22 abr 09

Hallan en el Sinaí cuatro templos faraónicos de más de 4.000 años

Efe | El Cairo

Actualizado martes 21/04/2009 14:24 horas

 

Pelusium (Tell el-Farama) in the Sinai

 

Los arqueólogos egipcios han descubierto cuatro templos faraónicos amurallados, que datan del Imperio Nuevo (1539-1075 a. C.) y del Primer Periodo Intermedio (2125-1975 a. C.), en la península del Sinaí, en el noreste de Egipto.
El ministro de Cultura egipcio, Faruk Hosni, ha anunciado en un comunicado que los templos fueron hallados en las zonas de Qantara Sharq, a cuatro kilómetros al este del canal de Suez, y Zaro, que fue en la antigüedad un punto de partida del ejército para proteger la frontera este del país.
 
Uno de los templos encontrados es el mayor hallado en el Sinaí hasta el momento, fue construido con piedra caliza y mide 80 metros por 70. El templo, que contiene cuatro salas con 34 basas de columnas, tiene inscripciones de distintos faraones como Tutmosis II y Ramsés II, lo que demuestra la importancia del lugar durante las dinastías XVIII y XIV del Imperio Nuevo.
Además, los dibujos en las paredes del templo, considerado un centro religioso importante en la entrada este de Egipto, todavía mantienen sus colores vivos, agregó el comunicado.
 
El templo está rodeado, asimismo, de 26 almacenes, que datan de la época de los reyes Seti I, Ramsés II y Seti II (1315-1215 a.C), y que están localizados en una antigua carretera militar, que se llamaba Horus y que unía Egipto con Palestina.
 
El jefe de la misión arqueológica que halló los templos, Mohamed Abdel Maqsud, aseguró que estos almacenes abren la puerta para revelar nuevos secretos de la historia del Sinaí, ya que contienen decenas de inscripciones y sellos reales que muestran la riqueza de la construcción egipcia en la antigüedad.
Por su importancia, los muros que llevan estas inscripciones serán trasladados a los museos egipcios, añadió Maqsud.
 
Alrededor del templo aparecieron, además, quince torres de vigilancia, de veinte metros de altura, que, según el experto en arqueología, son otra muestra de la experiencia militar de los faraones.
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                                LA RUTA DE HORUS, Gedge, Pauline (2007). El camino de Horus. Ed. Salamandra

La denominada “Ruta de Horus”, unía Egipto con Asia,  y llevaba desde Suez a la ciudad de Rafah, en Gaza. Estaba protegido por once fortines construidos durante las dinastías 18ª y 19ª, entre 1560 a. C. y 1081 a. C., que servían tanto para su defensa como de puestos de vigilancia de la frontera oriental del país. Estas fortalezas estaban apoyadas por un complejo sistema de graneros y pozos, y se situaban a una jornada de distancia uno de otro, lo que permitía al ejército (o a los mercaderes) cruzar la península del Sinaí de manera segura, y fueron considerados tan importantes que se representaron en el templo de Seti I en Karnak, (Tebas).

Tell Seify

El Consejo Superior de Antigüedades, un organismo oficial de Egipto, ha organizado un proyecto en el que participan misiones científicas de Argentina, Francia, Austria, Canadá, Suiza, Inglaterra y los Estados Unidos, bajo la coordinación de Mohamad Abdel-Maqsoud, director general de antigüedades del Sinaí y el Bajo Egipto, ya que el patrimonio arqueológico puede ser alterado por la construcción de los conductos del canal de agua dulce “Salam” (Paz), que se construyen paralelos al Mediterráneo para irrigar miles de hectáreas de desierto.

Archivo:Ancient Levant routes.png

La ruta

La ruta de Horus constaba de once ciudadelas sobre el mismo camino para defender Egipto contra posibles ataques desde Siria. Sus murallas indican la importancia estratégica y bélica que se les dio, ya que la de cada una de los fuertes mide alrededor de 185 m de largo, 4 m de alto y de 4 a 6 m de ancho. Dentro estaban los alojamientos para la guardia y el resto de dependencias. Eran fortalezas de tipo asiático, con numerosos torreones. En algunas, el muro exterior forma una pendiente que le da una mayor resistencia en la base; las puertas estaban defendidas por bastiones y podían estar ocultas por un corredor que daba acceso a una segunda puerta.

