14 oct 09

Jeroglíficos hititas

http://www.fisicanet.com.ar/cultura/asiamenor/ap1/hititas1.jpg

http://www.uned.es/geo-1-historia-antigua-universal/HISTORIA%20GENERAL%20RELIGIONES/HITITAS/HITITAS_PRINCIPAL.htm

Lenguas

  • Protohitita, hablado antes de la llegada de los indoeuropeos hititas.

  • Palaita.

  • Luwita.

  • Hitita o Nesita, indoeuropeo del grupo Kentum, escrito en cuneiforme sumerio.

Población

Mezcla de tres etnias:

  • Población asiática Hatti, en Anatolia desde el tercer milenio, su yacimiento paradigmático: Alaka Hüyük.

  • Mercaderes de Asiria, semitas asentados en Capadocia(Karum de Kanesh).

  • Tribus indoeuropeas: palaitas, luwitas y nesitas, que penetraron por los estrechos que unen el mar de Mármara con el Egeo y con el mar Negro, causantes de la independencia política de Anatolia. Los nesitas constituyeron la elite dominante y dieron su nombre a la región de Hatti.

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Estandartes hititas con símbolos solares.Museo de Ankara,Turquia

Organización Política

Federación de pequeños estados: unidos por tratados al gobierno central, con un gobernador representante del rey. Disponía de las siguientes instituciones:

  • Rey: origen divino, gran sacerdote y juez, escoge al heredero. Necesita ser aceptado por el Panku.

  • Panku: asamblea de notables lo que hace de la monarquía hitita un sistema “no absoluto”.

  • Tawanana:Reina

Los hititas, citados en el Antiguo Testamento como  hittim, eran el  pueblo de Asia Menor que habitó la tierra de Hatti en la meseta central de  Anatolia, lo que actualmente es  Turquía, y algunas zonas del norte de Siria. Los hititas, cuyo origen se desconoce, hablaban una  lengua indoeuropea. Invadieron ( o se originaron) en la región, que comenzó a ser conocida como Hatti, hacia el 1900 a.C. e impusieron su idioma, cultura y dominio sobre los habitantes originales , las primitivos HATTI que hablaban una lengua aglutinante que no pertenecía al tronco indoeuropeo.

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Guerreros hititas

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Antiguo Reino Hitita
Época: Primera mitad II Mil
Inicio: h. año 1600 A. C.
Fin: h. año 1400 D.C.
Antecedentes
Primera mitad II Milenio


Aunque la primera cronología hitita no es muy segura, es posible que la primera ciudad establecida por los hititas fue Nesa, cerca de la actual Kayseri (Turquía). Poco después del 1800 a.C. conquistaron la ciudad de Hattusa, cuyos restos se encuentran en el actual yacimiento arqueológico turco de Bogazköy. Sólo se tienen conocimientos de la historia hitita hasta el siglo XVII a.C., cuando su principal rey, llamado Labarna (1680-1650 a.C.) o Tabarna, fundó el denominado Antiguo Reino Hitita, convirtiendo  Hattusas en su capital.

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Labarna conquistó prácticamente toda la Anatolia central y extendió sus dominios hasta el mar Mediterráneo. Sus sucesores aumentaron las conquistas hititas hacia el norte de Siria.

