16 abr 09

Si Paul Neuman hubiese nacido en la antigua Grecia sería así. Esta fue la impresión que sentí cuando llegué al Museo de Olimpia y le vi.

 

¡Jo…¡.Nunca  se me hubiese ocurrido mirarle por detrás, pero ya que estamos..¡

Claro que de cerca pierde un poco, a lo mejor es la vejez…

¡A la cara no hay nada que objetar¡….

¡Qué guapo, que guapo , que guapooooo¡.

 

Si. Estaba jugando con el pequeño DIonisio

Cuando el 28 de abril de 1877  los arqueólogos alemanes que trabajaban en Olimpia bajo la dirección de Gustave Hirschfeld descubrieron dentro del Heraion (Templo de Hera) el grupo escultórico de Hermes con el niño Dioniso, quedaron fascinados por la belleza del hallazgo y supieron de inmediato que estaba destinada a convertirse en una de las esculturas más destacadas del arte clásico.

Curiosamente, se encontraba en el lugar exacto anotado por Pausanias: “Las que he enumerado son de marfil y oro, y algún tiempo después ofrendaron otras en el Hereo: un Hermes de piedra , que lleva a Dioniso niño y es obra de Praxíteles, y una Afrodita de bronce, obra de Cleón de Sición” (Descripción de Grecia, V,17,3).

La escultura fue hallada boca abajo y presentaba un buen estado de conservación al estar protegida por una capa de adobe perteneciente posiblemente a algún muro interior del templo. Faltaba del grupo los pies y el brazo derecho de Hermes, así como la cabeza del pequeño Dioniso. Más tarde, con ocasión de la quinta campaña de excavaciones los arqueólogos alemanes descubrieron en el mismo Heraion un pie de Hermes y la cabeza de Dioniso, con lo que, después de la pertinente restauración el grupo quedó completo. El brazo derecho de Hermes no pudo ser recuperado.

EL MITO

Cuenta el mito que Semele, hija de Cadmo y Harmonía, se unió a Zeus y, fruto de esta unión, concibió a Dioniso. Pero la despechada Hera sugirió a Semele que desconfiase de la identidad de Zeus y que, para cerciorarse de que era quien decía, le obligara a a mostrársele haciendo uso de todos los atributos propios de su poder. Zeus así lo hizo, desatándose de inmediato una tormenta de rayos y truenos. Semele conoció así la identidad de su amante, pero cometió la imprudencia de acercarse a él y murió fulminada.

Zeus extrajo al niño del vientre de Semele y lo metió en su propio muslo hasta que llegó el día de su nacimiento y , a fin de preservarlo de la cólera de Hera, lo entregó a Hermes para que lo llevara a un lugar seguro. Y es así como Hermes llevó a Dioniso al país de Nisa, donde fue criado y educado por las ninfas.

EL GRUPO ESCULTÓRICO

hermes_dioniso_recontruccionHermes ha recibido el encargo de Zeus de llevar a su hermano Dioniso a las ninfas para que lo críen y ahora descansa en su camino apoyado en un tronco de árbol que oculta un himation de abundantes pliegues. En su mano izquierda porta un kerikeion (caduceo) de metal, símbolo de sus atributos y cometido, al tiempo que su brazo, apoyado en el árbol, sujeta al pequeño Dioniso. El  brazo derecho del dios, ahora mutilado, se dobla suavemente hacia arriba y parece sostener un racimo de uvas que el pequeño trata de coger, presintiendo tal vez que de mayor será el dios representativo de este fruto y de su preciado jugo.

Los cabellos de Hermes, sus sandalias y túnica debieron estar originalmente coloreados. Aún hoy puede apreciarse en algunas minúsculas cavidades de la escultura restos de pigmentos cromáticos.

La ejecución artística de la obra es admirable. Tallada en mármol de Paros y con una altura de 210 cm., presenta unas proporciones canónicas y unos detalles de pulido y acabado magistrales. El resultado, la plasmación de la belleza en su más alto grado, la plasmación de la belleza eterna.

LA AUTORÍA

La obra, que halla expuesta en el Museo Arqueológico de Olimpia, se atribuye, aunque no con mucha unanimidad, al ateniense Praxíteles. Si bien es cierto que la referencia explícita de Pausanias hizo que no se cuestionara en un primer momento su autoría, con el paso del tiempo no han sido pocas las voces que se han levantado para poner en tela de juicio la atribución de la obra a Praxíteles. Algunos estudiosos creen en este sentido que se trataría más bien de una copia romana. Los reparos que se hacen son por considerar que la negligencia del artista en el tratamiento del cabello y de la parte posterior de la estatua son más propios de la escultura romana que de la griega. Por contra el uso de las proporciones del grupo escultórico, la famosa curva praxiteliana que presentan las figuras y el relato de Pausanias son los principales argumentos de quienes creen ver a Praxíteles detrás de esta genial obra del arte clásico. Al contemplarla, no es de extrañar que el arqueólogo Ernest Curtius (1814-1896) , el verdadero animador de la excavación en Olimpia, dijera, en una carta dirigida a su hermano en 1878, haber visto en el Hermes descubierto “la gloria coronada de todos los hallazgos hechos en Olimpia”.

 

Filed under: ACTUALIDAD,Arqueologia,General

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1 Comentario.

  • María dice:

    Doña Ana, parece que últimamente no soy capaz de hacerle llegar un sólo comentario, se los debe de quedar internet, jeje…
    Me parece un artículo interesantísimo el de hoy, a mí también me fascina la estatuaria griega, y este ejemplar concreto, de la época clásica es impresionante.
    La mitología griega es también una de mis pasiones, así que encantada de volver a leer sobre Hermes, jejeje.
    Un gran abrazo.



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