También hay restos de cerámicas pertenecientes a la época de los hicsos, lo que significa que esta ruta se utilizaba en todas las épocas. En cuanto a la segunda fortaleza, se ha descubierto que fue restaurada durante la conquista persa, en el siglo IV a. C. La ruta la usaron todos los que salían hacia el este, como Senusert (dinastía XII), Ahmose de la dinastía XVIII, Ramsés II, etc. Los egipcios tenían la ventaja de contar con el Nilo como un medio de transporte eficaz, y usaban uno de los siete brazos que tenía el río: el que llegaba hasta el Sinaí, el brazo de Pelusium.[1]

Las fortalezas fueron construidas tras la expulsión de los hicsos, los primeros invasores que procedentes de Siria barrieron al ejército egipcio con sus carros hacia el 1850 a. C., y gobernaron durante 200 años en el Delta (dinastías XV XVI), aunque no pudieron doblegar el Alto Egipto (dinastía XVII).

La ruta es mencionada en varios textos referentes a la guerra contra los hicsos que figuran en una estela del templo de Seti I en Karnak, hay una descripción de la ‘ruta militar Horus’ en un texto escrito bajo Tutmosis III y en un papiro sobre la guerra del faraón Amosis.

Un ramal de este camino llevaba a las minas situadas a sur del Sinaí.

Tell el-Ghaba

Tell el-Ghaba estaba situado junto a una laguna regada por el brazo pelusíaco del Nilo, en la llanura del norte del Sinaí. Su posición era estratégica: en el límite oriental del Delta, cerca del Camino de Horus y del puerto de Pelusio y sobre el cordón litoral que separa los pantanos costeros de la laguna interior.S
Restos: Torre de 500 m2 investigade por la argentina Perla Fuscaldo, restos de edificios,restos de pescados de agua dulce, de aves, de ganado lana, piedras de moler, alfarería, estatuílla de hombre a caballo, afilador de cuchillos, cuentas de fallenza y hueso, collar de dos hileras de bolitas de oro de un mm de diámetro, y objetos de importación de Palestina, Chipre y Siria, principalmente. Estos objetos son: Perfumeros y jarritas para ungüentos, ánforas y pesas.

Se han encontrado los restos de una torre de 500 m² construida con adobe, que está siendo estudiada por la investigadora argentina Perla Fuscaldo. Las primeras construcciones que tenían paredes de caña, fueron sustituidas por un edificio de adobe hecho sin cimientos, que contaba con seis salas (una de almacenamiento) y dos hornos. En otras áreas se están descubriendo los restos de otros edificios, algunos muy posteriores.

Entre los hallazgos, figuran restos de pescado de agua dulce, de aves y ganado lanar. También piedras de moler, alfarería hecha con arcilla del Nilo, una estatuilla de arcilla que representa a un hombre a caballo, un afilador de cuchillos de piedra pomez, cuentas de fayenza y hueso y un collar hecho con dos hileras de bolitas de oro de un milímetro de diámetro.

También se han encontrado objetos importados de Palestina, Siria, Chipre y otros lugares: perfumeros y jarritas para ungüentos, ánforas para vinos y aceite, y pesas para balanza que apuntan a la importancia del comercio.

Al-Farama

Al-Farama, llamada Pelusium por los griegos, estaba situada en el extremo del brazo pelusiaco del Nilo, defendiendo el extremo oriental del Delta. En épocas de paz, la ciudad era un foco comercial de gran importancia, y con los ptolomeos se convirtió en el segundo puerto en importancia tras Alejandría, punto de destino de las rutas del Mediterráneo oriental, que negociaban allí, así de las caravanas procedentes de Palestina, cuyas mercaderías continuaban en barcos hasta sus diferentes destinos.