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EL ANTIGUO REINO

Tradicionalmente se admite que en el tránsito del III al II Milenio se produjo una masiva llegada de gentes indoeuropeas, procedentes de la región comprendida entre Ucrania y el Cáucaso, que se superpondría a una población anatólica precedente, en la que ya podría haber elementos indoeuropeos. Probablemente esta penetración estaría vinculada a la crisis de las culturas urbanas del III Milenio, que deja grandes espacios libres para una reocupación del territorio por comunidades dedicadas al pastoreo o a una agricultura de aldea. Sin embargo, recientemente C.Renfrew ha  propuesto la hipótesis de que Anatolia sería la cuna de las lenguas indoeuropeas, que se habrían difundido junto con la agricultura en un proceso de neolitización progresiva. Las tablillas de Kültepe (antigua Kanish, conocida también como Nesha), que han permitido estudiar la presencia de los asirios en Capadocia, parecen documentar nombres hititas entre las poblaciones de Anatolia en el siglo XIX. Junto a ellos habría luvitas, también de lengua indoeuropea y gentes no indoeuropeas, como los hurritas o la población hatti, considerada hasta ahora como preindoeuropea. En ese momento da la impresión de que grandes espacios de Anatolia están ya organizados en torno a principados que tienen su sede en núcleos urbanos, de diferente magnitud e importancia; pero la mayor parte del territorio seguía deshabitado o explotado por pequeñas unidades de producción de tipo doméstico. Hacia finales del siglo se observa una tendencia expansionista y unificadora por parte de las ciudades más importantes, que tienen la capacidad de establecer relaciones jurídicas y contractuales con las colonias asirias, sobre todo con el karum de Kaniesh o Kanesh, lo que  da idea de su grado de desarrollo, incluso a pesar de que aparezcan en plano de igualdad con los establecimientos comerciales de los asirios. No podemos establecer un nexo entre la desaparición de las colonias asirias y el proceso de unificación política de Anatolia central en torno a algunos dinastas hititas.

De hecho, tal proceso está vinculado a una lucha por la hegemonía a lo largo del siglo XVII, de la que no estamos bien informados, por lo que no sabemos si arranca de un momento coincidente con la interrupción de la presencia comercial asiria. En cualquier caso, todo parece indicar que el príncipe Anitta de Kushara logra una amplia hegemonía tras la destrucción de la ciudad rival, Hattusa, y el traslado de su capital a Kanish, donde se ha hallado su palacio. Los acontecimientos posteriores vuelven a ser oscuros, hasta el primer rey que tenemos documentado, Hattusil (1650-1620),  traslada de nuevo la capital a su emplazamiento definitivo: Hattusa (actual Bogazkoy).

Sin embargo, los orígenes del reino se presentan de forma distinta en el “Rescripto de Telepinu”, redactado hacia 1500, en cuyo preámbulo el monarca afirma que Labarna había sido rey, de manera que se está proponiendo una explicación legendaria para la nomenclatura real. Labarna y su esposa , la Tawananna parecen ser, pues, una ficción tardía tendente a ordenar el oscuro período de formación de la monarquía hitita, aunque algunos autores ven en ellos personajes históricos. Por lo demás el “Rescripto” continúa con el reinado de Hattusil, lo que evita lucubraciones adicionales.

