11 nov 09

Zaragoza.- Los nuevos hallazgos en el santuario celtibérico de Segeda (Calatayud) han revelado el interés de las poblaciones celtibéricas por los movimientos del Sol y la Luna como forma de medir el tiempo. Este estudio arqueoastronómico, realizado por el grupo de investigación que dirige el catedrático Francisco Burillo, ha demostrado que este santuario tiene distintas orientaciones astronómicas, y no solo únicamente en su alineación con el solsticio de verano sino también con el equinoccio y con la Parada Mayor de la luna, llamada Ciclo de Metón y que marca el ciclo de 19 años.

Ciclo metónico

En astronomía y con el establecimiento de los calendarios, el ciclo de Metón o ciclo metónico es un común múltiplo aproximativo de los períodos orbitales de la Tierra y de la Luna. En efecto, 19 años tropicales y 235 meses sinódicos no difieren más que en 2 horas; de ahí que después de 19 años, las mismas fechas del año correspondan con las mismas fases de la Luna.

El puesto de un año en este ciclo se llama número áureo, quizá porque era grabado cada año en los pilares de un templo en Atenas y es utilizado para el cálculo de la fecha de Pascua.

El nombre de ciclo metónico proviene del astrónomo griego Metón, quien había señalado ya esta coincidencia alrededor del 432 a. C., como lo hizo el astrónomo caldeo Kidinnu hacia el 380 a. C. Pero los escritos cuneiformes parecen indicar que este ciclo era ya conocido en Mesopotamia desde el siglo VI a. C. y era utilizado para predecir los eclipses.

El Ciclo de Metón es empleado en los calendarios lunisolares. En efecto, en un calendario lunisolar típico, la mayor parte de los años son años lunares de 12 meses, pero 7 de los 19 años poseen un mes suplementario, conocido con el nombre de mes intercalar o embolismico.
En los calendarios babilonios y hebreos antiguos, los años: 3, 6, 8, 11, 14, 17 y 19, son años de trece meses del ciclo metónico.

Existen igualmente otros dos ciclos similares: el octaeteris (8 años ≈ 99 lunaciones, cf. calendario ático) y el tritos (11 años ≈ 136 lunaciones).

El ciclo metónico está igualmente próximo (a medio día casi) de 255 meses draconíticos. Es pues igualmente un ciclo de eclipses, que dura solamente 4 o 5 eclipses. El tritos, cercano a 146,5 meses draconíticos, es un mejor ciclo de eclipses.

EL NÚMERO AUREO

El número áureo o de oro (también llamado número dorado, razón áurea, razón dorada, media áurea, proporción áurea y divina proporción) representado por la letra griega φ (fi) (en honor al escultor griego Fidias), es el número irracional:[1]

\varphi = \frac{1 + \sqrt{5}}{2} \approx 1,618033988749894848204586834365638...

Se trata de un número algebraico que posee muchas propiedades interesantes y que fue descubierto en la antigüedad, no como “unidad” sino como relación o proporción entre segmentos de rectas. Esta proporción se encuentra tanto en algunas figuras geométricas como en la naturaleza en elementos tales como caracolas, nervaduras de las hojas de algunos árboles, el grosor de las ramas, etc.

Asimismo, se atribuye un carácter estético especial a los objetos que siguen la razón áurea, así como una importancia mística. A lo largo de la historia, se le ha atribuido importancia en diversas obras de arquitectura y otras artes, aunque algunos de estos casos han sido objetables para las matemáticas y la arqueología.

Una sección áurea es una división en dos de un segmento según proporciones dadas por el número áureo. La longitud total a+b es al segmento más largo a como a es al segmento más corto b.

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Segeda es el nombre de una ciudad celtibérica, citada por los escritores grecolatinos Apiano, Diodoro y Floro, como ciudad de los belos en los acontecimientos del 154 antes de Cristo que serán desencadenantes de la guerra numantina. Posteriormente Estrabón se refiere a Segeda, al mencionarla junto con Pallantia, como perteneciente a los arevacos,

Fig. 1. Vista de Segeda I.

y aunque muestra distinta adscripción étnica suele aceptarse entre los investigadores como la misma ciudad. La última referencia corresponde a Esteban de Bizancio que en su obra del 530 después de Cristo sobre nombres etnográficos identifica Segida como ciudad celtibérica. Con este mismo topónimo existen otras tres ciudades hispanas, citadas por Plinio y Ptolomeo como existentes en la etapa alto imperial: Segida Restituta Julia en los célticos; Segida Augurina de los turdetanos y Segida de los túrdulos. También se relaciona una cuarta, la bastetana Segisa.