 

 

Por Heródoto y Estrabón se conoce su importancia portuaria, así como descripciones de los almacenes y aduanas y el conocimiento de su industria textil y cerámica, pero hasta el momento sólo se han encontrado restos de la ciudad romana: una fortaleza, hipódromo, teatro, baños. De la anterior ciudad sólo se han encontrado un muro del puerto, la necrópolis y restos del puerto.

La fortaleza actual está construida sobre los restos de una incendiada durante la invasión persa, hacia el 619 a. C. Mide 200 por 400 m, con paredes de hasta 30 m de ancho, y consta de 36 torres, disponiendo de tres puertas.

Tharo

La primera fortaleza del camino era el castillo de Tharo (Tell el-Habuwa). Situada a 3 Km al este de lo que ahora es el canal de Suez y a 6,5 Km del litoral mediterráneo, Tharo era la primera parada del ejército egipcio cuando salía hacia el este del país, y la más antigua del camino. En las últimas décadas se han investigado las ruinas de esta fortaleza, en las que un templo descubierto en 2001, confirma que el dios Horus era el protector de la región. También se han localizado dos figuras de Horus y una paleta de piedra caliza grabada con una escena de un príncipe llamado Nahsi presentándose ante el dios Baneb Jed.

La fortificación  ocupaba una superficie de 150 m², y tenía almacenes, silos, templos, palacios y cuadras, todo ello rodeado por una muralla de seis metros de espesor y cuatro de altura. Todo ello estaba construido con ladrillos de adobe. El fuerte estaba formado por cuatro torres de planta cuadrada y almenadas. El área total es de unos 400 m², con un pequeño lago artificial en la zona sur que servía de protección.

 

El secretario general del Consejo Supremo de Antigüedades, Zahi Hawass, señala la importancia de los grandes almacenes, capaces para albergar toneladas de alimentos.

Esto confirma que la fortaleza fue la bodega central de abastecimiento del ejército faraónico encargado de custodiar la frontera este de Egipto.

También afirma que Tharo está edificada sobre un asentamiento del tiempo de los hicsos (dinastías 13ª a 18ª), lo que demuestran varios objetos: un sarcófago de granito, dos momias de mujeres y alfarería. Las dos momias, una recostada y la segunda con las manos cruzadas sobre el pecho, están datadas de finales de la época de los hicsos.

Los arqueólogos egipcios que la investigan, han encontrado restos de lava en la fortaleza, que se calcula son del año 1500 a. C., fecha en que se produjo la erupción del volcán de Santorini

The fort of Tharo is one of the largest fortresses found from the Pharonic era in Egypt, and is approximately 3000 years old.

The fort of Tjaru, also called Tharo, was an ancient Egyptian fortress along the major road from Egypt to Canaan. Known as ‘the way of Horus’, the road was extremely important for both travel and trade – and in times of war, whoever controlled the road essentially controlled the territory. Previously known only through descriptions and images, archaeologists have finally uncovered the fort itself – and it turns out that this fort was one of the largest fortresses to have existed during the Pharonic era in ancient Egypt.

Al-Arish

Al Arish, la ciudad de las palmas, era la fortaleza oriental del camino. Rica en recursos naturales y de un gran valor estratégico, fue el punto de partida de la invasión hicsa, y los faraones de las dinastías 18ª y 19ª la ampliaron y mantuvieron en ella unidades militares, excavando pozos y estableciendo medidas de seguridad aduanera, medidas relatadas por Seti en la sala hipostila del templo de Karnak.

Al-Arish se ha mantenido como puerta oriental de Egipto hasta la actualidad, excepción hecha del periodo 1956 – 1967, en que estuvo bajo control israelí

Otras fortalezas

Otros fortines conocidos, pertenecientes al camino, fueron las fortalezas de Magdolos (Al-Herr), Sile (Abu Seifa) y Gerra (Mahammediya).