La época de Hattusil está plagada de campañas militares, destinadas probablemente a dotar al reino de unas fronteras estables, la identificación de un espacio estatal, y asegurar el correcto funcionamiento del intercambio comercial, que ayuda a la determinación de una posición internacional. Sin embargo, la unificación no está sólo vinculada a gestas militares, sino que va acompañada por una intensa actividad diplomática que incluye matrimonios dinásticos que configuran una corte central con una fuerte rivalidad interna, germen de inestabilidad política. Esta se ve agudizada por las intrigas palaciegas, expresión de las tensiones por el control político, que el monarca intenta reprimir actuando enérgicamente. Su poder, desde esa perspectiva, es absoluto y nada tiene que ver con la pretendida monarquía feudal. La única institución política reconocida es el panku, en la que algunos han querido ver un consejo aristocrático regulador del poder del rey que sería uno entre sus iguales. que asesora al rey. Por otra parte, la forma de captación de la riqueza por parte del aparato estatal tampoco permite imaginar el estado hitita como una monarquía feudal y las relaciones sociales de uno y otro mundo son suficientemente diferentes como para no ser confundidas. De hecho, una buena parte de la población es libre y trabaja en las comunidades de aldea, al frente de las cuales se halla un alcalde y un consejo de ancianos con atribuciones esencialmente judiciales. Estas instituciones son reconocidas por el palacio, que recibe como contrapartida de la autonomía una contribución fiscal en especie o en mano de obra, de la que tan escasa es el reino hitita, mediante la prestación personal de trabajos obligatorios bajo requerimiento real. No obstante, los templos y el palacio juegan aquí también un papel esencial en la estructura económica, como centros coordinadores de la actividad artesanal, comercial y -en menor medida- en la agrícola, mediante las cesiones de tierras y el establecimiento de colonos militares. Los artesanos son trabajadores dependientes y por tanto han de ser alimentados a cambio de su participación en la producción, lo que obliga al palacio a ser, al mismo tiempo, almacén de excedentes agrícolas. En esto existe cierta coincidencia funcional con los lugares centrales de los estados mesopotámicos, pero las condiciones ambientales e infraestructurales en Anatolia son completamente diferentes a las del sur. Los recursos naturales son mucho más abundantes y la agricultura no necesita obras hidráulicas de tanta envergadura. Por ello, la estructura política se manifiesta de forma diferente. La sucesión de Hattusil se realiza, después de varias tentativas fallidas y en media de intrigas cortesanas, en la figura de Mursil. Según el testamento político de Hattusil sería un hijo, tal vez adoptivo o quizá nieto. Pero al margen de los vínculos de sangre, Mursil continuó el programa expansivo trazado por su predecesor y logró tomar Yamhad, tal vez con la intención de restablecer en su beneficio los circuitos comerciales que unían el valle medio del Éufrates con el Mediterráneo y el norte de Siria, por el Khabur, con Anatolia. En ese contexto puede tener cierto sentido la vertiginosa campaña dirigida contra Babilonia y que pone punto final a la dinastía de Hammurabi. Desde luego era impensable un dominio efectivo sobre la Baja Mesopotamia y ello explica el abandono de la presa recientemente obtenida. Sin embargo, los sucesores de Mursil tuvieron dificultades para mantener el poder en Siria pues la contestación hurrita se va haciendo cada vez más fuerte, conforme se va consolidando el reino de Mitanni. La muerte de Mursil se produce como consecuencia de un complot de palacio, lo que provoca una crisis en el reino agravada por el auge de Mitanni. En esta etapa final, hasta el renacimiento a mediados del siglo XV, sólo destaca la figura de Telepinu, cuyo reinado ocupa la segunda mitad del siglo XVI. Su “Rescripto”, al que ya se ha aludido, pretende devolver el orden al reino, sistematizando el régimen de sucesión, que tantos problemas había ocasionado en la corte; pero también contiene otras normativas referentes a la propiedad de la tierra, que tienden a consolidar la hegemonía real en ese sector a través de donaciones de tierra. Sin embargo, las dificultades continuaron, agravadas por la presión de los gasga, un pueblo situado entre Hatti y el Mar Negro, que hostigaba a los hititas en sus momentos de debilidad. Desde la muerte de Telepinu hasta la restauración monárquica, hacia 1450, nuestra información sobre la historia hitita es muy limitada y no es ajeno a esa constatación el hecho de que el período coincide con el de la hegemonía de Mitanni.




Alacahöyük – Stag statuette,
2nd half of 3rd millenium BC.


Mursil I ( 1620-1590 a.C.) conquistó lo que es actualmente Alepo, en Siria, y arrasó Babilonia hacia el 1595 a.C., terminando con la I Dinastía amorita de Babilonia.

Tras el asesinato de Mursil siguió un periodo de debilidad  que finalizó durante el reinado del rey Telipinu (que reinó hacia 1525-1500 a.C.). Para asegurar la estabilidad del reino, promulgó una estricta ley de sucesión y adoptó medidas contundentes para suprimir la violencia. De los sucesores de Telipinu únicamente se conocen sus nombres.