Fig. 2. Situación de las ciudades denominadas Segeda-Segida.

El nombre de Segeda es la lectura clásica del término celtibérico de Sekeida, que se conserva en las monedas acuñadas en la propia ciudad. La etimología de dicho topónimo es celta y su significado según el indoeuropeista Francisco Villar estaría relacionado con el concepto de “la poderosa”.

La ciudad de Segeda se encuentra en el yacimiento arqueológico del Poyo de Mara (Segeda I). Tras su destrucción en el año 153 antes de Cristo, se levantó junto a sus ruinas una nueva ciudad con su mismo nombre, dada la pervivencia de la leyenda monetal, localizada en Durón de Belmonte de Gracián (Segeda II). [F. Burillo Mozota]

© Centro de Estudios Celtibéricos de Segeda | c/ Horno 9, 50331 Mara (Zaragoza / España (Spain))

La plataforma monumental de Segeda, de planta romboidal y con un espacio de 312 metros, es una obra del Estado segedense, un calendario convertido en santuario, sin paralelos conocidos, que carecía de muros verticales y techumbre, de desarrollo horizontal y abierto al aire libre.

http://www.segeda.net/

Además, la simulación astronómica evidenció que el lado mayor de la plataforma tiene una dirección de acimut astronómico de 58º, dirección que coincide con la posición de la Luna llena en su momento de Parada Mayor.

La plataforma Segeda constituye uno de los descubrimientos arqueológicos más importantes que ha tenido lugar este año en España, con unas características peculiares que la hacen única en todo el Mediterráneo.

“Tenemos un diseño constructivo de la plataforma, un calendario del Ciclo del Sol y Lunar complejo, sin paralelos hasta ahora conocidos”, ha reseñado Francisco Burillo. En la plataforma de Segeda, el solsticio de verano se sitúa por la línea que une la bisectriz del ángulo de 130 grados por donde se unen los muros y la cima de La Atalaya, cerro destacado en el paisaje y situado en el término municipal de Belmonte, donde se ubica un yacimiento arqueológico que remonta a la Edad del Bronce.

No es sólo el solsticio de verano la única orientación astronómica que se observa desde la Plataforma Monumental de Segeda. “Hemos hallado un calendario y también un lugar construido monumentalmente en el que suponemos que se desarrollarían las ritualidades vinculadas con la astronomía”, ha subrayado Burillo

En el año 2009, ha existido una coincidencia entre el solsticio de invierno y la Luna llena, pero habrá que esperar hasta el 2028 para volver a encontrar esta coincidencia. Asimismo, el catedrático ha insistido en que “descubrimientos así nos ayudan a entender el avance en conocimientos geométricos y astronómicos de los celtibéricos”.

Estos resultados, presentados en el Congreso de la Sociedad Europea de Astronomía, celebrado recientemente en la Biblioteca de Alejandría, ha llevado a esta sociedad científica a solicitar a las autoridades españolas medidas para proteger el paisaje y entorno visible desde el santuario.

Fuente: Aragón Digital

El hallazgo se ha presentado con éxito en Alejandría

Confirman la exactitud del único calendario lunisolar conservado de la Antigüedad

Investigadores de la Universidad de Zaragoza (UNIZAR) han concluido que el santuario celtibérico descubierto en Segeda (Calatayud) en 2004 se utilizaba como un calendario perfecto, ajustado a los movimientos astronómicos del sol y la luna. Este santuario, que data del siglo II d.C, es el único calendario de ciclo lunisolar conservado de la Antigüedad en toda la región mediterránea.

Unizar

Aragón

11.11.2009 09:11

La plataforma celtibérica de Segeda, con los movimientos astronómicos del sol y la luna. Imagen: UNIZAR.