Ruta de los Filisteos :

El camino de Horus formaba el primer tramo de la ruta de los filisteos o Vía Maris, que unía Menfis con Damasco, donde se unía al Camino de los Reyes.

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Martes 8 de octubre de 1996, Buenos Aires, República Argentina

 

 

 

                      FUE CONSTRUIDA POR RAMSES II EN PLENO DESIERTO DEL SINAI Arqueólogos argentinos hallan una fortaleza de 3 200 años en Egipto Es la segunda misión de la UBA en Egipto · Lleva un mes trabajando con temperaturas de 40 grados · Junto con otras once ciudades fortificadas, la recién descubierta formaba parte de un sistema de defensa· Califican al hallazgo como muy importante

 

                                                 Catorce investigadores argentinos de la Universidad de Buenos Aires descubrieron una fortaleza de unos 3.200 años de antigüedad en Egipto y en pleno desierto. La ciudad fortificada que halló el sábado el grupo -encabezado por la doctora Perla Fuscaldo- está ubicada en Tell el-Ghaba, en la región de Qantara-Shark, 15 kilómetros al este del Canal de Suez. El hallazgo fue definido como “muy importante” por autoridades del Consejo Supremo de Antiguedades de Egipto (CSA).      

 


Hallazgos al por mayor



El Rey Constructor                    En este mismo lugar, los israelíes asentaron divisiones de tanques durante su ocupación del Sinaí, que empezó en 1967 con la guerra de los Seis Días y terminó con la ejecución de los acuerdos de Camp David, firmados en 1978. Aunque la universidad israelí Ben Gurión hizo algunas excavaciones, este sitio quedó intacto.La construcción es parte de una serie de 12 ciudadelas que fueron construidas por el faraón Ramses II en el desierto del Sinaí haciendo un cordón para defender a Egipto de los ataques de los hititas, con quienes mantenían una antigua disputa territorial.De esas doce fortalezas de las que se tiene noticia, 4 han sido descubiertas. La primera fue desenterrada en 1987, 35 kilómetros al este de la que se acaba de hallar.Los argentinos sacaron de la arena del desierto parte de las murallas de la ciudadela, algunas casas y construcciones realizadas en terracota -barro cocido- alrededor de la fortaleza.El grupo de investigadores no está solo en la inmensidad: este trabajo forma parte del North Sinai Archaeological Salvatage Project (Proyecto de salvataje arqueológico del Norte del Sinaí), del que participan otras universidades, como las de Illinois, Washington y Toronto.Toda la investigación está coordinada por el CSA, el organismo que otorga los permisos de excavación y controla que las piezas no salgan de Egipto. Fue justamente el secretario general del CSA, Ali Hassan, quien anunció el descubrimiento.Paisaje inhóspito

La experiencia que los argentinos tienen en la zona no hace más fácil la tarea que encararon. Muy temprano, antes que aparezca el implacable sol del Oriente Medio, el equipo se levanta de sus camas en una casa muy precaria en el pueblo de Qantara, sobre el Canal de Suez y sale al terreno.

Todos los días recorren los kilómetros que los separan del sitio que el CSA les asignó y, con la primera luz, empiezan a trabajar en un paisaje sobrecogedor donde la vista se desplaza en todas las direcciones sin ver nada. Un lugar completamente inhóspito, salvo para los estudiosos, que supieron que esa aparente soledad estaba habitada por las ruinas de una antigua civilización.

En el terreno, el responsable se llama Eduardo Crivelli, que es quien dirige la excavación.

El equipo se completa con las licenciadas María Violeta Pereyra de Fidanza, vicedirectora del proyecto, y Silvia Lupo de Ferriol, a cargo de la documentación y el estudio de las cerámicas. Las profesoras Andrea Zingarlli y Silvana Fantecci son asistentes en el análisis de cerámicas. También hay dos estudiantes de arquelogía: Juliana Garrote y Daniel Loponte. Y dos de historia, Eduardo Poli y Pablo Ceriani. Graciela Arbolave es restauradora. También forman el grupo los profesores Ana Rosso de Lorenzutti y Alejandro Bott.