Hititas  civilitazion I

Divinidad hitita.Museo de Ankara

www.pbase.com/image/52671843


Nuevo Reino Hitita

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El denominado Nuevo Reino Hitita fue fundado hacia el 1450 a.C. Uno de sus miembros más importantes, el príncipe real Subiluliuma ( 1380-1346 a.C.), usurpó el trono durante un periodo de invasiones extranjeras. Después de liberar su país y derrotar a su principal enemigo, el reino de Mitanni, situado en el norte de Mesopotamia, condujo sus ejércitos más allá de Siria. Allí sus conquistas fueron sencillas por el debilitamiento del poder egipcio durante la época de Amarna y el reinado del faraón Akenatón, también denominado Amenhotep IV (o Amenofis IV). De este modo, el reino hitita bajo Subiluliuma se convirtió en un gran imperio que rivalizó con el poder de Egipto, Babilonia y Asiria. Tras la muerte de Subiluliuma, los hititas consiguieron mantener la mayor parte de su Imperio, aunque sólo mediante guerras continuas. Durante los siglos XV y XIV a.C., sus posesiones se extendieron hacia el oeste, hasta el mar Egeo, hacia el este hasta Armenia, hacia el sureste hasta Mesopotamia superior, y hacia el sur desde Siria hasta el actual Líbano.

Durante la segunda mitad del siglo XIV a.C., los hititas mantuvieron continuos conflictos con Egipto. Estos dos grandes poderes lucharon para controlar Siria hasta la batalla de Qades (c. 1296) entre el rey hitita Muwatalli ( 1315-1296 a.C.) y el faraón egipcio Ramsés II. Aunque Ramsés II proclámó que había obtenido  una gran victoria, los hititas continuaron manteniendo sus posesiones en Siria. El rey hitita Hatusili III (que reinó hacia 1289-1265 a.C.) firmó un tratado de paz con Ramsés II años después , tratado que lleva también el nombre de Qadesh y lo selló dándole a su hija en matrimonio. Posteriormente, las relaciones entre hititas y egipcios siguieron siendo amistosas,  hasta que el Imperio hitita cayó poco después del 1200 a.C.  por causas que se desconocen, entre las que pudieron estar las denominadas “invasiones de los pueblos del Mar” y el ataque de los feroces gasga.

Ciudades-Estado Neohititas

A la caída del Imperio Hitita, en realidad una superestructura política, siguieron la confusión y los conflictos. Posteriormente, una serie de Ciudas-Estado neohititas  revelan su existencia en las fuentes  al sureste de Anatolia y norte de Siria. La más famosa  fue Karkemish. Estos Estados estaban poblados por un grupo étnico mixto denominado siro-hitita, compuesto principalmente de hititas, de pueblos pertenecientes al antiguo Imperio hitita y de los primeros habitantes de ambas zonas. Los gobernantes siro-hititas utilizaban el idioma luvita escrito en jeroglíficos. Algunas de estas ciudades-estado fueron conquistadas en el siglo X a.C. por los arameos; el resto se convirtieron en provincias del Imperio asirio bajo Sargón II, hacia el 715 a.C. Incluso después de que los asirios conquistaran todo Siria, aún la denominaban Hatti.

Primeros documentos y traducciones

Las primeras fuentes importantes sobre los hititas proceden de documentos egipcios, principalmente los de la XIX Dinastía, y de pasajes de la Biblia. El primero de estos pasajes, en los que a los hititas se les denomina “hijos de Heth”, probablemente se refiere al conocido como periodo del Reino Hitita. Pasajes posteriores aluden a los siro-hititas.

