaeo Pompeyo Trogo, contemporáneo de Livio; Plinio el Viejo (23-79 E.C.), y Sexto Julio Africano (siglo III E.C.), probablemente nacido en Libia. Aparte de estos, las fuentes de información más importantes son Manetón y Beroso (ya considerados); Josefo, historiador judío cuyos escritos (aunque a veces contradictorios en su forma presente) son bastante útiles para entender el siglo I E.C., y Eusebio, historiador eclesiástico y obispo de Cesarea (c. 260-342 a. E.C.).
    Todos estos escritores vivieron después de las épocas asiria y neobabilonia, y solo los cuatro primeros vivieron durante la época del Imperio persa. Por eso ninguno presenta información basada en conocimiento personal de las épocas asiria y neobabilonia, sino que registran los puntos de vista tradicionales que oyeron o, en algunos casos, que leyeron y copiaron. Es obvio que la exactitud de su información depende de lo exactas que sean las fuentes empleadas.

    Además, lo que tenemos hoy son copias de copias de sus escritos, la más antigua de las cuales data de mediados de la Edad Media. Ya hemos visto que los copistas mutilaron las cronologías de Manetón y de Beroso. En cuanto a las credenciales y confiabilidad de otros historiadores antiguos del período clásico, lo siguiente es digno de mención:

    El enfoque de la historia de Heródoto está bien considerado. Primero formula una pregunta, busca información relevante y luego saca una conclusión. Pero también se ha dicho que a veces “su información era insatisfactoria”, que “ofrece una explicación racional junto con una irracional” y que pertenece “claramente a la escuela romántica”, de modo que era a la vez historiador y cuentista. (The New Encyclopædia Britannica, 1985, vol. 5, págs. 881, 882; 1910, vol. 13, pág. 383.) De Jenofonte se ha dicho que “la objetividad, solidez e investigación no eran para él”, y que adornaba sus relatos con “discursos de ficción”. (The New Encyclopædia Britannica, 1987, vol. 12, pág. 796.) George Rawlinson acusa a Ctesias de extender deliberadamente el período de la monarquía meda “por el uso consciente de un sistema de duplicación”. Luego dice: “Cada rey o período de Heródoto aparece dos veces en la lista de Ctesias: una transparente estratagema, torpemente disimulada por el pobre recurso de una libre invención de nombres”. (The Seven Great Monarchies of the Ancient Eastern World, 1885, vol. 2, pág. 85.)

    Sobre la historia romana del período monárquico (anterior a la República), leemos que “se adentra en las regiones de la pura mitología. Es poco más que una colección de fábulas sin casi ningún intento crítico, y sin más consideración a la secuencia cronológica que la necesaria para la narración y para cerrar, por ejemplo, la brecha entre la huida de Eneas de Troya y el supuesto año de la fundación de Roma”. Incluso después de fundarse la República (c. 509 a. E.C.), los historiadores aún estaban dispuestos a mezclar la tradición popular con el hecho histórico sin diferenciarlos de manera particular. “Se inventaron genealogías, se insertaron consulados imaginarios [los romanos solían fechar por consulados] y triunfos legendarios, y se incorporaron formalmente [...] tradiciones familiares en la historia del Estado”. De los analistas romanos se nos dice: “Copiaron lo que hallaron escrito; cuando no podían basarse en la experiencia personal, llenaban las lagunas con la imaginación”. (The Encyclopædia Britannica, 1911, vol. 16, págs. 820, 821.)

    TUCÍDIDES. Por lo general se exime a Tucídides de las acusaciones de inexactitud y descuido que se dirigen contra los historiadores clásicos. Tucídides se destacó por su meticulosa investigación. The New Encyclopædia Britannica (1987, vol. 11, pág. 741) dice: “Es difícil que otro historiador iguale su autoridad. Se atuvo a un esquema cronológico estricto, y cuando es verificable por los eclipses que menciona, resulta exacto”.

    A veces hay que recurrir a los historiadores clásicos para conseguir información necesaria, en particular referente a la época persa (libros de Esdras, Nehemías y Ester) y hasta los tiempos apostólicos. Sus escritos también ayudan a determinar el tiempo y los sucesos relacionados con el cumplimiento de algunas partes de las visiones proféticas de Daniel (caps. 7–9, 11), cumplimiento que se extiende incluso más allá de la época apostólica. Sin embargo, la información presentada con anterioridad muestra que no hay razón para colocar su historia y cronología a la misma altura que la Biblia. Cuando aparecen diferencias, se puede confiar en el registro bíblico, que pusieron por escrito testigos presenciales o aquellos que, como Lucas, investigaron “todas las cosas desde el comienzo con exactitud”. (Lu 1:1-4.) La exacta información cronológica de los relatos de Lucas y otros escritores bíblicos hace posible fechar los sucesos principales de la vida de Jesús y del período apostólico y muchos otros (Mt 2:1, 19-22; Lu 3:1-3, 21-23)

    (Perspicacia para comprender las Escrituras, tomo I págs. 201,202, 587-594)

    Mis conclusiones personales para terminar, es que aunque el pasado nos deja la historia a merced de quien la analiza, lo que he hallado en el registro bíblico me inspira más confianza.

    Para empezar sus escritores, unos cuarenta, nos presentan un mensaje coherente aunque transcurrieron unos 1.600 años desde el primero hasta el último.

    Sus profecías han tenido un asombroso cumplimiento, de modo que hasta sus críticos han señalado que algunas de ellas se escribieron después del suceso. (Un ejemplo de ello son las profecías de Daniel)

    Y el testimonio más sobresaliente para mí es que Jesús de Nazaret se refirió a la palabra de Dios como “la verdad” (Juan 17:17)

    Lo más probable es que no coincidamos en esta conclusión, pero quiero señalar que la Biblia es mucho más que historia de nuestro pasado. Nos habla de futuro y de cómo vivir mejor nuestro presente.

    Así lo entendieron los primeros cristianos, quienes al seguir la dirección de Jesús, difundieron su mensaje en imitación de su Maestro.

    Sinceramente, estoy convencido de que esta es la guía que necesitamos para encontrar el sentido de nuestra existencia.

    Cordiales saludos, Ana.



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