En solo un mes

Esta segunda expedición argentina llegó a Egipto hace un mes y tiene quince días más para trabajar sobre el terreno. Después se quedarán otros cuarenta y cinco días en Qantara, haciendo el registro y estudio de los materiales hallados.

Aunque los indicios ya permiten establecer la edad aproximada del descubrimiento, los investigadores examinarán las piezas para establecer exactamente su fecha de origen y certificar que éste coincide con el reinado de Ramsés II. Para tomar parte de esta tarea, un equipo de especialistas en cerámica viajará hacia el país de los faraones.

La participación argentina en este proyecto está solventada por el CONICET, un aporte de 7.800 dólares de la Universidad de Buenos Aires y la colaboración de empresas como la línea aérea Lufthansa -que donó pasajes- y Kodak, que aportó las películas con las que el fotógrafo Libio Pensavalle documenta la excavación.

La elección de la fecha de trabajo en Egipto no es casual. Luis Yanes, decano de la Facultad de Filosofía y Letras, explicó a Clarín que “este es el momento ideal. Después empieza una temporada de lluvias y, más tarde, viene la época de calor”. Entonces el desierto expulsa a los curiosos.

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English Page > Discovery of huge Egyptian Military fortifications on ancient Horus military road between Egypt and Palestine

كتب: ادارة تحرير الجريدة

info@almasalla.travel

Mission of the Supreme Council for Antiquities under chairmanship of Head of the Central Department of Egyptian Monuments Dr. Mohamed Abdul Maksoud, which operates at Hebwah monuments region 3 kilometers East Suez Canal at Al-Qanttara Sharq, could discover the most huge Egyptian military fortifications on the ancient Military Horus road between Egypt and Palestine Northern Sinai.

Dr. Abdul Maksoud described the discovery as unique topography map for Egypt’s Eastern borders from Al-Qanttara Sharq up to Egyptian Rafah in North Sinai and a clear panorama for Egypt’s military history. He explained that the discovery comprises the remains of huge military castle of fences built of clay bricks with a total area of 500 meters in length and 250 meters in width which thickness of walls are 13 meters, while the Southern entrance is at width of 12 meters and the castle walls of 2 meters elevation.

He added that the discovered castle was supported by a number of rectangular defense towers at a width of 20 meters and thickness of 4 meters. Number of towers around the castle are 24 which are described as huge in comparison with castles and military fortifications previously discovered.

He made it clear that the discovered military fortification is the Eastern façade of ancient Egyptian Tharo city that was regarded as the point of leap of the Egyptian armies in the Modern Kingdom era for securing Egypt’s Eastern borders.
The monumental site was fortified with a number of massive and deep trenches which were full of water at ancient times for fortification.

The findings, according to Dr. Abdul Maksoud proved that the city of Tharo discovered East of old Nile branch in Sinai at Habwah hill was pure defensive, while the other bank of the city West of Nile was dedicated for warehouses, administrative buildings and temples.

Monuments discovered in the military castle refer to the era of King Tohotmos 3rd that were expanded in the era of King Ramses the 2nd. Dr. Abdul Maksoud reiterated that with these discoveries features of Tharo city are complete on Eastern and Western banks of Nile according to what is included in the famous inscription of trip of King Setti 1st on walls of Karnak Temples.

The Head of Egyptian Monuments Central Department Dr. Mohamed Abdul Maksoud disclosed that importance of the discovery is due to the fact that it is one of the key and most huge military fortifications discovered in Egypt at Modern Kingdom era during 18th and 19th Dynasties. He clarified that the big fort was built for securing the entrance of Delta and protecting the capital of King Ramses 2nd “Bramses” that he established at El-Sharqya at the region of Qantir. The evidence of that is finding some bones of horses and human bones of the soldiers who took part in the battles around the forte.

 

 

 

Filed under: ACTUALIDAD,Arqueologia,General,H. Egipto,HISTORIA ANTIGUA

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