“Este hallazgo ha sido posible gracias a los estudios arqueoastronómicos que se están aplicando desde hace apenas unos meses, y que demuestran que la sociedad celtibérica de Segeda (Calatayud) contaba con altos conocimientos geométricos y astronómicos, ya que resolvieron en una construcción compleja y horizontal, los cálculos anuales del movimiento del sol (solsticio y equinoccio) y los más complejos del movimiento de la luna, como su Parada Mayor, que corresponde a un ciclo de 19 años, denominado Ciclo de Metón”, dicen los investigadores de la Universidad de Zaragoza, que han presentado sus resultados hoy en una rueda de prensa en Alejandría (Egipto).

http://www.aragoninvestiga.org/files/una%20Excavacion-segeda-mara-zaragoza-celtiberica.JPG

“La plataforma monumental de Segeda (de planta romboidal y con un espacio de 312 metros) es una obra del estado segedense, un calendario convertido en santuario, sin paralelos conocidos”, subraya Francisco Burillo, director del proyecto Segeda y catedrático de Prehistoria de la Facultad de Ciencias Sociales de Teruel.

En su opinión, es el primer santuario celtibérico identificado que, además de servir para marcar el tiempo, estaba relacionado con el culto solar. Un santuario que carecía de muros verticales y techumbre, de desarrollo horizontal y abierto al aire libre. Burillo ha calificado este descubrimiento de “excepcional”, y ha declarado que para llevar a cabo este estudio han utilizado un programa informático que les permite recrear el firmamento de cualquier época.

El equipo de investigación comprobó después los datos sobre el terreno. Las conclusiones del estudio arqueoastronómico, realizado en colaboración con Manuel Pérez, profesor de la Universidad de Valladolid y especialista en Geodesia y Arqueoastronomía, han demostrado que la simulación astronómica mostró que el lado menor de la Plataforma -con un ángulo de 120 grados- está orientada hacia el Norte Astronómico.

Para Francisco Burillo, la plataforma Segeda es uno de los descubrimientos arqueológicos más importantes que ha tenido lugar este año en España, con unas características peculiares, como es su horizontalidad.

Según el experto, la función de calendario de la plataforma se podría haber resuelto con simples postes, al igual que en el calendario céltico del oppidum alemán de Glauberg. Sin embargo, en Segeda se construyó un calendario de forma monumental, un espacio abierto de ritualización astronómica, especialmente con el sol, lo que ratifica la importancia del sol en la cultura celtibérica.

Una alineación perfecta

En junio pasado se comprobó que la bisectriz de la piedra angular estaba alineada con una elevación destacada en el horizonte, el cerro de la Atalaya, precisamente en el ocaso solar en el solsticio de verano.

Los últimos hallazgos han revelado que el ángulo de 90 grados de la piedra angular estaba alineado con una elevación destacada en el horizonte, el cerro de Valdehornos.

La simulación astronómica indicó que en el Cerro de Valdehornos se producía el Ocaso solar en el equinoccio. El pasado 21 de septiembre el equipo comprobaba la alineación perfecta entre la piedra angular de la Plataforma, el cerro de Valdehornos y el ocaso solar.

Además, la simulación astronómica evidenció que el lado mayor de la plataforma tiene una dirección de acimut astronómico de 58º, dirección que coincide con la posición de la Luna llena en su momento de Parada Mayor.

Este suceso astronómico, que se repite cada 19 años, se conoce como Ciclo Metónico, ya que fue el astrónomo griego Metón, alrededor del año 432 a.C., quien determinó con precisión la adecuación del ciclo lunar al año solar, dando lugar al calendario ático.

Respaldo unánime de la Sociedad Europea de Astronomía

En su último congreso celebrado en la Biblioteca de Alejandría (Egipto), la Sociedad Europea de Astronomía (SEA) ha felicitado al equipo de investigación de la Universidad de Zaragoza por los hallazgos en Segeda, así como por la metodología aplicada en el estudio.

El presidente de esta sociedad científica, Juan Antonio Belmonte Avilés, del Instituto Astrofísica de Canarias (IAC), ha redactado un escrito en el que se insta a las autoridades responsables la protección del entorno visible, medioambiental y paisajístico de Segeda, en clara alusión a los postes de tendido eléctrico que se distribuyen en el horizonte.

Belmonte Avilés lo explica así: “Los descubrimientos realizados son muy sugerentes y muestran por primera vez indicios claros de un interés real por parte de las poblaciones celtíberas de los movimientos del sol y de la luna, quizás con fines rituales o incluso con objetivos más prácticos como es la creación de un calendario”.

Fuente: Universidad de Zaragoza

¡Ya era hora de que se tomasen en serio las opiniones  de muchos investigadores del Mundo Antiguo¡.

Creo que esto es sólo el comienzo. ¡Enhorabuena  a Paco Burillo y su grupo¡.

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