En 1906, en unas excavaciones en Bogazköy, se descubrieron los archivos reales de los hititas. Este descubrimiento suscita dudas acerca de muchas evidencias egipcias. Por ejemplo, algunas contiendas militares se mencionan como victorias para los hititas, mientras que en los documentos egipcios, las mismas contiendas se identifican como derrotas hititas. El descubrimiento de los archivos fue particularmente importante porque permitió a los eruditos descifrar la lengua hitita, y además se revelaba información sobre aspectos anteriormente desconocidos de la cultura, como su organización política, legislación, religión y literatura.

La mayoría de los textos encontrados en los archivos estaban escritos en lengua hitita, aunque los tratados y las cartas de Estado estaban escritas en acadio, el idioma internacional de la época. Otros textos estaban escritos en lengua hurrita del sureste de Anatolia y norte de Mesopotamia, idioma no relacionado con ningún tronco lingüístico conocido. Los hititas utilizaron el sistema cuneiforme de escritura adoptado de los babilonios, aunque también emplearon un sistema de jeroglíficos para inscribir un idioma muy relacionado con el hitita, probablemente un dialecto luvita. Aunque los jeroglíficos se utilizaron durante el periodo del Imperio, la mayoría de las inscripciones pertenecen al periodo posterior a su caída. La literatura de los hititas estaba muy desarrollada, según muestran los documentos históricos y las narraciones.

Organización política

El rey hitita actuaba como sumo sacerdote, jefe militar y juez principal. Durante el Antiguo Reino era asesorado por el panku, Consejo asesor de nobles, que posteriormente desapareció. El reino estaba administrado por gobernadores provinciales que actuaban como sustitutos del rey. Los territorios situados fuera del reino estaban frecuentemente gobernados como reinos vasallos estableciendo tratados formales con sus gobernantes.

Los éxitos más relevantes de la civilización hitita se encuentran en el campo de la legislación y de la administración de justicia. Los códigos civiles de los hititas revelan una gran influencia babilónica, aunque su administración de justicia es mucho más severa que la de los babilonios. Los hititas rara vez recurrían a la pena de muerte o a la mutilación corporal, características de otras civilizaciones del antiguo Oriente Próximo. Además, la justicia hitita se basaba fundamentalmente en el principio de restitución en lugar del de retribución o venganza. La pena por robo, por ejemplo, era la devolución del objeto robado y el pago de una recompensa adicional; la restitución en especie fue gradualmente sustituida por el pago en dinero.

La economía hitita se basaba en la agricultura. Los principales cultivos eran el trigo y la cebada, y los animales fundamentales el ganado vacuno y las ovejas. Los hititas también tenían reservas de minerales ricos, tales como el cobre, el plomo, la plata y el hierro. Sus técnicas metalúrgicas eran avanzadas para su época; puede haber sido el primer pueblo en trabajar el hierro.

FRENCH CONTENT,
http://www.hist-europe.fr/Prehistoire/hittite.html

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6 Comentarios.

  • isaias dice:

    Muito interesante seu trabalho

  • Muy interesante. No había visto esta página hasta ahora.
    A los amantes del pueblo hitita recomiendo la lectura de la novela recientemente publicada “La hora del Lobo Gris” que acabo de leer y ha despertado mi interés por este misterioso pueblo.

  • Ana Vázquez Hoys dice:

    Gracias.La leeremos.

  • Fernando dice:

    En un documental de TV, basado en investigaciones del Instituto Alemán de Arqueológia, determina como la causa más probable del fin del imperio hitita la disgragación de la alianza que unía a las tribus indoeuropeas que conformaban el reino, lo que dio lugar a guerras civiles.
    La destrucción de Hattusas se debería al propio incendio de sus dirigentes ante la tensión fraticida (sólo de los edificios públicos y santuarios) que salvarían los tesoros y archivos.

    ¿Tienes noticia de estas investigaciones?

  • Ana Vázquez Hoys dice:

    SI gracias. Son las teorías de Blegen y su identificación de Troya con Wilusas. Creo que he puesto bastantes cosas en vario post y en mi manual de Historia de Grecia de Sanz y Torres.
    Un saludo



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